LOS RESTOS DE COLÓN

LOS RESTOS DE COLÓN

RELATO DE UN DECESO OCURRIDO EN VALLADOLID

(EL MISTERIO DE LOS RESTOS DE COLÓN)

 

Probablemente si preguntásemos a cada una de las personas que pueblan este mundo por Cristóbal Colón, todos sabrían responder que fue el descubridor de América. Muchos de ellos conocerían también que ese hecho sucedió en 1.492 bajo los auspicios de los Reyes Católicos de la Monarquía Hispánica. Serán muchos menos los que se aventuren a situar el origen del navegante en Génova o en Cataluña. Y muy pocos ya, sabrán que murió en Valladolid.

Lo que con seguridad nadie de este mundo conoce a ciencia cierta es donde se encuentran sus restos. La historia de los restos de Colón ha suscitado innumerables polémicas, y hoy en día sigue sin poder afirmarse si es la tumba que se encuentra en la Catedral de Sevilla o el Mausoleo que se levanta en Santo Domingo, el lugar donde definitivamente descansan los restos del que fue el más insigne navegante en vida y un contumaz viajero aún después de muerto.

Este es el relato de un deceso ocurrido en Valladolid y cuyo final aún está por escribir.

Ya desde el segundo viaje de Colón a la recién descubierta América, se evidenciaron las dificultades que el Almirante tenía para administrar el territorio. Con pocas dotes de mando, indeciso, y con repetidos ataques de ira, comenzó a ser detestado por todos y pronto tuvo que rendir cuentas ante los Reyes por su conducta. Un comisario real, Francisco de Bobadilla, con plenos poderes, se trasladó a las Indias (Colón se encontraba allí, en su tercer viaje) para tratar de poner orden en la gobernación de Colón. No obstante consiguió que los Reyes Católicos le financiaran otro viaje, y así en 1.502 Colon viajó a América por cuarta vez. Resultó otro desastre administrativo, pero además los tifones y huracanes le obligaron a permanecer varado en Jamaica durante un año.

Colón regresó a España el 7 de Noviembre de 1.504, envejecido, extenuado y enfermo. Pocos después moría su protectora la Reina Isabel. Desde Sevilla, donde se instaló, intentó infructuosamente entrevistarse con Fernando el Católico para tratar los asuntos de sus privilegios (disfrutaba de los beneficios económicos prometidos, pero aún no se le había concedido la prerrogativa de Almirante y Gobernador de las nuevas Tierras), pero el Rey no le recibía. Colón supo que Fernando se encontraba en Valladolid y se instaló aquí en espera de ser recibido en Audiencia.

Cristóbal Colón  vivía en una modesta casa, gastando caudales para intentar que el Rey le recibiera y sin recibir visitas ni ser atendido en su ya evidente ancianidad. Así muere solo (parece ser que se le administraron los últimos sacramentos) el 20 de Mayo de 1.506, catorce años después de haber llegado a América, y sin haber sido recibido por el Rey.

La muerte del Almirante sucedió sin que ninguna noticia se diera de ella más allá de a sus familiares. Esto demuestra el poco interés contemporáneo por su vida y figura. La única referencia de su muerte se encuentra un diario de acontecimientos de Valladolid (solo se conserva una copia realizada en el siglo XIX) que en el siglo XVI escribía Rodrígo de Valdesoto. Este anuncio es la única referencia que se tiene de su muerte. No tuvo repercusión ni en este año ni en los siguientes, ni en Valladolid, ni en la Corte.

En los siglos posteriores se habló muy poco del Almirante. En el siglo XVIII se empieza a reivindicar un poco su nombre, y ya en el siglo XIX, con el Romanticismo, empieza a tener más relevancia su figura, hasta que en el siglo XX empieza a atraer la atención de Historiadores y público. También en este siglo comienzan a ser conocidos los enigmas que rodean la figura de Colon. Su primer biógrafo, su hijo Hernando, dejó una serie de lagunas y noticias confusas (consciente o inconscientemente), sobre el origen de su padre. Si bien lo aceptado es que Cristóbal Colón nació en Génova, algunas opiniones difieren en cuanto a su origen (catalán, castellano, francés, griego, etc). Por otro lado, la fecha de su nacimiento oscila entre el 26 de agosto y el 31 de octubre de 1451. Sin embargo el tema que más polémica ha suscitado, y el más dilatado en el tiempo, ha sido el del paradero de sus restos.

En la escueta nota de Rodrígo de Valdesoto se dice que se le enterró en una Capilla del Convento de San Francisco de Valladolid. Este convento fue derruido en 1.837, pero ocupaba lo que hoy sería la zona comprendida entre el Teatro Zorrilla (en la plaza Mayor) hasta la calle de Miguel Iscar. La Capilla a la que se alude sería la de Luis de la Cerda, que según algunas investigaciones podría encontrarse en el subsuelo de lo que hoy es el Corte Ingles de la Calle Constitución, o en el subsuelo de lo que hoy es el Casino. Desde aquí, parece que en 1.509 sus restos fueron trasladados a Sevilla, al Monasterio de Santa María de las Cuevas.

Estuvieron allí hasta 1.536, junto a los de su hijo Diego y un hermano de Colón. En 1.536 María de Rojas, nuera de Colón (conocida como María de Toledo, viuda de Diego Colòn), obtuvo licencia de Carlos-V para trasladar los restos a la Catedral de Santo Domingo y cumplir así los deseos del Almirante. En 1.544 se realizó el traslado efectivo (entre 1.536 y 1.544 no se sabe que pasó, aquí radica parte del misterio), siendo embarcados y colocados definitivamente en una urna de plomo debajo del Altar Mayor de la Catedral de Santo Domingo.

Allí estuvieron hasta 1.795 año en que España, por el Tratado de Basilea, cedió a Francia temporalmente la soberanía sobre Santo Domingo. Las autoridades españolas deciden exhumar los restos de Colón para que no cayeran en manos francesas. Se sacaron unos restos contenidos en una urna de plomo en la que figuraba su nombre (Colon). Se llevaron a la Catedral de La Habana (también se enviaron fragmentos de huesos al Vaticano, Pavía y Caracas) y allí estuvieron hasta la guerra de 1.898, momento en el que España pierde Cuba. Los restos de Colón se traen entonces a Sevilla, a la Catedral. Y es ahí donde se considera que siguen sus restos mortales.

La polémica de la ubicación arranca de septiembre de 1.877 cuando al realizar obras en la Catedral de Santo Domingo (en este momento los restos de Colón están en La Habana), aparece una caja de plomo con una inscripción.: “Ilustre y Exclarecido Barón Cristóbal Colón”. Contenía restos óseos y entre ellos una bala que parece ser llevaba Colón en su cuerpo desde que era joven. Ante este hallazgo Santo Domingo declara que son los auténticos restos de Colón y así se ha afirmado desde entonces. Dicen que lo que se llevaron los españoles a La Habana, eran los restos de otro pariente de Colón (su hermano o su hijo Diego).

Esta historia ha dado origen  a una gran polémica entre historiadores e incluso entre políticos. En Santo Domingo existe un inmenso mausoleo como monumento a Colón que lleva el nombre de “El Faro de Colón” en forma de cruz, con unas dimensiones de 230 x 70 mt y 70 mt.de altura. En la parte superior de la cruz hay instalados unos potentes reflectores, que en la noche irradian una cruz reflejándola en el cielo y en las nubes con una intensidad casi solar (cuando su luz se pone en marcha, parte de la ciudad se queda sin suministro eléctrico).

La verdad de todo esto es difícil de saber. Es necesario llevar a cabo estudios genéticos (iniciados en los restos de la Catedral de Sevilla, pero no en Santo Domingo, donde se niegan las pruebas alegando el deterioro de los restos), pero el problema es la poca cantidad ósea de la que se dispone, para poder llegar a una conclusión totalmente exacta. La exhumación de los restos de Santo Domingo cuenta con la reticencia de sectores académicos y eclesiásticos (se niega el acceso a la tumba en un intento por analizar los restos en febrero del 2005), ya que el monumento a Colón es un importante centro de peregrinación y turismo.

En Valladolid también se encuentra un monumento dedicado a Colón, una escultura realizada por Antonio Susillo quien la terminó en 1.891. En un principio estaba destinada a ser colocada en la Plaza Central de la capital cubana, La Habana, cuando se produjo la rebelión y pérdida de la colonia. De vuelta la escultura a España, el Consejo de Ministros decidió adjudicar como destino de la obra a Valladolid, decisión que no estuvo exenta de polémica, pues la Comisión Municipal de Sevilla reclamó para sí el emplazamiento de la escultura. Hoy se sigue encontrando en la homónima Plaza de Colón de Valladolid. Al menos, esta escultura, aún con su destino incierto, si que se sabe donde se ubica.

AlmaLeonor.

 

Una respuesta para “LOS RESTOS DE COLÓN”

  1. Un artículo del historiador Esteban Mira Caballos afirma esto: Las evidencias son de tal calado que hay pocas dudas de que los restos conservados en la Catedral de Sevilla son los de Diego Colón. En cambio, los del descubridor de América son los que permanecieron en la Catedral de Santo Domingo y desde hace algo más de un cuarto de siglo se encuentran en el Faro a Colón de la capital dominicana. http://estebanmiracaballos.com/2020/01/18/un-enigma-resulto-la-sepultura-del-almirante-cristobal-colon/?fbclid=IwAR3YHD3cpea_egOff7yzz7ClyhMEqb6v8_sAC6ITknK96HNVa2wbALoC8oM

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