¡TIREMOS HUEVOS!

¡TIREMOS HUEVOS!

El pasado día 8, en Grecia, un grupo de antifascistas irrumpieron en un plató de televisión donde estaban entrevistando al líder del grupo neofascistoide “Amanecer Dorado” (fundado en 1993) y le arrojaron a él y al presentador, una auténtica lluvia de huevos y yogurt (griego supongo), en protesta por el auge que esta formación (y sus ideas xenófobas) está obteniendo en los últimos años en Grecia, y contra la televisión que las estaba dando eco. Comenté entonces que Grecia, el pueblo griego, y los grupos opositores al auge del fascismo, contaban con mis simpatías. Me recriminaron. Primero, por apoyar unos hechos violentos; y segundo, por secundar lo que los grupos fascistoides buscan, que  por un lado respondamos con violencia como fantoches (sic), o por otro, seamos tan obtusos (sic) que nos de por poner la otra mejilla.

Tenían razón. No se puede reclamar una libertad de expresión si a la primera expresión en contra de nuestras ideas que se nos presente le tiramos huevos. Es verdad. Asumo mi incongruencia. Pero insistía yo en una cosa. Decía que no veía que manifestarse contundentemente contra alguien que proclama el fascismo, fuese ir en contra de la libertad de expresión. Por la misma lógica, ellos pueden hacer lo mismo conmigo, si, lo reconozco y lo asumo. Pero no se puede ser tibio ante acciones y manifestaciones de calibre fascista. No hoy. Y puestos a elegir opciones moralmente reprochables, antes que pergarle un tiro, prefiero que se le tiren huevos y yogurt (griego o de Central Lechera Asturiana).

Las conductas de estos grupos, cada vez más numerosos y mayoritarios en toda Europa, que llegan hasta a impregnar la política de nuestros mandatarios, sí son reprochables, y en un estado de derecho, como el que vivimos en Europa, debe ser condenable. Si en aras de la libertad de expresión pueden exponer sus ideas en una televisión, cosa que apoyo incondicionalmente, la misma defensa de los derechos humanos y libertad de expresión, me legitima a mí para expresar la mía de una manera, digamos… más plástica. No me gusta la violencia, pero siento mucho, y lo siento mucho, de veras, tener que admitir, que hoy en día parece que solo actos de este tipo, como expresar un desacuerdo lanzando huevos y yogurt, (sin trozos) tienen legitimación. La indignación llega a tal extremo que me siento en la obligación de afirmar que estoy de acuerdo con ellos.

La opción política para manifestar nuestra opinión en democracia es votar. Votamos. Elegimos. Y los elegidos libremente en votación democrática nos gobiernan. ¿es así? ¿Se le ha permitido a Grecia, al pueblo griego, votar las políticas que hoy en día les están gobernando? Yo creo que no. Y mira que digo “las políticas”, porque los políticos está claro que no (el primer ministro fue una imposición económica, es un gestor económico, no un político).  ¿Se ha permitido votar, en España, al político que nos está imponiendo los recortes? Pues yo creo que tampoco, porque, según el gobierno estos recortes vienen impuestos desde Europa (Merkel y Sarkozy, como un tándem indivisible), y según Europa estos recortes que aplica Rajoy ni son efectivos para atraer a los mercados, ni sacarán a España de la crisis. Entonces si no sabemos a qué obedecen, ni para que se hacen (el Presidente del Gobierno ni habla ni explica, solo dice que está haciendo las cosas “como Dios manda”), solo nos queda protestar por unas políticas que no son las adecuadas. Protestar pacíficamente, claro, con los medios que los derechos cívicos ponen a nuestro alcance, como son el derecho a la manifestación, a la reunión y a la libertad de expresión.

En España lo hemos hecho. La gente, indignada, se organizó hace casi un año en un movimiento de protesta que se dio en llamar, “Movimiento 15M” y en una plataforma que pedía, como su nombre indica, una “Democracia Real ¡YA!”. Nos manifestamos pacíficamente por toda España, con sentadas y acampadas que acabaron siendo desalojadas por la fuerza, a golpe de porra y policía, y bajo el grito de “fuera los perroflautas”. Los medios y los gobernantes se hicieron más eco de quienes ejercían la violencia por las calles que de quienes se manifestaban pacíficamente por la reivindicación de unos derechos que nos son inherentes a todos los ciudadanos. Ni siquiera se protestaba por un aumento de sueldo de un colectivo particular, ni por la bajada de precios de un producto agrícola, ni por el cierre de una fábrica concreta, ni por las cuitas de un grupo determinado de ciudadanos. ¡No!. Se manifestaban, nos manifestamos, por defender un ente tan abstracto y tan concreto como es la DEMOCRACIA. Por reclamar que el ejercicio de la democracia fuese real, transparente y efectivo.

Estas manifestaciones, pacíficas, se saldaron con palos, cargas policiales indiscriminadas, heridos, detenidos y desacreditaciones públicas contra gente de todas las edades y condiciones (se niegan a admitir que eran más que jóvenes desarraigados). Y se enzarzaron contra niños y jóvenes de instituto cuando, animados por su educación democrática, creyeron estar ejerciendo un derecho totalmente legítimo al manifestarse pacíficamente con una sentada frente a su instituto, tan pobremente dotado que tenían que dar clase con abrigo por falta de calefacción. No. No estaban errados ellos, pero se les respondió con palos, cargas policiales indiscriminadas, heridos, detenidos y desacreditaciones públicas. Y lo mismo sucedió, cuando (¡por fin!, después de dudas y tibiezas) los sindicatos decidieron convocar una huelga general en España. La barbarie de quienes siempre se dedican a la barbarie (de sobras conocidos de la policía) acaparó más atención mediática (causaron muchos destrozos, eso es verdad) que el seguimiento de la huelga.

En Grecia estaban aún peor. Las cargas policiales fueron más cruentas, y las manifestaciones ciudadanas más violentas. ¿Quién estaba a la altura de quién? Si a Grecia, España, Portugal e Italia (¡que curioso! la Europa que los del norte no ha querido nunca) se les sigue apretando las tuercas de esta manera, la gente responderá contundentemente.

Pero se han aprendido bien la lección. ¿los jóvenes? ¡No! ¿los perroflautas? ¡No! ¿los lanzadores de huevos y yogurt (desnatado incluso) contra fascistas? ¡QUE NO….!

Los que se han aprendido bien la lección son los poderes públicos. Ahora en España, según ha anunciado el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, será “delito de integración en organización criminal” alterar “gravemente el orden público” y concertar concentraciones violentas por cualquier medio de comunicación como Internet y las redes sociales.

A ver señor ministro… defina “convocatoria en Internet para alterar el orden público”… porque hasta ahora, que yo sepa, se convocan por Internet desde reuniones de vecinos hasta botellones, pero nunca había oído que se convocara a nadie “para alterar el orden público”. Se convoca para ir a una manifestación (derecho legal reconocido), a una sentada de protesta (derecho legal reconocido), a una huelga general (derecho legal reconocido), pero ninguna de estas convocatorias se han hecho “para alterar el orden público”.

No es por nada pero me pregunto cosas. Por ejemplo: Si un grupo de hinchas de un equipo cualquiera se citan en una parte del estadio o de la ciudad y a resultas de eso se ve “alterado el orden público” (como sucede casi siempre en un encuentro comprometido) ¿se considerará delito criminal?

Si resulta que un actor o actriz, grupo musical, o solista,  llega un día al aeropuerto o al hotel y un grupo de fans convoca una reunión para recibirles, y a consecuencia de tal acción se “altera el orden público” ¿se considera delito criminal?

Si una folklórica o famoso/a de tertulia se casa o se divorcia y al ser convocada la gente por televisión o vía internet por la web de una televisión y a consecuencia de ello se “altera el orden público” ¿se considera delito criminal?

Si una tienda publica un anuncio por el que regala una prenda por presentarse en ropa interior, o rebaja los precios increíblemente al abrir un nuevo local o regala billetes de avión, y a resultas de ello se altera el orden público (como ocurrió en todos los ejemplos que cito) ¿se considera delito criminal?

Ya acabo, pero hay infinitudes… ¿y si convoca vía Internet y redes sociales un partido político, asociación, ONG, organismo, grupo de prensa, o lo que sea, y a consecuencia de ello se “altera el orden público”, se considera delito criminal?

Pero el ejecutivo ha decidido ir más allá. Sin acabar de aclarar estos puntos, y debido a los últimos acontecimientos “violentos” (insisto en que no se ve lo que de verdad son esos acontecimientos: manifestaciones, huelgas y sentadas legítimamente amparadas por la constitución y la ley, reclamando unos derechos), en lugar de sentarse en una mesa de negociaciones para hablar con los afectados sobre los problemas que acucian a la ciudadanía española… en lugar de eso, ha decidido que lo mejor era reformar “en profundidad”, el Código Penal, la Ley de Enjuiciamiento Criminal y la Ley Orgánica de Protección de la Seguridad Ciudadana (lo siento mucho opositores a la judicatura, ¡tenéis nuevos temas!). Además de lo dicho, el señor ministro ha decidido que ya no hay perroflautas que valgan, ahora son “colectivos antisistema”, que utilizan “técnicas de guerrilla urbana”, y por ello (aunque no ha dicho que a su pesar) se ve en la necesidad de plantear “una nueva batería de restricciones de derechos”. ¿Habrá consultado con la RAE la idoneidad de sustituir la palabra “perroflauta” por la de “antisistema”?

Lo cierto es que ahora mismo tenemos planteada, para los ciudadanos de este país, una auténtica “ley antiterrorista”, cuando no tenemos terrorismo en España (parece mentira… ¡ni que lo echaran de menos!). Tal y como dijo aquel Comisario de Valencia, somos “el enemigo”, o mejor, como ha dicho el conceller de Interior de Cataluña, Felip Puig, se trata de que “la gente tenga más miedo al sistema”. O sea… que somos antisistema porque nos oponemos a un sistema al que ustedes se empeñan que le tengamos miedo. ¿no es legítimo oponerse a lo que nos da miedo?

Vale. No insistimos. Se trata de no emplear la violencia, y en eso estamos de acuerdo. ¡De veras!. No me gusta la violencia. La rechazo totalmente (otra cosa es que me quieran dar palos, atacarme con cargas policiales indiscriminadas, desacreditarme impunemente, o tomarme por idiota, entonces, ¡fíjense que tontería!, se me hincha la vena). Solo admitiré manifestaciones pacíficas, como sentadas o acampadas públicas.

¡Ah no! Que las acampadas públicas ya fueron prohibidas por este gobierno tras los desalojos violentos de Madrid, Barcelona, Zaragoza y tantos sitios. No. Acampadas no. Solo sentadas entonces, manifestaciones pacíficas y resistencia pasiva.  ¿Cómo que NO?

Pues porque el gobierno tampoco admite esto. Su propuesta es incluir como delito de atentado a la autoridad la resistencia pasiva o activa grande. O sea que en realidad ¡¡no nos podemos manifestar en contra de las decisiones arbitrarias de nuestros gobernantes de ninguna forma!!

Fotografía: Oskarele

Insisto en todo esto porque me parece grave que unos señores políticos hayan tergiversado la ley de esta manera y que todos nosotros nos lo traguemos (y que no haya nadie, particular o asociación, con capacidad real de acción, que haga algo). En primer lugar, supongo, que la convocatoria por Internet deberá ser INTENCIONADAMENTE realizada para alterar el orden público, porque si no, una convocatoria para cualquier cosa, puede derivar en una alteración del orden publico no buscada ni programada. Y aquí viene la segunda cuestión ¿que se entiende por alteración del orden público? porque un simple anuncio publicitario, o una procesión de semana santa, pueden alterar el orden público si entendemos por éste la libre circulación por una calle. ¿Y quien califica una actuación como alteración del orden público? ¿dónde quedan los derechos de libre circulación, además de los de huelga, asociación y libre expresión?

Estas últimas leyes, estos recortes, estas actuaciones del gobierno de Rajoy, son absurdas, obtusas, reprochables y propias de fantoches. En lugar de negociar y solucionar los problemas que dan lugar a la protesta ciudadana, recrudecen las normativas recriminatorias y policiales.  En lugar de actuar como una democracia real, enmascaran de democracia lo que es una “dictadura”, un “aquí se hace lo que yo digo” que califica a todos los ciudadanos de “kale borroca” y criminaliza los más elementales derechos cívicos como son el de libre circulación, reunión, manifestación, huelga y libertad de expresión.

Ya no se puede uno manifestar violentamente rompiendo escaparates a su paso, ni tampoco se puede uno manifestar sentándose pacíficamente frente a un instituto ni en una plaza publica. Ni siquiera se puede convocar a un grupo de gente para manifestarse en defensa de una democracia real….. pertrechemosnos con yogurt (con bífidus) y  ¡Tiremos huevos pues!

AlmaLeonor

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4 Replies to “¡TIREMOS HUEVOS!”

  1. Ten cuidado niña, hasta diez años pueden caerte por lanzar huevos (o tartas), es lo que les piden a los activistas anti-AVE que lanzaron tres tartas a Yolanda Barcina, más bien se las estamparon.

    Yo considero que la democracia que vivimos es una mierda, así, las hay peores claro, pero la nuestra lo es, también considero que aun siendo eso, una mierda, es mucho mejor que nada, nunca creí en el 11-M, ni en todos estos movimientos protestas, me pareció un ejercicio de hipocresía, muchos acampados y luego en las votaciones lo de siempre, o no eran tantos o realmente eso, hipócritas, decimos “a” y hacemos “b”.

    Pero lo que más me sorprende es que, con la situación que hay en España, aun sigamos todos amorraos con el fútbol, los cotilleos y demás, que no pase nada, que nada arda, sorprendente.

    Si vas a una manifa quédate detrás, se haría duro perderte 😀

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    1. ¡Hola!
      Dessjuest, el articulo es un sarcasmo. Y no lo es. Lo que viene a decir es que, aún defendiendo la no violencia, si no se nos deja otro camino, no pueden sorprenderse de si, al menos, nos decidimos a lanzar huevos por la indignación acumulada. Pero no te preocupes, en el fondo soy más bien cobarde. Aunque si que participé en el Movimiento 15M (imagino que te refieres a esto cuando dices 11-M). No estuve acampada, pero fui a las charlas, leí un poema, les llevaba comida a los acampados, nos quedamos allí con ellos alguna tarde, y sacamos fotos (están por ahí en HELICON). Hay mucha hipocresía, si, y mucha dejadez también. Pero precisamente creo que a quienes participamos de ese movimiento (había de todas las edades, al menos aquí en mi ciudad), no se nos puede tachar de ninguna de las dos cosas.
      Te haré caso y me quedaré atrás… aunque así no podrás verme en la tele, jejeje
      Besos.AlmaLeonor

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      1. No digo hipócritas por participar, lo digo por hacerlo y luego votar PP-PSOE.. todo lo que se criticaba allí, los adalides de que no exista democracia real, los beneficiados porque no la haya.

        Sobre lo de no dejar otro camino de acuerdo, de hecho ya te digo que quedo sorprendido que aquí aun no se hayan vivido cosas como en Grecia, y sí, prefiero no verte por la tele (tampoco podría reconocerte 😀 ) y seguir leyéndote.

        Besos mi niña.

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