MOLON LABE (“¡VEN Y CÓGELAS!”)

MOLON LABE (“¡VEN Y CÓGELAS!”)

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Un artículo de Tomás Aguilera Durán en la revista Desperta Ferro, me ha resultado especialmente interesante. Se trata de un estudio de como se ha tratado la vida y cultura de Esparta a lo largo de la Historia, llegando a crear mitos antagónicos respecto a ella.

Dice este investigador de la U. A. de Madrid, que ya desde la antigüedad la imagen que difundieron los autores clásicos fue sesgada y mitificada en extremo, y que buena parte de esa idea de exaltación militarista y vida austera, pasó a convertirse en leyenda. La Batalla de las Termópilas fue un símbolo ambivalente, y tan pronto se vio siendo modelo de libertades como inspiración de la ideología nazi.

En el siglo XIX Leónidas y sus 300 espartanos fueron considerados modelo de heroísmo y ejemplo para la emancipación griega de 1821, cantada en las gestas románticas de la época, y por autores tan implicados en la aventura como Lord Byron, quien exaltó la epopeya de las Termópilas como símbolo del espíritu de libertad del pueblo griego.

La parte que me ha resultado más interesante de este artículo es la que se refiere al siglo XX, y es la que reproduzco ahora al completo.

“En los años 50 y 60 del siglo XX, la Guerra Fría resucitará  el mito una vez más para convertirlo en el emblema de la resistencia de las democracias occidentales ante la amenaza soviética. Esta analogía tendrá un enorme éxito en la mentalidad estadounidense, fomentando a su vez, de nuevo, el nacionalismo de la propia Grecia, último reducto democrático en la Europa del Este. Esa simbiosis se materializaría en la erección del monumento a Leónidas que se levanta en los sitios de las Termopilas (1955) y Esparta (1968) con financiación estadounidense, o en la película “The 300 Spartans” (1961), norteamericana, pero rodada en Grecia y con la colaboración de su Ministerio de Defensa.  Si bien los puntos más oscuros del sistema espartano, ya inevitablemente asociados con el fascismo, serán desde entones obviados o suavizados, la gesta de los 300, con el popular referente cinematográfico, calaría profundamente como símbolo de la libertad y el espíritu de Occidente.

La caída del Muro propiciará un nuevo periodo de olvido; es bien conocido, no obstante, el resurgimiento del mito en los últimos tiempos. Proviene, de nuevo, del ámbito estadounidense y ha tenido su expresión más célebre en la publicación del cómic “300″, de F. Miller (1997) y la novela “Gates of Fire”, de S. Pressfield (1998); la adaptación cinematográfica del primero en 2006 la daría el espaldarazo definitivo. Estamos ante el revival del mito popular de la Guerra Fría pero en un nuevo contexto cultural e ideológico: su versión más reciente está vinculada con las nuevas políticas ofensivas de EEUU en Oriente Próximo, en las Guerras del Golfo, primero, y en su absoluta exacerbación tras los atentados del 11 de septiembre de 2001. La leyenda crece a medida que el aparato mediático en torno a la amenaza islámica y la justificación bélica se desarrolla desde los discursos neo-conservadores más radicales. 300 y el film derivado son una auténtica relectura de la vieja estética y simbolismo fascista que lleva consigo una evidente exaltación del militarismo y una peligrosa demonización de Oriente. Si su explotación comercial ha logrado que millones de espectadores en todo el mundo hagan suya esa imagen, esta se ve reafirmada a su vez desde determinados ámbitos académicos y divulgativos que fomentan esa reaccionaria polarización Oriente-Occidente desde el referente antiguo. Una sola frase ilustra perfectamente la nueva deriva del mito: Molon lave (“Ven y Cógelas”), la sentencia que pronuncia Leónidas cuando los persas le piden deponer las armas, es el lema de moda en EEUU entre los grupos partidarios del derecho individual a portar armas de fuego.

Hoy sabemos que, al hablar de Esparta, tenemos que tener en cuenta que un extraordinario universo mítico e ideológico se ha ido construyendo en torno a la polis, enmascarando su verdadera historia: ni sus gestas fueron tan heroicas, ni sus instituciones tan originales, ni su cultura tan pura. Por encima de todo estamos ante un estereotipo que, formado en la Antigüedad y perpetuado a lo largo de la Historia, se ha utilizado en cada momento para inspirar y justificar determinados discursos. Por muy fascinante que sea el espejismo, poco tiene que ver con una realidad histórica infinitamente más compleja.”

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La Historia siempre es más compleja, y desde luego los reduccionismos y la utilización sesgada de sus partes perpetúan falsos estereotipos y peligrosas asociaciones. Que hoy en día todavía existan grupúsculos que sigan reivindicando con toda su parafernalia la política y estética nazi es una aberración, pero que se utilicen partes sesgadas de la historia a conveniencia es una práctica demasiado inquietante, porque llega a contar con un alto grado de aceptación social en ciertos ámbitos.

En los años 50 y 60 la actualización del mito bajo la fórmula de la intervención estadounidense en Grecia en forma de ayuda tanto geoestratégica (Grecia pertenece a la OTAN desde 1952), como económica,  se perpetuó con la utilización del lema  Molon labe (μολὼν λαβέ, en griego moderno sería Molon lave) que Vassos Falirea (Atenas, 1905-1979), el escultor de la estatua de Leónidas de las Termópilas (la de Esparta, situada cerca de la Acrópolis de la ciudad, se diferencia de ésta en que porta espada en lugar de lanza) hizo grabar en el pedestal que la sustentaría.

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La frase, que se atribuye, con dudas, a Plutarco (“Apophthegmata Laconica”, 225c.11), ha sido utilizada, desde entonces, por muchos generales y políticos  para arengar a los ejércitos nacionales a no rendirse ante el enemigo. No es una reinvención actual, ni fruto de un cómic o filme, aunque es posible que estos la actualizasen y le otorgasen una imagen plástica multimedia.

Al parecer ΜΟΛΩΝ ΛΑΒΕ  es el emblema del Primer Cuerpo del Ejército griego (no lo he podido constatar en la página del Estado Mayor del Ejercito de Grecia), desde que el 3 de marzo de 1957 fuera el grito de defensa de Grigoris Afxentiou, segundo al mando de la organización nacionalista greco-chipriota EOKA (creada en abril de 1955), durante una batalla en Chipre contra el Ejército británico.

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Pero también es el lema de la SOCCENT, el Comando de Operaciones Especiales Centrales de los EEUU, con base en Tampa (Florida). Era el grito de guerra de los defensores tejanos en la ciudad de Gonzalez, durante la Revolución deimages (4) Texas (1835-1836 y 1846-1848 entre EEUU y México que terminó con la anexión de Texas a los EEUU), en defensa de su único cañon, contra el gobierno centralista de México. Fue más tarde adoptado como emblema de este grupo de operaciones especiales que ha intervenido desde entonces en todos los conflictos en los que se ha visto el país norteamericano, como la Guerra de Irak.

Hoy la frase ΜΟΛΩΝ ΛΑΒΕ y su traducción al inglés “¡Ven y Cógelas!”, son frecuentemente utilizados por los activistas pro-Segunda Enmienda y los miembros del Tea Party (“Bring It On!”, del tele-evangelista Pat Robertson) como defensa del derecho a poseer y portar armas. Esta costumbre se extendió desde finales de 1990 y se generalizó tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, exacerbando la creencia en la libertad personal y el derecho a la auto-protección. Pronunciar la frase Molon Labe, llevarla en un tatuaje, o imprimirla en camisetas y demás objetos personales, significa que se es un firme defensor de los ideales de la posesión de armas y que no se entregarán a ninguna persona, ni siquiera a las autoridades gubernamentales. 

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 Una simple búsqueda en google, da idea de hasta donde llega este inquietante grito.

AlmaLeonor

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4 Replies to “MOLON LABE (“¡VEN Y CÓGELAS!”)”

  1. Bueno, en realidad todos sabemos que nada fue exactamente como nos lo cuentan ni mucho menos como nos lo cuenta el cine, en este caso siempre pensé que Esparta fue una sociedad con muy poco que envidiar, siempre fui de Atenas 🙂

    Besos Almita.

    Hoy pasé por tu tierra, se os olvidó poner nubes 😀

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  2. ¡Hola Alma! Me alegro mucho de que te haya resultado interesante mi artículo y que, de paso, me haya servido para descubrir tu blog. Muy acertados tus apuntes sobre la manida frasecita. Sin miradas inquisitivas y críticas el futuro se presentaría bastante más negro…
    Enhorabuena y un saludo!

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    1. ¡¡Hola Tomás!
      Es todo un honor que hayas pasado por HELICON ¡¡Muchísimas Gracias!! 🙂
      Tu artículo no solo es interesante, sino que es buenísimo. Te deseo mucha suerte con ese trabajo que tienes entre manos.
      Y de nuevo gracias por pasar a visitarme.
      Un saludo enorme.
      AlmaLeonor

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