BERLIN, 1945

BERLIN, 1945

Berlin

A las 02:41 de la mañana del 7 de mayo de 1945, en los cuarteles de la SHAEF ( Cuartel General Supremo de la Fuerza Expedicionaria Aliada) en Reims (Francia), el Jefe del Estado Mayor del Alto Mando de las fuerzas armadas alemanas, el general Alfred Jodl, firmó el acta de rendición incondicional para todas las fuerzas alemanas ante los Aliados. Este Acta incluía la frase «todas las fuerzas bajo el mando alemán cesarán las operaciones activas a las 23:01 horas, hora de Europa Central, el 8 de mayo de 1945».

En un reportaje que estuve viendo hoy, 9 de mayo de 2015, “Día D, la historia de los soldados” (este es el primero, son cuatro), del Canal Historia, el historiador Peter Lieb, afirmaba que la Batalla de Normandía no solo había sido el elemento clave para este triunfo aliado, sino que tenía un significado mayor que se extendía en el tiempo, pues permitió que también europeos (ingleses y franceses sobre todo) y americanos (canadienses y estadounidenses), es decir, las tropas aliadas occidentales, llegasen a Berlín al mismo tiempo que los rusos. Decía este historiador que Berlín era ya una ciudad destinada a caer en manos del avance ruso, pero que solo la llegada de los aliados, gracias a la batalla de Normandía, permitió que Rusia no se hiciese con el control total de Alemania.

Muchas veces se ha hablado de cual sería la situación de Europa y del mundo si Alemania hubiese ganado la guerra (hay multitud de teorías de historia-ficción al respecto), pero pocas veces se ha pensado en la Europa y en el mundo de postguerra con una Rusia ocupando Alemania, como lo hizo con todos los territorios europeos que liberaba de la mano del nazismo. Podría no existir ni la Unión Europea, de la que hoy se conmemora su día. La Batalla de Normandía, concluía el reportaje televisivo, fue la que permitió que Europa sea hoy la que es.

Antony Beevor, que también aparece en ese vídeo de Canal Historia, en su magnífico libro “El día D. La Batalla de Normandía”  , cuenta en la pag. 266 lo siguiente:

“En el Hospital Pasteur los aliados se encontraron con más de seiscientos heridos alemanes. El capitán Koehler, un cirujano de batallón incluido en el 22º Regimiento de Infantería que tenía buenos conocimientos de alemán, fue nombrado responsable del centro. Aunque la cooperación que le prestaron el coronel alemán y su equipo médico fue excelente, a Koehler no pudo más que impresionarle la elevada tasa de mortalidad en el hospital, debida en gran parte a la falta de preparación de los pacientes antes de ser sometidos a una intervención quirúrgica. También le causó estupor el gran número de AMPUTACIONES totalmente innecesarias que se realizaban. ‘Era muy evidente la tendencia germánica de actuar en los casos quirúrgicos sin tener en cuenta las consecuencias en la vida del paciente’, escribiría.”

Al leer este párrafo, apunte en las notas de mi e-book que tenía que buscar algo respecto a la vida civil de estos soldados con amputaciones una vez terminada la guerra. En este artículo se muestra un vídeo de la vida de Berlín en 1945, y lo primero que se ve es a un hombre de una sola pierna caminando con muletas entre los escombros.

No se ve ninguno más, pero ya me ha resultado significativo.

Sin título

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