EL AMANECER CANTA

El Amanecer Canta (Raúl Morales).

Un sonido parecido al de los pájaros ha sido percibido en la magnetosfera terrestre cada vez que amanece y ha sido identificado como el canto del amanecer. Sólo se produce a la salida del Sol, cuando electrones de alta energía son atrapados por el campo magnético de la Tierra. Este coro matinal ha sido obtenido gracias al WBD (Wide Band Data) de la misión Cluster-II (cuatro satélites que funcionan desde julio de 2000) de la Agencia Espacial Europea. El canto puede escucharse en Internet.

http://www.webzinemaker.com/admi/m6/page.php3?num_web=1604&rubr=2&id=6944

 

Esta fue la noticia que me sobresaltó hace unos días en Facebook, colgada por el escritor Javier Sierra en su muro. Me sobresaltó porque el Canto del Amanecer fue uno de los temas de los que nos habló nuestro profesor de “Tiempo y Mito en la India”, Enrique Gavilán, hace unos años, y es algo que no me he olvidado, ni olvidaré nunca.

Para mí, la lengua, el lenguaje, el “sonido de poder”, la “palabra hecha verbo”, la voz creadora del mundo… son cuestiones que me resultan apasionantes. Por ejemplo el Lenguaje Aymara, que es uno de esos lenguajes curiosos por las peculiaridades que encierra. Se ha dicho que es una lengua que parece “creada” y no “evolucionada”, algo que no se da en ninguna otra lengua del mundo. El Lenguaje Aymara podría utilizarse en informática porque está hecho de raíces prefijos y sufijos para todo, incluso para la entonación. El propio Javier Sierra se ha hecho eco en varias ocasiones de las particularidades de esta lengua, y figura con un capítulo propio en su libro “En busca de la Edad de Oro”. También la escritora Matilde Asensi se valió del lenguaje Aymara para introducir en su novela “El Origen Perdido” un “sonido dador de vida”.

Uno de los temas más apasionantes de la Prehistoria es precisamente el origen y formación de la capacidad y desarrollo del lenguaje en el hombre ¿Cuándo sucedió? ¿De que forma? (hay una entrada en Helicón dedicada a este tema). A lo largo de la Historia, por otro lado, se puede constatar como en prácticamente todas las Mitologías las cosas existen cuando el dios, la diosa, el uno, el ente creador… las nombra. Creo incluso que los Pitagóricos decían algo relacionado con un sonido cósmico que podía ser medido y cuya combinación (“el número de dios”) podía ser creador y dador de vida. Pero donde más claramente se habla de un “sonido cósmico creador del mundo” es en la Mitología India.

En la Mitología India la lengua se relaciona con los Mitos a través de la diosa Vâc, la diosa de la Lengua y la Palabra (todo lo que dice esta diosa lo dice en Sánscrito). Su hija Gâyatrî, es un tipo de estrofa, un soneto divinizado con el que se forma el himno más sagrado, el Canto al Sol, un Mantra de 24 sílabas. En los Vedas, Vâc es también la esposa del Dios Brahma, representada como una energía, una Palabra, que transmite fuerza e inteligencia a determinados hombres (a los sabios). En los Purana, Vâc aparece como Sarasvatî, una diosa (también esposa de Brahma) que representa la suma de la Inteligencia y el poder de la Música, la Cultura, el Saber, etc.

El Sonido y la Palabra son por lo tanto muy importantes en la India (se identifican con el Ganges, un río “que fluye como las palabras”), sobre todo dentro de la concepción religiosa hindú, donde la correcta pronunciación y entonación de los sonidos es fundamental, porque esa fórmula correcta, ese sonido especial y único, es la Esencia del Mundo. Por eso en la India, para que las oraciones, las invocaciones, los mantras, los vedas… funcionen adecuadamente, deben repetirse sin ningún cambio, igual que se hacía en la etapa Védica.

En los textos Védicos (Veda significa “Conocimiento”) se mencionan los Sruti, “Lo que se Oye”, algo que no tiene un propietario porque no viene de ningún ser humano, ni de un dios, sino que es anterior a los dioses, algo que existe desde siempre, un Conocimiento que no es una “revelación” (como en la religión cristiana por ejemplo) sino que es independiente de cualquier persona, es una vibración, un sonido que está en el cosmos, y que solo es percibido por los Rsi, “los que cuentan lo que se dice en el Veda”. El Veda es, por tanto, Sruti, sonidos captados por los Rsi y transmitidos oralmente de maestro a alumno. Los Textos Sagrados que no forman parte de ese sonido, es lo que se recuerda, los Smrti (como el Mahâbhârata). La India es una cultura de tradición oral, tanto que si desapareciesen los Textos (Mahâbhârata, Ramayana…) podrían volver a escribirse de nuevo y resultarían idénticos al original.

Varios de esos Textos Sagrados del Mahâbhârata hablan de la creación del mundo (hay muchas versiones, lo que no supone ningún problema para la religiosidad india), y uno de ellos es el Mito de Prajapâti.

Prajapâti va a producir el mundo en un acto que quiebra el orden. Además de él (como dios creador) intervienen su hija Usas (que simboliza la Aurora, el momento antes del Amanecer) y el dios Rudra. En su forma básica, la creación del mundo se produce de la siguiente manera: Prajapâti desea (el deseo aquí simboliza el calor del que surge el mundo, del mismo modo que el calor hace incubar el huevo) a su hija Usas. Cuando la está poseyendo aparece Rudra, el vengador, en forma de cazador que hiere a Prajapâti en el momento en el que está eyaculando. Su eyaculación y la sangre de la herida caen sobre el mundo creándolo.

En Rgveda (Vol-X, 61) Prajapâti posee a su hija y los dioses, horrorizados, crean a Rudra (que con el tiempo será Siva, el dios del Tiempo), para castigarlo. Sin embargo lo que crean los dioses no es un ser, sino un Canto, un Poema Cantado, una Palabra de Poder, con la que dieron forma a Rudra, que significa “salvaje”, por lo que su creación es un “verso salvaje”, un ritmo brutal.

En el Brâmana (un compendio de comentarios a los mitos del Rgveda) aparece otra versión, que es explicada por Roberto Calasso en su libro “KA”: El padre, Prajapâti, al contemplar a su hija Usas, la Aurora, se vio invadido por una llama de deseo (es la idea de la “bella luz” de la Aurora, Usas, que hace surgir el Sol, Prajapâti, que a su vez destruye esa “bella luz”, la posesión). El Mundo surge entonces del Deseo, y de la Separación, la mínima separación que existe entre la Aurora y el Amanecer. Además frente a la luz de Prajapâti (el Sol), surge la sombra, el cazador, Rudra, que se dispone a castigarle. En esta versión, Rudra, gritó al lanzar la flecha a Prajapâti (Rudra, recordemos, es el “Grito Salvaje”). Prajapâti entonces se separa de Usas, eyacula y al alcanzarle la flecha, sangra (Grito, Separación, Eyaculación y Sangre con las que se crea el mundo). El Vacío que se produce en esa separación, el retraso que existe entre el momento en el que Prajapâti se separa de su hija y el momento en el que es herido por la flecha de Rudra, es un momento crítico, es el Tiempo. Con la flecha disparada, Rudra transforma el Vacío en Tiempo (recordemos que después, en el siglo IV, Rudra será conocido como Siva, el dios del Tiempo).

Prajapâti, herido, es interpelado por Rudra, el arquero: “Dame un nombre”, le dice, puesto que es un dios creador (y Rudra, es un dios tan peligroso que no se le puede nombrar). “Tu eres Bhava”, le responde Prajapâti, que significa “lo que existe” (se aprecia aquí un paralelismo con la afirmación judaica de Yahve, cuando se manifestó como “yo soy el que soy”). Aquí la Palabra es el elemento Creador por excelencia.

En los Himnos Védicos del Rgveda, la Palabra vuelve a aparecer relacionada con el Soma (la bebida de la Inmortalidad, propia de los dioses, también el Conocimiento), la Palabra se identifica con un Ave, Syena (las aves y las serpientes en la india son seres sagrados en cuento a dos veces nacidos, al nacer de un huevo, tal y como se consideran a sí mismos, dos veces nacidos, los indios varones de casta superior), el ave suprema de todas las aves (suele ser un águila) que es la que conquista el Soma para los dioses.

En la versión del Brâmhana el mito adquiere mayor complejidad. Los dioses crean a dos mujeres: Kadrû (el recipiente que sostiene el Soma, los Hechos) y Suparnî (el ave que lo consigue, Syena, la Palabra). Ahora el Mito adquiere la dualidad India entre Hechos y Palabras, disputa que encierra la eterna discusión acerca de cual de las dos es más importante. El reto entre ambas queda establecido por los dioses como una apuesta para ver quien de las dos es la que “ve/sabe” más (en el Mahâbhârata es aún más complejo, ya que Kadru es la madre de las serpientes y Suparnî la madre de las aves, con lo que el enfrentamiento es entre aves y serpientes). Para conquistar el Soma (la Inmortalidad), Suparnî (el Ave Syena, la Palabra, la diosa Vâc) va a mandar a sus hijos (las aves) a buscarlo. Estas aves son las Palabras, los Metros Védicos, la Poesía, el Sonido de Poder… el que vuela y conquista el Soma (la Inmortalidad, el Conocimiento).

En el Ramayana, la otra gran epopeya india, se habla de otro tipo de sonido, el Sloka, un tipo de verso que consiste en 4 versos de 8 sílabas separados a la mitad con una pausa. Además unas sílabas han de ser largas y otras breves.

Su autor fue Vâlmiki, un asceta quien, caminando al borde del Río Tamasa (“oscuridad”), en el momento mágico del atardecer, ve pasar a dos pájaros, dos Kraunca (Zarapito Real), un macho y una hembra en vuelo de cortejo. En ese momento mágico aparece un Nisada (“cazador”, de una casta inferior) quien dispara su flecha hiriendo al macho del Kraunca. Vâlmiki se horroriza y maldice al Nisada, utilizando el mismo ritmo del canto del Kraunca.

Vâlmiki se da cuenta de que ha creado una nueva estrofa a la que llama Sloka. Esta estrofa es un lamento que repite el canto de un ave (el Kraunca), en cortejo cuando es herida de muerte (con un claro paralelismo con el mito de Prajapâti).

 

De todas estas cosas nos habló nuestro profesor, Enrique Gavián, en clase. Bueno, de todas estas cosas y de muchas más. “Tiempo y Mito en la India” fue una de las experiencias académicas más enriquecedoras a las que he tenido el placer de asistir. No olvidaré nunca aquellas clases, y no olvidaré nunca estas asociaciones de la Palabra con la Creación (la Inmortalidad y el Conocimiento). Descubrir que hay un sonido cósmico que solo se produce en el momento del Amanecer y que ha sido captado por el oído humano, supuso para mí un auténtico shock. Y así se lo hice saber a Javier Sierra.

 

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3 Replies to “EL AMANECER CANTA”

  1. ¡Hola!Gracias Monsila. Te aseguro que aquellas clases si que fueron un auténtico placer. Me alegra mucho haber podido transmitir al menos un poquito de aquello.Besos.AlmaLeonor

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