MI ÚNICA PATRIA – BROKEN MIRROR

MI ÚNICA PATRIA

(mes de Noviembre)

 

Que es mi barco mi tesoro

que es mi dios la libertad,

mi ley la fuerza y el viento

mi única patria, la mar.

 

Un día en el colegio el profesor propuso que realizásemos un trabajo sobre el tema de la patria. Cuando llegué a casa pregunté a mi padre que era para él la patria. Me contestó con una serie de frases que casi no entendí y que acabaron con esta: “la patria es nuestra madre, la que nos acoge en sus brazos y a quien debemos amar”. La apunté. Luego le pregunté a mi abuelo que era para él la patria. Su respuesta fue breve y brusca: “la patria es una perra que mata a sus propios hijos”. La apunté. Después pregunté a mi madre que era para ella la patria. Ella no me dijo nada, sólo me entregó un poema. Cuando lo leí no entendí muy bien porque mi  madre me hablaba, a través de su poema, de piratas, mares y mundos lejanos. Pensé que se había equivocado. Yo quería saber que era “mi patria”, no la patria de un pirata, pero no le llegué a decir nada.

Cuando al día siguiente el profesor nos preguntó por las redacciones, yo no pude entregarle la mía. No había conseguido escribir nada porque no había llegado a entender ninguna de las respuestas que me habían ofrecido. Mi profesor no me regaño, pero al terminar la clase me preguntó por qué no había escrito nada. Yo le enseñé el poema que me había dado mi madre y entonces mi profesor me dijo lo siguiente: “si llegas alguna vez a entender este poema, sabrás lo que es la patria”.

Me he pasado toda la vida preguntándome por el significado de aquel poema. Me casé, tuve hijos y también nietos. Estudié, trabajé y me jubilé. Viví feliz y sencillamente, sufriendo cuando había que sufrir y alegrándome cuando había alegrías. He dado las gracias a los que me han ayudado y he intentado (y creo haber logrado) ayudar a otros. He repartido todo cuanto tenía y no le debo ya nada a nadie. Hice de mi pequeña vida cotidiana un mar de instantes intensos algunas veces y de amorosa calma otras. Hoy cumplo 80 años y mi nieta me ha regalado un poema… Aquel poema.

 

 

 

                                                                           BROKEN MIRROR

                                                                                               (mes de Diciembre)

Jody y Moody habían nacido gemelas en el mejor hospital que pudo pagar su acaudalada familia en la ciudad de Nueva York. Sin embargo, su fortuna no pudo impedir que Moody naciese con el síndrome de dow.

Jody y Moody crecieron con todo lo que el dinero de sus padres pudo adquirir para hacer su vida lo más placentera posible. Pero eso tampoco impidió que les proporcionasen a las niñas, sobre todo a Moody, todo el amor, cariño y comprensión que ellas reclamaban. Las niñas crecían felices y en el espejo de esa felicidad se reflejaba su madre, siempre velando para que sus hijas, sobre todo Moody, no sufrieran.

Solía llevarlas a jugar con otros niños al gran parque cercano a su domicilio. Allí, Jody enseguida entablaba conversaciones y juegos con otros pequeños mientras Moody se quedaba, algo retraída, a su lado. Cuando uno de los niños reparaba en Moody preguntaba:

         ¿Y ésta quién es?

Las niñas no respondían a esa pregunta, y su madre comprendía que era el momento de buscar otros compañeros de juegos. Pero siempre pasaba lo mismo. Siempre llegaba esa pregunta que mortificaba a Moody y le impedía articular palabra. De hecho, desde que las niñas empezaron a hablar, Moody sólo lo hacía con los miembros de su familia, nunca con otras personas ajenas. Esa actitud preocupaba a su madre, para quien estaba claro que Moody no encontraba una respuesta adecuada. Jody era su hermana gemela, pero no podía ver su reflejo en ella.

Cuando las niñas llegaron a la edad escolar, sus padres las llevaron a uno de los mejores colegios de la ciudad. El primer día, con sus nuevos uniformes, las dos niñas esperaron a que su madre terminase de hablar con la directora y su ayudante, antes de ir a su clase. Cuando la madre salió del despacho, se inclinó amorosamente sobre ellas para acomodarlas el uniforme y fue entonces cuando escuchó, involuntariamente, la conversación de la directora y su ayudante, sintiéndose a solas:

         Es una pena… dos niñas que debían ser una el reflejo de la otra…

La madre de las gemelas entró de nuevo en el despacho, y con el mismo tono de voz lleno de amor y dicha con el que se dirigía a sus hijas les respondió:

         Mis hijas son una el reflejo de la otra… sólo que en Moody es de un espejo roto…

Cuando las gemelas entraron en su nuevo aula se vieron pronto rodeadas de otras niñas que con la curiosidad propia de la edad, enseguida las llenaron de agasajos, haciéndoles, de paso, un montón de preguntas. Jody contestaba a todo con aire divertido, pero pronto las otras niñas se dieron cuenta de que Moody estaba allí, como ausente, sin contestar nada, sin hablar… Y entonces sucedió lo inevitable. Una de las niñas preguntó:

         ¿Y ésta quién es?

Pero esta vez, antes de que ni Jody, ni su madre, pudiesen acudir en ayuda de Moody, ésta, por primera vez en su vida, se dirigió a alguien que no era de su familia y le habló:

         I’am Jody’s broken mirror.

 

 

 

 

 
 
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