¡UN CAFÉ CON LECHE POR FAVOR!

¡UN CAFÉ CON LECHE POR FAVOR!

andrea slater

  • Me gusta en VASO. Bueno, en realidad me da igual que sea en vaso o taza. Ergonómicamente prefiero la taza, me gusta tomarla por su asita y no tocar el recipiente. Pero tiene que tener las paredes finas. No me gustan las tazas gruesas y por eso no me gusta usar mug, y eso que me encantan sus diseños. Al final elijo un vaso. Con el cristal de un vaso me aseguro un grosor adecuado.
  • El CAFÉ tiene que ser reposado. Sé que puedo ser tachada de “mala cafetera”, pero no me gusta el café recién hecho… matizo. Me gusta el café solo recién hecho, pero de cafetera de casa, de la tradicional italiana de toda la vida, no de la cafetera industrial de un bar, ni de máquina expendedora. Pero para tomar con leche me gusta de cafetera de goteo, eléctrica, y reposado, hecho el día anterior, o al menos unas horas antes. La cantidad también es importante: Hasta que cubra la parte ancha de la cucharilla y ésta no de café, sino de postre.
  • Ahora la LECHE. Descremada. Hace mucho tiempo que solo tomo descremada porque la entera me sienta mal. La cantidad también es importante. Es mejor que no llegue al borde del vaso, pero lo importante no es eso, lo importante es que al mezclarse con el café adquiera el color adecuado. Ni muy oscuro ni muy claro. Hay un punto, difícil pero lograble, que es el adecuado. Y aunque parezca cosa de capricho, no lo es. Esa mezcla perfecta augura mejor sabor. 
  • AZÚCAR. Difícil. Hace tiempo también que utilizo un sustituto al azúcar tradicional, el aspartamo, en polvo. Pero no renuncio al azúcar si quiero lograr mejores resultados. Lo ideal son dos cucharadas y “la puntita” de la cuchara de una tercera. Solo una puntita, porque si es mucho está demasiado dulce, y si falta no llega al punto adecuado de dulzor. Recuérdese que hemos preparado una mezcla exacta de café con leche anteriormente, y esta es la razón de la cantidad medida de azúcar. Si falla la mezcla anterior, esta medida que explico fallará también. 
  • Y ahora el punto de CALOR. No crean que esto es lo más sencillo, no. Antes, teniendo que calentar al fuego en un cazo, era un trabajo ímprobo conseguir ese punto de calor maravilloso. Digamos que la cuestión entonces era no dejar que hierva, y retirarlo justo antes de que llegue al punto anterior a la ebullición. Ahora, con los microondas resulta más fácil, bueno, no tanto. En el mío ya tengo cogido el punto, y eso que conforme el microondas va teniendo sus años, hay que volver a calibrarlo. Al principio bastaba con un minuto, ahora he de poner un minuto y al acabar, un punto más. Y todo esto si la cantidad que hemos puesto en el vaso es la adecuada. Hay que volver al punto 3 para comprobar que no hemos llenado el vaso, en ese caso todas las medidas, incluida esta del punto de calor, hay que modificarlas. 
  • Y si pensamos que está listo tras esta operación, estamos errando. Hay que ESPERAR. Al sacarlo del microondas no se puede tomar inmediatamente. He descubierto que el gesto que hacemos de remover el azúcar tiene dos efectos: Uno, que se consigue homogeneizar todo el sabor al fusionar perfectamente los ingredientes entre sí; y dos, que el tiempo que empleamos en realizar esa tarea es el necesario para que el punto de calor acabe de alcanzar la perfección. Sin ese tiempo de espera no es lo mismo.

Y ahora si…. ¡¡A disfrutar de un estupendo café con leche para el desayuno!!

AlmaLeonor

Imagen: Andrea Slater

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4 Replies to “¡UN CAFÉ CON LECHE POR FAVOR!”

  1. Fíjate que hay bares en todos los sitios, en mi pueblo ni sé cuántos, 50, 60.. pues sólo me gusta como me lo ponen en uno 🙂 con su cremita puesta con cariño.

    En casa lo tomo, pero no es lo mismo.

    Besos Almita.

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  2. Yo me tomo el café sin azúcar, solo le pongo leche, auque a veces me gusta tomar solo el café. En casa esta riquísimo, me gusta más que en el bar. saludos

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    1. ¡Hola!
      ¡¡Gracias por pasarte por HELICON, Bellezacorazón!! 😀
      Decía Napoleón (una frase que se le atribuye sin ningún apoyo documental) aquello de : “Malditos estos españoles que no se ponen de acuerdo ni para tomar café”… lo que quiere decir que aquí tenemos mil y una variedades para tomarlo… ¿y eso no es malo, verdad? 😀
      Saludos.AlmaLeonor

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