EL GOLEM DE LOS NUEVOS TIEMPOS

EL GOLEM DE LOS NUEVOS TIEMPOS.

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Hace por ahora casi un año, comentaba yo con algunos conocidos que la campaña por la candidatura a la Presidencia de los EEUU que estaba llevando a cabo el Partido Demócrata de ese país, me parecía inútil. Se presentaban a ella dos personajes que nunca serían elegidos por los estadounidenses como su Presidente: Una mujer y un hombre negro.

Decía yo además, que tal debate no haría más que entregar la presidencia al partido contrario, el Republicano, y añadía que EEUU elegiría antes a una mujer que a un negro como candidato a la presidencia del país. Pero también afirmé que de producirse una victoria de cualquiera de estos dos candidatos (Hillary Clinton, mujer; o Barack Obama, negro), si cualquiera de ellos dos llegase al poder, creería entonces que sería posible que se produjese un cambio en los EEUU.

Pues bien, hoy quiero reconocer públicamente que estaba equivocada con respecto a la población norteamericana, y que ahora si que creo que estamos en el comienzo de una era de cambio. Y lo creo, porque el pasado 4 de noviembre, Barack  Hussein Obama se ha convertido en el Presidente electo de los EEUU, el primer presidente negro del país y (creo) el más joven de toda su historia. Hoy comienza para EEUU y para el mundo (porque la capacidad de proyección mundial de lo que pasa allí es muy alta) un período de cambio, unos Nuevos Tiempos.

Si todavía queda alguien por ahí que dude de que EEUU es un lugar donde todo es posible, que se pregunte si el sueño de nuestros fundadores sigue vivo en nuestros tiempos, que cuestione la fuerza de nuestra democracia, esta noche es su respuesta.

Es la respuesta que dieron las colas que se extendieron alrededor de escuelas e iglesias en un número como esta nación jamás ha visto, por las personas que esperaron tres y cuatro horas, muchas de ellas por primera vez en sus vidas, porque creían que esta vez tenía que ser distinta y que sus voces podrían suponer esa diferencia.

Es la respuesta pronunciada por los jóvenes y los ancianos, ricos y pobres, demócratas y republicanos, negros, blancos, hispanos, indígenas, homosexuales, heterosexuales, discapacitados o no discapacitados. Estadounidenses que transmitieron al mundo el mensaje de que nunca hemos sido simplemente una colección de individuos ni una colección de Estados rojos y azules. Somos, y siempre seremos, los Estados Unidos de América”.

Es un cambio gestado desde la ciudadanía, pero no es un cambio radical, ni espontáneo, ni repentino, ni es un cambio en realidad. Es una posibilidad de cambio gestada desde hace tiempo y acelerada quizá en los últimos años, sobre todo desde la segunda legislatura del presidente saliente, George W. Bush, muy cuestionado y criticado en su país, y calificado ya por algunos analistas como el “peor presidente que han tenido los EEU”. 

Mi especial “aversión” por el “mensaje americano” comenzó mucho antes, en la era Reagan, allá por los años 80. Entre él y la Primera Ministra británica, Margaret Teacher, se encargaron de diseñar un modelo estadounidense y mundial globalizado, mercantil y financiero, muy dirigido, muy injusto, muy neoliberal-conservador, muy uniformador, y muy alejado de la sociedad de base. Un mundo que abrió una profunda brecha entre ricos y pobres, entre lo “políticamente correcto” y lo que no lo era a la luz de sus ojos, que aún hoy perdura.

Resistamos la tentación de recaer en el partidismo y la mezquindad y la inmadurez que han intoxicado nuestra vida política desde hace tanto tiempo

Este modelo es que se ha podido observar en la historia reciente de los EEUU. “El Sueño Americano” que preconiza que “cualquier estadounidense puede llegar a ser Presidente”, ha contado siempre con demasiadas “coletillas”: Cualquiera podía llegar a ser Presidente, si, pero siempre y cuando no fuese pobre, mujer, negro, comunista, musulmán, gay o católico. Un dramático ejemplo de esta realidad norteamericana la ofreció la elección del Presidente Kennedy. El que afirmara ser un “Presidente Católico” y no un “Católico Presidente”, pagó con su propia vida su osadía. Y no se quedó solo en él, sino que continuó con otros miembros de su familia en cuanto intentaban auparse al poder.

Activistas por los derechos civiles de los negros y militantes afroamericanos, pasaron por duras pruebas de vida hasta conseguir derechos tan básicos como asistir a la Universidad (que no pudieron lograr hasta 1962). El mismo Senador Jess Jackson, discípulo aventajado de Martin Luther King, y que fue candidato en las primarias de su partido en dos ocasiones en los años 80, ofrecía hoy un llanto más que revelador de su propia historia personal y de la de su país.

Una mujer de gran valía y talla política, como Hillary Clinton, tuvo que poner toda su capacidad intelectual al servicio de un marido títere porque ella no podía ni soñar con ser elegida candidata. La mujer ha conseguido muchos logros, si, no  hay más que recordar lo aplaudida que se sentía la administración Bush al elegir a Condoleza Rice (mujer y negra) como Secretaria de Estado. Pero no ha sido hasta este momento, este preciso momento de “Posibilidad de Cambio”, cuando alguien como Hillary Clinton (aunque no se esté de acuerdo con sus ideas hay que reconocer que es sumamente inteligente) se ha podido presentar como candidata por su partido. Algunos analistas comentaban tras la victoria de Obama, que Hillary Clinton ha sido la “creadora” de dos Presidentes americanos: Su marido Bill, y su oponente Barack. Pero frente a su capacidad y profesionalidad, hemos podido ver en la campaña por la presidencia un ejemplo de ineptitud y osada ignorancia en la figura de Sara Palin, aupada como “segunda de a bordo” republicana, casi por imposición de cuotas y de imagen. Un ejemplo del anacronismo conservador y caduco de su partido.

Al frente de este modelo tan injusto, racista y neoconservador americano, se instaló George W. Bush hace ahora 8 años.  Su gestión, como decía antes, está siendo considerada, AHORA, como la peor de los EEUU en mucho tiempo. ¡Como si no se hubiesen visto suficientes ejemplos en esos ocho años anteriores! Es fácil cuando se marcha hacer “leña del árbol caído”, pero durante estos 8 años de mandato, muchos políticos se han plegado absoluta y servilmente al baile marcado por el omnipoderoso Presidente americano, incluida la vergonzosa “amigabilidad” de nuestro expresidente Aznar y todo su partido, que ahora felicita al candidato electo Obama (aunque Rajoy aún no le ha llamado “Presidente”), afirmando que “la magnitud de su victoria se mide también por la grandeza de sus rivales”. Si con esa expresión pretendía, quizá, establecer algún paralelismo con su propio caso, se ha equivocado de medio a medio.

Cuando el Partido Popular perdió las elecciones del 2004, y se dedicó a expresar a voz en grito lo poco españoles que eran los que habían votado a un Zapatero que se negaba a “levantarse de la silla en presencia del Presidente americano”; y el “daño” que se hacía a España calificando, como lo estaba haciendo el Presidente Zapatero y el Partido Socialista, de injusta, mentirosa e inmoral, la guerra que se había emprendido contra Irak por parte de Bush; en aquellos días en los que se recordaba como nunca la famosa “Foto del Trío de las Azores”, cuando Zapatero expresaba en voz alta su oposición a la administración Bush; en aquellos días, digo, tuve una amarga discusión con una amiga que decía que los cambios y las mejoras era mejor hacerlos “de la mano” de los poderosos (haciendo referencia a la necesaria amistad americana a toda costa), mientras que yo afirmaba con la vehemencia, quizá, de abrazar una utopía, que “nunca me pondría del lado de los poderosos que cometen injusticias” y que si había que realizar un cambio y una mejora era precisamente acabar con su poder político y mediático con gestos como  “no darle la mano en público”, aunque le costase al Presidente español no aparecer en ninguna foto junto al norteamericano. Recuerdo aquella discusión con gran disgusto, porque fue precisamente la amiga que me lo estaba discutiendo quien me enseñó a apreciar el valor del trabajo por la consecución de la paz, la justicia social y el reconocimiento de los derechos humanos. Tal era el poder que esa neoliberal, americanista y globalizada concepción del mundo, me estaba demostrando.

Es la respuesta que condujo a aquellos que durante tanto tiempo han sido escépticos, temerosos  dudosos sobre lo que podemos lograr y a poner manos al arco de la historia y torcerlo una vez más hacia la esperanza en un día mejor.

Ha tardado tiempo en llegar, pero esta noche, debido a lo que hemos hecho en estas elecciones, en este momento decisivo, el cambio ha llegado a América”.

En estas elecciones norteamericanas han votado muchísimos estadounidenses que no residen en EEUU, sino en algún otro país del mundo (en realidad, en todos). Estos ciudadanos norteamericanos tienen más cercanas las políticas de los países donde residen que las de su propio país, y también ven más de cerca la percepción que en el país donde residen se tiene de los EEUU. En su voto ha tenido que influir el clima antiamericano que se ha respirado en el mundo desde la intervención en Irak. A la vez, en el territorio de EEUU residen muchos  ciudadanos cuyo origen, incluso inmediato, no es norteamericano, sino latino, asiático o africano, como el propio Obama. Son ciudadanos de primera, no de segunda. Son norteamericanos con pasaporte norteamericano, que residen en los EEUU. Son personas que aún teniendo muy presente la política y cultura norteamericana en primer lugar, son deudores, o miran a menudo, a la política, cultura y sociedad de la que provienen. Y son votantes a los que muy poco se les ha tenido en cuenta hasta ahora. Tan poco, que casi nunca participaban en una votación presidencial, sabiendo que esos derroteros irían por el camino “de siempre”. El primer triunfo de la pasada noche electoral ha sido la alta participación de la población norteamericana. Una alta participación que se debe, en gran medida, a la figura de Barack Obana: Le han votado un 95% de los negros norteamericanos y alrededor del 66% de los latinos, así como el 49% de las mujeres.

Ha sido un voto muy sentido, un voto por “la recuperación de un sueño” y por la reparación histórica hacia las minorías (no solo hacia los afroamericanos), porque el candidato presidencial ha conseguido ilusionar con el mismo entusiasmo también a los jóvenes (un 66% de los votantes de entre 18 y 29 años lo han elegido) y a los casi 5 millones de primeros votantes que ejercían su derecho al voto en estas elecciones.

Son muchos triunfos y logros los de esta noche. Pero el cambio en los EEUU no se hubiese podido percibir de no ser por el voto de muchos que no eran ni jóvenes, ni negros, ni de origen extranjero, ni mujeres. A Obama le han votado también una gran parte de los que en las pasadas elecciones optaron por el Partido Republicano y por Bush. “Es el tiempo de votar por el cambio y no por el miedo”, afirmaba Obama durante su campaña. Tal vez una de las claves de su triunfo.

Y a aquellos estadounidenses cuyo respaldo me queda por ganar, puede que no haya obtenido vuestro voto esta noche, pero escucho vuestras voces. Necesito vuestra ayuda. Y seré vuestro presidente también.

Y a todos aquellos que nos ven esta noche desde más allá de nuestras costas, desde parlamentos y palacios, a aquellos que se reúnen alrededor de las radios en los rincones olvidados del mundo, nuestras historias son diferentes, pero nuestro destino es el mismo, y llega un nuevo amanecer de liderazgo estadounidense.

A aquellos que quieren derrumbar el mundo: os vamos a vencer. A aquellos que buscan la paz y la seguridad: os apoyamos. Y a aquellos que se preguntan si el faro de EEUU todavía ilumina con fuerza: esta noche hemos demostrado una vez más que la fuerza auténtica de nuestra nación procede no del poderío de nuestras armas ni de la magnitud de nuestra riqueza, sino del poder duradero de nuestros ideales: la democracia, la libertad, la oportunidad y la esperanza firme”.

En los debates televisivos del “día después” un comentarista decía que “Europa estaba reclamando y necesitando, aunque no lo creamos, un buen liderazgo  norteamericano”. Pues no, yo no lo creo. Creo más bien que Europa, los estadounidenses y el mundo, lo que estaban reclamando es un aperturismo en el país más fuerte y representativo del mundo occidental. No un EEUU aplastante, sino cosmopolita, no un EEUU neoconservador a ultranza, sino que apueste por un futuro en común. El mundo no es ya el que heredamos de nuestros padres, sino el que queramos construir nosotros.

El viaje se acaba”, ha dicho Barack Hussein Obama, poco antes de conocer su victoria, pero lo que realmente pensó, estoy segura, es que no ha hecho más que empezar. Muchas y muy altas son las expectativas que se han creado en torno a su figura y su nombramiento. Un chiste aparecido ayer en un medio de comunicación se preguntaba si se había votado “a la estatua o al pedestal”. Mucho se espera de esa idea de que “el cambio ha llegado a América”.

Yo solo espero que tal altas esperanzas no produzcan un estrepitoso desengaño, porque lo que hemos creado es una ilusión para el futuro en forma de “pedestal”, de Golem, una criatura de la que esperamos mucho y con la que queremos abrirnos paso hacia unos auténticos Nuevos Tiempos. Pero no podemos bajar la guardia. La criatura, el Golem, puede rebelarse y tomar su propio camino, un camino imprevisible, incierto y tal vez trágico para todos, incluido el nuevo Presidente norteamericano. Obama ha prometido ampliar la cobertura sanitaria para todos los estadounidenses y retirar las tropas de Irak. Muchos países, incluido España, están dispuestos a tender su mano hacia el nuevo Presidente. Todo el mundo espera mucho de lo que ha sucedido esta noche pasada ¿Podrá la nueva administración norteamericana, hacer frente a todo ello?

Si, podemos. Hemos avanzado mucho. Hemos visto mucho. Pero queda mucho más por hacer”.

¿Podrá realmente la población americana, sus ciudadanos, abrazar ese cambio y hacerlo suyo?

“Estos son nuestros tiempos. Si, podemos”.

Lo deseo fervientemente.

AlmaLeonor

 

 

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3 respuestas a EL GOLEM DE LOS NUEVOS TIEMPOS

  1. i dijo:

    Llegué a tu blog por carambola desde del de Corcontas. Particularmente, este personal análisis que has hecho con extractos del discurso Obama en su noche de elección, lo encuentro certero, esperanzador, inteligente.  Ha sido grata esta visita. Saludos.

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  2. AlmaLeonor dijo:

    ¡Hola!Muchísimas gracias por tu visita Iris, espero verte de nuevo.Me alegra coincidir contigo en cuanto a la apreciación del ejercicio democrático demostrado por los ciudadanos estadounidenses. De veras que me alegro de poder concederles el beneplácito de la duda. No toda Norteamérica era Bush.Besos.AlmaLeonor

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