9-Viaje por Alemania y Alsacia: Alsacia (1)

 

6.- Ruta de Alsacia: FRIBURGO-THANN.

Destaca: EGUISHEIM.

ALSACIA

www.tourisme.alsace.com

www.deviajes.es/rutas/ALSACIA_1.html

www.visit-alsace-com/

www.turismoafondo.com/destinos/alsacia.asp

www.es.franceguide.com/destinos/francia/regiones-y-ciudades/alsacia/home.html

Alsacia es un destino turístico frecuentemente nombrado en Revistas de Viajes. Pero siempre la hacían aparecer con la misma fotografía, tomada en Colmar. Pensábamos que quizá, no tendría mucho más. Los foreros de Camping-Salón se confiesan admiradores de las tierras alsacianas y más de uno repite año tras año una visita en Navidad. Me seguía preguntando como es que una región, por muy bonita que fuese, conseguía atraer repetidamente a visitantes españoles, y nada menos que para comprar Adornos Navideños ¡¡¡¡BANDIDOS!!!! ¡¡¡Lo que nunca habían confesado es que vienen aquí a comprar vino!!!

Una vez en Francia seguimos por la misma carretera, pero ahora llamada D415. Pasamos por Neuf-Brisach, donde no nos paramos y más tarde leímos en la Guía de Alsacia que hubiese merecido una visita. Cuando Luís-XIV tuvo que renunciar a Brisach (hoy Breisach am Rheim, en Alemania), en virtud del Tratado de Ryswick, encargó que se construyese una nueva plaza fuerte. Surgió así Neuf-Brisach, con una forma particular de octógono, rodeada de murallas abastionadas que forman una estrella (se parece mucho a los fuertes que existen en la línea entre España y Portugal, o al de Jaca).

Una vez atravesado el pueblo de Horbourg, y tomando la D418, a las 16:42 (km.2918,8) estamos ya en Colmar. Aparcamos en el Parking Scheurer-Kestner, que habíamos leído está junto al centro y es gratuito. Lo que no sabíamos es que cuenta con un tope de altura a 2 mt. y que ¡¡está llenísimo!!.

COLMAR

www.ot-colmar.fr

En el siglo IX ya se menciona la palabra “Columbarium”, probablemente el palomar de una ciudad galorromana, de cuyo nombre proviene el actual de Colmar. Desde 1918 es Sede del Consejo Soberano de Alsacia y hoy en día, hasta Estrasburgo debe someterse a su jurisdicción.

La Oficina de Turismo de Colmar, con folletos en español, está muy cerquita, en la Place d’Unterlinden, donde se encuentra uno de los más afamados museos, el Museo Unterlinden ( www.musee-unterlinden.com ) en el antiguo Convento de los Dominicos del siglo XIII. Ya la plaza anuncia lo que es posible admirar en Colmar, multitud de casas entramadas de colores y con balcones y fachadas adornadas con flores.

Como estamos algo cansados, decidimos simplemente callejear. Todas las calles que se abrían a nuestra vista invitaban a ser recorridas. Nos acercamos hasta la Plaza de la Catedral, donde se encuentra la Colegiata de San Martín (a la que llaman “Catedral”) y también llegamos hasta el antiguo Ayuntamiento y la Place de l’Ancienne-Douane,  con la fuente de Bartholdi, el escultor de la Estatua de la Libertad, hijo de la villa, y que cuenta con un museo, el Museo Bartholdi ( www.musee-bartholdi.com ). Pero, aunque vimos canales, no conseguíamos encontrar el lugar llamado “Pequeña Venecia” desde donde se obtienen la mayor parte de las fotos que se pueden ver de Alsacia en las Revistas de Viajes. Compramos una Guía de Alsacia y nos relajamos un momento en una de las animadas terrazas del centro, antes de ir al Camping.

Hemos encontrado la salida de la ciudad enseguida, las señales en Francia no son como las alemanas y las echábamos de menos. A las 19:30 (km.2921,9) estamos instalados en el Camping Municipal d’Lill en Horbourg. Las cigüeñas, el ave emblemática de Alsacia, se pasean tan campantes por el Camping recibiendo gustosas todo cuanto se las de. Mañana visitaremos Colmar de nuevo.

20-07-2008 DOMINGO

A las 11:10 estábamos otra vez en el mismo Parking. Lo vimos menos lleno y enseguida nos dimos cuenta de que los domingos también son día de cierre para la mayoría de las tiendas y restaurantes de Colmar. Toda la ciudad estaba menos concurrida, y nuestro paseo fue más agradable. Hoy podemos disfrutar aún más de los edificios más emblemáticos, como la bella Casa de las Cabezas (Maison des Têtes), de 1608, decorada con las cabezas de 106 personajes que hacen muecas. La estatua que se encuentra en la cumbre representa a un barrilero y fue realizada por Bartholdi. Según nuestra guía, en el nº 10 de la Rue des Boulangers, vivió Voltaire. Recuerdo haber pasado por esa calle, pero no haberme fijado en esa fachada en particular. En realidad todas las fachadas reclamaban nuestra atención. La que si que recordamos bien es la Casa Pfister de 1537, adornada con los retratos de los emperadores Maximiliano, Carlos-V y Fernando-I, que es una de las más bellas.  La Fuente de la Place de l’Ancienne Douane, representa la figura de Lazare de Schwendi, el que trajo de Hungría la “cepa tokai”, que se hizo famosa en Alsacia. Pasamos por el Barrio de los Curtidores, donde hay muchas bonitas casas.

En la Pequeña Venecia pudimos por fin, fotografiar el rincón más emblemático de Colmar, desde el Puente de Saint-Pierre. Bonito es, aunque llamar a esto “Pequeña Venecia” es mucho exagerar, pero bueno… Aprovechamos para comprar una botella de Vino alsaciano. De vuelta al centro, pasamos por la Iglesia de los Franciscanos y el Antiguo Hospital, para después, bajando por la bonita Rue des Clefs (donde compramos un Mapa detallado de Alsacia), llegar al Ayuntamiento de nuevo. Dicen que Colmar es “un regalo para los fotógrafos”, nosotros más bien diríamos que es “un suplicio” pues no hay rincón que no reclame una fotografía y es muy difícil decidir.

Y como ya es hora, y el día es estupendo, hemos decidido sentarnos en la terraza del Restaurante La Pérgola en la Rue des Marchands, y comernos un Menú Alsaciano. Y con esto, a las 15:15 estamos de nuevo en el Parking dispuestos a empezar a circular por la ruta más famosa de Alsacia: La Carretera de los  Vinos.

LA CARRETERA DE LOS VINOS DE ALSACIA

www.alsace-route-des-vins.com

La Carretera de los Vinos de Alsacia que transcurre entre Marlenheim, en el norte, hasta Thann, en el sur, circula a través de 120 km. costeando los Montes Vosgos y salpicada de pueblecitos a cual más bello y pintoresco que invitan a detenerse. Todos ellos cuentan con bodegas donde degustar y/o comprar vinos.

Nosotros hemos elaborado nuestra propia ruta, empezando por Colmar, subiendo hasta Obernai y volviendo a bajar de nuevo por toda la ruta hasta Thann. En el camino, nos hemos desviado para visitar Castillos y Monasterios y también para adentrarnos en una de las masas boscosas más bellas de Francia, los Montes Vosgos. Desde Colmar vemos que el pueblo más cercano de la Ruta del Vino es Eguisheim y decidimos que será el primero al que nos acerquemos.

EGUISHEIM

www.ot-eguisheim.fr

Para salir de Colmar seguimos dirección Mulhouse y luego tomamos la pequeña carretera D14 que lleva a Eguisheim, donde aparcamos a las 15:30. Enseguida nos dejó boquiabiertos de la maravilla que se extendía ante nosotros y lo nombramos “Estrella de la Ruta del Vino de Alsacia”. La mayoría de las postales con el calificativo de “Calle típica de Alsacia”, son de aquí.

Se trata de una aldea construida de modo concéntrico en torno a lo que fue antaño el Castillo de la familia homónima, a la cual pertenecía el papa León-IX, el único papa alsaciano, hijo de la villa. Recorrer Eguisheim es adentrarse en un paseo a través del tiempo. Sus calles estrechas y empedradas están plagadas de casas de colores con entramado de madera de los siglos XVI, XVII y XVIII, todas ellas muy decoradas con flores, plantas, y adornos en sus ventanas y puertas.

En la Plaza principal, además de la Fuente con la estatua de León-IX, se pueden encontrar los vestigios del antiguo Castillo, además del Palacio y la Capilla, todos reconstruidos en el siglo XIX. La Capilla, conserva aún en su interior un Timpano del siglo XIII que representa a Cristo bendiciendo, entre los apóstoles Pedro y Pablo, a las Vírgenes sabias y a las Vírgenes locas.

En Eguisheim hay muchas tiendas de artesanos y artistas. Una de las más curiosas es “La Boutique du Champignon” (www.laboutiqueducahmpignon.com ). Si alguien cree que con un producto como el champiñón no se puede crear arte, debería pasar por ella. Nos detuvimos en un puesto de venta de embutidos artesanales que habíamos visto antes y donde compramos Salchichón de Bisonte y de Faisan, aunque todas sus variedades llamaban la atención. Eguisheim nos ha maravillado, tanto, que hemos pensado volver a recorrerla antes de acabar nuestro viaje, aunque ahora seguimos ruta.

Hemos visto al llegar que desde aquí se anuncia una Carretera de los Cinco Castillos, que se interna en el bosque y no nos podemos resistir a meternos por ella. Leemos en la Guía que son tres los Castillos que dominan la ciudad de Eguisheim: el Wahlenbourg, el Dagsbourg y el Weckmund. Todos ellos están en estado de ruina pero son visibles desde el pueblo y se pueden visitar. Pero ¿y los otros dos?

Con esa intriga nos adentramos por la carretera hasta un punto en el que vimos un Camping que parecía de ensueño. Aquí se bifurca el camino sin indicar nada, hay que tomar el de la derecha. Toda esta carretera transcurre entre altas viñas y al poco tiempo estamos ya subiendo un puerto entre bosques. Nos encontramos en los Vosgos. Pero seguimos sin ver indicaciones de los Castillos. Lo que si vemos, cada poco tiempo, son aparcamientos (unos más precarios que otros) donde siempre hay coches, y una serie de indicaciones en los árboles que parecen sendas, o caminos para hacer a pie.

Seguimos subiendo por parajes preciosos, siempre rodeados de inmensos bosques y con aparcamientos cada cierto tiempo. Al final parece que el puerto comienza a bajar y caemos en la cuenta de que esos caminos que hemos visto atrás debían de ser sendas para llegar a los Castillos, no accesibles por carretera. Empezábamos a maldecir nuestra ignorancia por no haber parado antes, cuando vemos una señal muy grande de Parking que indica Castillo de Hohlandsbourg. Al final vamos a tener suerte y podremos ver un Castillo alsaciano.

Castillo de Hohlandsbourg

www.chateau-hohlandsbourg.com

A las 17:45 estamos aparcando en el Parking del Castillo y entramos. Desde el acceso principal vemos dos caminos, uno hacia las altas murallas y otro hacia el patio. Decidimos subir para ver el paisaje, pero entonces oímos voces y nos dimos cuenta de que en el inmenso patio estaban representando una pelea medieval.

El Castillo de Hohlandsbourg fue construido en el año 1279 por Siegfrido de Gundolsheim, preboste de Colmar. Fue reforzado y agrandado en los siglos sucesivos por los Condes de Luppfen y más tarde por Lazare de Schwendi, consejero de los Habsburgo (actualmente se puede ver en el Museo una exposición de cada uno, con cortinajes del siglo XVI). El Castillo fue destruido en el transcurso de la Guerra de los Treinta Años, y en el siglo XIX fue objeto de un ambicioso plan de restauración. Hoy se puede admirar casi como en sus mejores tiempos, y cuenta, en verano, con una compañía de animación que representa diversos actos medievales.

Aunque hablaban en francés, sus gestos eran suficientemente explícitos y fue muy entretenido, tanto, que casi nos olvidamos de visitar el Castillo. En un intermedio de las actuaciones, nos subimos a las almenas y murallas y contemplamos las maravillosas vistas. En la Torre del Homenaje, se encontraban los trajes y armaduras de los actores, y muchos niños se los estaban probando. Mi hijo se probó una pesada Cota de Mallas de 18 kilos de peso y poco después uno de los actores le puso la coraza de la armadura y un guantelete. Estuvieron hablando un buen rato sobre la Época Medieval y sobre su vida de artesano y actor y al final se fotografiaron juntos ¡¡¡ha quedado una foto estupenda!!

Mas tarde volvimos a bajar porque ahora se preparaba una representación de un Torneo Medieval a caballo. Con una completa armadura, incluido yelmo y lanza, uno de los actores, montado a caballo, nos hizo una representación de cómo funcionaban los torneos, embistiendo contra un muñeco articulado, o enlazando una argolla con la lanza ¡¡¡fue precioso!!!

Cuando terminaron nos dio tiempo tan solo a pasar por la Tienda-Restaurante del Castillo, muy bien acondicionada, y donde sirven comidas medievales. Llegaba la hora de cierre y aún no habíamos visto el resto de dependencias, ni el Museo, ni el Jardín Medieval (que contaba con plantas aromáticas, plantas medicinales, o flores como la flor de lys, rosas y hortensias, según el folleto), pero la verdad, no nos importaba ¡¡¡habíamos vivido una jornada medieval emocionantísima!!!

Al marcharnos, aún vemos la indicación hacia el Castillo de Pflixbourg, con el que se completan los cinco Castillos de la ruta. Ahora entramos en la carretera D417 y enseguida tomamos la D10! que nos deja en Turckheim, donde hemos visto un Camping. A las 19:30 (km.2958,0) estamos ya instalados en el Camping Municipal Les Cigognes (que cuenta con un área de pernocta). Hay que tener cuidado con la entrada porque se realiza por un estrecho paso entre las vías del tren y el río, por una calle que es de una sola dirección, pero con carril bici. El Camping no estaba mal, pero las duchas eran de moneda y los lavaderos casi impracticables.

TURCKHEIM

www.turckheim-alsace.com

Turckheim obtuvo su carta de libertad en 1312. De esa época conserva aún la Porte de France, la puerta de acceso a la ciudad, tradicionalmente coronada con un nido de cigüeñas. Una vez traspasada se llega a la Place Turenne y en ella se puede ver el edificio del antiguo Cuerpo de Guardia del siglo XVI, desde donde el Sereno, vestido con abrigo negro, tricornio y portando una pica y un farol, rondaba las calles de la ciudad al canto de su típico “todo en orden y sereno”. Hoy en día, la salida del Sereno y su ronda nocturna, como antaño, se sigue produciendo a las 10:00 horas, pero ahora, en las noches de verano, cuenta con muchos turistas que le fotografían y acompañan. Y nosotros estábamos entre ellos.

Al leer esta historia en nuestra guía, y dado que el Camping está en el mismo pueblo, decidimos ir a verlo. Al principio recorrimos un poco las inmediaciones de la Plaza, que nos pareció preciosa, tanto el Edificio del Cuerpo de Guardia, que hoy alberga la Oficina de Turismo, como el Ayuntamiento, la Fuente o las casas con entramado que rodean la Plaza y que albergaban animados restaurantes y cafeterías. Al ir acercándose la hora, una gran cantidad de gente se agolpó de repente en la puerta y a punto estuvimos de perdernos la salida del Sereno.

Siguiendo su tradicional paseo rodeamos por completo la ciudad en un circuito que duró una hora. El Sereno se iba parando en los sitios más emblemáticos y cantaba una cancioncilla, que no parecía francés y que supusimos sería alsaciano. Al final todos coreábamos el estribillo. En cada parada, además de cantar iba relatando parte de la historia de la ciudad y de la suya propia, porque llegamos a entender que ejerce esa función de Sereno desde hace 18 años y que es una tarea de la que se siente orgulloso. Turckheim ha conservado parte de las murallas medievales y tres de sus puertas (es conocida como la Ciudad de las Tres Puertas). La primera era la Porte de France, desde donde sale el Sereno. A las siguientes llegamos tras sucesivas etapas de parada, y son: la Porte de Munster, donde se recuerda la victoria de Turenne en 1675 contra las tropas del Imperio; y la Porte de Brand, que lleva el nombre del vino del principal viñedo de la ciudad (hay una bodega-restaurante), y donde es tradición que se invite al Sereno a una copita. Como se la sirviera una chica muy guapa, y se le seguían sacando fotos (incluso vídeos), tuvo la ocurrencia de comentar: “me tienen envidia” ¡¡muy gracioso el Sereno!!

Una vez terminada su ronda, el Sereno vuelve a entrar en el edificio del Cuerpo de Guardia y fin del espectáculo. La gente desapareció enseguida, pero nosotros aún nos paramos en la Pizzería-Brasserie “Le Stammtish” en la misma Place Turenne, donde nos tomamos unos estupendísimos Capuchinos, antes de volver al Camping.

El día de hoy ha sido uno de los más bonitos de todo el viaje y queda anotado en nuestro ánimo.

21-07-2008 LUNES

A las 10:45 nos hemos vuelto a detener en Turckheim para verlo a la luz del día y nos han vuelto a asombrar sus bonitas calles y casas, sobre todo el Hotel de Ville (Ayuntamiento) y el Hôtel deux Clefs, una antigua taberna de 1630. La Iglesia de Santa Ana también mereció una visita. Se trata de un templo del 1652, con una torre románica del siglo XII, que tuvo que ser reconstuído en el siglo XVIII y otra vez en 1952, pero aún conserva su belleza. El Órgano, del siglo XVIII del constructor Silbermann, es una de sus piezas más significativas (y uno de los órganos más importantes de Alsacia) donde se celebran conciertos. Luego nos marchamos.

Ahora circulamos por la D10 dirección Les-Trois-Epis y más tarde queremos tomar la D11 dirección Orbey para llegar a Kaysersberg, nuestro siguiente destino. Ya se que no había necesidad de ir por aquí, pero nos apetecía mucho seguir circulando entre bosques. Pero al llegar a Les-Tros-Epis nos metemos por la D11! y atravesamos una zona boscosa toda salpicada de chalets y casas de vacaciones en un paraje precioso, pero con un puerto de montaña de importantes subidas, bajadas y curvas. A la altura de Ammerschwihr, un pueblo guapísimo, vemos un Campo de Golf inmenso y muy verde, justo al salir de una zona de bosques ¡¡impresionante!! A las 13:31 estamos ya en el Parking de Kaysersberg, que también cuenta con una zona de Parking para ACs y está en el mismo pueblo.

KAYSERSBERG

www.kaysersberg.com

Kaysersberg significa “monte del emperador” y su nombre hace referencia a la fortaleza construida por Federico-II de Hohenstaufen, cuyo torreón domina el pueblo. También es el lugar donde nació Albert Schweitzer, Premio Nobel de la Paz en 1952, y considerado el impulsor de los Médicos sin Fronteras que goza de una auténtica devoción en Kaysersberg, incluyendo un Museo sobre su vida.

Por la cercana pasarela sobre el río se llega a la calle principal que desemboca en la Plaza de la Iglesia de la Santa Cruz. A todo lo largo de ella se pueden observar las típicas, pero preciosas y diferentes siempre, casas de colores con entramado de madera. En la Plaza, una Fuente del siglo XV está coronada por una estatua del emperador romano Constantino portando la Cruz de Cristo. Al lado está la Iglesia, cuyo portal principal es de 1230 y tiene una representación de la Coronación de la Virgen. En el interior sobrecoge enseguida el enorme Cristo en Cruz, con la Virgen y San Juan, que se encuentra en medio suspendido desde el techo. Dentro se pueden ver muchas esculturas medievales.

Detrás de la Iglesia se encuentra un cementerio con tumbas de soldados de la 2ª Guerra Mundial, algunas de ellas de árabes y judíos. Y al lado, según la guía, se encuentra la Capilla de Saint-Michel que cuenta con un impresionante Osario bajo la inscripción “Esto está bien: aquí yace el dueño al lado del villano”. Pero estaba cerrada y por lo que vimos, en obras. No obstante por una de los ventanucos de una puerta pudimos ver el Osario.

Queríamos ver un Pozo Renacentista que según la guía se encuentra en el  patio del nº 54 de la Grand’Rue. Es el patio de un edificio que alberga una Notaría. Se puede entrar y vimos el Pozo, de 1618, que tiene una inscripción que al parecer dice: “Si bebes mucho de mi agua, te helará el estómago; te aconsejo beber un buen vino y dejar mi agua”. Un consejo muy apropiado para una ciudad que cuenta con el Schlossberg, un vino premiado con la denominación de “Gran Caldo”. Y aunque parezca una  incongruencia, las mejores cervezas las hemos obtenido aquí en Alsacia, y no en Alemania. Encontramos una tienda llamada “Cervezas del Mundo” en la que pudimos adquirir una Cerveza de cata especial de Alsacia y de la producción particular del propietario (por cierto con ascendencia española), que no se encuentra en ningún otro lugar ni se vende en ningún otro establecimiento. No tiene pérdida en Kaysersberg, además de que está en la Grand’Rue, exhibe en el escaparate un gran cartel provocativo de cerveza “Sans Coulotte”, para públicos menos exigentes.

Las mejores vistas de Kaysersberg y del Castillo se obtienen desde  el Puente Fortificado que pasa por encima del río Weiss. La mejor fotografía de nuestro viaje está sacada allí mismo.

A las 15:15 salimos de Kaysersberg y poco después volvimos a parar en el Intermarché de Kientzheim, que está justo al lado, para hacer unas compras, incluyendo un Queso Munster, que habíamos leído era típico de Alsacia. En este pequeño pueblo se encuentra un Museo del Vino de Alsacia.

Y con 21º a la sombra, nos ponemos de nuevo en marcha hacia Riquewihr, nuestro siguiente destino. Vamos por la D18, y al llegar a Beblenheim, se toma la D3 para Riquewihr. Aparcamos en su Parking fuera de las murallas, pero ¡¡estaba abarrotado!! Son las 16:00 horas.

RIQUEWIHR – RIBEAUVILLÉ

www.ribeauville-riquewihr.com

Riquewihr, es uno de los lugares más visitados de Alsacia. Existen cinco museos, lo que resulta un récord para una ciudad de 1.200 hab. El Musée de la Poste (Correos), está ubicado en el Castillo de los Príncipes, y es fácilmente identificado por la enorme Diligencia de 1830 que exhibe en su patio, aunque más bonitas debían ser las que se encuentran en el Museo de las Diligencias, ubicado un poco más allá, en las antiguas Caballerizas del Castillo, pero no visitamos ninguno. Otros Museos son: El Museo Hansi, dedicado a la obra del ilustrador del mismo nombre, muy popular por aquí, y cuya obra puede verse sobre alguna de las casas de Riquewihr; El Museio Histórico, situado sobre la Puerta del Dolder; y La Cámara de Torturas, situada cerca de la Torre de los Ladrones (Tour des Voleurs).

Pero, como en casi todos los pueblos de la zona, lo más bonito de Riquewihr es pasear por sus calles, que son todas peatonales, desde que se entra a través de sus murallas, confiriéndole un aire especial, como de museo al aire libre. Es uno de los pueblos alsacianos que más nos han gustado. En estas calles (Grand’Rue, Rue de L’Ecurie, Rue des Trois Eglises, Rue du General Gaulle, etc) se exhiben muchísimas casas de colores con entramados de madera, casi todas con bellos letreros muy elaborados, algunos de los cuales son obra del reconocido Hansi. Una de las casas más vistosas, con entramado artísticamente decorado de madera y del siglo XVI, pasa por ser la más alta de Alsacia.

Las calles principales, rematadas por las Torres Dolder y des Voleurs, están llenas de tiendas de artesanos y artistas, bodegas de vinos, pastelerías (donde se puede ver como realizan unos bollos de coco buenísimos), cafeterías y restaurantes, a cual más bonito, con patios muy decorados y llenos de plantas, o terrazas animadas. Encontramos un pasaje todo él lleno de tiendas donde compramos una botella pequeña de Vino Pinot Blanco para probarlo de una vez por todas, pues aunque parezca mentira, aún no habíamos probado más vino que el Rioja que siempre llevamos de viaje.

Pero no hay que dejar de prestar atención a las calles adyacentes, pues en cualquier sitio se pueden ver casas verdaderamente bonitas. Una de las calles más escondidas, la Rue du Cerf (Calle del Ciervo) cuenta con La Hostelería del Ciervo (está cerrada y en obras) afamada por el Gran Ciervo de Madera a tamaño natural que adorna su fachada. Es una copia, el original se exhibe en el Museo Unterlinden de Colmar.

A las 17:30 estábamos ya aparcados en Ribeauvillé, que está muy cerquita. Esta ciudad, la más pequeña Subprefectura de Francia, era la sede del Señorío de Ribeaupierre, una de las familias más poderosas de Alsacia en la Edad Media, y de cuya época conserva Tres Castillos: El de San Ulrich, en la cima, y un poco más abajo los de Girsberg y Ribeaupierr. Cuenta la leyenda que en estos dos Castillos vivían dos hermanos que solían despertarse uno al otro disparando una flecha en sus postigos respectivos. Una mañana dispararon al mismo tiempo y uno de los hermanos mató al otro ¡¡¡hubiese sido mejor utilizar un Reloj de Cuco!!! Los Castillos son visibles llegando hasta el final de la ciudad, donde además se pueden ver algunas de las más bonitas casas entramadas, acompañadas por unos canales y una plaza amplia.

Pero lo primero que se ve en Ribeauvillé son sus Torres. La Tour des Bouchers (Carniceros), del siglo XVI es el paso a la Grand’Rue, donde se encuentra el Ayuntamiento (Hotel de Ville) del siglo XVIII. Hoy alberga una Colección de objetos donados por la Familia Ribeaupierre, como Copas de Plata y Planchas de Estampaciones de tela, especialidad de la región. Más adelante de la Grand’Rue se llega a la Place de la Repúblique, con su fuente renacentista y casas de colores más vivos. En general en Ribeauvillé hemos encontrado colores más vivos en las casas que en otros lugares.

No hemos visto mucho más en esta ciudad. Antes de seguir quisiera contar que los pueblos alsacianos que llevamos recorridos, desde el primero, Neuf-Brisach, cuentan todos con un cartel que los señala como “Ville Fleurie”. No se como se verán de bonitos estos pueblos en Navidad, con todos los adornos que pongan, pero en esta época, están profusa y bellamente adornados con flores y plantas por todas partes. No hay una ventana, puerta, calle, farola, puente, rincón o espacio que no esté cubierto por flores y adornos ¡¡¡están preciosos!!!

Al salir de Ribeauvillé vemos que hay un Camping cerca, en el pueblo de Sainte-Mairie-aux-Mines, y después de atravesar una zona boscosa por los Vosgos. Nos decidimos por él y tomamos la D416. A a las 18:45 pasamos por el Col Haut de Ribeauvillé, a 742 mt. con unas vistas preciosas del bosque, que poco después se abre en el alto de Petit Haut, con una magnífica panorámica de todo el valle, un Albergue y una Oficina de Turismo. Inmediatamente después comienza el descenso.

A las 19:00 (km.3027) paramos en un SuperU a repostar Gas-oil (34,4 l. a 1.45 E = 50 E) y seguimos la dirección del Camping. Este pueblo es diferente por completo a los que se observan en el valle. Sus casas no son de entramado, pero si altas y señoriales, aunque con una pátina de polvo, contaminación y suciedad que las desluce, además se ve muy vacío, sin apenas gente por las calles. Es un pueblo minero y se anuncia una Mina visitable. A las 19:30 (km.3029,8) estamos ya en el Camping les Reflets, que no nos da muy buenas sensaciones, aunque está situado en medio de un bosque, cuenta con Casas de Madera, piscina, zona de juegos y un bar con mucha gente joven. Sin embargo las parcelas están muy apiñadas, los caminos de acceso son muy estrechos y los baños bastante cutres.

22-07-2008 MARTES

A las 11:20 estamos ya en camino. Nuestro objetivo de hoy es visitar el Castillo de Haut-Koenigsbourg, por lo que seguimos por la D459, dirección Sélestat, para, a la altura de Lièpvre tomar la D48! que sube hasta la fortaleza, atravesando de nuevo unos bosques con vistas preciosas.

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