CARLOTA DE MÉXICO

CARLOTA DE MÉXICO

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María Carlota Amalia Augusta Victoria Clementina Leopoldina de Sajonia Coburgo y Orléans Borbón Dos Sicilias y de Habsburgo Lorena (1840-1927), fue el nombre completo de la emperatriz Carlota, consorte del emperador de México, Maximiliano I, cabeza del Segundo Imperio Mexicano, con quien contrajo matrimonio a los 17 años.

640px-Maximilian_and_CharlotteFotografía del joven matrimonio. Mexico. 1857

Maximiliano era hermano del emperador austriaco Francisco José I, esposo de la archiconocida Sissi, con quien Carlota no congeniaba.

Painting by Cesare Dell'Acqua (1865) Charlotte welcomes Empress Elisabeth of Austria at Castello di Miramare 1861Pintura de Cesare Dell’Acqua (1865). Carlota da la bienvenida a la Princesa Elisabeth de Austria al Castillo de Maramar en Trieste en 1861. Maximiliano era el gobernador representante del imperio en el Reino de Lombardía-Venecia.

A principios de la década de 1860, Napoleón III de Francia decide intervenir en México auspiciado por los apoyos de un grupo de conservadores mexicanos (opuestos al gobierno republicano encabezado por Benito Juárez), entre ellos Juan Nepomuceno Almonte y el Doctor José Pablo Martínez del Río, que anhelaban un imperio para solucionar la inestabilidad política de México. Francia, impaciente por controlar Mexico, buscó un testaferro adecuado para servir como emperador nominal. Maximiliano y Carlota aceptaron la oferta del trono de México y fueron coronados el 10 de abril de 1864 en la Catedral de la Ciudad de México. La princesa de Bélgica Charlotte, archiduquesa de Austria, tomó el nombre español de Carlota Amalia de México al convertirse en emperatriz.

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Excelente amazona, aficionada ala filosofía y la historia, la hija del rey de Bélgica dominaba cinco idiomas y, con solo 24 años, fue regente en México durante el viaje de su marido por el interior del país. La nueva emperatriz intentó, desde un principio, mantener una activa actitud hacia los asuntos políticos, interviniendo decididamente en la política imperial (más crítica cada día que pasaba), e intentando ayudar en todo lo posible al emperador Maximiliano, mientras en su vida privada se distanciaban. Carlota no conseguía darle un heredero a su Imperio y Maximiliano se decidió a apadrinar y educar en palacio a uno de los nietos del que fuese el emperador Agustín I de México, a Agustín de Iturbide.

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El Segundo Imperio Mexicano (1864 – 1867), fue breve y agitado debido a los choques entre la guerrilla republicana y los ejércitos imperiales mexicanos y franceses. Tan sólo pocos meses después de la coronación, Napoleón III comenzó a señalar su abandono a Maximiliano. Su joven esposa Carlota había sido la más ferviente defensora de la aventura mexicana, incluso cuando el Emperador se vio tentado a huir. En 1866 Francia, bajo la amenaza de Prusia, la presión de los Estados Unidos y especialmente las derrotas que sufrían frente a los guerrilleros de Benito Juárez, retiró sus tropas. El Imperio se vino abajo.

Carlota_by_WinterhalterCarlota de México en 1864, por el afamado Franz Xaver Winterhalter (1805-1873) 

Culta y ambiciosa, la emperatriz no soportó la tragedia que le sobrevino a su imperio. Cuando las tropas francesas abandonaron a los emperadores mexicanos, una Carlota desesperada puso rumbo a París. Allí, el emperador pretextó estar enfermo para no recibirla, pero Carlota consiguió una audiencia que concluyó gritándole a Napoleón III: “¡Debí haber recordado que por mis venas corre la sangre de los Borbones, y no haber humillado mi raza arrastrándome a los pies de un Bonaparte!”

El presidente de México Benito Juárez aprobó la ejecución de Maximiliano I el 19 de junio de 1867 decidida por un Tribunal Militar. Las últimas palabras del depuesto Emperador sobre su esposa fueron: “¡Pobre Carlota!”.

Edouard_Manet_022El fusilamiento de Maximiliano I, por Edouard Manet (1867)

En tan sólo dos meses, la locura de la emperatriz se desarrolló de un modo alarmante, agravada por la negativa del Vaticano a ofrecerle ayuda. En la Santa Sede, Carlota pidió que la protegieran de “los agentes de Napoleón que la querían envenenar”, exigiendo que lo animales que ella comiera fueran sacrificados ante sus ojos.

Existe la teoría de que la locura de Carlota era real y fue debido a la ingesta de la seta teyhuinti, se dice que Carlota fue con una herbolaria de la Ciudad de México a la cual le pidió ayuda para poder concebir, aunque existe la versión que una de las amantes del emperador, le preparó este brebaje. Llevaba oculta su identidad con un velo, pero la herbolaria, partidaria de Benito Juárez, la reconoció. Al teyhuinti se le conoce como “la carne de los dioses“, y se emplea en soluciones muy diluidas, como un tónico, porque a concentraciones altas puede producir un estado de locura permanente.

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Uno de los retratos literarios más famosos de ella es la novela de Fernando del Paso, “Noticias del Imperio”, publicada en 1987, donde, en una muy particular visión del episodio imperial mexicano, se reproduce un monólogo de la locura de Carlota:

Yo soy María Carlota de Bélgica, Emperatriz de México y de América. Yo soy María Carlota Amelia, prima de la Reina Victoria de Inglaterra, Gran Maestre de la Cruz de San Carlos y Virreina de las provincias del Lombardovéneto acogidas por la piedad y la clemencia austriacas bajo las alas del águila bicéfala de la Casa de Habsburgo. Yo soy María Carlota Amelia Victoria, hija de Leopoldo Príncipe de Sajonia-Coburgo y Rey de Bélgica, a quien llamaban el Néstor de los Gobernantes y que me sentaba en sus piernas, acariciaba mis cabellos castaños y me decía que yo era la pequeña sílfide del palacio de Laeken. Yo soy María Carlota Amelia Clementina, hija de Luisa María de Orleáns, la reina santa de los ojos azules y la nariz borbona que murió de consunción y de tristeza por el exilio y la muerte de Luis Felipe, mi abuelo, que cuando todavía era Rey de Francia me llenaba el regazo de castañas y la cara de besos en los jardines de la Tullerías. Yo soy María Carlota Amelia Victoria Clementina Leopoldina, sobrina del Príncipe Joinville y prima del Conde de París, hermana del Duque de Brabante que fue Rey de Bélgica y conquistador del Congo y hermana del Conde de Flandes, en cuyos brazos aprendí a bailar, cuando tenía diez años, a la sombra de los espinos en flor. Yo soy Carlota Amelia, mujer de Fernando Maximiliano José, Archiduque de Austria, Príncipe de Hungría y de Bohemia, Conde de Habsburgo, Príncipe de Lorena, Emperador de México y Rey del mundo, que nació en el Palacio de Schönbrunn y fue el primer descendiente de los Reyes Católicos Fernando e Isabel que cruzó el mar océano y pisó las tierras de América, y que mandó construir para mí a la orilla del Adriático un palacio blanco que miraba al mar y otro día me llevó a México a vivir a un castillo gris que miraba al valle y a los volcanes cubiertos de nieve, y que una mañana de junio de hace muchos años murió fusilado en la ciudad de Querétaro. Yo soy Carlota Amelia, Regente de Anáhuac, Reina de Nicaragua, Baronesa del Mato Grosso, Princesa de Chichén Itza. Yo soy Carlota Amelia de Bélgica, Emperatriz de México y de América: Tengo ochenta y seis años de edad y sesenta de beber, loca de sed, en las fuentes de Roma.

Su hermano Leopoldo II se hizo cargo de Carlota durante su viaje europeo para enclaustrarla en Bélgica. Ya nunca volvió a México, y sólo llegó a enterarse de la muerte de su marido en 1868, seis meses después de su fusilamiento. La joven Carlota aún vivió sesenta años más encerrada en el castillo de Laeken hasta su muerte en 1927.

9677La actriz Bette Davis interpretó a Carlota en el filme “Juarez” (1939) de William Dieterle. El guión estuvo a cargo de Eneas MacKenzie, John Huston, y Wolfgang Reinhardt, basándose en la novela The Crown Phantom, de Bertita Harding y la obra de teatro Juárez y Maximiliano de Franz Werfel. Para asegurarse de que la película era lo más preciso posible, los productores adquirieron trescientos libros sobre el tema, y dos historiadores fueron contratados para ayudar con los cambios en el guión. También colaboró, pero sin figurar en los créditos, Abem Finkel, que había intervenido exitosamente en los guiones de “Mujer marcada” y “Jezabel” .

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Paul Muni interpretó a Juárez (con poca convicción y menos aceptación por los productores), Claude Rains a Napoleón III (por cierto que su esposa, la española Eugenia de Montijo también aparece en el filme interpretada por Gale Sondergaard) y Brian Aherne (un casi desconocido actor británico especializado en obras de teatro y esposo de Joan Fontaine), a Maximiliano. John Garfield fue elegido para interpretar a Porfirio Díaz, a petición de Paul Muni, pese a que no era aún muy conocido en Hollywood. Su actuación fue calificada de pésima por la crítica. La reacción del público a la primera vista preliminar fue tan negativa que la película se volvió a recortar, modificando escenas completas e incluso reescribiendo un final, esta vez, con poca base histórica. La película se estrenó en Nueva York el 24 de abril 1939.

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Fuentes: Wikipedia y Revista Historia y Vida, abril 2003

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