PREHISTORIA-I: Definición y Temporalización

PREHISTORIA-I : Definición y Temporalización.

Se conoce como Prehistoria, a la etapa histórica comprendida entre el origen del hombre (y por lo tanto de su cultura) y la aparición de las fuentes escritas. Por otro lado, la Prehistoria es la Ciencia Histórica que pretende la reconstrucción histórica de la humanidad. En este sentido se ha insistido en muchas ocasiones en el carácter artificial de estas divisiones.

Para el inicio, el problema estriba principalmente en las características definitorias del hombre. Una de ellas puede ser la capacidad de fabricación de herramientas, pero se suelen tener en cuenta otras como el bipedismo, la capacidad craneal, la distribución dental, la socialización… según consideremos una u otra de las características, la datación varía. En cuanto al final del período, la separación se apoya tan solo en la metodología que puede ser utilizada para su estudio: En el caso de la Prehistoria, tan solo se cuenta con la Arqueología; en el caso de la Época Histórica se utilizan, además las fuentes escritas. Pero la Arqueología puede ser utilizada tanto para el estudio de sociedades anteriores a la escritura (Arqueología Prehistórica), como para las posteriores (Arqueología Antigua, Medieval, etc.). Y además la documentación escrita no solo hace referencia a la época de su datación, sino que se han encontrado referencias a pueblos anteriores en los que no existe una escritura propia y se incluyen, a priori, en la época Prehistórica (concretamente se denomina este periodo Protohistoria).

Los estudios prehistóricos, por otro lado, no siempre han gozado de la misma consideración ni profundidad. Prácticamente hasta el siglo XVIII el origen y evolución del hombre y su cultura estaba mediatizado por la Religión. Recordemos que según el Obispo James Usher, del siglo XVI, el hombre había sido creado sobre la tierra el 28 de Octubre del año 4.004 a.C., cálculo que realizó teniendo en cuenta las generaciones mencionadas en la Biblia (John Lightfoot llegó a estimar la hora, a las 9 de la mañana), y que la creación había incluido también los restos fósiles del subsuelo terrestre. En el siglo XVIII las teorías de dos hombres,  Linneo y Buffon, modificaron sensiblemente las ideas imperantes.

Carl Von Linneo (1.707-1.778) llevo a cabo la clasificación de todo el reino vegetal y del reino animal, incluyendo a los grandes monos y a los hombres en el mismo grupo. Por su parte Georges Louis Leclerc, Conde de Buffon (1707-1788) sostenía que los fósiles pueden darnos información sobre el pasado de la tierra, cuya antigüedad no le parecía inferior a 75.000 años.

A comienzos del siglo XIX, se fue formando progresivamente la idea de la antigüedad humana al ir aportándose pruebas de la contemporaneidad del hombre y de mamíferos de especies desaparecidas. Jacques Boucher de Perthes (1788-1868) publicó en 1.847 la relación de sus descubrimientos de piedras talladas en los aluviones del Río Somme (Francia), lo que hacía necesaria la revisión de las nociones que se tenían de la antigüedad. Nació así, y con él, la ciencia de la Prehistoria.

El año de 1.859 es considerado por los Prehistoriadores como el “Annus Mirabillis”, pues además de la publicación de las obras de Perthes, ese mismo año aparece otros dos libros emblemáticos: “La antigüedad del hombre probado por la geología” de Sir Charles Lyell (1.797-1.875) y “El Origen de las Especies” de Charles Darwin (1.809-1.882). Lyell estableció, con el primero de estos libros, la división del Cuaternario en dos grandes períodos: Pleistoceno y Holoceno.

Desde Perthes diversos autores han intentado subdividir la Prehistoria en acotamientos que facilitasen su estudio. Algunos basaron sus periodizaciones en argumentos socioeconómicos, otros en alteraciones ecológicas (climáticas y faunísticas) y otros en la mayor o menor complejidad tecnológica que mostraban armas y herramientas de las distintas épocas.

Christian Jürgensen Thomsen (1.788-1.865) fue el primero que estableció una división cronológica basada en la tecnología encontrada: Edad de Piedra, Edad de Bronce y Edad del Hierro. Un sucesor suyo Jens Jacob Asmussen Worsaae (1.821-1.885) completó esta subdivisión y dividió la Edad de Piedra en: Edad de Piedra Antigua o “Paleolítico” y Edad de Piedra Nueva (Pulida) o “Neolítico”.

Las primeras subdivisiones del Paleolítico fueron establecidas por Edouard Lartet (1801-1871) quien además inició con sus investigaciones una nueva ciencia: La Paleontología Humana. Su punto de vista se basó en la evolución de la fauna durante el cuaternario: Edad del Hipopótamo, Edad del Oso de las Cavernas y el Mamut y Edad del Reno.

Gabriel de Mortillet (1.821-1.898) del Museo de Antigüedades de París, sustituyó los términos paleontológicos de Lartet por designaciones arqueológicas, pasando a utilizar denominaciones como “Achelense”, “Musteriense”, etc. Este cuadro tipológico fue perfeccionado por el abate Henri Breuil (1.877-1.961) a partir de 1.911, con su obra “Las Subdivisiones del Paleolítico Superior y su Significación”, definiendo las culturas “Abbevilliense”, “Levalliosiense”, etc.

Albert Penck (1858-1945), trató de ubicar las industrias prehistóricas en relación con las glaciaciones alpinas y el antropólogo americano Lewis Henry Morgan (1.818-1.881) perfiló tres principales estadios de desarrollo cultural en las sociedades primitivas: Salvajismo (incipiente organización social, depredadores), Barbarie (endeble organización social, productores de alimentos) y Civilización (orden social estratificado, vida urbana).

Fue el británico Sir John William Lubbock (1.803-1.865) quien acabó estableciendo la división que hoy en día aún se utiliza: Paleolítico, Mesolítico (o Epipaleolítico, la época de transición entre Paleolítico y Neolítico), Neolítico y Edad de los Metales (dividida a su vez en: Edad del Cobre, Bronce y Hierro).

De esta forma podemos acabar estableciendo una aproximación de Fechas para los Tiempos Prehistóricos, según los criterios anteriores:

                                       DESDE HACE:                                         HASTA:       

          Oriente        Europa                          Oriente      Europa

– Paleolítico                1,8 millones de años                                 10.000 a.C.

– Mesolítico               10.000 a.C. /  7.000 a.C.                 7.000 a.C.  /  5.000 a.C.

– Neolítico                   7.000 a.C. /   5.000 a.C.                 6.000 a.C.  /  3.000 a.C.

– Cobre                        3.000 a.C. /   2.500 a.C.                            2.000 a.C.

– Bronce                           2.000 a.C.                                                 800 a.C.

– Hierro                              800 a.C.                        romanización (siglo IV-III a.C.)

 

TIEMPOS GEOLÓGICOS: EL CUATERNARIO

Según las últimas investigaciones parece que el Universo puede tener unos 15.000 millones de años. La historia geológica de la Tierra se calcula en unos 4.500 millones de años. Los Tiempos Geológicos de la Tierra se dividen en Primario, Secundario, Terciario y Cuaternario. La duración del Cuaternario, varía según los autores, entre 5 y 1,8 millones años, lo que no representa más que una ínfima parte de la historia geológica de la tierra El Cuaternario es la época que engloba los tiempos prehistóricos y los actuales.

La división del Cuaternario, establecida por Lyell, propició también la investigación y mejor definición de ambos periodos. El Plioceno es el último período del Terciario terrestre, definido por los análisis de restos marinos. Después de esta etapa se sitúa la primera del Cuaternario, llamada Pleistoceno, que comprende la práctica totalidad del Cuaternario, hasta el año 10.000 a.C. A partir de esas fechas (siempre aproximadas) comenzaría la época actual u Holoceno, término propuesto por el francés Paul Gervais, para denominar el último período postglaciar. La última glaciación se produjo hace unos 18.000 años y concluyó aproximadamente en el 10.000 a.C.

Los límites del Cuaternario han sido desde siempre un tema muy debatido. Generalmente la bibliografía científica ha pretendido situar este período atendiendo a dos criterios importantes: La aparición del Género Homo y las alteraciones climáticas.

Desde mediados del XIX los geólogos habían insistido en que las Industrias Líticas prehistóricas podían ser consideradas como el fósil más característico del Cuaternario, lo cual significa, el reinado del hombre. Sin embargo la referencia a la aparición del hombre es muy imprecisa, como se ha indicado más arriba, y resulta imposible establecer un límite inferior riguroso teniéndolo como única referencia. Se ha tratado de buscarlo atendiendo también a otros criterios.

Durante un par de Congresos Internacionales de Geología (1.948-Londres; 1.952-Argel) se acordó admitir como generalizado el límite inferior del Cuaternario en el momento en el que se observa un deterioro climático en los sedimentos de una zona italiana. Se tenía como referencia diferentes conchas marinas: Durante un período se observaban sedimentos de foraminíferos terciarios fríos que indicaban el inicio del último gran deterioro climático y marcaban el inicio del Cuaternario. Se denominó esta fase “Neógeno Italiano”, y se estableció en hace 1,8 millones de años. Pero estos depósitos no eran generalizables.

Otro de los criterios que se han barajado para acabar de definir los límites ha sido el Paleomagnetismo. El magnetismo termorremanente son unas fuerzas a nivel planetario que determinan la orientación de determinadas partículas minerales. Esta orientación ha ido cambiando a lo largo de la Historia. Por convención, se considera que los periodos en los que la orientación coincide con el hemisferio norte se consideran Positivos y los que coinciden con el hemisferio sur, Inversos (o negativos). La Declinación magnética que señala la diferencia existente entre el norte magnético y el norte geográfico, es en la actualidad de 6º.

Durante los últimos millones de años se han sucedido dos grandes períodos magnéticos: Matuyama, período Inverso que comienza hace 2,7 m.a. y termina hace 700.000 años; y Brunhes, período Positivo que se dio desde entonces hasta ahora. Dentro de estos grandes períodos se suceden otros más pequeños (llamados Eones) en los que la polaridad dominante cambia (debido a la circulación general de la tierra con respecto al sol y a los propios movimientos de la tierra). Se acordó situar el inicio del Cuaternario al principio del Eon llamado Olduvay, hace 1,8 millones de años.

Pero el criterio más universalizado es el del Glaciarismo. Las oscilaciones climáticas del Cuaternario se caracterizan por la oscilación de épocas de clima frío (glaciaciones) y épocas más benignas (interglaciares). Para el occidente europeo se sigue la división que hizo Penck en el alto Danubio, en la zona norte de los Alpes, con cuatro etapas glaciares que se denominaron con el nombre de afluentes de este río: Günz, Mindel, Riss y Würm. Poco después se descubrió (Eberl y Schaefer) que hubo otra glaciación anterior a Günz (en el Plioceno, durante el Terciario) que se denominó Donau, e incluso otra más antigua, de nombre Biber. Estas fases glaciares no fueron uniformes, pese a que el clima dominante era muy frío. En ellas se aprecian etapas de mayor o menor rigor climático, que se denominan Estadiales (períodos más fríos) o Interestadiales (períodos más benignos). Se han identificado tres Estadios en el Würm y Donau y dos en el Riss, Mindel y Gunz. Finalmente, entre las cuatro glaciaciones alpinas cuaternarias principales, hubo épocas de signo más benigno, los Interglaciares que llevan el nombre de las dos glaciaciones entre las que se sitúan: Günz-Mindel, Mindel-Riss, Riss-Würm.

La última glaciación, que comenzó hace 18.000, años tuvo una línea de máxima extensión que se situaría entre los actuales Londres y Berlín (de ahí al norte todo sería hielo, así como en las zonas de alta montaña por debajo de esa línea), restringiéndose mucho el espacio habitable. En las latitudes bajas (África) no hubo tantas alteraciones climáticas, sino que se percibieron más en las precipitaciones, alternándose periodos Pluviales (precipitaciones intensas) con otros períodos áridos denominados Interpluviales. Se postula una simultaneidad entre glaciaciones-pluviales e interglaciares-interpluviales.

El Pleistoceno se ha dividido (por convención en el Congreso Internacional para el Estudio del Cuaternario de 1.973, en Christchurch, Nueva Zelanda) en tres etapas:

        Inferior (Glaciaciones Donau y Günz), desde el inicio del Cuaternario, en torno a hace 1.8 millones de años, hasta hace unos 700.000 años, con la inversión de Polaridad magnética Brunhes.

        Medio (desde el interglaciar Gunz-Mindel hasta el glaciar Riss), que abarcaría desde hace 700.000 años, hasta hace 120.000/80.000 años. Comenzaría con el inicio del corto periodo de polaridad negativa llamado Blake (dentro del gran periodo positivo Brunhes).

        Superior (desde el interglaciar Riss-Würm hasta el glaciar Würm). El fin del Pleistoceno, y por lo tanto de la última glaciación, se contempla en torno a una oscilación climática denominada Alleröd, templada, del tardiglaciar Würm, datado en torno al 9.800 a.C. A partir de entonces comienza el Holoceno.

Por lo tanto, el inicio del Periodo Geológico Cuaternario, y de los Tiempos Prehistóricos quedó establecido en hace 1,8 millones de años. Fuera de esta fecha quedan muchos homínidos, muchos cambios climáticos incluidas glaciaciones, y otros eventos de importancia planetaria, por lo que habrá que ampliar el ámbito temporal de estudio al Plioceno, en los casos en los que se requiera.

Continuará…

 

 

 

Anuncios

2 Replies to “PREHISTORIA-I: Definición y Temporalización”

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s