DORDOGNE-PERIGORD (3)

VIAJE DORDOGNE-PERIGORD

(FRANCIA)

DEL 6 AL 12 DE ABRIL DEL 2009

 

DÍA 9 – JUEVES: ROCAMADOUR y L’HOSPITALET

Rocamadour

A las 11:12 salimos con muy buena temperatura y sol (la furgo marca 11º pero tiene que haber más). Cogemos enseguida la D-704 en dirección Gourdon, que está a unos 23 Km. de Sarlat. Tardamos en salir de Sarlat, porque es una ciudad muy extendida, se ven casas por todas las colinas adyacentes, y al pie de la carretera supermercados e industrias, así como un enorme viaducto que imagino será para las vías del tren. A las 11:28 vemos ya el cartel de fin de Sarlat y la indicación de kilómetros a Gourdon. También una señal que indica que el Castillo de Fenelón, se encuentra en esta misma dirección. No tenemos pensado visitarlo, pero habrá que hacerlo en alguna ocasión, porque según la publicidad que he recogido, es un Castillo de propiedad privada que ha estado habitado continuamente y conserva una importante colección de muebles, objetos de arte y armas desde la época medieval hasta la napoleónica.

Nos encontramos también una indicación que dice Cingle de Montfort a dos kilómetros, y decidimos acercarnos. En medio de la carretera hay una zona habilitada para parar y hacer fotos en una vuelta que hace el río y sobre el que se descuelga el Castillo de Montfort. Nos detenemos y es tan bonita la vista que decidimos seguir un poco más y acercarnos hasta el Castillo. De momento la carretera ofrece paisajes preciosos. Hay un parking gratuito en Montfort, y también un Área para ACs al lado de la Caseta de Información y Turismo.  El Castillo es propiedad privada, solo se puede ver por fuera, pero ofrece algunos puntos desde donde sacar unas bonitas fotos, tanto del Castillo como de la ciudadela medieval que se extiende a su alrededor, pequeñita, pero preciosa.

Salimos de nuevo hacia la carretera y antes de llegar nos detenemos en Carsac, donde habíamos visto una pequeña iglesita que queremos contemplar más detenidamente. Precioso sitio. Seguimos otra vez por la D-704 y atravesamos Groléjac en dirección Gourdon. En Groléjac vemos varias indicaciones de Campings, y un lago con embarcaderos y rodeado por un espacio verde con mesas. Muy bonito. Atravesamos Gourdon, donde cogemos ya la D-801 dirección Le Vigan, donde hay que tomar la carretera D-673 que nos llevará a Rocamadour, al que quedan 21 Km. Vemos una señal que nos indica que estamos en el Parque Natural de las Causes de Quercy, y un poco más allá otra indicación que dice Molino Fortificado de Cougnaguet a dos kilómetros. Allá que nos vamos.

Solo por atravesar este tramo de carretera de dos kilómetros, ya merece la pena entrar aquí, pero al llegar al final y parar, nos encontramos con un pequeño salto de agua en un río absolutamente verde y limpio, serpenteando entre enormes farallones de piedra, y al que asoma una construcción que debe ser el Molino, pero que está cerrado con una valla que dice que para visitarlo hay que pasar por taquilla (4 Euros la entrada). No queremos hacerlo, así que damos un paseo por aquí, hacemos una foto y nos volvemos. Quedan 12 Km. a Rocamadour.

La Ferme des Campangnes

Más tarde nos volvemos a detener antes de llegar a nuestra meta. Esta vez hemos visto una Granja de Ocas que anuncia degustación, visita y venta de productos. Queremos llevarnos algo de paté y nos decidimos a entrar. La Ferme des Campagnes (www.ferme-des-campagnes.com ) permite incluso la posibilidad de realizar pedidos por Internet, pero la visita es a las cinco de la tarde y no queremos esperar. Una señora muy simpática y amable nos explica las diferentes variedades de las que disponen y nos las ofrece a probar para que vayamos dándonos cuenta de las diferencias entre bloc, pâté, rillettes, magrets fumés, etc., tienen incluso corazones de canard listos para ensaladas y grasa de oca para cocinar, así como latas de platos cocinados: Confits de Canard, Cassoulet, Manchons de Canard (muslos de pato) aux lentilles (lentejas), Aiguillettes (alas) sauce forestiere, y una variedad de vino joven de Rocamadour, cosecha propia, de cinco años, que probamos y no nos gustó, así que no cogimos ninguna. Si compramos de los demás productos.

Y por fin, paramos en el Parking del Castillo de Rocamadour, en lo alto del todo, después de contemplar las magnificas vistas que ofrece la carretera de subida. Aquí se pueden visitar las almenas del Castillo (se pasa por un torno automático a dos euros por persona, total 6 E), y disfrutas de las vistas (sigue arreciando el viento), y también bajar por el vía crucis que zigzaguea entre la colina hasta el pueblo. Hay también un ascensor. Hemos decidido comer aquí y después bajar con la Camper hasta el pueblo, aparcar abajo y recorrerlo de abajo hacia arriba.

ROCAMADOUR y L’HOSPITALET

Rocamadour

El único milagro indiscutible de Rocamadour, desde luego el más llamativo, ha sido el resultado estético logrado por la armoniosa combinación entre un espectacular paisaje y una serie de construcciones humanas sabiamente dispuestas. Parece como si desde el principio hubiese existido un plan preconcebido para lograr un enclave tan bello y con tanto encanto como el de esta sagrada localidad de la antigua Provincia de Quercy, colgada casi verticalmente del cañón del río Alzou. Hoy pertenece al Departamento de Lot, en la Región de Midi-Pyrenées.

La milagrosa fama de la pequeña imagen de la Virgen Negra de Rocamadour se incrementó de forma notable al extenderse por la cristiandad la noticia del hallazgo, bajo la capilla erigida en su honor, del cuerpo incorrupto de un ermitaño. El enigmático personaje –su cadáver se ha mantenido intacto durante más de cuatrocientos años – acabó, tras no pocas y eruditas discusiones, convertido en Saint Amadour. Corría el año 1.166, y muy pronto comenzó a llegar al lugar una multitud de fieles atraída por el prestigio taumatúrgico del dúo formado por la Virgen y el Santo. Entre los peregrinos que a lo largo de estos años, especialmente entre los siglos XII y XV, acudieron hasta Rocamadour, se encontraban desde Monarcas como Enrique-II de Inglaterra, Luís-XI de Francia, Alfonso-III de Portugal y Blanca de Castilla, hasta santos de la talla de San Bernardo y Santo Domingo de Guzmán (hay un cartel que fotografiamos en el que se indica todas las visitas ilustres a Rocamadour). Por el contrario, también era habitual la llegada de numerosos condenados, a los que se les imponía como penitencia la dura marcha hasta Rocamadour. Una dura condena sin duda.

El Camino de Santiago, en concreto la Vía Podense, no quedaba lejos de Rocamadour, lo que favoreció el desvío de muchos jacobitas que, al reanudar su camino, extendieron la devoción de la Virgen Negra por poblaciones españolas como Estella, Sangüesa, Palencia, León y Sevilla. Incluso un estandarte con su imagen fue enarbolado por las victoriosas tropas cristianas en la trascendental batalla de Las Navas de Tolosa, frente al poderoso ejército almohade.

Otro tributo que hay que pagar en Rocamadour es el esfuerzo para ascender los  233 peldaños –consuela pensar que los peregrinos medievales los subían de rodillas–  de la Grand Escalier, que permite llegar hasta los distintos santuarios (debe ser el único lugar en el que a los párrocos se les exige buena forma física, aunque nosotros vimos llegar a uno en un mercedes por la zona peatonal). La escalera –los más perezosos pueden optar por un ascensor– arranca desde la Place de la Carreta y finaliza en el Parvis des Eglises, auténtico corazón de Rocamadour y ámbito urbano al que se abren sus siete iglesias. Entre todas destaca la Chapelle de Notre-Dame, en parte excavada en la roca, y en la que se custodia la talla románica de la Virgen Negra. En la entrada de la Capilla hay una roca con una espada, Durandal, que según la leyenda perteneció al legendario Roldán.

También merece la pena conocer la Basilique de St.-Sauveur, adosado a la roca, de estilo románico y del siglo XII, y la Chapelle St.-Michel, decorada por dentro y fuera con unos llamativos frescos de finales del siglo XII y que representan la Anunciación y la Visitación. Los otros tres santuarios están bajo la advocación de St.-Jean Baptiste, St.-Blaise y St.-Anne. La Crypte St.-Amadour, es el lugar donde se venera el cuerpo del santo.

Si todavía se tienen fuerzas, se puede enlazar, a través de una serie de empinados pasadizos, con el Vía Crucis que asciende hasta el Castillo (Le Fort), palacio fortaleza construido en le siglo XIV, que durante siglos defendió los santuarios y tesoros de la sagrada localidad. Se encuentra en la parte más alta de la ciudad, por lo que cuenta con unas vistas espectaculares. Se accede por la Rue de la Mercerie, la más antigua de la localidad, que está bordeada de jardines y terrazas y desemboca en la Porte du Fort.

Con más tiempo se puede visitar el Musée d’Art Sacré Francis-Poulenc, colección de arte sacro con objetos y tesoros provenientes del santuario. Está dedicado al compositor francés Poulenc, que fue peregrino y se inspiró en Rocamadour. Cierra sábados y domingos. Entrada. 5 Euros (no lo visitamos).

Después de tanto recorrido en cuesta y tanta escalera, hemos decidido llegar hasta el pueblo cercano de L’Hospitalet, donde además se encuentra la Oficina de Turismo (www.rocamadur.com).

Rocamadour

En nuestros días continúan llegando riadas de personas a Rocamadour, pero la mayoría se han transformado en viajeros deseosos de conocer su singular y magnífico emplazamiento. Antes de iniciar el recorrido por la población es recomendable desplazarse hasta el cercano lugar de L’Hospitalet para contemplar desde el mirador la mejor panorámica de Rocamadour y de todo su entorno paisajístico sobre el cañón del Alzou. Y añadiría yo que conviene asomarse a varias horas del día y de la noche, pues cada una ofrece una vista diferente. Tanta fama y tanta belleza tienen un precio: Las frecuentes aglomeraciones de visitantes (que nosotros no encontramos).

Lo que si vimos fue un Camping nada más entrar en el pueblo y hemos decidido quedarnos aquí esta noche. Es el Camping Le Relais du Campeur (www.lerelaisducampeur.fr ) donde hemos encontrado una instalaciones estupendas y un precio excepcional, 13.40 E.

En L’Hospitalet puede tomarse un tren turístico a las 21:00 horas que hace un recorrido nocturno por Rocamadour. Cuesta 5 E por persona. Muy cerca de Rocamadour, a 20 kilómetros, se localiza una de las maravillas subterráneas de Francia: la Gouffre de Padirac. Se trata de una descomunal Dolina –especie de cráter abierto en la superficie rocosa– en la meseta de Gramat Lot: Una cavidad natural de 75 mt, con 32 metros de diámetro y 103 de profundidad. En el fondo unas barcas navegan durante unos 700 metros por un río subterráneo: “La impresión que uno siente abajo en al sima es fantástica, incluso se podría creer que está en el fondo de un inmenso telescopio que tendría como objetivo un trozo circular de cielo azul”. Dice la leyenda que durante una noche muy negra, Saint Martin al lado de su mula, caminaba en la Meseta Calcárea, desanimado por no haber encontrado ningún alma que se mereciera ir directamente al paraíso. De repente, apareció Satán, con sus alforjas llenas de “caussenards” (condenados) y apercibiéndose de la tristeza de Saint Martin, Satán le dio la posibilidad de ganar su lote de almas. Saint Martin, armado de todo su coraje, arrebató el saco a Satán, espoleó su montura, y de un salto prodigios alcanzó la orilla opuesta de la sima, dejando para siempre sobre la roca la impronta de los cascos. A Satán le cundió el pánico y desapareció en la profundidad del Abismo. Cierra de noviembre a marzo (Entrada: 8.70 Euros, duración aproximada, una hora y media www.gauffre-de-padirac.com).

No fuimos a verlas, será en la próxima ocasión. Tampoco visitamos las Grottes de Lacave (www.grottes-de-lacave.com ), “la síntesis de las cuevas de Francia”, doce salas mágicas, una de las cuales, la Sala de las Maravillas, de 2.000 metros cuadrados, se encuentra bellamente iluminada con la luz negra que da una fosforescencia especial a las estalactitas de formas excéntricas. También cuenta con lagos subterráneos, así como tren eléctrico y ascensor para la visita a 1,6 Km. de galería. Y aún nos quedaríamos otras cuevas sin ver, la Grotte Préhistorique des Merveilles (www.grotte-des-merveilles.com ), en el mismo Rocamadour. Descubierta en 1920, fue declarada Monumento de Interés Artístico en 1925. Luce millares de concreciones finitas cuyo color se ha visto matizado por el óxido de hierro. Sus pinturas rupestres están datadas de hace más de 20.000 años.

Mañana queremos ver el Castillo de Castelnaud.

PERO SERÁ EL PRÓXIMO DÍA.

 

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