ANTOINE DE SAINT-EXUPÉRY

ANTOINE DE SAINT-EXUPÉRY

Antoine Marie Jean-Baptiste Roger de Saint-Exupéry, nació en Lyon un 29 de junio de 1900 y murió un día como hoy de 1944 en el Mar Mediterráneo, cerca de la costa de Marsella, al desaparecer el avión en que viajaba durante una misión de la Segunda Guerra Mundial.

“La experiencia nos enseña que amar no significa en absoluto mirarnos el uno al otro, sino mirar juntos en la misma dirección.” (Tierra de Hombres)

Su interés por la mecánica y la aviación se remonta a la infancia: recibió el bautismo del aire en 1912 y esta pasión no lo abandonó nunca. Tampoco abandonó su interés por la cultura, el arte y la escritura, inculcados por su madre, con quien se crió en solitario desde que con cuatro años de edad, muriera a su padre.

“Fue el tiempo que pasaste con tu rosa lo que la hizo tan importante.” (El Principito)

El año 1926 marcó un giro decisivo en su vida, con la publicación de la novela breve El aviador, en Le Navire dargent, y con un contrato como piloto de línea para una sociedad de aviación. A partir de entonces, a cada escala del piloto correspondió una etapa de su producción literaria, alimentada con la experiencia. Mientras se desempeñaba como jefe de estación aérea en el Sahara español, escribió su primera novela, Correo del Sur (1928).

“Haz de tu vida un sueño, y de tu sueño una realidad.”

La escala siguiente fue Buenos Aires, al ser nombrado director de la Aeroposta Argentina, filial de la Aéropostale, donde tuvo la misión de organizar la red de América Latina. Tal es el marco de su segunda novela, Vuelo nocturno. En 1931, la bancarrota de la Aéropostale puso término a la era de los pioneros, pero Saint-Exupéry no dejó de volar como piloto de prueba y efectuó varios intentos de récords, muchos de los cuales se saldaron con graves accidentes: en el desierto egipcio en 1935, y en Guatemala en 1938.

“Si quieres construir un barco, no empieces por buscar madera, cortar tablas o distribuir el trabajo. Evoca primero en los hombres y mujeres el anhelo del mar libre y ancho.” (La Ciudadela)

Fue precisamente el accidente en el desierto egipcio el que le llevó a escribir su libro de mayor éxito “Le Petit Prince” en 1935, en referencia a esta experiencia. El 30 de diciembre, a las 14:45 horas, después de un viaje de 19 horas y 30 minutos, Saint-Exupery junto con su navegador André Prevost, tuvieron un aterrizaje forzoso en la parte libia del desierto del Sáhara. Su avión era un Caudron C-630 Simoun n7041 (matrícula F-ANRY). Trataban de volar de París a Saigón en menos tiempo que cualquier piloto lo había hecho, por un premio de 150.000 francos. Ambos sobrevivieron al aterrizaje pero sufrieron los estragos de la rápida deshidratación en el Sahara. No tenían ni idea de su ubicación. De acuerdo a sus memorias, lo único que tenían para alimentarse eran uvas, dos naranjas y una pequeña ración de vino. Ambos experimentaron alucinaciones visuales y auditivas. Para el tercer día estaban tan deshidratados que dejaron de sudar. Finalmente, al cuarto día, un beduino en camello los descubrió, salvándoles la vida.

“Lo bello del desierto es que en algún lugar esconde un pozo” (El Principito)

En los años treinta multiplicó sus actividades literarias (Cuadernos de invención, adaptaciones cinematográficas de Correo del Sur en 1937 y de Vuelo nocturno en 1939, reportajes y artículos para diversas revistas, etc.), y como aviador, con numerosos viajes como por ejemplo a Moscú y a la España de la Guerra Civil. Durante su convalecencia en Nueva York, después del accidente de Guatemala, reunió por consejo de A. Gide los textos en su mayor parte artículos ya publicados que se convirtieron en Tierra de hombres (1939).

“A veces en el silencio de la noche, todos sus recuerdos le eran devueltos con la plenitud de una canción de infancia… En la soledad, nadie escapa a los recuerdos.” (Tierra de Hombres)

Durante la Segunda Guerra Mundial luchó con la aviación francesa en misiones peligrosas, en especial sobre Arras, en mayo de 1940. Con la caída de Francia marchó a Nueva York, donde contó esta experiencia en Piloto de guerra (1942). En Estados Unidos se mantuvo al margen de los compromisos partidistas, lo que le atrajo la hostilidad de los gaullistas. Su meditación se elevaba por encima de la historia inmediata: sin desconocer las amenazas que la época hacía pesar sobre el “respeto del hombre”, como lo relata en Carta a un rehén (1943), optó por la parábola con la edición de El principito (1943), la fábula infantil, de gran lirismo, el ilustrada por él mismo, que le dio fama mundial.

“Si quieres comprender la palabra felicidad, tienes que entenderla como recompensa y no como fin.”

Después de sus casi 25 meses en América del Norte, en 1943, pidió incorporarse a las fuerzas francesas libres en África del Norte y retomó las misiones desde Cerdeña y Córcega. Con sus 43 años, era más viejo que la mayoría de los hombres asignados a esas misiones (además sufría de fuertes dolores debidos a las lesiones de sus accidentes) y fue asignado don un número de otros pilotos (P-38 Lightnings), en lo que algunos calificaron como “aeronaves cansadas de la guerra”. Fue apartado del servicio activo durante ocho meses a causa de otro accidente, pero en 1944 se reincorpora, a instancias del General Eisenhower,  tras unas duras declaraciones de De Gaulle poniendo en duda su fidelidad aliada. Deprimido, comenzó a beber en exceso.

“El lenguaje es fuente de malos entendidos.”

El 31 de julio de 1944 se le asignó a Saint-Exupéry la misión de recoger información de inteligencia sobre movimientos de tropas alemanas en y alrededor del Valle del Ródano, anteriores a la invasión aliada del sur de Francia (“Operación Dragón”). Despegó de la base aérea de Córcega y ya no regresó. Una mujer informó haber visto un accidente de avión cerca del mediodía del 1 de agosto, cerca de la Bahía de Carqueiranne de Tolón. Un cuerpo sin identificar, pero con colores franceses, fue encontrado varios días después al este del archipiélago Frioul, al sur de Marsella y fue enterrado en Septiembre.

“Sólo se ve bien con el corazón; lo esencial es invisible a los ojos.”

Los cientos de páginas de La ciudadela, suma alegórica que permaneció inacabada, fueron publicadas póstumamente en 1948. La prosa de Saint-Éxupery impresiona por un rigor en el que la desnudez retórica asegura la eficacia del relato de acción. Cercano a A. Malraux por su conciencia de la aventura humana, a J. Giono por su lirismo cósmico, a G. Bernanos por su búsqueda del absoluto, Saint-Exupéry mostró siempre que el hombre no es más que lo que hace.

“Si queremos un mundo de paz y de justicia hay que poner decididamente la inteligencia al servicio del amor.”

 

En 1998, un pescador llamado Jean-Claude Bianco encontró, al este de la isla de Riou, al sur de Marsella, una pulsera de plata de identidad (gourmette) con el nombre de Saint-Exupéry y de su esposa Consuelo y sus editores, Reynal y Hitchcock, enganchado a una pieza de tela, probablemente de su traje de vuelo. En 2000, un buzo llamado Luc Vanrell encontró un P-38 Lightning estrellado en el fondo del mar frente a las costas de Marsella, cerca de donde se encontró el brazalete. Los restos del avión fueron recuperados en octubre de 2003. El 7 de abril de 2004, investigadores del Departamento francés Arqueológicas Subacuáticas confirma que el avión fue, de hecho, la variante F-5B de reconocimiento de Saint-Exupéry. No hay marcas o agujeros atribuibles a armas de fuego se encontraron, sin embargo esto no fue considerado significativo, ya que sólo una pequeña parte de la aeronave fue recuperada. En junio de 2004, los fragmentos fueron entregados al Museo del Aire y del Espacio en Le Bourget.

“Al primer amor se le quiere más, a los otros se les quiere mejor.” (El Principito)

En marzo de 2008, un ex piloto Luftwaffe, de 85 años de edad, Horst Rippert (el hermano del cantante Iván Rebroff), dijo a La Provence, un periódico de Marsella, que participó y derribó un P-38 Lightning el 31 de julio de 1944 en la zona donde se encontró el avión de Saint-Exupéry. Rippert, que estaba en una misión de reconocimiento sobre el mar Mediterráneo, dijo que vio y enganchó a un P-38 con el emblema de Francia, cerca de Tolón. Rippert dice que el P-38 se estrelló en el mar.

“Tener un amigo no es cosa de la que pueda ufanarse todo el mundo.”

El 28 de septiembre de 2004, se abrió en Tarfaya (marruecos) un museo, creado por la asociación Mémoire d’Aéropostale (memoria del Aeropostal), una fundación sostenida fundamentalmente por el ayuntamiento de Toulouse y por la compañía Airbus. También en Hakone, Japón se puede visitar un museo dedicado al escritor.

“La perfección se consigue, no cuando no haya más que añadir, sino cuando no hay nada más por quitar.” (El Aviador)

Sitio web oficial… http://www.antoinedesaintexupery.com/  Otra web sobre él  http://www.freewebs.com/saint-ex/  

“Pero si tú me domesticas, entonces tendremos necesidad el uno del otro. Para mí, tú serás único en el mundo. Para ti, yo seré único en el mundo…” (El Principito)

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