MIKI

MIKI

El pasado día 28 de septiembre Miki, mi Miki, sufrió una dolorosa y destructiva ulcera gelatinosa en su ojo izquierdo. El veterinario al que acudimos habitualmente en nuestra ciudad, nos recomendó ir rápidamente a Madrid, donde se encuentra la mejor clínica oftalmológica veterinaria de España. El peligro era mayúsculo. Le diagnosticaron una Úlcera Gelatinosa (úlcera de Melting, o úlcera colagenolítica).

Este tipo de úlceras son frecuentes en perros de estas razas (bulldog, pekines, pug, shih tzu, lhasa apso…), de nariz corta y ojos prominentes y preciosos, como los de mi Miki. El roce de sus propios pelos, pequeños golpes, arañazos, movimientos brucos… muchas acciones pueden provocar una úlcera en los ojos de este tipo de perros, pero pocas veces deriva hacia una úlcera tan invasiva como esta:

“En la queratitis ulcerativa bacteriana, favorece su ocurrencia una alteración en la homeostasis de la flora normal del saco conjuntival y la película lagrimal precorneal. La Pseudomonas sp. ocupa un lugar especial dentro de las úlceras corneales por su agresividad en la profundización de las mismas. Las proteasas (colagenasas) que se liberan degradan rápidamente el estroma corneal llegando a perforarse la córnea en 24 – 48 horas de no instaurase el tratamiento eficaz. Estas úlceras tienen un aspecto gelatinoso particular (melting ulcers).

 

Este tipo de úlceras fundentes progresan de un estadio a otro rápidamente, por la presencia de proteinasas en gran cantidad. En una misma mañana Miki pasó de tener una úlcera molesta a una úlcera sangrante. Estábamos de camino a Madrid cuando Miki dio un salto y le empezó a sangrar el ojo. La úlcera había reventado. Luego se quedó dormido.

En Madrid nos confirmaron el diagnóstico con una serie de pruebas y fotografías. La única solución era “cerrar el ojo” una operación que consistía en aplicar una solución de suero en su ojo y coser la membrana interna inferior del ojo (lo que se llama “el tercer párpado”) al párpado superior, para de esta manera proporcionar una especie de “vendaje natural” mientras la herida cerraba por sí sola. Naturalmente se le ayudaría con una serie de medicamentos, un suero extraído de su propia sangre, y dos tipos de gotas oftalmológicas diferentes que debíamos administrarle cuatro veces al día. También había que hacerte tomar una pastilla y media de un antibiótico para evitar posibles infecciones (algo muy frecuente por lo visto) y llevar a Miki con una “campana” durante cuatro o cinco semanas para que no se dañase el ojo ni se arrancase los puntos. Nos advirtieron que incluso un movimiento brusco del propio perro podría hacer que los puntos saltaran, ya que eran puntos de sutura oftalmológica, muy finos y delicados. En ningún momento debíamos ver el ojo, porque eso supondría que la úlcera no se cerraría. Con todas esas precauciones y un tremendo disgusto, nos volvimos a casa.

Durante cinco semanas hemos tenido un cuidado exquisito en que Miki no se dañase el ojo, en administrarle la medicación, en limpiarle el ojo continuamente para que no se introdujera ningún objeto extraño en su interior, en vigilarle para que ninguno de sus movimientos le hiciese daño, en llevarle al veterinario cada semana para que le evaluara…. No le hemos soltado nunca de la correa, no le hemos dejado jugar con sus “amigos perrunos de la panda del parque” (por cierto que uno de ellos, un braco precioso, también es visitante asiduo de la clínica oftalmológica por un problema de otra índole), incluso hemos hecho una especie de “vida monacal” en casa, sin recibir visitas ni celebrar mi cumpleaños, ni acudir a dos citas médicas que tenía programadas en estos días, pidiendo días libres para poder vigilarle… todo para que Miki no se alterase.

Después de todas estas semanas, el pasado día 29 de octubre, sábado, volvíamos a Madrid para que le hiciesen una ecografía ocular y poder determinar si había tenido desprendimiento de retina, porque esa era otra de las posibles consecuencias de este tipo de lesiones, que al perder liquido vítreo, éste arrastra la retina y puede sufrir un desprendimiento que le haga perder la visión total del ojo (o evaluar hasta qué punto ese desprendimiento fuese operable). Afortunadamente la Ecografía no reveló ningún desprendimiento de retina, por lo que la primera impresión de Vanessa (la veterinaria que le operó), de que perdería totalmente el ojo, no se cumplió. Con esa alegría, y con una nueva cita para el 4 de noviembre, nos volvimos a casa.

El pasado día 4 de noviembre, viernes, le volvieron a realizar una ecografía que confirmó que no había desprendimiento de retina. También le quitaron los puntos. El “tercer párpado” se le ha quedado pegado en la parte superior del ojo y hay que esperar a que se le baje por sí solo o si no habrá que realizar un pequeño corte para que vuelva a su sitio. Eso es mínimo. También es mínimo el que tanto el párpado superior, como el inferior, le hayan quedado un tanto “dados de sí”. Con el tiempo se le corregirá (espero). Pero aún hemos de esperar otra semana para poder saber el verdadero alcance de la herida que le hay podido provocar la úlcera. Eso no se ve con la ecografía.

La última cita (de momento) la tenemos el próximo día 11 de Noviembre de 2011 a las 11 de la mañana. No ha sido un capricho, es que el viernes es mi día de descanso y así no tendría que pedir más días libres, y la única hora disponible en la clínica era a las 11 de la mañana.

Durante todo este tiempo Miki se ha portado como un campeón. Al principio extraño mucho el llevar la campana, y además tenía que sentir dolor o molestias en el ojo, porque tendía a echar la pata para rascarse o echar la cabeza al suelo de ese lado. Durante unos días estuvo cabizbajo, mohíno, apenas comía y no se movía. Me sentí muy mal durante ese tiempo. Nos miraba y yo no hacía más que pensar que nos preguntaba qué le habíamos hecho. Recordaba como en la primera visita a Madrid, con su ojo sangrante y todo, trotaba por las calles alegremente hasta llegar a la clínica. Pero al volver estaba triste. Todo el mal y todo el bien que pueda recibir un perrito solo puede venir de su dueño.

A los pocos días Miki se acostumbró a su nueva situación, y mejoró en todos los sentidos. Aunque no podía correr ni juntarse con otros perritos, salía alegre a la calle y jugaba más alegre aún al llegar a casa. Comía de nuestra mano (no se acostumbró a comer de su plato con la campana) y se dormía confiado aún con la campana puesta.  Desde que le quitamos los puntos y con ellos la campana, está más alegre si cabe, aunque cuando nos mira con su ojo “estropeado” no soy capaz de imaginar que pudiera llegar a sentir, si se pregunta qué le pasa, o qué ha hecho él para merecer estar sin uno de sus preciosos ojos. Eso aún me mortifica.

En la clínica nos han dicho que verá de ese ojo, al menos por la parte no afectada por la herida. Que esa herida será como una “postilla” sobre su ojo, de un color marrón-blanquecino, y que con el tiempo se le podría aplicar un tratamiento para que se vaya notando cada vez menos. Pero también nos han advertido que hay que vigilarlo mucho porque ese ojo puede perder tensión ocular y eso podría derivar en un glaucoma. Y además, aún puede suceder que uno de sus pelos, o un golpe le vuelva a producir otra úlcera (en la clínica había un pequinés con los dos ojos operados).

Este ha sido el principal motivo (el otro ha sido el comienzo de mis clases, que también sacrifiqué para quedarme con Miki) que me ha tenido un tanto apartada del mundo internauta durante este mes y medio. Pero espero retomar de nuevo el ritmo que HELICON se merece.

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3 Replies to “MIKI”

  1. Eso esperamos Alma verte de nuevo por aquí y por otros lares, un besico. Y que Miki siga con ese ánimo a pesar de lo que le está pasando. Son un cielo y a pesar de las adversidades siempre tienen cariño para dar. Ya verás como no va a más.

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  2. ¡Hola!
    Ya hemos vuelto de Madrid. Miki está todo lo bien que se puede estar con la perforación tan tremenda que le causó la úlcera. Le han despegado el párpado, le han tomado la tensión (hay que cuidar esto mucho porque puede producirle glaucoma), le han vuelto a hacer una ecografía ocular, le han limpiado bien el ojo y le han tomado fotografías. Le ha quedado muy bien y la herida ha cerrado estupendamente. Tenemos un nuevo tratamiento y una nueva visita el día 21, pero estamos muy contentos.
    Besos.AlmaLeonor

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