VIAJE PIRINEOS (2): PRADERA DE ORDESA-COLA DE CABALLO

DÍA 30-JUNIO-2009 (MARTES) PRADERA DE ORDESA Y COLA DE CABALLO:

Amanece algo cubierto, pero con muy buena temperatura y sol. Hemos decidido que hoy, que aún es Junio, subiremos hasta la Pradera de Ordesa con la Furgo. Mañana, uno de julio, ya no se podría hacer con el vehículo privado, sino con el Autobús del Parque. A las 10:30 estamos ya subiendo a la Pradera de Ordesa por la A-135. Luce el sol y el verde de árboles y praderas está precioso con la lluvia de anoche. En quince minutos estamos en el Centro de Visitantes del Parque de Ordesa (www.mma.es/parques/ordesa a medio camino entre el Puente de los Navarros y el Aparcamiento de la Pradera). En el Parking se anuncia que sólo se puede permanecer allí una hora ¡¡mucha gente tiene que venir para tomar esa precaución!! La gente de Tragsa que trabaja en la gestión del Parque es muy atenta y amable y nos ofrece toda clase de explicaciones. Nos encontramos aquí a tres muchachas con las que pudimos hablar un buen rato (no había nadie más en ese parking tan reglamentado), pero es que va a ser la tónica general en todo el viaje por Ordesa: Todos los trabajadores, tanto guardas, como informadores de los puntos de información, fueron muy amables y profesionales, una maravilla de gente.

El acceso a la Pradera de Ordesa desde el aparcamiento de Torla (gratuito) está restringido en Semana Santa, los meses de verano y la primera quincena de octubre. Durante estos periodos únicamente se podrá acceder en el Autobús-lanzadera, desde el Centro de Visitantes de Torla, o a través de la ruta a pie del Turieto Bajo, que desde Torla, enlaza con el GR11 y llega a la Pradera tras dos horas de camino entre bosques y cascadas con un desnivel de 300 mt. La capacidad máxima del Valle de Ordesa es de 1.800 personas simultáneamente, y si este número se rebasase, el servicio de acceso en transporte público se suspenderá temporalmente. No está permitido el acceso al autobús de animales de compañía. El resto del año puede accederse al aparcamiento de la Pradera de Ordesa en vehículo particular. Además de esta restricción al tráfico, el Cañón de Añisclo, entre Puyarruego y el cruce de Nerín-Buerba (en el Valle de Vió), queda regulado como dirección única y sentido ascendente (se accede desde Escalona), debiendo efectuar el descenso desde Nerín por el Valle de Vió, hasta Puyarruego o Escalona (cuya carretera es de doble dirección).

Continuamente se recuerda que la conservación del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido es tarea de todos y que hay que contribuir respetando la normativa vigente. Además la montaña siempre es peligrosa. Al llegar a casa supimos que una persona (una mujer francesa) se había perdido en Ordesa y tuvieron que rescatarla tras llevar cuatro días perdida. Una semana después otra persona se encontraba desaparecida en la Sierra de Guara.

A las 11:20 (Km. 587,2), aparcamos en la Pradera de Ordesa. Este sitio es ya la antesala de las innumerables bellezas que esconde el camino, y ya está lleno de vehículos y gente. La hay de todo tipo, desde jóvenes a los que se les ve muy preparados, con buenos equipos y buena forma, hasta familias enteras con niños pequeños y personas mayores. Aquí hay espacios para todos. Nos disponemos a realizar la Ruta-1 hasta la Cola de Caballo, la más emblemática del Parque, al menos para los no expertos, porque hay otras que acaban en los tresmiles que tiene Ordesa. Ésta se anuncia sencilla de hacer, y con un recorrido total de 3 horas de ida y otras 3 de vuelta. Es mucho, pero el ambiente y las ganas de ver todas las maravillas que se intuyen me animan a caminar.

La Ruta-1, parte de la Pradera de Ordesa (1.320 mt. de altitud), se pasa por una serie de Cascadas, atraviesa las Gradas de Soaso (1.700 mt. altitud) y desemboca en la Cascada de la Cola de Caballo (1.780 mt. de altitud).  Con un desnivel de 460 mt., bien indicada, nada peligrosa y con caminos anchos y bien marcados, es la ruta más concurrida y la recomendada para personas no muy preparadas físicamente. Hasta las Cascadas se calcula una hora de recorrido, hasta las Gradas de Soaso unos 50 minutos, y hasta la Cola de Caballo una hora más. Un total de 6 horas (o menos). Nosotros (más bien, yo) los hicimos en 9 horas y media de caminata, con sus correspondientes descansos.

El recorrido se inicia al fondo de la Pradera de Ordesa, en el camino de la izquierda o de Soaso. Más adelante, después de pasar un monolito con la Virgen del Pilar, el camino se divide en dos, ya que uno de ellos lleva a la Cascada de Cotatuero. A partir de aquí se atraviesan bosques de abetos, boj, hayas y pinos (vimos incluso enormes acebos) hasta la Cascada de Arripas (1.400 mt. de altitud). Un poco más allá el mapa indica un puente a la derecha desde donde se puede cruzar el río y volver a la Pradera por el otro lado, con lo que la excursión sería muy sencillita. Se sigue por la pista y se encuentran las Cascadas de la Cueva y del Estrecho (1.480 mt. altitud), con varios miradores desde donde poder admirar estas verdaderas maravillas, sobre todo la del Estrecho. Desde aquí se inicia el camino que asciende al Circo de Cotatuero. Luego se atraviesa un bosque de hayas con ejemplares centenarios y donde apenas entra la luz natural. Este bosque de hayas deja paso a una zona llana y herbosa que más adelante nos deja en las Gradas de Soaso, una preciosidad de Cascadas en forma de gradas que durante miles de años ha ido creando la fuerza del río Arazas y que ofrecen vistas impresionantes, de lo que fue, en origen, el Glaciar de Soaso. Tras una corta ascensión por la única zona pedregosa de la ruta, se llega a una zona de montaña con pino negro y prados alpinos, espectacularmente abierta, el Circo de Soaso. En este momento las nubes que venían cubriendo el sol desde las Gradas, y una lluvia fina que nos acompaño en ellas, se tornaron en tormenta y chapuzón de aúpa. Algunos de los excursionistas se refugiaron debajo de las rocas, pero nosotros no lo hicimos, nos quedaba tan poco hasta la cascada de la Cola de Caballo y estábamos ya tan mojados, que no nos importó seguir y sacar un par de fotos al llegar al fondo del Circo, eso sí, bajo una copiosa lluvia. Cuando emprendimos la vuelta, la tormenta paró. Hicimos un alto en la pradera del Circo de Soaso y empezó a lucir el sol. Nuestros chubasqueros funcionaron bien, pero los pantalones los teníamos calados. Las mochilas de ambos estaban chorreando agua, y todo lo que había dentro se empapó. La consecuencia de esta mojada es que mi mochila roja tiñó de este color mi pantalón, mi camiseta y mi chubasquero. Pero antes de llegar al Parking nuestra ropa estaba ya seca, no así las mochilas y su contenido.

A partir de este momento se puede considerar que iniciamos la vuelta a la Pradera. Yo, estaba ya bastante cansada y aún me quedaba desandar todo el camino. Iba tan agarrada a mis palos que por un momento temí que mis muñecas me doliesen. He de confesar que hice una bajada penosa, absolutamente penosa para cualquier excursionista que se precie. Estaba realmente cansada y parecía que mis piernas no iban a poder continuar, cada paso iba acompañado de un bufido por la falta de resuello. Pero la única forma de acabar aquello era llegar al parking, así que no me quedaba más remedio que seguir andando. Multipliqué los descansos aumentando, si cabía, el cansancio de ambos con cada parada. Cada vez que reconocía un lugar y me daba cuenta de lo que aún faltaba, me desesperaba más y aumentaba mi cansancio. Al final, claro, llegué al parking de la Pradera de Ordesa… a las nueve de la noche.

A las 21:10 salimos de la Pradera de Ordesa. Como aún se veía bastante pensamos llegar hasta Bujaruelo, ya que había leído en un relato que se podía llegar en coche y que era muy bonito. Pero al intentar tomar la carretera desde el Puente de los Navarros, lo que vemos es una pista estrecha de piedras, al menos en su inicio, y decidimos no entrar. Así que nos perdimos la visita a uno de los valles más bonitos de Ordesa, el Valle de Bujaruelo, con casi 20 Km. de longitud, que llega hasta la frontera francesa, y desde donde se puede contemplar el Vignemale, el pico más alto de los Pirineos franceses. Este valle cuenta con media docena de lagos, así como frondosos hayedos y abetales y extensos prados. En Bujaruelo se encuentra el sistema de Simas de Arañonera, una de las más profundas integrales del mundo, con casi 36 Km. de largo y 1.179 mt. de profundidad.

Nos dirigimos de nuevo a Torla, al Camping Ordesa, para pasar la noche. El tiempo mejoró y pudimos cenar fuera.

Mañana vamos a Aínsa y a los Valles de Añisclo y Vió.

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