TENER LUGAR

TENER LUGAR

Andre-Coronado-2Imagen: Andre Coronado

Hace unos días encontré una obra deliciosa en pdf en una web de archivos iberoamericanos de la red PARES. Se trata de “CIZAÑA DEL LENGUAJE. VOCABULARIO DE DISPARATES, EXTRANJERISMOS, BARBARISMOS Y DEMÁS CORRUPTELAS, PEDANTERÍAS Y DESATINOS INTRODUCIDOS EN LA LENGUA CASTELLANA” de D. Francisco J. Orellana, publicada en Curazao, por A. Bethencourt é hijos, en 1890 (en la página siguiente dice 1889). Dice el autor que ha recogido toda esta lista de mentideros del lenguaje “de muchos periódicos políticos y literarios, novelas y libros más o menos científicos, discursos académicos y parlamentarios, documentos oficiales y anuncios particulares”, una más que bastísima lista de fuentes de donde obtener gazapos. Sin embargo no son tales, sino modismos, locuciones y formas del lenguaje que o no son apropiadas o forman una “mala prosa” y “descuidos estilísticos” que no son del agrado del autor granadino.

Francisco José Orellana  (1820 – 1891), fue un escritor, economista, historiador, editor y periodista español, en cuyos artículos utilizaba el pseudónimo de “Ana Oller”. Fue director (junto a Víctor Balaguer) de los diarios El Bien Público y después El Universal, en Barcelona. Fue traductor de noveles francesas como El hijo del diablo (1847), del escritor y folletinista social Paul Féval Sr. (1816-1887) y El gabinete negro de Charles Félix Henri Rabou (1803-1871), publicadas por entregas en El Bien Público en 1849. En Barcelona, Orellana dirigió la colección “Los grandes poemas“, en la que salieron traducciones de la Divina comedia de Dante, el Orlando Furioso de Ariosto y Los Lusiadas de Camoens, obra del traductor profesional Manuel Aranda y Sanjuán (1845-1900).

Sin título

Orellana formó parte del círculo catalán defensor del socialismo utópico, al que pertenecían gentes como Narciso Monturiol (1819.1885), inventor del submarino Ictíneo (el primer submarino tripulado con motor de propulsión anaeróbica -sin necesidad de aire- y autor de una obra póstuma titulada Ensayo sobre el arte de navegar por debajo del agua, editada en 1891, por lo que fue reconocido, junto con Isaac Peral, pionero de la navegación submarina en España). Dentro de esta vertiente política demócrata, tradujo obras de Étienne Cabet (1788-1856), y escribió una novela Los Pecados Capitales (1865-1866), una obra costumbrista en la que defiende “la justicia y el armonismo social” (en “El Sueño Sostenible: estudios sobre la utopía literaria en España”, de Jose Luis Calvo Carilla, pag.113). Pero su obra literaria no se detuvo ahí. También escribió Teatro, Poesía (Lágrimas del corazón, 1848y Ensayos sobre Cristóbal Colón, Isabel I, y la biografía en tres volúmenes, Historia del general Prim.

He escogido esta alocución TENER LUGAR, porque me parece que es atemporal y hasta podría decirse del día de hoy. Está trascrito tal cual está en la obra original.

TENER LUGAR:

TENER LUGAR.- Hé aquí el gran descubrimiento del siglo. El español que aprenda bien esas dos palabras, que juntas forman un solo concepto, está dispensado de saber castellano y de tener sentido común.

― A la legua se conoce que tener lugar es un galicismo (avoir lieu; ) pero, en fin, ya que el uso lo admita podría pasar, si no fuese por el abuso escandaloso que se hace de la lugartenencia; pues ha llegado á ser un comodín, del que se echa mano para todo, y al paso que vamos no habrá inconveniente en suprimir la mitad de los verbos. ―

Oigan cómo refiere un periódico que se celebró en cierto pueblo la toma de La Seo de Urgel: “El Ayuntamiento dispuso un Te Deum, que tendría lugar á las doce… Invitó á los jefes y oficiales de la guarnicián para una cena, que tendría lugar á las siete de la noche… A las cuatro de la tarde tuvo lugar un baile de familia en casa del juez municipal, etc.”

Ya ven Uds. que, en sabiendo decir: tener lugar no hay que pedir. Por consiguiente, vamos á ver el modo de suprimir verbos á porrillo. Ejemplos: “Esta mañana ha habido un alboroto en…” ¡Alto ahí! El verbo haber cesa en sus funciones de activo. Dígase; “Esta mañana ha tenido lugar, etc.”

― “En tal parte ha sucedido un lance gracioso.” No señor: ha tenido lugar. En adelante no sucederá nada.

― “Ayer ocurrió un choque en el ferrocarril de…” Nada de ocurrir. “Ayer tuvo lugar”…

― “Hoy se ha dado un acción… El sitio  donde se dió la batalla…” ¡Fuera el verbo dar. Se dirá: “Hoy ha tenido lugar.” … “y el sitio donde tuvo lugar.” Ó bien: “Se ha librado una acción,” etc.

―El Domingo se hizo la prueba de las nuevas máquinas…” No señor; no se hizo: tuvo lugar.

― “Pasado mañana se verificará el escrutinio de la elección de diputados.” Pues no se verificará: tendrá lugar.

― “El sábado se cometió un robo en…” ¡Que disparate! No se cometió: tuvo lugar.

― “Esta noche se efectuará por fin la iluminación anunciada, si no sobreviene algún accidente imprevisto que lo impida.” Tampoco es eso: los verbos efectuar y sobrevenir quedan cesantes, bastando con saber decir: tendrá lugar la iluminación, si no tiene lugar algún accidente, que impida el que tenga lugar.

― “El Jueves debe darse en el teatro Tal un función á beneficio de los pobres, poniéndose en escena ó extrenándose  el baile nuevo Cual. Antes del baile se representarán las comedias Tal y Cual, etc.” ¿Para qué tanto engorro? Dígase y es más sencillo: “Debe tener lugar una función… teniendo lugar el extremo del baile Pitiminí, en que tendrá lugar el debut de Mdmselle.  Turbión. Antes del baile tendrán lugar por la compañía dramática las comedias Tal y Cual.” Así está mucho más bonito, y el Teatro español paga, como suele, el debido tributo á las bellas letras. ―Que la función se suspende: pues hay que decir al público: “Por causas ajenas á la voluntad de la Empresa no puede tener lugar en el día anunciado el baile Pitiminí. Se avisará con anticipación el día en que tenga lugar.”

― Que se cambia la función: pues se dirá: “No pudiendo tener lugar mañana la ópera POLIUTO, tendrá lugar la TRAVIATA.”

Por lo demás, el verbo celebrar debe borrarse del Diccionario de la Lengua Castellana y de la memoria de las gentes. En lo sucesivo no se celebrarán funciones de Iglesia, ni sesiones de Cortes, ni Consejos de ministros, ni siquiera los días ni las fiestas de los Santos. Todo esto y mucho más tendrá lugar; y así con dos solas palabras estará dicho cuanto se quiera decir, sin fatigar el entendimiento, y el habla de Cervantes irá adquiriendo una simplísima simplicidad.

En cambio caerá en desuso la única acepción castellana del modismo tener lugar, que es cuando equivale á tener tiempo, espacio ú ocasión de hacer ó decir alguna cosa;  como por ejemplo: “No he tenido lugar de enterarme.” ― “Otro día tendremos lugar de hablar.”

Por cierto que Valladolid también aparece mencionado en este libro. Dice Orellana que en esta ciudad y en “otros puntos de Castilla, donde diz que se habla con propiedad el castellano“, tenemos por costumbre utilizar la palabra CERRAR en lugar de ENCERRAR. Y lo afirma Orellana basándose en alocuciones encontradas por aquí tales como: “El maestro cogió al muchacho y le cerró en un cuarto”; “Las tropas se cerraron en los cuarteles”; donde lo correcto lingüísticamente sería: “le encerró y se encerraron. Yo la verdad, nunca he observado tal cosa, pero Orellana nos advierte y amonesta claramente: Los señores castellanos viejos ó nuevos, que así hablan y escriben, no harían mal en consultar de vez en cuando el Diccionario de la Lengua.”

AlmaLeonor

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