MOTÍN DE 1808 EN TALAVERA DE LA REINA

MOTÍN DE 1808 EN TALAVERA DE LA REINA

2 de mayo 1808 madrid daoiz y velarde HUM2012-VLP-BNE

En 1808, un dos de mayo, se inicia en España lo que se ha dado en llamar el Levantamiento español contra la invasión francesa, que desembocarían en la Guerra de la Independencia que desarrolló en nuestro país entre 1808 y 1814. Los hechos se inician algo antes, tras el Tratado de Fontainebleau en 1807 que permitió la entrada de tropas francesas camino de Portugal, y con una serie de Motines en Aranjuez (17 de marzo de 1808) y otras poblaciones madrileñas (llamamiento del alcalde de Móstoles por ejemplo), que hacen que la capital de España sea ocupada por el General Murat. Los levantamientos populares de hombres y mujeres en toda España en una guerra de guerrillas que no conocía cuartel, obligan a Napoleón a entrar en España al frente de la Grande Armée precipitando los acontecimientos y la Guerra. 

Como en todas las guerras, se producen multitud de acontecimientos poco conocidos que a veces se conocen por obras no directamente relacionadas con los hechos. Este es el caso de un acontecimiento que se cuenta en un libro de viajes francés, “Souvenirs d’une ambassade et d’un séjour en Espagne et en Portugal, de 1808 à 1811” escrito por la Duquesa de Abrantes, Laure Junot (de soltera Laure Permon, 1784-1838), escritora y novelista francesa, esposa del general de Napoleón Jean-Andoche Junot. Este relato que aquí presento aparece en la pagina 30 del delicioso libro “Miradas de Mujer. Viajeras Francesas por la España del siglo XIX”, seleccionado y prologado por Francisco Lafarga (Castalia ediciones, 2012). No sé hasta que punto es una cita real o incierta, porque esta autora dice antes de empezar su relato, al pasar por la localidad toledana, que “en Talavera de la Reina libramos, y ganamos, una batalla a ingleses y españoles reunidos…“, refiriéndose a la Batalla de Talavera de 1809, en la que según las crónicas los franceses se vieron obligados a retirarse ante el avance de las tropas inglesas y españolas. Claro que también se dice que la victoria “táctica” fue anglo-española, mientras que la victoria “estratégica” fue francesa. Así que podemos conceder a la francesa una cierta “veracidad” en sus afirmaciones.

Batalla_de_Talavera,_1809

Las imágenes son unos grabados de la Biblioteca Digital Hispánica. En el primero se ve la entrada de la muchedumbre en el Parque de Artillería y en este segundo, de J. Graveur Vendramini, realizado en 1813, la Batalla de Talavera de 1809.

Los acontecimientos que nos narra la Duquesa de Abrantes tienen lugar en 1808 en Talavera de la Reina, antes de la famosa batalla y durante los motines que se celebran entre marzo y mayo en Madrid y alrededores. Es un episodio en el que se ve envuelta la madre del Príncipe de la Paz, Manuel Godoy (1767-1851), la señora Antonia Justa Álvarez Serrano de Faria y Sánchez Zarzosa, y una hija suya, que la autora identifica como Condesa de Santa Fe, y que no he conseguido identificar, pues Godoy, hasta donde yo he podido saber, tenía dos hermanas, María Antonia, marquesa de Branciforte y María Ramona, condesa de Fuente Blanca. En todo caso esto es lo que cuenta la Duquesa de Abrantes que sucedió en Talavera de la Reina en un día indeterminado entre marzo y mayo de 1808:

“Fue en Talavera [de la Reina] donde la madre del Príncipe de la Paz a punto estuvo  de ser degollada por el pueblo cuando el motín de 1808. La pobre mujer estaba en Talavera de la Reina con su hija, la condesa de Santa Fe. El pueblo estaba tan furioso contra Manuel Godoy que extendió su rabia contra la madre y hermana del privado. La madre del príncipe de la Paz, era, sin embargo, una mujer muy devota y adornada de virtudes. Era tan buena y religiosa, que al ver la rabia popular dirigirse contra ella con furia, no opuso resistencia y no hizo movimiento alguno para desviar el puñal de su corazón. Se puso a rezar y presentó el pecho a sus asesinos; pero su hija, la condesa de Santa Fe, se lanzó como una leona entre el pueblo y su madre:

-¿Qué tenéis contra mi madre? –exclamó con una expresión sublime-; ¿no fue siempre para vosotros un ángel de caridad? ¿Qué tenéis contra ella? ¿Qué tenéis contra una mujer que siempre os dio ejemplos de piedad? ¡Dejad a mi madre, dejadla, y matadme a mí, si tenéis sed de sangre!

Era hermosa y persuasiva aquella mujer defendiendo así a su madre y disputándosela a sus verdugos. Por eso la rabia popular se calmó. La amenazadora turba se retiró ante aquella voz suplicante, ante aquellas dos mujeres: una pálida y temerosa, sorprendida de su audacia, temblaba aún sosteniendo a su madre, la cual, resignada y ya en manos del Señor, había abandonado este mundo, por lo menos de pensamiento, pues ya no veía los puñales y sogas que estaban a sus pies, ni las figuras siniestras que mascullaban palabras de muerte a su alrededor.

b5b21b3a45

 

 

 

 

 

Duquesa de Abrantes. Obra de Francisco de Goya, 1816 

Anuncios
Esta entrada fue publicada en HISTORIA y etiquetada , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s