MONUMENTALIZABLES

MONUMENTALIZABLES

craso y solonSolón ante Creso durante su visita a Sardes por Gerrit van Honthorst.

Leo por ahí que han “atacado” el monumento que se erigió en Móstoles Al portero del Real Madrid, Iker Casillas.

La tensión entre los seguidores y detractores de Iker Casillas va en aumento de maneras peligrosa y como muestra el último episodio sucedido en la ciudad de Móstoles. Allí, el monumento al portero y capitán del Real Madrid ha aparecido lleno de pintadas en contra de Iker.

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Sin entrar en si es de recibo o no el ataque, me ha venido a la cabeza una duda existencial que os traslado a ver que opináis….

¿Es lógico levantar un monumento a un personaje vivo, actual, del presente? ¿Es lógico homenajear de forma tan permanente a un personaje, el que sea, por los logros de una carrera que aún está en desarrollo y no se sabe cómo acabará?

Imaginaos que en lugar de Iker, estamos hablando de Sadam Hussein, o de Camps, o de Ortega Cano… Una cosa es un personaje vivo, que merezca un reconocimiento por su labor (y en el caso de los deportistas es una labor efímera, de muy corta duración), entiendo los homenajes, los reconocimientos, los premios, pero ¿un monumento destinado a perdurar? ¿No se corre el riesgo de que ese personaje se descubra inmerecido o se torne en todo lo contrario a lo que ha defendido y el monumento quede obsoleto o algo peor? No estoy diciendo que el caso de Iker Casillas sea así, estoy proponiendo un ejercicio de generalización.

El caso es que me he acordado de una historia que cuenta Herodoto sobre un encuentro entre Creso y Solon, que aunque se refiere a dilucidar quién es el hombre más feliz, podríamos entenderlo también para dirimir quien es el hombre que merece tener un monumento.

Cuenta Heródoto que Creso, rey de Lidia y el más rico de la época, preguntó a Solón, uno de los siete sabios de Grecia, cuál creía que era el hombre más dichoso. El ateniense, en vez de decir que era el rey lidio, mencionó varios nombres, todos muertos tras alguna hazaña y después de llevar una vida tranquila y gozosa. Por ejemplo mencionó a Cleobis y Biton, a quienes Hera, en premio a los servicios que los gemelos prestaban a su madre concedió el mejor regalo que un dios pudiera dar a una persona: la muerte, tras una vida virtuosa y plena como ejemplo de moral.

Al cuestionarle Creso su respuesta, Solón expresó que «el hombre era pura contingencia» y sólo se podría hablar sobre la dicha de Creso después de su muerte. «No considero feliz a nadie hasta la hora de su muerte».

Creso se mostró molesto por este juicio, pero cabe preguntarse si en verdad el hombre no peca de soberbia al considerar que es merecedor de un monumento perdurable y eterno por un coyuntural triunfo, fama, o felicidad. A este respecto también Hesíodo hace una observación similar:

Más el que ni el desvío lo entendiere,
Ni tomaré del docto buen consejo,
Turbado tendrá el seso,
Y mientras fuere,
Será inútil en todo, mozo y viejo.

Cabe preguntarse entonces si no sería  necesario que el tiempo, tras el reposo del eco de su obra después de su desaparición, hiciese ver la necesidad o no de tal homenaje eterno. Y todo eso en el caso de responder afirmativamente a la principal cuestión… ¿Son los monumentos necesarios?

AlmaLeonor

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10 Replies to “MONUMENTALIZABLES”

  1. Me siento obligada a comentar una cosa. Como historiadora pienso que los MONUMENTOS son necesarios. No tanto como elemento ejemplificador y homenajeador del presente, como elementos clarificadores para el futuro. Un historiador de un futuro medio o lejano podrá, con este monumento a Casillas, determinar dos cosas: Una, que en efecto el jugador alcanzó un momento culmen de su carrera en el que el público en general y las autoridades municipales en particular, consideraron justo erigirle un monumento; y dos, que las veleidades futboleras en general y el localismo de algunos en particular, hicieron visible (con pintadas y ataques) que tras el auge viene la caída, y el adorado futbolista sufrió de un momento de baja popularidad. Faltaría saber, en este momento, a qué conclusión llegarían esos historiadores del futuro, que es precisamente lo que reclamo con este artículo… que no se puede saber, en vida, si una persona es, en el momento presente, justa merecedora o no de un monumento a la perdurabilidad de los tiempos.
    AlmaLeonor

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  2. Para mí un futbolista ni en activo ni retirado, ni Pelé, es opinión personal, pero dudo que un futbolista pueda haber hecho algo tan destacable en la vida como para merecer un monumento, al menos por su labor como futbolista, me viene a la cabeza Albert Richter, por ejemplo, un ciclista de los años 30, para mí este sí lo merece, pero no por su carrera ciclista sino por su vida, su valentía, el enfrentarse a un régimen como el nazi y el mantener la amistad por encima incluso de su propia vida.

    Besos Almita.

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    1. ¡Gracias Querido Dessjuest!

      En realidad la pregunta toma el caso de Casillas solo como ejemplo. Da igual el personaje del que se trate. Pero ya se que tu te inclinarías siempre por un ciclista, jajaja

      Besos.

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      1. Pero repito que no por ser ciclista, sino por otros muchos motivos, ser asesinado por la GESTAPO por negarse a tragar con el nazismo y no abandonar a su entrenador de toda la vida que era judío por ejemplo, si eso lo hace un futbolista también creo que lo merece.

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      2. ¡Claro que lo merece!
        Pero eso lo estimamos ahora, es a lo que me refiero. Si hubiese triunfado en nazismo no sería ni recordado… a lo que quiero hacer referencia con esta entrada es a que quizá (dejaba la pregunta abierta a opiniones) es inoportuno erigir un monumento a alguien, por muchos méritos que tenga, cuando aún está en el momento de ejercer la labor por la que se le premia. Me preguntaba, y os invitaba a preguntaros, si no sería necesario esperar un tiempo para ver si en el conjunto total de su vida y de la época en la que ese personaje vive, es menester concederle el honor de contar con un monumento o no. :-))

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      3. Por supuesto, a ver, si viene uno e inventa la cura contra el cáncer, aunque tenga 20 años creo que ya merece el monumento, pero hablamos de casos extremos.

        Ahora, otro debate, que me parece sumamente interesante, es decidir qué hacer con los monumentos del nazismo por ejemplo, destruirlos o dejarlos como recuerdo histórico de una época que evidentemente a nadie gusta, pero que existir existió.

        Besos reina.

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      4. ¿Ves tu? El problema de la “monumentalización” existe 🙂

        Contaba yo en face que es un viejo debate entre historiadores, porque fíjate que hoy en día consideramos “monumentos” también construcciones que no fueron creadas como tales, como el Coliseo de Roma, o el Teatro de Mérida… también hay quien se cuestiona si esos “edificios” deberían ser dejados como están o si cabría reconstruirles… y en fin, que eso del “monumento” da para preguntarse muchas cosas. ¡Mil gracias por pasar a verme Dess!! 🙂

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