VIAJE PIRINEOS (3): AÍNSA Y VALLES DE AÑISCLO Y VIÓ

DÍA 01-JULIO-2009 (MIERCOLES) AÍNSA Y VALLES DE AÑISCLO Y VIÓ:

A las 09:00 de la mañana ya nos habíamos despertado. El día está igual de guapo y despejado, soleado y con buena temperatura, al menos a esta hora, ya que luego hizo mucho calor. Yo sigo derrengada. Hoy haremos una ruta de coche. A las 11:15 salimos del Camping, Hemos decidido llegar hasta Aínsa, ver este pueblo, y después entrar desde Escalona al Cañón de Añisclo. Pero antes queremos hacer una parada en Torla para recorrer un poco sus calles.

El casco viejo de Torla se recorre enseguida, y la Iglesia está cerrada, así que no podemos ver su interior ni las pinturas que según dicen se han encontrado recientemente en ella y que aún están pendientes de catalogar. Eso sí, desde la puerta de la Iglesia hay una vista magnífica. Hoy es día 1 de julio, se supone que es el primer día de afluencia de público al Parque de Ordesa y Monte Perdido, y cuando llegamos al Parking, vemos efectivamente mucha gente en el Centro de Interpretación del Parque, pero demasiada y extraña gente: Trajeados y señoras elegantes, muchos guardas y trabajadores del Parque con su uniforme, y muchos Guardias Civiles, algunos con grado, a quien todos los demás saludan. Intentamos entrar en el Centro pero está cerrado (sin embargo si que se venden los tickets para el Autobús-lanzadera). Una de chicas del Centro de Interpretación que visitamos ayer nos reconoce y nos cuenta que se inaugura ese Centro en Torla, es nuevo, y hoy (día 1 de julio, insisto) está cerrado al público porque viene a inaugurarlo la Ministra de Medio Ambiente. Así se entiende el jaleo mediático, ya que vemos incluso prensa. Antes de que aquello se ponga imposible de transitar, decidimos salir hacía Aínsa.

Vamos por N-260, atravesando el Valle de Solana, en la parte izquierda del río Ara, que también resulta bonito, con bosques continuos y más vistosos con el sol que luce hoy (con mucho calor por cierto). Lo único que echamos de menos son paradas adecuadas para poder detener el vehículo y contemplar o sacar unas fotos del entorno, como hubiésemos encontrado en Francia. No obstante, esta zona es, según los datos de información, la más despoblada y abandonada de Sobrarbe, con su escasa población dedicada a actividades primarias de subsistencia. Debido a las expropiaciones practicadas para la construcción del Embalse de Jánovas, es un Valle despoblado a cuyos escasos pueblos solo se puede acceder por pistas forestales y presentan un estado ruinoso por su abandono. La última familia que abandonó Jánovas, resistió en solitario hasta 1984, tres décadas después de iniciarse las expropiaciones. Entre Jánovas y Ascaso (por cierto que he de decir que los nombres de los pueblos de todo el recorrido aragonés nos resultan dificilísimos de pronunciar, con letras que no parece que deban ir juntas, y muchos con acento en la última sílaba), atravesamos los Túneles de Balupor, una zona de cortados impresionantes atravesados por el río Ara, que llaman Congosto de Jánovas, uno de los principales puntos de interés geológico de Sobrarbe, con estratos y pliegues verticales que se levantan desde el río hasta lo más alto de la montaña.

A las 13:33 (Km. 643,4) paramos en el Parking de Aínsa. Nos ha decepcionado esto. Resulta que Aínsa es un pueblo sin ningún encanto, grande y con casas como las de cualquier pueblo grande o ciudad pequeña, y que el casco viejo, está apartado, en un alto y al que se accede tras pagar un parking en medio de una solana impresionante. Pero ya que estamos aquí lo veremos. Además queremos preguntar en información por el avistamiento de Quebrantahuesos, ya que nos hemos empeñado en no marcharnos de Ordesa sin verlos.

Hoy Aínsa es uno de los lugares más visitados del Pirineo aragonés, aunque nadie lo diría viéndolo un día como hoy, con más de 33º a la sombra (es un decir porque no hay ninguna), lugares cerrados, y sin gente. Su casco antiguo está declarado como Conjunto Histórico Artístico, y la visita se inicia, desde el Parking, por el Castillo, del que solo queda el enorme patio de armas y sus cuatro torreones.

Dentro del recinto amurallado (por cierto, con servicios públicos, toda una novedad), se encuentra la Oficina de Turismo de Aínsa. Allí nos informaron de posibles rutas desde el Cañón de Añisclo, y lo que más nos interesaba a nosotros, la posibilidad de avistar Quebrantahuesos tanto desde Revilla (desde donde se realizan excursiones organizadas) como desde Escuaín (por cierto que hemos visto estos dos pueblos con otra ortografía: Rebilla y Escoaín).

Hicimos el recorrido muy cortito debido a los más de 35º de temperatura de este sitio, mientras veíamos a lo lejos como las nubes cubrían Ordesa, unas nubes más cerradas que las de ayer, y que a buen seguro estarán descargando sobre el Parque (y sobre la visita Ministerial) una buena tormenta. Nosotros nos dirigimos a Escalona para recorrer el Cañón de Añisclo. Vamos ahora por la A-138 y al llegar a Escalona, nos pilla la tormenta. Cae agua a montones y decidimos aprovechar la coyuntura para parar a comer mientras vemos llover a cántaros.

A las 15:45 ha dejado de llover y nos detenemos en Escalona, la “puerta” de acceso a los Valles de Añisclo y Vió, el lugar donde el río Vellos (también lo hemos visto con “B” y “V”, parece que aquí en Aragón no se deciden por una u otra) se une al Cinca. En la Oficina de Información del Parque, un simpatiquísimo aragonés (con un marcado acento) nos cuenta muy amablemente los recorridos que se pueden hacer una vez superado el Cañón de Añisclo, y también los que podemos hacer en Escuaín y Revilla.

Adentrarse en el Cañón de Añisclo es una maravilla indescriptible, hay que verlo para creer lo que aquí se encuentra. Es un cañón muy cerrado entre paredones por el que circula una estrecha y serpenteante carretera que en ocasiones tiene que pasar por arcos practicados en la misma roca, y otras veces acercarse a la orilla para no arañarse con los salientes rocosos de los paredones. Nos extraña no haber encontrado ninguna señal que avise de que ACs o caravanas no pueden circular por esta carretera, porque a nosotros nos parece que no podrían hacerlo.

El Cañón de Añisclo está horadado por el río Bellos, que nace en lo alto de Fuen Blanca y se desploma sobre el valle cubierto por magníficos y tupidos bosques. No hay muchos lugares donde poder parar para recrearse la vista o hacer fotografías, así que aprovechamos los pocos que encontramos para parar y bajarnos de la Furgo. En uno de ellos, y con nuestros prismáticos, el Rey localiza un Quebrantahuesos en vuelo (también un Águila Real al llegar al aparcamiento). Hay una parada en la que vemos más de un coche aparcado y a nadie alrededor. Luego supimos que desde este punto, y en unos 20 min. se llega a una fuente de aguas sulfurosas, que debe ser la que llaman Fuente de los Baños. Al final del recorrido de una sola dirección se llega al aparcamiento, donde se puede pernoctar según nos indica uno de los guardas, un simpatiquísimo “catalán de Córdoba” como él mismo se presentó, pero que ha vivido a caballo entre Barcelona y Fanlo, una población del Valle de Vió. Desde este punto se pueden hacer varias rutas, una de las cuales lleva a unos miradores sobre el cañón, y otra, según nos cuenta el guarda, recorre los 18 Km. que aún faltan para llegar al fondo del mismo (la carretera son 10 Km. de maravillosas vistas, así que el camino a pie tiene que ser espectacular). También se puede hacer otro recorrido de una hora de duración que cruza el río por un puente románico de piedra que se divisa desde aquí, pasa por la Cascada de Aso y la Cueva del Moro, y vuelve al mismo punto por el recorrido de los miradores. Nosotros decidimos hacer un cacho de la Ruta de los Miradores porque el cielo se cubre cada vez más y nos tememos que volverá a llover. No queremos que nos pille otra vez una tormenta en medio de una ruta, aunque esta se puede hacer en un total de 45 min. de forma circular.

Después del paseo volvemos a hacer el camino contrario hacia Escalona, pero por el Valle de Vió. A unos 2/3 Km. se encuentra el Mirador de la Tella, desde donde se obtienen preciosas vistas del Cañón (en realidad hay mejores vistas en otros puntos anteriores y posteriores al Mirador, desde la carretera, pero sin posibilidad de parar). El Valle de Vió es mucho más abierto que el de Añisclo, pero es igualmente precioso, con laderas cubiertas de praderas y salpicadas de bosques, en lugar de paredones de piedra. Está bañado por los ríos Aso, Yesa y Vellos. Este lugar queda tan apartado del resto de los valles pirenaicos, que en la década de 1930, el lingüista alemán Rudolf Wilmes realizó aquí su tesis doctoral. Debido a su aislamiento, el Valle de Vió ofrecía unas tradiciones y una forma de vida únicas que desaparecieron pocos años después. A través de las denominaciones que recibían cada elemento de las casas y cada instrumento agrícola, este investigador llevó a cabo un completo estudio etnográfico de este valle altoaragonés. Desde luego, términos como Borda (cuadra pequeña), Churro (cascada de agua), Espluca (cueva, sima), Mallata (redil), Puen (puente), Tasca (pastizal) o Zillo (precipicio), todos ellos del dialecto altoaragonés, merecen un estudio a fondo.

En la parte alta del Valle, y con estupendas vistas, se encuentra el pueblo de Vió, que da nombre al valle y que presenta un conjunto de construcciones tradicionales de color rojizo y techos de losas de arenisca, que le dan a cada edificio un aspecto de sobria robustez. Al llegar a Buerba, de parecidas dimensiones y aspecto, volvemos a tener a la vista el Valle de Solana y sus pueblos despoblados (desde este recorrido vimos más). Se divisan las casas derruidas y los campanarios semienteros de iglesias. Da un poco de pena verlos así, pero también vemos pueblos, en apariencia no abandonados, en lugares a los que parece imposible poder llegar y en los que se supone que aún debe de vivir gente.

En Puyarruego encontramos, en la misma entrada del pueblo el Camping Valle de Añisclo www.valleanisclo.com en el que decidimos quedarnos esta noche, cuando son las 20:30 (Km. 691,7). Es un Camping enorme, precioso, muy cuidado y con muchos servicios, incluidos un bar, restaurante, supermercado, zona de juegos, Internet, una casa rural, y una enorme explanada, separada por un vallado, pero del mismo camping, donde hay instaladas unas grandes carpas de campaña pertenecientes a un grupo de belgas (hay muchos belgas por estos valles) que, según pone en las furgonetas que llevan, se dedican a hacer espeología y rafting por cañones. Hay unas bonitas vistas desde las afueras del camping, con el río Bellos salpicando entre piedras enormes y con los picos del Collado de Añisclo a la vista. También sobre nuestras cabezas se divisa el pueblo de Puyarruego.

Después de cenar tranquilamente fuera de la Furgo, decidimos que mañana iremos al Valle de la Pineta.

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