HITLER Y LOS CISNES NEGROS

HITLER Y LOS CISNES NEGROS

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cisne_negroNassim Nicholas Taleb, en su libro “El Cisne Negro. El Impacto de lo altamente Improbable” (Nueva York, Random House, 2007) habla acerca de aquellos acontecimientos, hechos improbables e impredecibles, cuyas consecuencias fueron imprevisibles ya que pudieron influir de algún modo drásticamente en el devenir de la Historia. Uno de ellos, uno de esos “cisnes negros” pudo suceder en 1907, cuando… y cito… “los miembros de la Real Academia de Bellas Artes de Viena suspendieron el examen de ingreso al que se había sometido el joven Adolf Hitler para ingresar en la prestigiosa institución. Aquel adolescente de aire bohemio, que años después se convertiría en líder del partido nazi, no superó la prueba de acceso a la Real Academia de Bellas Artes. Por el contrario, el talentoso pintor Oskar Kokoschka la aprobó con nota. Si el resultado hubiera sido el contrario, la humanidad habría perdido el arte de Kokoschka, pero el más grande genocida de la Historia se habría dedicado a pintar bucólicas acuarelas en lugar de exterminar seres humanos. Podría decirse que aquel examen marcó en realidad el destino del mundo entero.”

Traía yo a cuento este comentario en un trabajo para una clase de Historia Contemporánea donde continuaba con el siguiente comentario: “No estoy de acuerdo en que ese hubiese sido el desarrollo de los acontecimientos. Probablemente aun aprobando ese examen nada hubiese impedido el ascenso de Hitler al poder. Pero dejando aparte el tema político, sí que es muy posible, que la frustrada carrera artística de Adolf Hitler tuviera mucho que ver con el modo con el que se trató el arte en la Alemania de los años treinta.”

De este modo describía el historiador Sergi Vich Sáez lo sucedido tras el ascenso del nazismo en Alemania: “Hasta que la victoria aliada no acabó con el régimen nazi los alemanes tuvieron que adaptarse a los gustos artísticos del poder que consideraba degenerado el movimiento vanguardista mientras el academiscismo clásico se apoderaba de pintores y escultores.” (POLÍTICA Y ARTE EN EL TERCER REICH, Revista HISTORIA-16, nº 346, febrero de 2005)

Los acontecimientos de la historia dan muchas vueltas. Leo hoy en la edición digital del periódico La Razón que se ha subastado en  Núremberg (sur de Alemania, especifica el diario) una acuarela pintada por Adolf Hitler en 1914, nada menos que por 130000 euros según ha informado la “casa de subastas Weidler”, que esperaba un alto precio por la obra, hasta de 50000 euros (otras obras anteriores se llegaron a subastar por 80000 euros), partiendo de una oferta mínima de 4500 euros. Fue adquirida finalmente por “un comprador anónimo”, dice La Razón que probablemente fuese de Oriente Medio, ya que la casa de subastas no ofreció datos acerca de los posibles interesados: “Los postores con mayor interés provienen de América, Japón y Asia”, había dicho.

Siguen comentando Weider: “El alto precio, que sorprendió a la casa de subastas, puede estar relacionado con el hecho de que se conserva la factura original de 1916 cuando el cuadro fue adquirido en una galería de Múnich. El comprador de entonces era el abuelo de dos hermanas que hoy están en torno a los setenta años y que entregaron la acuarela a la casa de subastas.” Y remite a estas dos ancianas cualquier protesta sobre la venta.

También dice La Razón, en un alarde de investigación, que “tanto en Alemania como en el extranjero hay coleccionistas que compran obras de Hitler”, haciéndose eco, además, de que no está prohibida la compra-venta de obras de este “artista” a no ser que incluyan simbología nazi. Hitler llegó a pintar cerca de 2.000 obras entre 1905 y 1920.

Así que mire usted por donde, el artista antes conocido como Adolf Hitler, azote de Europa durante la peor guerra mundial conocida, y defenestrado (hasta en dos ocasiones) pupilo de la más prestigiosa academia de arte vienesa, es hoy el exitoso autor de una acuarela de dudosa calidad artística, pero con un precio astronómico…. Para que luego digan que no existen los “cisnes negros”.

AlmaLeonor

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