JÚPITER Y THÉTIS

JÚPITER Y THÉTIS

Júpiter y Thetis, Jean Auguste Dominique Ingres 1811

ILIADA (CANTO I)

488] El hijo de Peleo y descendiente de Zeus, Aquiles, el de los pies ligeros, seguía irritado en las veleras naves, y ni frecuentaba el ágora donde los varones cobran fama, ni cooperaba a la guerra; sino que consumía su corazón, permaneciendo en las naves, y echaba de menos la gritería y el combate.

493] Cuando, después de aquel día, apareció la duodécima aurora, los sempiternos dioses volvieron al Olimpo con Zeus a la cabeza. Thétis no olvidó entonces el encargo de su hijo: saliendo de entre las olas del mar, subió muy de mañana al gran cielo y al Olimpo, y halló al largo vidente Cronida sentado aparte de los demás dioses en la más alta de las muchas cumbres del monte. Acomodóse Thétis en el suelo ante él, abrazó sus rodillas con la mano izquierda, tocóle la barba con la derecha y dirigió esta súplica al soberano Zeus Cronión, hijo de Cronos:

503] ¡Padre Zeus! Si alguna vez te fui útil entre los inmortales con palabras a obras, cúmpleme este voto: Honra a mi hijo, el héroe de más breve vida, pues el rey de hombres, Agamenón, lo ha ultrajado, arrebatándole la recompensa que todavía retiene. Véngalo tú, próvido Zeus Olímpico, concediendo la victoria a los troyanos hasta que los aqueos den satisfacción a mi hijo y lo colmen de honores.

511] Así dijo. Zeus, que amontona las nubes, nada contestó guardando silencio un buen rato. Pero Thétis, que seguía como cuando abrazó sus rodillas, le suplicó de nuevo:

514] Prométemelo claramente, asintiendo, o niégamelo pues en ti no cabe el temor para que sepa cuán despreciada soy entre todas las deidades.

517] Zeus, que amontona las nubes, díjole afligidísimo:

51] ¡Funestas acciones! Pues harás que me malquiste con Hera, cuando me zahiera con injuriosas palabras. Sin motivo me riñe siempre ante los inmortales dioses, porque dice que en las batallas favorezco a los troyanos. Pero ahora vete, no sea que Hera advierta algo; yo me cuidaré de que esto se cumpla. Y si lo deseas, te haré con la cabeza la señal de asentimiento para que tengas confianza. Éste es el signo más seguro, irrevocable y veraz para los inmortales; y no deja de efectuarse aquello a que asiento con la cabeza.

528] Dijo el Cronida, y bajó las negras cejas en señal de asentimiento; los divinos cabellos se agitaron en la cabeza del soberano inmortal, y a su influjo estremecióse el dilatado Olimpo.

531] Después de deliberar así, se separaron: ella saltó al profundo mar desde el resplandeciente Olimpo, y Zeus volvió a su palacio.

ReferenciaLa Iliada, de Homero – en Apocatastasis: Literatura y Contenidos Seleccionados.

ImagenJúpiter y Thétis, de Jean Auguste Dominique Ingres (Museo Granet, Aix en Provence, Francia). Pintado en el año 1811 en Roma,  el gobierno francés compró la pintura en el año 1834 y François Marius Granet, lo llevó a su museo, donde se encuentra hasta hoy. De la página: Ancient Hellas (Greece)

 

 

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