BIARRITZ

Extraído la obra : DE PARÍS A LOS PIRINEOS, de Henry James

Pag.95 Biarritz: “Mis siguientes impresiones las reuní en la margen de un mar del sur –si es que el Golfo de Vizcaya se merece una nombre tan simpático –. Solemos formarnos una imagen mental previa de los lugares donde podemos tener intención de desplazarnos y supongo que había anticipado una estampa bastante vívida de Biarritz. No sé por qué pero tenía una sensación especial de haber estado allí; el mismo nombre siempre me ha parecido expresivo. Había visto el modo en que se extiende a lo largo de su soleada playa; en mi imaginación había dado largos paseos hacia España sobre los bajos acantilados, con el mar azul siempre a mi derecha y los azules Pirineos siempre frente a mí. Mi único miedo era que mi imagen mental no hubiera sido suficientemente brillante; pero esta se podía retocar en el lugar. Para ser sincero, sin embargo, en el lugar me ocupé exclusivamente de atenuarla. Biarritz parecía estar decididamente por debajo de su reputación; no alcanzo a ver cómo lo logró. En parte la explicación es bastante obvia. Hay una mansión de ladrillo visto baja y cuadrada en la arena de la playa al abrigo de un acantilado; es uno de los primeros objetos que llama la atención del forastero al llegar. No es pintoresca, no es romántica, e incluso en sus días de esplendor jamás pudo ser impresionante. Se llama Villa Eugénie y explica en gran medida, como digo, el Biarritz que observa el extranjero al llegar con cierta consternación. […] Fue lo que los periódicos llaman ‘el lugar favorito’ de la ex-Emperatriz de los franceses, que podría haber sido vista a cualquier hora en sus distracciones imperiales con una buena copa del Casino. […] Biarritz, por lo demás se encarama sobre dos o tres empinadas colinas justo sobre el mar de una manera confusa, multicolor y ruidosa. Es un lugar de veraneo puro y simple. […] Biarritz es luminoso e irregular, está atestado y lleno de distintos sonidos, y no carece de cierta calidad pictórica mediocre; pero me pareció mediocre…”

Pag.97 Los Vascos: “Lo más pictórico de Biarritz es la población vasca, que rebosa de las provincias adyacentes e inunda las sinuosas calles. Pasan todo el día en los lugares públicos, se sientan en los bordillos de las aceras, se aferran a la pared de los acantilados y vociferan continuamente en una lengua estridente y extraña que  no tiene afinidad identificable con ninguna otra. Los vascos parecen lazzaroni napolitanos más robustos y ahorrativos; si bien el parecido superficial es considerable, la diferencia los favorece ampliamente. Aunque los sujetos que observé en Biarritz parecían disfrutar de un exceso de tiempo libre, no tenían ningún aire perezoso ni indigente, y parecían tan poco dispuestos a pedir favores como a concederlos. Las carreteras que conducen a España estaban salpicadas de ellos y aquí iban y venían como con una importante misión –la misión del mismo y abominable Don Carlos –. Me pareció una raza muy hermosa. Los hombres van invariablemente bien afeitados; las barbillas suaves parecen una práctica verdaderamente religiosa. Llevan unas gorras pequeñas de color granate, parecidas a las de los marinos, camisas de tejidos oscuros y unos curiosos zapatos blancos hechos de trozos de cuerda unidos –un artículo de arreglo personal que los hacen parecer miembros honorarios de un club de béisbol –. Llevan la chaqueta como una capa, colgada de un hombro, van con la cabeza muy alta, balancean los brazos con decisión, caminan muy ligeros, y cuando uno se los encuentra en el campo al anochecer, cargando colina abajo en grupos de media docena, tienen una apariencia del todo impresionante. Con sus tersas barbillas y sus gorras infantiles, de lejos pueden confundirse con un montón de chiquillos muy traviesos; pues siempre tienen un cigarrillo en los labios.”

Pag.98 España: “Lo mejor de Biarritz es la oportunidad de ir en coche a España. Tomando conciencia rápidamente del hecho, encontré fascinante montarme en un landó y marcharme a San Sebastián detrás de un cochero con un flamante sombrero de copa con largas cintas, una chaqueta escarlata y plata, y pantalones y botas de montar. Como había sido el deseo del corazón del que escribe y el sueño de su vida visitar la tierra de Cervantes, hasta rozarla tan ligeramente como con una excursión de un día desde Biarritz fue suficiente para estimular los sueños.[…] Uno avanza hacia las magníficas ondulaciones de los Pirineos como  si se fuera a hundir en mitad de ellos; pero en realidad se viaja debajo de ellos y junto a ellos, y se pasa entre sus estribaciones agonizantes y el mar. Es al continuar más allá de San Sebastián cuando se les ataca seriamente. Pero ya aparecen en extremo impresionantes –no menos por cuanto que en esta región están llenos de vestigios de la reciente guerra carlista –. Sus distantes picos y crestas están coronados con solitarias atalayas, y sus laderas más bajas están salpicadas de viviendas derruidas. Aquí fue donde la lucha fue más constante. Pero los poderes curativos de la naturaleza son tan notables como los destructivos del ser humano, y el rico paisaje de septiembre ya parecía haber olvidado las heridas de ayer.”

Todo me parecía un pequeño aperitivo de España; descubrí una cantidad excesiva de color local. La descubrí en San Juan de Luz, la última ciudad francesa, en una gran iglesia rojiza llena de galerías y palcos, como un teatro –el altar y el coro parecían en verdad un proscenio -; en Behobía, sobre el Bidasoa, el riachuelo ocre que separa Francia de España, y que  en este punto ofrece a la vista la célebre Isla de los Faisanes, una pequeña franja de tierra cubierta de vegetación adornada con un deteriorado monumento conmemorativo sobre la cual se discutieron en una esplendorosa conferencia los asuntos entre Luis XIV y el monarca hispano en el siglo XVII[1]; en Fuenterrabía (nombre glorioso), reliquia de la majestuosidad española que se desmorona; en Hendaya, en Irún, en Rentería, y finalmente en San Sebastián. En todas estas poblaciones a lo largo del camino las casas muestran marcas de las balas alfonsistas (la región era fuertemente carlista); pero estar acribilladas y dañadas parece cumplir el sentido de los viejos y aparatosos escudos de armas esculpidos sobre las puertas de entrada, algunos de ellos cubriendo casi media fachada […] representaba un valor caballeresco y el tiempo inmisericorde había aceptado  el desafío. Me pareció un lujo vagar por la única y estrecha calle de Irún y Rentería entre las casas de extraños colores, los toldos de rayas, los continuos balcones y los portales blasonados.”

Pag.101 San Sebastián: “San Sebastián es una estación balnearia muy animada, y aparece en las guías como el Biarritz o el Brighton de España. Por supuesto tiene una parte nueva con el estilo elegante de provincias (cafés con estuco nuevo, barberías y apartamentos de alquiler) dando a un paseo marítimo ajardinado y a una encantadora bahía, encerrada entre cumbres fortificadas con un estrecho pórtico abierto al océano. Pero estuve paseando dos o tres horas y le dediqué casi toda mi atención al barrio antiguo, la ciudad propiamente dicha, que tiene una gran puerta que reprueba con la mirada al puerto y desde la que se tiene una perspectiva de llamativas fachadas, balcones y toldos coronada por una estrecha franja de cielo.”

 

[1] Luis XIV y Felipe IV firmaron el Tratado de los Pirineos enla Isla de los Faisanes en 1659. (Behobia es Irún, y en ese tratado se estableció la frontera entre los dos países en la línea de los Pirineos. Es la única frontera europea que no ha sido modificada hasta la fecha).

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4 Replies to “BIARRITZ”

    1. ¡Hola!
      ¡Plared, muchísimas gracias! Me gusta que te guste, pero el mérito es de Henry James en este caso. Yo solo lo leí. Curiosamente del librito (es muy pequeño) que se titula “De París a los Pirineos” (dos sitios que me encantan), me gustó más la parte en la que describe su periplo por la costa vasca, de la que forma parte este estracto. Mira otro ejemplo que ya no puse, pero que lo hubiese merecido:

      Pag.74 Ernestina: “La atractiva Ernestina es tan hospitalaria como hermosa, y sólo hay que pedir el desayuno para contemplar sus encantos. Estos sobresalen con más esplendor en proporción a la liberalidad de la comanda, y Ernestina es tan seductora como elevada la cuenta. En este caso se acerca a la mesa y sonría con extremada gentileza y uno se queda dudando si acusar de extorsión a un apersona tan llena de gracia.”
      Besos.AlmaLeonor

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  1. Elegancia para decir que dos senos desafian la ley de la gravedad. Digamos que se podria aprender algo de tan educada manera de describir lo anteriormente dicho….Cuidate y me gusta tu blog

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