4-Viaje por Alemania y Alsacia: RUTA DEL MOSELA

 

2.- Ruta del Mosela: TRÉVERIS-COBLENZA.

Destaca: BERNKASTEL-KUES.

Para entrar a Tréveris se toma la salida 3 de la Autopista, situándonos en la B51. Esta carretera tiene una pendiente en bajada de un 10%, por lo que al principio de ella hay una desviación para camiones que conviene que aquellos que tienen Caravana o grandes ACs utilicen.

Primero nos fuimos a ver el Area de Pernocta para ACs que indicaban las señales, pero como estaba algo lejos del centro, nos fuimos hasta allí con la Camper y aparcamos en calle Alle Richtungen, previo pago del Ticket de Parking. Los aparcamientos subterráneos tienen 1,9 mt. de altura.

TRÉVERIS

www.trier.de/tourismus

 Tréveris se fundó mil trescientos años antes que Roma”, reza una inscripción en la Plaza del Mercado, que es claramente una exageración medieval, según la información que nos dieron en la Oficina de Turismo (en español). Lo que sí es cierto es que Tréveris es una ciudad muy antigua, fundada por orden del emperador Octavio Augusto en el 16 a.C. Adquirió importancia con el emperador Diocleciano, quien a finales del siglo III la convirtió en capital del Imperio Romano de Occidente. En el siglo XIV los Arzobispos de Tréveris obtuvieron la dignidad de Príncipes Electores y la convirtieron en Capital del Electorado. Como pasa con todas las ciudades fronterizas, Tréveris perteneció unas veces a Prusia y otras a Francia, hasta que en 1945 pasó a formar parte del Estado federal de Renania-Palatinado de la República Federal de Alemania. Fue declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO en 1986.

Lo primero que visitamos fue la Plaza del Mercado, con la Fuente y la Cruz del Mercado, del siglo X. En ella empezamos a ver las primeras altas y esbeltas casas con entramado de madera y de distintos colores que lucían estatuas, imágenes religiosas, pinturas, campanas o relojes en su frente. Por una callecita adyacente llegamos a la Catedral de Tréveris, que según la tradición, fue construida por el Obispo Agricio cuando la madre del Emperador Constantino, Santa Elena, le regaló su vivienda para erigirla. De hecho, las investigaciones arqueológicas han descubierto que debajo de la Catedral había una casa romana. El ala oeste data del siglo XI, el coro del siglo XII, el claustro del siglo XIII y la Cámara del Tesoro del siglo XVIII, así que como dicen en la ciudad, “la Catedral es un espejo de la Historia europea”.

En su interior se pueden ver muchas tumbas y esculturas de los Obispos de Tréveris que aquí se hicieron enterrar desde la Edad Media. La más preciada reliquia del Templo es la Santa Túnica, la vestimenta sin costuras de Cristo que Santa Elena (la madre de Constantino) trajo de Tierra Santa. Se conserva extendida horizontalmente en su cofre de madera debajo de una cubierta climatizada de vidrio, aunque solo se puede acceder a la Capilla de la Túnica en la segunda semana después de Pascua. En el siglo XVII se construyó el “Vordertheyl”, la parte anterior de la Capilla que es lo que se puede ver. Desde este punto se obtiene una magnífica vista de todo el interior de la Catedral. Una buena parte del resto de los edificios que la componen (Iglesia de Nuestra Señora, Cripta de Santa Elena…) se encontraba cerrada por obras. Lo que si pudimos recorrer fue el Claustro, sembrado de lápidas de los Obispos enterrados, y con un tranquilo deambulatorio. Tampoco visitamos el Mueso de la Catedral (www.bistrum-trier.de ).

Después volvimos a la Plaza, desde donde nos dirigimos hacia la Porta Nigra, construcción romana del año 180, que abría el acceso norte al casco urbano. Su nombre se deriva del color oscuro que la piedra arenisca ha ido cogiendo a lo largo del tiempo. En el año 1016 fue convertida en Iglesia por el Santo Simeón, quien construyó la primitiva capilla sobre una de las torres. Todo el edificio se transformó en la Iglesia de Porta Nigra y aún hoy se pueden contemplar las pinturas religiosas de su interior. Napoleón hizo retirar todas las reliquias religiosas y dejó de ser un templo. Desde lo alto se aprecian bonitas vistas de toda la ciudad. La Oficina de Turismo y el Museo Municipal (www.museum-trier.de ) se encuentran justo al lado, en el antiguo Monasterio de Simeón.

En general Tréveris nos ha servido para “abrir el apetito” de lo que nos queda por ver. Al volver al coche dimos con la casa donde en 1818 nació el filósofo Karl Marx, hoy convertida en Museo ( www.museum-karl-marx-haus.de ) que ya estaba cerrado. Otro museo emblemático de Tréveris, pero que tampoco visitamos, es el Museo Estatal de Renania: www.landesmuseum-trier.de

Después nos dirigimos al Área de Pernocta, donde a las 19:03 (km.1809,4) estábamos instalados. A última hora de la tarde pasó un hombre en bicicleta cobrando el establecimiento a cada nuevo vehículo. No pude preguntarle a qué daba derecho ese pago, porque desde luego, los servicios del Camping, que estaba al lado, no se podían usar (estaban cerrados con llave). El Área está justo al lado del Mosela y un paseo para bicicletas y paseantes lo recorre.

Después de cenar nos llevamos la desagradable sorpresa de que la bomba del agua de nuestra Camper no funciona. Va a resultar un inconveniente para el resto del viaje, pero por hoy nos apañamos, y con un “pelín” de disgusto nos disponemos a dormir (fue entonces cuando vimos a una rata negra enorme atravesar el Área dirigiéndose hacia el río…). Mañana será otro día y nos dispondremos a realizar una de las rutas más bellas de Alemania, la Ruta del Río Mosela.

10-07-2008 JUEVES

A las 10:00 de la mañana estábamos ya listos para salir de Tréveris. Tenemos 23º de temperatura y vamos a buscar la carretera N53 siguiendo dirección Kolh (Colonia). Primero salimos por la A49 que desemboca en la Autopista a Colonia, cuya primera salida, la nº2 dirección Ehran, nos permite tomar ya la N53. 

LA RUTA DEL RÍO MOSELA

El Mosela nace a 735 mt. de altura en el monte Col de Bussang, en los Vosgos franceses, roza el Gran Ducado de Luxemburgo, y finalmente busca su lecho en uno de los paisajes vitivinícolas más hermosos de Alemania. En sus 544 km, antes de desembocar en el Rin a la altura de Coblenza, se pueden apreciar románticos Castillos y ruinas señoriales, entre idílicos recovecos y viñedos en sus laderas. Los vinos de la zona son el Riesling del Mosela, el Ebling (una variedad blanca de Pinot Noir) y algún otro vino tinto.

Todo esto decía nuestra guía, y también que la Ruta comienza en el pueblo de Saaburg, un poco antes de Tríer, pero nosotros la empezamos al salir de esta ciudad y enseguida vislumbramos los bellos paisajes, siempre con el río a nuestro lado, en algunos tramos solo separados por una valla metálica. Toda la ruta está jalonada de pequeños pueblecitos a uno y otro lado de río y sobre todo, viñedos. Espléndidas extensiones de viñedos muy cuidados sobre las laderas que nos rodean, y que se extienden hasta donde se pierde la vista. Comenzamos enseguida a ver Campings y Áreas para ACs, tan verdes, cuidadas y llamativas que paramos en una, una vez pasado el pueblo de Schweich.  En el área, justo al lado del río, vemos muchas ACs y sobre todo Caravanas.  ¡¡¡Esto es precioso!!!

A las 11:15 hemos parado en Trittenheim porque estamos impacientes por empezar a caminar sobre estos sitios tan bonitos. Trittenheim, conocido por sus excelentes viñedos de terrenos escarpados, dispone de dos afamadas bodegas. Después nos acercamos hasta el puente que, desde 1.909 atraviesa el río que antaño se cruzaba con un servicio de travesía, y del que han quedado, como referencia y recuerdo, sus dos Torres-Faro. En esta ciudad compramos nuestro vino del Mosela.

A las 12:00 seguimos camino disfrutando del paisaje que nos ofrece el río adornado con los viñedos. Pasamos por el bello pueblecito de Neumagen-Dhron, una denominación doble, muy común tanto en el Mosela como en el Rin, y que hace referencia a dos villas, una a cada lado del río, que se unen administrativamente en una sola. En este lugar se encontraron unos restos romanos que evidencian que fue la localidad vitivinícola más antigua de Alemania.

Pronto nos encontramos en los alrededores de una de las poblaciones más bellas que hemos visitado, y desde luego la estrella de esta Ruta del Mosela, Bernkastel-Kues.

Bernkastel-Kues

A las 12:45 (km.1886,5) aparcamos en Bernkastel-Kues al lado de un inmenso parque que se extendía a todo lo largo del río y que desembocaba en el puente que veíamos a lo lejos, el que une las dos ciudades, Bernkastel a la derecha y Kues a la izquierda, constituidas como ciudad única en 1905.

Primero nos recreamos paseando por el parque donde mucha gente disfrutaba del sol en la orilla del río (cisnes y gansos egipcios con sus polluelos, comieron de nuestra mano). En el otro lado, imponentes mansiones con jardines bordeaban la carretera. En el río, enormes barcos de recreo circulaban llenos de turistas o se veían varados en sus muelles. Por encima de todo este idílico paisaje, y rodeado de verdísimos viñedos, se erguían, imponentes, las ruinas del Castillo de Landshut, antigua residencia veraniega del Arzobispo de Tréveris destruida en un incendio a finales del siglo XVII.

Cuando llegamos al puente, decidimos entrar en Bernkastel, no sin dejar de admirar el Hotel Drei Könige, en el lado de Kues. Una vez en el pueblo empezaron a surgir preciosas casa de colores con maderas entramadas, que fueron ganando en belleza cuando llegamos a la Plaza del Mercado. En esta plaza se encuentran: la Spitzhäuschen”, la “Casita Puntiaguda”, la más estrecha del Mosela, que data de año 1583; el Ayuntamiento (Rathaus), de 1608, muy decorado, y con un balcón saledizo; la Iglesia y Fuente de San Miguel, con sus alas doradas; y muchas otras casas a cual más bonita. Alrededor hay multitud de tiendas y restaurantes.

La verdad es que llegó un momento en el que no sabíamos ni a donde mirar, pues si bonitas eran las casas, preciosas eran las tiendas y muy elegantemente decorados los bares y restaurantes. Las guirnaldas de parras, con sus uvas, adornaban muchas de estas calles y bordeaban puertas y callejones. Las macetas y las flores aparecían por doquier, en cada esquina, en cada balcón o ventana, en cada farola, en cada fachada…

Después nos encontramos con otra plaza pequeña donde había una Iglesia con una inscripción en alemán, una Fuente, y un gran Crucifijo de piedra en el medio (con un cristo en cada lado de la cruz), con el año 750 inscrito. Y tras seguir fotografiando rincones de ensueño (algunos edificios contenían inscripciones en letra gótica alemana antigua) al final volvimos a llegar al Puente, desde donde se podía admirar la Torre de Entrada a la ciudad.

De vuelta a la Camper, aun no nos podíamos creer lo que habíamos visto. Ha sido sin duda, el pueblo más bonito de la Ruta del Mosela, aunque los demás no se quedaban atrás, desde luego, pero Bernkastel-Kues tenía, además de belleza, un encanto especial que la hizo única a nuestros ojos.

A las 15:45 dejábamos el pueblo y seguíamos por la N53 ahora dirección Cochen, otro de los pueblos destacados en nuestra guía. De camino seguíamos disfrutando de las vistas del río con gabarras de carga y barcos de pescadores que lo surcan. Pasamos, sin detenernos, por Traben-Trabach (otras dos localidades unificadas en 1904) que ostenta un puente construido en 1898 y sobre el que descansa la bella “Puerta del Puente”. En lo alto se podían divisar las ruinas del Castillo Grevenburg.

Tras dejar atrás, Kröv y Briedel, ambos bellos pueblos rodeados de viñedos y asomados al río, divisamos el Castillo de Marienburg y las ruinas del Castillo de Arras. Pasamos por una indicación que señalaba al pueblo de Bad Bertrich, un lugar que según nuestra guía alberga la única terma de sales Glauber y donde las aguas termales surgen con una temperatura natural de 32º, a causa de las piedras volcánicas. A partir de Zell, otro bello pueblecito, hay que seguir un trecho por la carretera N49 que es la que lleva a Cochen.

A las 16:50 paramos un momento en el bello pueblo de Ediger-Eller,  para sacar alguna foto y pasear un rato, y poco después pudimos fotografiar desde el coche el Castillo de Metternich (en ruinas) sobre el pueblo de Beilstein, volcado literalmente sobre el río.

COCHEN

A las 17:30 paramos en Cochen, a la entrada, en un aparcamiento gratuito. Justo enfrente teníamos el Puente que une Cochen con Cochen-Cond, un barrio de la ciudad, y a nuestro lado se encontraban los embarcaderos desde los que se puede realizar un viaje por el Mosela.

También divisábamos el Castillo  de Reichsburg en lo alto, claro que no verlo es imposible, porque domina un cerro y su estampa es imponente. Este Castillo fue destruido en varias ocasiones. Un comerciante berlinés compró las ruinas y lo reconstruyó a su gusto. En 1978 la ciudad de Cochen lo adquirió y ahora se puede visitar. También se pueden ver los restos de las antiguas fortificaciones de la ciudad, de las que hoy se conservan los Portales Endertor, Balduintor y Mäusetor. Vimos una Torre con un reloj que además indicaba los distintos niveles que las inundaciones del río habían alcanzado a lo largo del tiempo. Al poco, estábamos ya imbuidos en el bullicioso ambiente de Cochen, empezando por la Plaza del Mercado y  uno de los portales de entrada, una Torre rematada en Bulbo. Y paseando llegamos hasta la Bodega-Restaurante “Alte Thorschenke”, una gran casa amarilla, adosada a otro de los portales, que cuenta con balcones saledizos y tejados de pizarra en forma de cúpula. Es uno de los lugares más conocidos y frecuentados de Cochen, que aparece hasta en las postales que se venden por doquier.

Seguimos por la N49 y a las 19:00 (km.1971,6) y nada más pasar el pueblo de Pommern, entramos en el Camping Van der Berk. Su dueño, el del nombre del Camping, habla muy bien español, y el sitio era magnífico, justo al lado del río. Aquí probamos nuestras primeras cervezas alemanas y por la mañana nos visitaron dos cisnes con sus polluelos.

11-07-2008 VIERNES

A las 10:30 ya estábamos listos para salir. Al poco de ponernos en marcha (aún por la N49) vemos el pueblo de Treis-Karden, también con muy bonita estampa, y enseguida estábamos ya en la 416 con destino Koblenz, pasando por Eltz y KobernGondorf. Seguimos viendo una gran cantidad de ciclistas por las avenidas destinadas a tal uso.

A la altura de Hatzenport nos desviamos hacia Eltz para entrar en el pueblo, ya que nuestra guía anuncia un bellísimo Castillo en este lugar. Dice que el Castillo de Eltz es el más famoso de los Castillos del Mosela, y que está situado en un valle transversal del río, por donde circula el riachuelo Elzbach que le dio nombre. Después de desviarnos considerablemente del río, llegamos al pueblo de Eltz, que no tiene ningún encanto, pero para acceder al Castillo hay una carretera que parte del pueblo de Münstermaifeld siguiendo la indicación “Burg Eltz”, a unos 5 kilómetros. Resulta que no se ve desde ningún punto más que accediendo a la visita pagada, así que al llegar al aparcamiento nos dimos la vuelta. Pero desde luego, tal y como lo pinta la guía, merecía una visita.

A las 11:45 estamos de nuevo a la orilla del Mosela. Desde el coche fotografiamos el Castillo de Ehrenburg en el pueblo de Brodenbach y más adelante hacemos lo mismo con el Castillo del Agua de Lehmen de Kobern-Gondorf, derribado en parte para ampliar la carretera que hoy pasa por debajo. Leemos que en el próximo pueblo de Winningen, el último antes de Koblenz (Coblenza), se producen los mejores Riesling de la zona, aunque no pudimos parar.

Con esto llegamos al final de la Ruta del Mosela y damos comienzo a la Ruta de los Castillos del Rin. No podíamos dejar de pensar en como sería la ruta que nos quedaba por ver, después de lo que ya llevábamos admirando.

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