20-NOVIEMBRE-2008

LA HIGUERA (Ramiro Pinilla)

 

Comprendo lo que quieren hacer conmigo y, desde su punto de vista, resulta lógico. Lo único que me inquieta es el futuro de la tumba, tanto por el chico como por mí mismo, por la inutilidad de tanto esfuerzo y, ¿por qué no?, ilusión. Empeñé mi vida en ella. Si, hasta ahora, la tumba dependía de mí, en adelante dependerá de la higuera. Sé que ellos intentarán borrarla del mapa: primero el ermitaño; luego, la higuera; los dos escandalosos reclamos. Ausente yo, ¿abandonará el chico las sombras para tomar abiertamente cartas en el asunto? Ausente yo, si hubo afán de venganza por su parte, se esfumará. Quizá ahora, con él solo, la defensa de la tumba adquiera la legitimidad de que careció conmigo… Es a lo más que alcanzan mis profecías.

Veo a Luis atar un extremo de la soga, a una rama alta y fuerte. Salvador, Eduardo y Fructuoso me conducen al punto debido… ¡y he de pisar la tumba!

         Por favor, que mis pies queden pronto suspendidos –digo.

         No lo puedo creer –murmura Salvador.

Inclino la cabeza para facilitar que Pedro Alberto la introduzca en el lazo. Siento un aire en mi oreja.

         Yo voté que no –oigo a Luis–. ¿Me crees?

         Si –le aseguro.

Me vuelvo a Pedro Alberto.

         – Me gustaría preguntarte una cosa –digo.

Entre Salvador y Eduardo me suben a la silla. Pedro Alberto me mira desde abajo, esperando.

         Nunca me atreví a preguntártelo.

Veo a los cinco como estatuas de piedra.

         ¿Qué significa “España es una unidad de destino en lo universal”?

(…)

 

         Pero, insisto: la clave está en esos falangistas que casi matan al Ermo por impedir que desenterrara esos dos cadáveres y se descubriera que aquello era una tumba. Los conocemos, sabemos sus nombres, apellidos y profesión porque siguen entre nosotros. Sabemos cómo tosen, cómo visten, cómo nos miran. Desean que olvidemos el pasado. Nosotros lo estamos olvidando y ni soñamos con represarias… ¡Ah, pero acaba de aparecer una tumba y ellos, a estas alturas, no quieren verse reconocidos!  Cuidado pues. ¿Habrá que apostar a una pareja de la Guardia Civil para que no la borren del mapa?… Qu tonto soy Merche: ni se acercarán. No asumieron los cadáveres de Simón y de Antonio porque ni siquiera los vieron –aseguró Manuel con una subida brusca de la nuez en su garganta.

 

 

Estos son los párrafos finales de la obra de Ramiro Pinilla. Sirvan como homenaje a todos aquellos que murieron durante la Guerra Civil y la Posguerra y que aún hoy, 20 de Noviembre del 2008, permanecen enterrados en tumbas anónimas.

AlmaLeonor

 

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2 respuestas a 20-NOVIEMBRE-2008

  1. Amkiel dijo:

    De Pinilla estoy precisamente leyendo su "Antonio B. el Ruso, ciudadano de tercera", una novela basada en hechos reales, con el franquismo y el hambre como telón de fondo. Es doblemente dura pues no podemos achacarlo todo a la imaginación del autor.

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  2. AlmaLeonor dijo:

    ¡Hola!
    Pinilla me encantó con "La Higuera", pero el tema me impactó demasiado.
    Espero poder ver algún párrafo suyo en tu panfleto.
    Besos.AlmaLeonor

    Me gusta

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