El viaje de Aníbal

ANIBAL

Me llamo Aníbal. Y cuando era más pequeño viajé en un avión. Fue un viaje horroroso, así que siempre agradecí a mi familia que no me obligaran a repetirlo. No he vuelto a viajar en avión.

En aquella ocasión no me dijeron nada. Así de preocupados estaban por mi reacción ante la novedad. Lo supe por conversaciones aisladas y frases sueltas que no iban dirigidas directamente a mi:

         ¿Crees que le gustará el avión?…

         ¡Son tantas horas!…

         ¿Y si se pierde?…

         Tendremos que darle tranquilizantes…

No había oído nunca esa palabra, “tranquilizantes”. Pero sonaba a golosinas y yo, no lo había dicho aún, soy muy goloso, así que no me preocupé. Incluso me alegré.

Cuando llegó el día de la partida tampoco me lo dijeron, pero lo supe por el ajetreo en la casa y las caras de preocupación. Yo en cambio estaba feliz ante la perspectiva de un viaje. Solo en el último momento mi familia se dirigió a mi:

         Aníbal, ¡nos vamos!

Me acomodé en mi sitio, igual de alegre que siempre que viajábamos en coche, aunque esta vez nos dirigiamos al aeropuerto, un lugar donde yo nunca había estado. Y me llevé una gran sorpresa.

¡Era un edificio enorme! ¡Y cuanta gente! ¿Todos subirían al avión? ¿Cómo ibamos a caber todos? ¡El avión tendría que ser muy grande! Ahora si tenía miedo de perderme. Sin embargo cuando llegamos al embarque el número de personas se redujo considerablemente y mi familia no hacía más que intentar tranquilizarme:

         Toma Aníbal, tus golosinas favoritas…

¡Bien! ¡Siempre saben como hacerme feliz! Pero… al poco rato, justo al subir al avión, me empezó a acuciar el sueño. De repente me vi en un pasillo oscuro, estrecho y largo, y me sentía como si me llevaran en volandas. Cerré los ojos.

Al cabo de un rato cesó la sensación de movimiento y los volví a abrir. ¡Estaba dentro del avión! Pero… esto no es como un coche… Parecía… ¡Parecía el estómago de la ballena que se tragó a Pinocho! ¡Pobre Pinocho! ¡Ahora comprendí como se sentía!

De repente sonó un ruido estridente, y cada vez más alto. Todo empezó a temblar. Algo me empujó hacia atrás y cerré los ojos con más fuerza. ¡Tenía tanto miedo!

Estuve así mucho tiempo, no recuerdo cuanto, pero fue mucho, mucho tiempo. Y durante todas esas horas no dejé de temblar de miedo. También temblaba porque el avión-ballena se movía mucho, o eso me parecía a mi. Debía de estar surcando los cielos como si se tratase de un inmenso mar. Más que volar, parecía que nadaba, y yo sentía que no tocaba el suelo. Pero estaba tan aturdido con ese ruido que se colaba por todas partes que no podía dejar de apretar mis ojos con toda las fuerzas de las que era capaz.

Cuando sentí que el avión-ballena se había parado, y ya no había ruido, mi cabeza aún daba vueltas. Durante un momento no me atreví ni a moverme, pero al poco abrí los ojos. Entonces si que me asusté.

¿Dónde estaba? Aquel lugar no era el avión-ballena. ¿Cómo había salido de él? ¿Qué era aquel lugar? ¡Estaba en una habitación llena de maletas y bultos! Y entre todos ellos, allí estaba yo, sobre una silla, muy quietecito y con los ojos abiertos como platos. Creo que hasta mi boca estaba abierta de la impresión.

Una mujer extraña se situó frente a mi y se puso a hacerme cucamonas. Resultaba tan esperpéntica que volví a cerrar los ojos. Sabía lo que había pasado. Los peores temores de mi familia se habían cumplido. En mi cabeza resonó la fatídica frase:

         Aníbal ¡¡¡Te has perdido!!!

 

Mientras tanto un hombre y una mujer, visiblemente consternados, describían minuciosamente a Aníbal ante la empleada de la oficina de reclamaciones del aeropuerto. Tan absortos estaban que no se percataron de que un policía uniformado se acercaba por el pasillo llevándolo en su mano. Se situó detrás de ellos y preguntó:

         Señores, ¿es este el GATO que habían perdido?

Y al volverse, las dos voces sonaron al unísono:

      ¡¡¡ANIBAL!!!!

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s