VIAJE PIRINEOS (8): CIRUQE DU LYS, PONT D’ESPAGNE, LARUNS

DÍA 08-JULIO-2009 (MIERCOLES) CIRUQE DU LYS, PONT D’ESPAGNE, LARUNS:

Hoy luce el sol y se ven las montañas. A las 08:00 estamos ya levantados y con ganas de subir en el Telecabina. Va a ser un día estupendo.

Salimos del Camping a las 09:20 y aparcamos en el Parking de la Estación porque el del Telecabina está lleno. Parece que mucha gente ha tenido la misma idea que nosotros. Cogemos el billete de Telecabina y Telesilla y nos vamos. El cielo sigue despejado y disfrutamos del paisaje en la subida de 15 min. del Telecabina. Hay un momento en el que se ve muy bien el pueblo de Cauterets, encajonado en un valle muy cerrado. Luego el Telecabina hace una especie de línea recta y deja de verse el pueblo para centrarnos en las montañas que nos rodean. Se ve desde aquí el Centro de Visitantes de Courbet (1.350 mt.) que hay unos kilómetros más arriba de Cauterets y es que el último sitio al que se puede acceder en vehículo privado. Desde ese punto parten varias sendas, una de ellas asciende en 3 horas hasta el Refugio de Ilhéou, al lado del lago del mismo nombre.

La parada del Telecabina nos deja en el Cirque du Lys, a 1850 mt. de altitud. Aquí luce el sol y está despejado por lo que disfrutamos del paisaje. Hay varias pistas para bici de montaña y algunas personas suben desde Cauterets con su bicicleta para practicar aquí. Claro que es un espacio dedicado especialmente a la BTT, con 1.500 mt. de descenso. También hay un espacio para entrenamientos, con cajones en los que poder practicar saltos y cabriolas, una manguera de agua para limpiar las bicis (velós) de barro y una bomba para inflar ruedas. Así se hace afición. También cuenta, como no, con un bar-restaurante. Pero tenemos prisa por subir en el Telesilla, aunque vemos con decepción que en lo alto las nubes lo cubren y no se ve el final del mismo. El recorrido ahora es de 25 min. y también hay mucha gente que sube su bici en el Telesilla. Se ven muy bien las pistas por las que circulan las bicis de montaña, al menos hasta un cierto punto, pues pronto nos envuelven las nubes y apenas se ve el suelo.

Una vez en el final del Telesilla del Grand Barbat, a 2.300 mt. de altitud, todos los que llegamos nos quedamos, al menos aparentemente, con la misma sensación de no saber que hacer. No se ve nada a un palmo de las narices y hace frío. Hay gente hasta con niños pequeños y otros que han subido aquí en manga corta. Una mesa redonda cuenta con indicaciones de los picos que deberíamos ver en los alrededores, incluido el Vignemale, que con sus 3.298 mt. es el pico más alto de los Pirineos franceses. Pero no se ve absolutamente nada. Por no ver, ni se ve el camino que poco más allá de la estación del Telesilla se inicia hasta el Lac D’Ilheou, un camino que según el cartel debería ser de 45 min. Pero nadie de los que allí estábamos se decide a iniciarlo, ya que es de descenso (hasta las 1988 mt.) y no se ve más allá de los propios pies. Lo que si hacemos algunos, incluidos nosotros, es seguir la pista que sale del Telesilla, y que al menos se puede ver porque es más ancha. Pero está cubierta por varios neveros de hielo de bastante grosor. En el primero todos aprovechamos para sacar fotografías.

Dispuesta con mis palos emprendemos el camino, casi a ciegas, y en ocasiones arrimándonos al borde del camino porque el resto está cubierto con los neveros compactos y resbaladizos. Pasamos por dos Estaciones de Telesilla que están cerradas y hay un momento en el que una vuelta del camino, necesaria para ascender, está completamente cubierta de hielo. No queda más remedio que subir por la pendiente. Una vez en el camino de nuevo, llegamos al final de las Crestas, donde se encuentra otra Estación de Telesilla cerrada (la estaban revisando un par de operarios colgados en redes). Es el final del camino, a 2415 mt. de altitud, pero tenemos la suerte que desde aquí, las nubes quedan, a ratos, más bajas que la cima de los picos, y nos permiten ver, por fin, el Vignemale y todos los demás picos que lo rodean (aunque solo fuesen su crestas), tal y como se indicaba en la mesa redonda de información. Podemos incluso sacar algunas fotos antes de que las nubes los cubran de nuevo por completo.

Allí, a los pies del Vignemale, se encuentra el Glaciar de Ossoue, el lugar elegido por el famoso pirineista irlandés Conde Henry Russell Killough para establecer su retiro. Alquiló el valle durante 99 años (terminó en los años 90), y mandó excavar siete cuevas por encima de la masa de hielo. Allí pasaba largas noches envuelto en pieles de cordero. “Así es como entiendo la felicidad. Nunca he amado la vida civilizada” decía este Conde, que sin embargo, algunas tardes bajaba a los bailes de Cauterets para disfrutar de la vida social de la que huía.

Y así, con la agradable sensación de haber estado por encima de las nubes, emprendemos el camino de vuelta al Telesilla, y con éste al Cirque du Lys, donde al fin y al cabo, hace mejor tiempo (en la bajada del Telesilla si que pasamos algo de frío). Al llegar al final del recorrido del Telesilla vemos que varios caballos que habíamos visto pastando al fondo de las praderas, están ahora cerca de las estaciones y se dejan acariciar por todo el mundo. Nos acercamos a ellos y se muestran dóciles y solícitos con las caricias que piden a todo el mundo, sobre todo a los niños. Después, aprovechamos el buen momento de temperatura (empieza a nublarse) para comer nuestros bocadillos en la terraza de espera del Telecabina (es la hora del descanso y hay que esperar el remonte de las 13:45). 

Mientras esperamos aquí, junto con otras personas, vemos como algunos han decidido bajar andando desde la Estación de Telesilla (también estaba cerrada) de la cima y empiezan a llegar. Hay hasta familias con niños pequeños, como una pareja que se presentó con cuatro niños pequeños bajando por las empinadas senda. El caso es que todos parecían contentos y nada cansados. Seguimos viendo a ciclistas por todas las sendas a la vista, incluso por las más altas.

Cuando se llega la hora cogemos el primer remonte y en 15 min. estamos de nuevo en Cauterets. Ha sido un viaje perfecto, pese a lo cerrado del tiempo en la cima. Ahora queremos ir a visitar el último sitio que teníamos en la lista, el Pont D’Espagne. Pero antes nos hacemos con un par de recipientes de la sopa que habíamos probado en Artigues, ya que se venden en el Supermercado. Ahora si que podemos ponernos en marcha.

Nos dirigimos a Pont D’Espagne, a apenas 7 Km. de Cauterets, y uno de los lugares más visitados por aquí. El camino es precioso (como todos), cuajado de abetales por el valle de Jêret. Hay una parada a unos 3 Km., en La Raillere, donde se encuentra la Cascada de Lutour, con muchas tiendas de recuerdos y restaurantes, así como una Estación Termal de Aguas Sulfurosas, las Thermes des Griffons. Desde este punto parte un camino que en unas dos horas, llega al Pont d’Espagne. Paramos un momento y enseguida nos vamos porque queremos aprovechar el buen tiempo para llegar arriba del todo. El camino sigue siendo impresionante y se siguen asomando cascadas (como las de Cerusey, impresionantes) casi a cada curva, por algo se llama “Camino de las Cascadas”. Otras a las que se puede acceder por caminos que parten desde la carretera, son las de Pas de l’Ours y las de Boussès.

Cuando falta poco para llegar nos asusta un poco ver tantos coches aparcados en los márgenes de la carretera ¿tanta gente hay arriba? Habíamos visto que el Aparcamiento de Puntas cuenta con 1350 plazas de aparcamiento ¿porqué aparcan aquí los coches? Cuando alcanzamos el Parking lo entendemos: Es de pago. Se coge el Ticket y se paga a la salida, siendo gratuito los primeros 15 min. Pero nosotros entramos y dejamos la Furgo bien aparcada en una sombra.

Luego fuimos a Información donde nos cuentan los horarios de los remontes y los precios. Cogemos únicamente el Telecabina de Pont D’Espagne, ya que para subir en el Telesilla del Gaube (25 min. de subida) es un poco tarde, son las 16:30 y la última hora a la que venden Ticket de subida es a las 17:00, aún se podría coger, pero una vez arriba (y vemos nubes que nos impiden ver el final), no tendríamos tiempo de realizar ni la excursión simple al  Lac de Gaube (donde se refleja, en días de sol, el mítico Vignemale), situado a 1.725 mt. de altitud. Alrededor del lago circula el GR10, y llega hasta el fondo del valle. El Telecabina nos deja a 1.400 mt. de altitud y desde allí se pueden realizar varios recorridos de corta duración (apenas de 25 min.), e incluso se puede realizar sin dificultad el regreso al Centro de Información sin necesidad de tomar el Telecabina. Será lo que hagamos.

Subimos y realizamos un paseo agradable por la Pradera du Clot hasta alcanzar el Chalet del mismo nombre, y hasta un poco más allá, en la entrada del Plateau du Cayan, donde hay un puente que cruza el río y volvemos por la otra orilla. Es entonces cuando me fijo en la ladera de una montaña que tenemos enfrente, en una zona de pradera, y veo moverse algo ¡¡Otra vez sin prismáticos!! Nos acercamos hasta una zona donde vemos un cartel y varias personas mirando en esa dirección con prismáticos. Allí hay un guarda o empleado del Parque que, dispuesto con unos prismáticos de largo alcance y con trípode, localiza al animal y ofrece la posibilidad a los caminantes de verlo. Es lo que llaman en Francia un Isardo (que en España se llama Sarrio, aunque en algún folleto lo he visto traducido por Gamuza), y que ya habíamos visto someramente en Ordesa. Ahora se ve muy bien, es lo que yo había localizado en la pradera.

Desde aquí se puede llegar también, y sin mucha dificultad, según la información, hasta el Valle de Marcadau, por un sendero de 2 horas de trayecto;  o por otro camino se puede coronar el Col des Mulets y el col des Oulettes (recorridos de más de tres horas), con una parada en el Refugio de las Oulettes (en una hora y cincuenta minutos). Más arriba aún, se encuentra el Refugio de Bayselance, a unas cuatro horas de ascensión.

Seguimos adelante y nos encontramos con la Estación del Telesilla del Gaube. Efectivamente no se ve el final, así que hicimos bien en no subir. Seguimos por un camino precioso jalonado de pino negro, algunos con formas caprichosas, y llegamos al punto donde se encuentra el Pont D’Espagne, un puente de piedra que salva la Gave del Gaube en un punto donde se estrecha el cañón, justo cuando recibe el agua de dos cascadas, pues es aquí donde se juntan los torrentes del Gaube y del Marcadau, y bajan rápido hasta Cauterets. De verdad que la imagen es impresionante, armoniosa, preciosa, pero sobre todo, lo que sobresalta es el estruendo que emite el agua al caer con toda velocidad por este estrecho paso. Hay muchos puntos desde donde sacar fotografías al sitio y a las cascadas, incluso desde un pequeño puente metálico, más allá del puente de piedra, y a menor altura, que permite tomar unas imágenes fantásticas. También hay, como no, un Hotel-Restaurante y una tienda de recuerdos, además de servicios públicos.

Desde este punto, hasta el Centro de Información y base del Telecabina es paseo es corto y más abierto, pero bonito también. Dada la hora, vemos ya a mucha gente que regresa de los paseos, y otros que aún permanecen por allí. Hay mucha gente. Ahora queremos volver a bajar a la Cascada de Lutour para recorrerla un poco y sacar algunas fotos. El Valle del Lutour y la Fruitière se puede recorrer desde este punto, siempre a través de bosques de abetos. Al final, el valle se ensancha considerablemente en una inmensa pradera llena de vacas, ovejas y sobre todo caballos en libertad, desde donde parten caminos para llegar al Lago de Estom (a 1.804 mt. de altitud) en unas dos horas, donde también, y según la información porque no fuimos, hay un hostal-restaurante.

También aprovechamos para comer un poco en la Furgo y pensar en la vuelta. Hoy empezamos la vuelta a casa. Queremos acercarnos lo más posible a la frontera (vamos a volver por Portalet) y dormir antes de cruzarla, para mañana bajar hasta Huesca y después Zaragoza. Se acaban las vacaciones.

A las 18:00 (Km. 1162,6), salimos del Parking de Lutour. La temperatura es muy buena, aunque aún hay nubes en lo alto. Nos dirigimos hacia Cauterets y después tomamos dirección Argelès-Gazost por la D-921, pueblo que atravesamos a las 18:39, para subir al Col du Soulor, el primer puerto de este tramo.  Estamos atravesando el Val D’Azun, y presenta la misma belleza que todo lo que llevamos recorrido. Los pueblos por los que atravesamos son más pequeños, con casas de piedra y pizarra menos señoriales, pero robustas. En Aucun, encontramos además todo un complejo de hoteles, tiendas y restaurantes, con cierto encanto que le hacen un lugar bonito. No en vano esta localidad acoge el Museo Artesanal Montañés del Lavédan, un museo al aire libre con casas antiguas, que ha servido para filmar varias películas, así como el inicio de una “vuelta ciclista”, el Tour du Val d’Azun, muy popular por aquí. La subida al Soulor es del 7,5%, y está considerado puerto de primera categoría para el ciclismo, con un total de 12 Km. de ascenso.

A las 19:05 (Km. 1200,4) paramos en lo alto del Col du Soulor (1.474 mt.). Vemos llegar, subir y bajar, a varios ciclistas, esta vez jóvenes que parecen entrenarse. Todo esto es una inmensa pradera que sube y baja por las altas montañas que nos circundan. Vemos mucho ganado por todas partes, y aquí, en lo alto, en medio de la nada, hay un Bar-Restaurante. Divisamos enfrente una especie de carretera que se pierde entre altas montañas. Yo pienso que es un camino o pista para andar o ir en bici de montaña.

Pero no. Lo que vemos es la D-918, la carretera por la que tenemos que atravesar el siguiente puerto, el Col D’Aubisque (1.709 mt.). No es que sea muy estrecha, pero si lo suficiente como para circular con mucha precaución. Hay que arrimarse mucho si se cruza otro vehículo. El paisaje que atravesamos es brutal, solo esa palabra puede describirlo, una interminable sucesión de praderas de montaña que se pierden en la vista, tanto hacia el horizonte como hacia abajo. Vemos mucho ganado y “paisanos” que lucen boina tipo vasca que se ocupan de vacas y ovejas.  Atravesamos un par de túneles oscuros estrechos y sin indicación alguna. Uno de ellos, el más largo, chorreaba agua además. Hay un momento en el que me siento bastante acongojada, no sólo por el inmenso paisaje que contemplamos, sino por la peligrosidad del sitio, sobre todo cuando según subimos, las nubes nos cubren cada vez más.

Las nubes hacen ya casi invisible la carretera. Este es el motivo por el que no paramos en lo alto del Col D’Aubisque, cuando llegamos a él a las 19:30. Vemos tres enormes bicis de colores como monumento (imaginamos) a los ciclistas que lo coronan, que me hubiese gustado fotografiar y me doy cuenta en este momento de que no he tomado ni una sola fotografía de la subida, ni siquiera desde el coche.

A partir de ahora todo es de bajada, y seguimos entre nubes. Pienso ahora que todo el mundo nos había recomendado pasar a Francia por Portalet, y realmente estas subidas son más peligrosas que las del Tourmalet, que al fin y al cabo está mucho mejor la carretera, más ancha y más arreglada, con subidas tendidas. No entiendo la recomendación… hasta que miro el mapa y me doy cuenta de una de las conversaciones: La gente pasa por Portalet, sube hasta Pau, luego va a Tarbes, baja a Lourdes, y desde ahí a Cauterets, o Gavarnie, evitando el Aubisque y el Soulor. Nosotros tomamos el camino difícil, pero desde luego creemos que el más espectacular.

Empezamos a pensar en que queremos ya encontrar donde quedarnos. No es que sea tarde, pero no queremos llegar a la zona de Portalet sin haber encontrado Camping. Después del pueblo de Gourette, que tiene un Telecabina para subir hasta el Pène Blanque y parece un centro de esquí (pero sin encanto alguno), iniciamos la bajada, en algunos tramos de hasta un 13% de desnivel. Entramos en una zona de valles verdes, donde se encuentran algunos pueblos de aguas Termales, como Eaux-Bonnes www.eurothermes.com  en la D-918, con un aire señorial y clásico, y un Edificio Termal muy bonito; y Eaux Chaudes www.eauxchaudes.fr (por la que pasaremos ya mañana), en la D-934. Ambos lugares, sin embargo, se ven algo descuidados.

A las 20:05 (Km. 1225,7) paramos en el primer Camping que venos a la entrada de Laruns, ya en la D-934. Hay varios Campings en este pueblo, por las indicaciones que vemos, pero este es el primero y está al lado de la carretera. El Camping Du Valentin www.ossau-camping-valentin.com nos ofrece una parcela preciosa y enorme, muy verde, con fuente y electricidad, pero es lo único que nos gusta de este sitio. Los servicios están bastante descuidados y sucios, y además no están en un edificio cerrado. Pero queremos descansar y dormir, ya que el día de hoy ha sido intenso, tanto de paisaje, como de paseos, como de coche…

Mañana volvemos a casa.

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