LOS CANES DEL TITANIC

LOS CANES DEL TITANIC

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El Titanic dejando Southampton en su viaje inaugural malograda en 10 de abril 1912

En su viaje inaugural entre Southampton (Inglaterra) y Nueva York (EEUU), en la madrugada del 14 al 15 de abril de 1912 y como consecuencia de un choque con un Iceberg, tuvo lugar el hundimiento del lujoso trasatlántico RMS Titanic, a unos 153 kilómetros al sur de los Grand Banks de Terranova (Canadá) en el Atlántico Norte. Se hundió en menos de tres horas. Fallecieron 1512 personas, el 68% de los embarcados.

“Según los registros, el Titanic se hundió a eso de las 2:20 de la mañana del 15 de abril de 1912. Se había enviado la señal S.O.S., la petición de auxilio, a eso de la medianoche. El barco Carpathia de la Cunard White Star Line la recibió. Este buque se hallaba a unos 93 kilómetros de distancia e inmediatamente dio la vuelta, abandonó su rumbo hacia Gibraltar y se dirigió a toda máquina al rescate. Llegó a las 4:30 de la mañana. Es de interés que el buque Californian estaba solo a 32 kilómetros de distancia de donde se hundió el Titanic, pero el radiotelegrafista no recibió la S.O.S. debido a que estaba libre de servicio. Los informes posteriores revelaron que el Californian sí vio cohetes de señales en la noche, pero creían que los pasajeros del Titanic estaban celebrando el viaje inaugural con fuegos artificiales.”

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Se ha escrito muchísimo sobre este suceso, desde las muchas y notables personalidades que viajaban a bordo,  hasta el estoicismo y valentía de los músicos de la orquesta de a bordo, la  Wallace Hartley Band , que siguieron tocando en cubierta hasta el momento del hundimiento…

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…o acerca de las vidas de cuatro emigrantes españoles, Emilio Pallás, las hermanas Florentina y Asunción Durán y Julián Padró, que sobrevivieron al naufragio, emigraron a Cuba y nunca más quisieron subir a un barco; o sobre si el Titanic tenía instalaciones  Kosher  para observan las leyes dietéticas judías durante el viaje; o sobre las obras de arte380567 que pudieran encontrarse en el barco y que desaparecieron para siempre (no es cierto que se perdiera  Las señoritas de Avignon , de Pablo Picasso que aparecen a bordo en la película “Titanic”); o sobre las asombrosas coincidencias con ewreck-of-the-titan-POSTl hundimiento del buque Titán  narrado en la obra homónima que escribiera  Morgan Robertson  en 1898 (este escritor que también adelantó en 1909 un episodio idéntico al ataque de Pearl Harbor en 1941, fue encontrado muerto a la edad de 54 años, apoyado de pie en una cómoda mirando al mar, posiblemente de una sobredosis de yoduro de mercurio, utilizado para el tiroides y la reuma); o las “misteriosas luces” que avistaron algunos de los supervivientes durante un momento (se dijo que un ballenero ilegal pudo contemplar el naufragio sin que hiciese nada por ayudar a las víctimas temiendo ser descubierto); e incluso, lo que se podía haber hecho y lo que no se debía haber hecho…

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De izquierda a derecha: los oficiales William Murdoch, Joseph Evans y David Alexander y el Capitán Edward J. Smith sobre la cubierta del Olympic.

Se llegó a comentar en alguna ocasión que el oficial encargado del mando, el teniente escocés William “Will” McMaster Murdoch (al parecer se disparó a bocajarro antes de que el Titanic se hundiera, aunque aún sigue siendo un misterio ya que su cuerpo no fue nunca recuperado), tal vez se equivocara al ordenar una brusca maniobra para tratar de evitar el choque. Al no conseguirlo, se produjo una grieta de 80 metros en estribor, por debajo de la línea de flotación, por lo que no fue posible ya evitar el hundimiento.

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El marinero Frederick Fleet, el que primero gritó el avistamiento del iceberg, aunque ya demasiado tarde para evitar la colisión, fue uno de los sobrevivientes, pero siempre se culpabilizó por no haber avisado antes: “Si hubiera tenido unos prismáticos habría podido evitar muchas muertes.” Acabó quitándose la vida en 1965.

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Con el paso del tiempo van surgiendo nuevas historias. Por ejemplo sobre los animales que iban a bordo y que no fueron llamados a salvarse, aunque no se conoce muy bien el Sieltitanicestabarecienconstruhidoporquehabiaratasnúmero exacto de ellos. Se sabe que había ratas… esas las hay en todos los barcos, aunque fuesen nuevos como éste. Se sabe que había pollos y gallinas, unos dicen que para el avituallamiento habitual de las cocinas, y otros dicen que eran parte del equipaje de los pasajeros de tercera clase, pertrechos para su vida embarcada hacia la soñada América. También había pajaritos (se sabe que sobrevivió un canario) y perros, perros con pedigrí, que viajaban con sus acaudalados dueños a bordo de un buque diseñado todo él para dar cumplido servicio a la distinguida y elegante clientela.

Titanic Gimnasio 1912. TW McCawley, educador físico o entrenador en una máquina de remo y electricista William Parr en un camello mecánico.

Gimnasio del Titanic. Sobre la máquina de remo el educador físico TW McCawley, y el oficial electricista William Parr en un caballo mecánico.

Era como una mansión, un palacio que contaba con todas las comodidades y lujos para los pasajeros de primera clase. Y entre esos privilegios estaba el de poder llevar a sus mascotas en la travesía.

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Se sabe también que el capitán Smith tenía un perro-lobo-irlandés que dejó en casa antes de embarcar, con lo que el can salvó su vida. El capitán era muy aficionado a los perros de raza y hasta es posible que hubiera lamentado no haber llevado a su can en aquel viaje ya que estaba programado un desfile-exhibición de perros de raza, justamente para la mañana del 15 de abril. Los canes destinados a ese evento no tuvieron tanta suerte.

Ni siquiera se conoce cuantos perros podían ir a bordo. La empresa operadora del Titanic, la White Star, ofreció poca información al respecto y probablemente no conocía el número exacto de mascotas que los caprichosos viajeros de primera clase pudieron embarcar y llevar consigo en sus camarotes. Entre los datos que ofreció la empresa y los testimonios de algunos supervivientes, se ha llegado a estimar que viajaban entre 10 y 12 perros, todos de pasajeros de primera clase, que eran paseados por cubierta por miembros de la tripulación. Algunos de ellos se encontraban en sus jaulas en la bodega del Titanic en el momento del naufragio, y hay historias que cuentan, sin que esté probado, que John Jacob Astor bajó a abrirlas antes de que quedasen cubiertas por el agua para que pudieran salvarse.

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Esta historia pudo alimentar otra referente a  Rigel, un perro de raza Terranova propiedad de Murdoch, primer oficial del Titanic y que según se cuenta en algunos relatos sobre el naufragio, pudo ser un can-héroe que ayudó a salvar vidas. Esta historia fue publicada en el periódico New York Herald el día 21 de abril de 1912, al parecer contada por un marinero del buque Carpathia, el primero que acudió al rescate de los supervivientes. Jonas Briggs, que así se llamaba el marinero, relata como RigelScreen-shot-2012-04-11-at-2.40.48-PM nadaba entre el buque y el bote salvavidas avisando con sus ladridos de la existencia de supervivientes. Esta historia no ha podido ser probada, ni existe ningún otro testimonio de nadie a excepción de Briggs, por lo que muchos piensan que es un invento, bien del marinero, bien del rotativo.

También consta en los archivos del Nova Scotia Maritime Historical la historia de la señora Ann Elizabeth Isham, de 50 años, a la cual el buque alemán Bremen, cuatro días después, la localizó sin vida abrazada a un Gran Danés (también se ha dicho que era un Dogo alemán, en todo caso un perro de gran tamaño) vestida de gala y con el chaleco puesto. Al parecer la señora Isham se había negado a subir a un bote salvavidas sin su perro. Se sabe que fueron tres los perritos que se salvaron del naufragio:

  • Un Pekinés de nombre Sun-Yat-Sen, propiedad de un empresario británico, Henry Sleeper Harper, que viajaba en el Titanic junto a su esposa Myra y lograron ser todos rescatados.

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  • Un Pomerania, de nombre Lady, propiedad de la señora Margaret Bechstein Hays (la había adquirido en París poco antes), que escondió entre sus ropas logrando sobrevivir en uno de los botes salvavidas.

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  • Otro Pomerania, junto a su dueña, la señora Elizabeth Barrett Rothschild, también se salvaron al subir a un bote. Elizabeth viajaba con su esposo, Martin Rothschild, que perdió la vida.

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Del resto de los posibles pasajeros peludos no se sabe nada. Perecieron en el naufragio. Algunos en la bodega, y otros vagando por cubierta hasta el hundimiento del buque, como aparece en una escena eliminada del metraje final de la Película Titanic, donde también eliminaron un fotograma de la Sra. Rothschild portando a sus dos perritos e intentando subir a un bote.

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De aquellos que se quedaron para siempre en las aguas de Terranova, se han rescatado algunos nombres. Por ejemplo Kitty, un Aireadle terrier del coronel John Jacob Astor IV, magnate de los negocios que viajaba con Madeleine, su jovencísima esposa embarazada (tenía 19 años y él 47). Solo ella logró sobrevivir.

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También se sabe de Froufrou, de raza indeterminada (posiblemente un Bichón boloñés) y tamaño pequeño, que había sido adquirido por Helen Bishop y su esposo en Florencia unas semanas antes. El matrimonio se encontraba en el Titanic de vuelta de su larga luna de miel, en la que habían visitado Egipto. En este país una adivina, al parecer, le dijo a la señora Bishop que sobreviviría a un naufragio (también sobrevivió a un terremoto en 1913) pero que moriría en un accidente de coche. Helen Bishop falleció tres meses después de sobrevivir a un accidente automovilístico del que resultó muy afectada.

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Y se conoce también el nombre de un campeón de los salones europeos, el bulldog francés Gamin de Pycombre, propiedad de Robert Williams Daniel, quien sobrevivió al naufragio y meses después demandó y exigió a la empresa propietaria del Titanic la friolera cantidad (para la época) de 750 dólares (hoy serían 17000), el valor que estimaba su propietario tenía su perro.

chow-chow

De otros no se sabe el nombre, pero sí que existieron a bordo. Por ejemplo el corredor deKing Charles Spaniel  Prp; William Ernest Carter bolsa Harry Anderson, viajaba solo con su Chow-chow, campeón de belleza. Y la familia Carter se hizo acompañar por un viejo Airedale terrier, un king Charles spaniel y otro perro pequeño de raza desconocida. William Carter sobrevivió y luego demandó a la compañía por sus perros y también por un Auto de marca Renault. Y hay quien apunta que fueron muchos más de los estimados 12 o 13 perros los que viajaron en el Titanic…

Miss+Ashton+Cross+con+Choo-TaiMiss Ashton Cross con Choo-Tai

Mrs Becher con Howbury MingMrs Becher con Howbury Ming

Mrs Calley y Ko-TzuMrs Calley y Ko-Tzu

Mrs D.K Wright con Gunterstone Pu WenMrs D.K Wright con Gunterstone Pu Wen

Mrs Herbert con Mai-Mai y Yen ChuMrs Herbert con Mai-Mai y Yen Chu

Mrs Hugh Andrews con Sih Gerza-Lo Lo-Chun ChuMrs Hugh Andrews con Sih Gerza-Lo Lo-Chun Chu

Mrs Hunloke con Wingerworth Kou KouMrs Hunloke con Wingerworth Kou Kou

(Nota: No se ha podido contrastar que todas estas damas estuviesen en el Titanic, aunque aparecen en una web  sobre los perritos del naufragio, sin más datos)

La enorme tragedia que supuso en vidas humanas el hundimiento del Titanic no permitió que en aquellas fechas se pensase en las vidas animales que también sucumbieron. Más de cien años después del terrible suceso, es tiempo de recordarlos.

UN PERRO HA MUERTO ( Poema de Pablo Neruda)

Mi perro ha muerto….
 No hay adiós a mi perro que se ha muerto….

Y yo, materialista que no cree
en el celeste cielo prometido
para ningún humano,
para este perro o para todo perro
creo en el cielo, sí, creo en un cielo
donde yo no entraré, pero él me espera
ondulando su cola de abanico
para que yo al llegar tenga amistades. 

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Fuentes: Wikipedia; Spartandogs; Cibernautica; El rincón del perro; Laguiago; La proa del titanic; Enciclopedia Titanica.

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