VIAJE PIRINEOS (4): PINETA-ESCUAIN-REVILLA

DÍA 02-JULIO-2009 (JUEVES) VALLE DE LA PINETA:

Hoy a las 10:30, nos vamos a recorrer el Valle de la Pineta. Seguimos hacia Escalona y allí tomamos la A-138, dirección Bielsa. El recorrido sigue siendo tan bonito y espectacular como todos los demás. Estamos más que asombrados de los maravillosos paisajes que se esconden en el pirineo aragonés. No esperábamos algo tan impresionante, aunque fuese Pirineos, porque habíamos estado ya en Ansó y Hecho y en Jaca, y aunque bonito, muy bonito, no nos parecía que fuese tan espectacular. Pero esta parte es absolutamente Pirenaica.

Atravesamos un estrecho cañón horadado por el río Cinca, llamado Congosto de las Devotas. Poco después, a la derecha, sale una carretera que indica hacia el Valle de Chistau, donde se encuentra el pueblo de Plan, y al final el Parque de Posest-Maladeta. Tal y como aparece desde aquí, y con lo que cuenta la publicidad que hemos ido recogiendo, habrá que preparar en otra ocasión un viaje por este valle.

Una vez en Bielsa (por cierto, leemos que las verjas de El Escorial están hechas con hierro de las minas que hay aquí), denominada “Guardiana del Valle de la Pineta” y “Puerta de las Galias”, cogemos la carretera A-2611 en dirección al Parador de Ordesa. El camino, de unos 14 Km.,  es aún más espectacular, atravesando valles, bosques de hayas, pinos y abetos, y hasta un embalse, el de la Pineta, que fotografiamos al volver. Todo el recorrido hasta el Parador es muy hermoso, y se ven cascadas por todas partes y mucha nieve aún en el circo que se semidivisa al fondo.

A las 11:19 (Km. 731,7) paramos en el Parador de Ordesa www.parador.es, al final del Valle de la Pineta. Las vistas desde aquí son impresionantes, casi parece que se puede tocar el circo, aunque queda bastante, pero bastante, lejos. Esto en invierno tiene que ser bastante espectacular. El Parador de Ordesa está abierto todo el año, excepto febrero, por lo que disponen de un quitanieves propio para despejar la carretera en caso necesario (y siempre lo es, puesto que los trabajadores no viven en el hotel). Después volvemos un poco hacia atrás, donde se encuentra la Explanada de La Pineta, punto de partida de las excursiones y donde se encuentra el Punto de Información del Parque. Es una explanada enorme (pero enorme), con bar y servicios, al lado del río, donde se puede acampar y pasar la noche. Es una zona municipal y el Ayuntamiento se encarga de pasar a cobrar por la mañana. Es un sitio fantástico.

El Valle de la Pineta es un impresionante Valle Glaciar, desde el que se puede contemplar el Monte Perdido por su cara norte, además de una sucesión de picos de entre 2.500 y 3.000 mt. de altura, que desciende en menos de 2 Km. hasta los 1.500 mt. del fondo del valle. Destacan las Tres Marías (conjunto de tres picos gemelos de 2.700 mt. de altitud) y majestuosas cascadas con el Circo y Balcón de la Pineta y el Lago de Marboré al fondo (y a los que se accede tras una caminata de 3 ó 4 horas de duro recorrido). En la Oficina de Información, con la misma amabilidad y simpatía del resto de lugares, nos entregan un folleto con las posibles rutas desde la Campa. Decidimos hacer el camino que lleva hasta la Llanura de La Larri, que según indican, se hace en una hora y media de ida, tiene una pendiente suave y es un itinerario apto para todo tipo de visitantes. Empezamos a las 12:45 y volvimos a las 16:45, así que nos llevó cuatro horas. Fue más pesado a la ida que a la vuelta, pero no por pendiente ni mal camino, sino porque hacía un sol de justicia que casi impedía caminar, y salvo la primera parte, en la que se atraviesa un tupido bosque, el resto del camino se hace al sol. Íbamos parándonos en todas las fuentes y empapando tanto el gorro como la ropa que llevábamos puesta. Hoy que no llueve, nos mojamos nosotros.

La senda, que parte del mismo aparcamiento de La Pineta, ofrece un desnivel de apenas 280 mt. A medida que gana altura se divisa una visión cada vez mayor del Valle de la Pineta, con una característica forma de “U” por su origen glaciar. Después de atravesar una impresionante cascada (desde donde se puede descender, en un camino algo más peligroso y húmedo, hasta el aparcamiento de nuevo), se entra de nuevo, y por poquísimo tiempo, en una zona boscosa y a cubierto. Al final de la pista se abre el circo lateral suspendido de La Larri. Adentrándose en la pradera, casi hasta el final, se obtiene una magnífica panorámica sobre las abruptas pendientes norte del macizo de Monte Perdido.

Daba gusto pasear por esta pradera rodeados de cascadas de agua por todas partes, que iban a parar al incipiente Cinca. También había vacas en libertad, pero no se acercaban a la gente y parecían estar acostumbradas a ella. Cuando mejor estábamos, ya que el cielo empezó a nublarse y nos ahorró un poco de sol sofocante (no hay ni una sola sombra aquí), vimos aparecer un ave que describía círculos sobre nosotros. En varios de esos círculos pudimos distinguir perfectamente con nuestros prismáticos a un Alimoche.

Con el cielo cubierto la vuelta se hizo más agradable. Ya no necesitábamos mojarnos en todas las fuentes del camino, que esta vez si se hizo más corto que el de ida. Incluso pudimos disfrutar unos momentos de una lluvia fina. Al llegar a la explanada de La Pineta nos sentamos en la terraza del bar a disfrutar de un Café con los picos seminevados del fondo. A las 19:30 volvemos por la misma carretera aprovechando para sacar unas fotos al Embalse de la Pineta, que a esta hora de la tarde, y con las nubes en el cielo, disfruta de una magnífica luz que hizo que las fotografías quedasen más bonitas.

Hemos decidido volver a Puyarruego. Pero desde luego la Explanada de la Pineta es un sitio que tendremos en cuenta cuando volvamos a esta parte de los Pirineos, porque una cosa que nos ha quedado clara, casi desde el primer día, es que hay que volver. A las 21:30 (Km. 777,1) estamos instalados en el Camping Valle de Añisclo de Puyarruego.

Mañana nos vamos a Escuaín y Revilla a ver Quebrantahuesos.

 

DÍA 03-JULIO-2009 (VIERNES) ESCUAÍN Y REVILLA. ENTRADA EN FRANCIA:

A las 10:45 salimos del Camping hacia Escuaín. Enseguida, después de Puértolas (desde donde se divisa una buena vista),  cogemos la carretera comarcal hacia la Garganta de Escuaín. Al principio de ella aparece una señal que dice “Curvas en todo el recorrido” y con esa señal se ahorraron todas las demás, incluido el número de carretera y las señales horizontales. Pese a que la carretera es estrecha y llena de baches, se puede apreciar la belleza del paisaje circundante de valles, cañones y monte bajo. Según vemos en el plano, los picos más sobresalientes corresponden a la Forqueta Sorripas (más al fondo) y los Tozales de Lascal, Ratón y de Cachifolluso (seguimos con los nombrecitos altoaragoneses).

Aunque la temperatura baja algo en la Furgo (ha llegado a los 24º) el calor sigue siendo sofocante. Ya en la misma carretera vemos unos buitres revoloteando sobre un peñasco y nos paramos para ver si alguno es Quebrantahuesos, pero su silueta, inconfundible y distinta en cola y tamaño a la del buitre, no aparece, así que seguimos. Lo que sí vemos es un Águila Calzada. En este tramo último llegando al pueblo vemos una nueva señal que dice “Conductor, sea prudente y sea Cortés”. Dado el trazado de esta vía no queda más remedio que ser las dos cosas, pero está bien avisarlo.

Llegamos a Escuaín con 794,3 Km, situado al pie de las verticales paredes de Castillo Mayor. Apenas hay sitio para aparcar en un pueblo donde deben de llegar muchas personas en verano. Hay tres coches y ya casi no encontramos donde dejar la Furgo. El pueblo está compuesto por unas cuatro casas (incluida la Oficina de Información, cuya dirección, si se necesitaba ser más explícito, es: “Calle Única, s/n”) y una iglesia abandonada, de bonita y austera torre, y con un terreno perdido detrás. Preguntamos en la Oficina de Información y nos atiende una muchacha igualmente encantadora que mata su tiempo libre en estas fechas (lo fuerte al parecer empieza en la segunda quincena de Julio, “después de los Sanfermines”, según nos dijeron) completando con esmero y colorines el plano de información de rutas. Le preguntamos por algo más, como póster, camisetas, gorras, pins… en fin, algún recuerdo del sitio emblemático del Quebrantahuesos, pero nos cuenta con pesar que no hay nada de eso, pese a que llevan años reclamándolo, pues la gente lo pide.

Nos decidimos por realizar únicamente la cortita Ruta de los Miradores sobre el río Yaga, porque el calor que hace hoy aquí desaconseja realizar el camino de hora y media a lo largo de la Garganta de Escuaín, horadada por el río Yaga en su descenso desde el Collado Viceto y el Circo Glaciar de Gurrundué. Es muy tarde para eso. En este pequeño camino se encuentran varios miradores para poder asomarse al cañón que el río Yaga ha practicado en esta zona, y también se puede intentar localizar algún Quebrantahuesos con los prismáticos. Tenemos suerte, y entre los muchos Buitres Leonados que se pasean por encima de nuestras cabezas, alcanzamos a ver la silueta inconfundible de al menos tres Quebrantahuesos. Hubiésemos querido verlos más de cerca, pero al menos uno de ellos describió varios vuelos circulares que nos permitió verle tanto por abajo como la cabeza, con su característico color rojizo. También alcanzamos a ver un Alimoche, aunque no tan claramente como en La Larri.

Volvemos hacia la carretera de Escalona y allí cogemos la A-138 (la misma que hacia La Pineta) hacia Tella, pequeña localidad que encierra una Ruta de las Ermitas, un circuito en que se pueden contemplar las tres ermitas románicas que la rodean. Además, esconde un dolmen prehistórico y una cueva de oso cavernario que también pueden visitarse. En Tella tenemos que coger la desviación a Revilla (o Rebilla, como vemos en algún cartel). A las 14:00 (Km. 828,3), después de una subida terrible con curvas muy pronunciadas y a considerable altura, llegamos a Revilla, donde volvemos a encontrar que no hay sitio para aparcar, solo un espacio perdido justo en la última curva hacia el pueblo, donde se encuentra el inicio del camino hacia los miradores. Al menos encontramos una sombra (hay más de 30º grados aquí) donde sentarnos en nuestras sillas y comer algo que ya es hora.

A las 16:00 decidimos intentar hacer el Camino de los Miradores de Revilla, que se anuncia de 45 min. Alguna persona vemos salir de él y otra internarse durante el rato que llevamos aquí. Pero a nosotros nos es imposible seguirlo. Primero hace mucho calor y el camino circula por monte bajo y al sol. Segundo porque el camino es apenas un hendidero en el monte donde solo cabe un pie delante del otro y llegado un momento se pierde y no encontramos señales de por donde sigue. Y tercero porque discurre absolutamente a la vera de una vertical que en algunos momentos, a mí, me parece peligrosa. Así que llegado un momento, decidimos volvernos. No entendemos porqué no encontramos el camino. Cerca del inicio hay una indicación hacia la Ermita de San Lorenzo (hay una foto en el cartel, es una ruina sin paredes) que nos parece una desviación del camino principal de los miradores, pero visto que no hay otra forma de acceder a ningún otro sitio, debía de ser por ahí, pero ya no tenemos ganas de seguir. Además, pese a avistar aves en varios momentos (alcanzamos a ver un Águila Culebrera), ninguna es Quebrantahuesos ni Águila Real, así que consideramos que con lo visto en Añisclo y Escuaín, ya hemos cumplido nuestras expectativas y queremos marcharnos de Revilla.

Como estamos en este lado del Pirineo Aragonés, hemos decidido iniciar ya nuestro periplo al Pirineo francés desde el Túnel de Bielsa (el nombre completo es Túnel de Bielsa-Aragnouet, y fue abierto en 1976), en lugar de hacerlo por Portalet, como todo el mundo nos ha recomendado. Más tarde hablaré de esta recomendación. De momento cogemos la A-138 a las 17:00 horas. Faltan 15 Km. a Bielsa y 26 Km. a Francia.

Antes de pasar la frontera, y pese a que aún queda medio depósito, paramos a repostar Gas-Oil en Larzan, a las 17:26 (Km. 859,20). Quedan 9 Km. a Francia. Justo antes del Túnel de Bielsa encontramos un cartel que indica un 10% de desnivel y nos preguntamos cuanto habría en la subida al pueblo de Revilla… Luego atravesamos el Barranco Salcorz, bonito lugar desde donde se divisan también cascadas de agua. Empiezan a caer unas gotas, pero la temperatura sigue siendo calurosa. Enseguida entramos en el Túnel de Bielsa y a la salida…. ¡¡está todo cubierto y la temperatura ha bajado a 15º!! No sólo parece que hemos entrado en otro país (de hecho se cruza a Francia dentro del túnel), sino en otro planeta. La temperatura y el ambiente al menos son diferentes, aunque no las praderas y los (intuimos) altos montes que no se ven debido a lo bajo que están las nubes. Pero sí encontramos diferencias: Hay más verde, praderas más extendidas por los montes, que no ofrecen tantas aristas ni vertientes de piedra. Nos parece que los vientos fríos del norte se quedan a este lado de los Pirineos, ofreciendo más humedad al lado francés, y los vientos cálidos del sur, se frenan en los Pirineos españoles, manteniendo siempre temperaturas más calurosas.

Algunos coches se pararon justo antes de entrar en el Túnel de Bielsa para sacar una foto, pero nosotros no lo hicimos y lo hacemos ahora para dejar constancia del cambio total de escenario. Hemos entrado en territorio francés.

…/…

 

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