¿HUNGRÍA EN VALLADOLID?

¿HUNGRÍA EN VALLADOLID?

simbolos_hungria_esteban_7528Corona de San Esteban, cetro, orbe, espada y manto, símbolos de Hungría

Últimamente se está hablando mucho de Hungría, un país cuya fascinante historia no puede quedar secuestrada por el “lado oscuro” de su reciente política ultraconservadora y xenófoba. De la historia de Hungría se ocupan poco las crónicas televisivas, pero la nación magiar ha aportado muchísimo a la propia historia de Europa y también a la de Castilla.

Y curiosamente “pudo” llegar a tener una visible presencia en Valladolid. Empecemos por el principio.

san-eusebio-vercelli

En el siglo XIII una orden religiosa católica es creada en Hungría por el beato Eusebio de Estrigonia (1200-1270), natural de la ciudad húngara de Esztergom, cercana a Budapest. Esta ciudad, salvada de las invasiones mongolas, fue cedida por el rey Bela IV de Hungría al Arzobispo de la Diócesis en 1249, momento desde el que el jerarca de la Iglesia obtuvo el control y derechos absolutos sobre la ciudad. Así, todos los ermitaños que llevaban siglos habitando pacíficamente las montañas Jakab, entre las colinas Patacs y Ürög, y donde existía un claustro de ermitaños desde 1225, pasaron a depender administrativamente (además de jerárquicamente por sus votos eclesiásticos) del Arzobispado de Esztergom.

Dotado del Reglamento básico ordenado por el Arzobispo, en 1250 el beato Eusebio  se convirtió en el guía de los eremitas que habitaban las montañas, construyendo un monasterio en la colina de Pilis, el Monasterio de la Sancta Crux (o Monasterio de Pisilia), a donde se trasladó con otros seis religiosos.

Eusebio fundó así La Orden de San Pablo, Primer eremita u Orden Paulina (en latín: Ordo Sancti Pauli Primi Eremitae), a través del documento Vitae fratum, una especie de visto bueno del Papa para que, en 1263, el obispo de Veszprém, de donde dependía el Monasterio, tuviera a bien reconocerla como nueva orden monástica bajo la Regla de los canónigos regulares de San Agustín. El Obispo consintió, siempre y cuando no aumentase el número de ermitaños. Así estuvieron durante años hasta que, en 1309, dado el aumento de fieles seguidores, el Papa Clemente V permitió la constitución formal de la Orden que se instaló en el Monasterio de la Montaña de San Pablo, sobre la ciudad de Buda, centro principal paulino.

Hasta el momento de la aceptación papal, la orden solo pudo crecer de forma lenta y pausada a través de pequeños centros por toda Hungría, Transilvania y Croacia. Después, su expansión es más evidente. Sin embargo, hay quien atribuye una llegada de los paulinos a Castilla, en una fecha tan temprana como 1276, a través de la fundación del Convento de San Pablo en Valladolid por la joven reina de Castilla, Violante de Aragón y Hungría, en honor a esta orden eremita húngara. Pero es un error.

Ahora veamos si pudo haber sido posible esa presencia húngara en Valladolid.

La orden paulina era conocida en toda Europa durante la Edad Media y al parecer, también en las cortes católicas de Portugal y España. Pero la amistad con la órden húngara bien pudo ser una cuestión política más que religiosa, ya que toda la familia real de Hungría gozaba entonces de la apreciación popular por su extensivo ejercicio de la caridad y la ayuda a los más necesitados, y también, del beneplácito papal por su contribución a la Iglesia.
BOTON_4Violante de Aragón y Hungría, nació en la ciudad de Zaragoza (en el reino de Aragón), hija del rey aragonés Jaime I “El Conquistador” y de su segunda esposa, Violante de Hungría (será nombrada en adelante como Iolande, su nombre no castellanizado, para no confundirla con su hija), que era medio-hermana de Santa Isabel de Hungría (hija del rey Andres II de Hungría también, pero de su primera esposa), que fue una dama caritativa canonizada en el año 1236, precisamente en el año del nacimiento de Violante, convirtiéndose en un símbolo de caridad cristiana para toda Europa. Su culto se extendió muy rápida y profundamente desde los territorios germánicos, polacos, húngaros y checos, hasta los italianos, ibéricos y franceses. También era hija de reyes húngaros (Bela IV y su mujer María de Lascaris), Santa Margarita de Hungría, ofrecido a Dios por sus padres si libraba a Hungría de los tártaros. Y así podríamos nombrar a más parientes regios húngaros santos o canonizados.

Iolande de Hungría (1215-1251), descendiente de la poderosa casa húngara de los Árpad, era hija de del rey Andrés II de Hungría y de su segunda esposa Yolanda de Courtenay. Era además, prima de San Luís, rey de Francia, y nieta del emperador latino de Constantinopla, Pedro de Courtenay. Así que la importancia de la muy cristiana familia real húngara es evidente que radicaba en la alta consideración de su linaje. Y luego, apoyaba a la Orden Paulina.

Y finalmente, la hija de Iolande de Hungría, Violante de Aragón (1236-1301), nacida un año después de las nupcias matrimoniales, fue desposada por Alfonso, el futuro Rey Alfonso X el Sabio, en la Colegiata de Valladolid el 26 de diciembre de 1246, cuando tenía tan solo 10 años de edad y su esposo veinticinco. Tal vez, este matrimonio fuera el colofón al acuerdo territorial entre ambas coronas firmado ese año, el Tratado de Almizra, que fijaba las fronteras entre Castilla y Aragón, pero supuso también un matrimonio ventajoso entroncado en una de las familias con más ascendencia regia y cristiana de Europa.

Los esposos tardaron en tener hijos. Cuando Alfonso fue coronado rey en 1252, tenía ya varios hijos bastardos, así que culpó a la joven niña del fracaso de su deber como reina procreadora. Cuenta la leyenda que guardó cama en un paraje alicantino y después, en 1253, quedó encinta, siendo desde entonces conocido el sitio como  «Pla del Bon Repós» (“Llano del buen reposo”). Violante llegó a concebir 11 vástagos (entre ellos Sancho IV, quien sería rey de Castilla junto a su esposa María de Molina) y falleció a los 74 años en Roncenvalles, en Navarra.

Con Violante, y su poderosa y religiosa familia, es posible que cierta influencia húngara se dejara sentir en el reino castellano, pero solo posible. Sí que se sabe que la joven reina administró en nombre propio ciertos territorios, como la localidad de Hervás (Cáceres), y concedió privilegios y prebendas. También procuró el asentamiento de órdenes religiosas en su reino, pero todo ello formaba parte de un patronazgo bastante frecuente entre las reinas medievales, que ostentaban el señorío de la villa. Se sabe que Violante influyó en el asentamiento de las residencias de frailes mendicantes, como franciscanos y dominicos, pero no llegó a traer a Castilla monjes de la recién creada Orden de San Pablo, Primer eremita. No. El Convento de San Pablo no fue una fundación pro-húngara.

830 1 Iglesia San Pablo Valladolid-Cathedral cities of Spain 1909- William Wiehe Collins (1862-1951)Iglesia San Pablo Valladolid (1909) de William Wiehe Collins (1862-1951)

Es frecuente atribuir la fundación del Convento de San Pablo de Valladolid a la ya reina Violante de Castilla por la mención que de ello hace la obra del archivero y director del Archivo de Simancas, Julian Paz y Espeso (1868-195?), quien así lo hace constar en 1897:

“La fundación del Monasterio de San Pablo, ya relatada por cuantos de él se han ocupado débese á la Reina Doña Violante, mujer de Don Alfonso el sabio, que mandó al Concejo de Valladolid escribir al Padre Provincial de los Dominicos pidiéndole con recomendación de S. M. que enviase religiosos para fundar un Convento en dicha ciudad.” (Julián Paz y Espeso; “El Monasterio de San Pablo de Valladolid: noticias históricas y artísticas sacadas de varios documentos”; Imprenta: La Crónica Mercantil; 1897; pag.9).

Sin embargo, el historiador vallisoletano Jesús Mª Palomares Ibañez considera errónea esta afirmación y atribuye las primeras gestiones para la instalación del convento a los mismos religiosos dominicos, con fechas anteriores incluso a la de la misiva de la reina, como se puede inferir de una carta enviada por el Concejo al padre provincial de los dominicos (la fecha que figura en la carta se refiere al año 1276 en el computo actual):

“Al  mui religioso prior provincial de la Orden de Predicadores. De nos el Concejo de Valladolit, salut en Jesuchristo. Sepades que la Reina nos embió mandar por su carta que vos otorgáramos aquel lugar que demandasteis para morada en Valladolit, desde la Cascajera hasta San Beneyto. Et a Nos plácenos mucho de corazón, lo uno por cumplir mandamiento de nuestra señora Reyna, loal porque entendemos que esto, que será en servicio de Dios, y honra del lugar. Et Nos llamamoma Vos que vengades poblar aquel lugar, en tal manera que los omes bonos que allí han sus heredamientos, si vos algo quieran dar de lo suio por su gracia, que lo recibades; en otra manera que se los compredes, segunt vos avinierados con sus dueños. Et enviamos vos esta carta seellada con nuestro seello pendiente en testimonio. Fecha carta viernes primero dia de mayo, era de mil y trescientos catorce años.” (AHN, Libro Becerro, fols 3 y 4, Jesús Mª Palomares Ibáñez; “Aspectos de la Historia del Convento de San Pablo de Valladolid”; Archivum fratrum praedicatorum XLIII; 1973; pag.95).

Aunque no es cierto que la fundación del Convento de San Pablo de Valladolid se debiese a la devoción de Violante de Castilla por la orden paulina húngara, no sería extraño que en los años difíciles de su infructuoso matrimonio, la joven reina Violante conociese y aún venerase a estos monjes contemplativos por influencia de su madre Iolande.

Jose de RiberaSan Pablo Eremita, por José de Ribera (1640)

La orden se forma en 1250 (aunque recordemos que no recibe el beneplácito papal hasta 1263), tras unos años muy convulsos para el reino húngaro por las invasiones mongolas. Es el año del nacimiento de su hermano Sancho de Aragón (1250-1275), quien sería abad en Valladolid y seguramente por ello estuviese más unido a su hermana que el resto de su familia que se encontraba en Aragón. En los años siguientes Violante asiste a otros acontecimientos de gran importancia emocional: el fallecimiento de su madre Iolande de Hungría, en 1251; la coronación de su esposo como Rey de Castilla con el nombre de Alfonso X, en 1252 (postulado, además, como Emperador de Sacro Imperio Romano Germánico entre 1256 y 1257); y el nacimiento de su primera hija, Berenguela, en 1253.

El año de 1275 es otro año significativo para Violante de Castilla. En ese año, su hermano Sancho de Aragón, tras ser capturado por los musulmanes, es ejecutado en el paraje conocido como “La Celada”, en la localidad jienense de  Torredonjimeno. Sancho, que además de abad en Valladolid, fue nombrado Arzobispo de Toledo en 1268, había ingresado en la Orden de la Merced, de gran tradición en el reino de Aragón (fundada por el barcelonés Pedro Nolasco, fue aprobada por la Santa Sede en 1265, y ampliamente apoyada por Jaime I de Aragón), dedicada al rescate de cristianos cautivos por los musulmanes. Tenía 25 años.

Plaza San Pablo

Es indudable que este fatal desenlace de la vida de Sancho de Aragón tuvo que hacer sufrir mucho a su hermana Violante, pero mucho más la muerte, en el mismo año de 1275, y en plena campaña contra los musulmanes benimerines, de su hijo, el Infante Fernando de la Cerda, heredero al trono de Castilla. La reina Violante procuró siempre que la Corona de Castilla recayese en los herederos de su hijo varón primogénito sin llegar a conseguirlo. Finalmente, el reino fue a parar a manos de su otro hijo, Sancho IV.

Todo esto en una sociedad tan sacralizada como la Medieval, tenía que hacer que se acercase a la religión como consuelo. Cierto es, que entre los años 1250 y 1275, la reina Violante de Castilla había podido reunir en su ánimo alegrías y pesares suficientes como para querer patrocinar la fundación del Convento de San Pablo de Valladolid. Sin embargo, su impulso solo será materializado por la reina María de Molina (1264-1321), esposa de Sancho IV y tres veces reina de Castilla, quien dedicaría grandes esfuerzos para que se llevara a cabo la construcción formal del Convento de San Pablo. Y también tenía sus motivos.

maria1María de Molina y Fernando IV ante las Cortes de. Valladolid (de Antonio Gisbert).

María de Molina, quien se había enfrentado a la reina Violante de Castilla por la herencia del reino, no había obtenido la legitimidad papal de su matrimonio ni por lo tanto, la de sus hijos (Sancho se había casado antes, en 1270, cuanto contaba 12 años de edad, con Guillerma de Montcada, bajo la fórmula “sponsalia per verba de presenti”, es decir, sin conocerse: y además María de Molina era su tía). En el momento de la coronación de Sancho IV, en 1284, tras alzarse contra su padre (Alfonso X) y a la muerte de este, sus hijos fueron excomulgados por el papa y considerados bastardos. La legitimidad del matrimonio y vástagos fue un problema durante todo el reinado de Sacho y María de Molina, porque no fue conseguida hasta noviembre de 1301, cuando se recibe la Bula del Papa Bonifacio VIII. Ese mismo año, en Roncesvalles (Navarra), donde se encontraba descansando al volver de Roma tras obtener el jubileo, fallecía la reina Violante de Castilla.

Pero antes, en 1295, al quedar viuda, María de Molina se convirtió en reina-tutora de su hijo Fernando, menor de edad, futuro Fernando IV. Como su hijo aún era considerado bastardo, la reina reclama, y logrará, apoyos en las Cortes de Valladolid de ese año. Sin embargo, el nuevo rey falleció tempranamente, en 1312, así como también su esposa la reina Constanza, por lo que María de Molina vuelve a ejercer la tutela regia, esta vez, de su nieto Alfonso XI de un año de edad, y es reina de Castilla por tercera vez.

Los esfuerzos de la reina por la legitimidad de su descendencia y por los problemas que acarrearon las tutelas, pueden hacer entender el entusiasta patronazgo hacia las construcciones religiosas de Valladolid (y en el reino de Castilla, con varias fundaciones más en su nombre), y el apoyo incondicional a los dominicos mendicantes. Pero también profesó sincero amor a la orden. A su muerte dejó en testamento a los frailes dominicos de San Pablo, las rentas que le pertenecían por el portazgo de la villa y, según Jose Mª Palomares, pidió ser amortajada con los hábitos blancos de la orden (el cronista de Castilla en 1572, Ambrosio de Morales, describe sin embargo su mortaja como: “en hábito honesto, sin letra alguna”).

Curiosamente, no es enterrada en San Pablo, sino en el Monasterio de las Huelgas Reales (Santa María la Real de Huelgas), de la Orden del Císter, construido por su patronazgo en su cedido palacio de la Magdalena, extramuros de la ciudad, en el año 1282.

998 2 Sepulcro Maria de Molina-Mº Huelgas Reales-ValladolidSepulcro de María de Molina en el Monasterio de las Huelgas Reales 

El Convento de San Pablo quedaba entonces unido a la Orden de los Dominicos desde el primer impulso de Violante de Castilla y por patronazgo regio de María de Molina. Éstos frailes mendicantes, nacidos por fundación de Santo Domingo de Guzman en 1216, se habían instalado ya durante este siglo en varios conventos en Castilla, bajo la advocación de San Pablo apóstol, como primer predicador, por lo que nada tenían que ver con el santo eremita de la fundación paulina. Entre 1216 y 1276 se habían fundado, dedicados a San Pablo, los conventos de Segovia (1218), Palencia (1219), Burgos (1224) y también habían fundado otros conventos dominicos bajo diferentes advocaciones, como San Esteban de Zamora (1219), San Esteban de Salamanca (1230) o Santo Domingo de León (1261).

En Valladolid, se instalan en los terrenos denominados de la Cascajera “el qual es el mejor y mas saludable que tiene la referida villa por estar al septentrión en alto y por la misma parte vecino del Pisuerga.” La cofradía llamada de “La Cascajera” es el nombre con el que se conocía a la asociación de los notables de la Villa, que además donaron a los frailes casas y terrenos adyacentes, con sus huertos y derechos. En la zona donada existía ya una ermita (primera residencia dominica con el patronazgo de Violante de Castilla) conocida como Santa María del Pino, nombrada así por un gran pino que crecía al lado de ella y que “un supprior que a la sazón era, por cierto respecto que tuvo un día, en tanto que los frailes comían, le hizo cortar sin dar parte dello a nadie.” Desde su fundación, el convento mantuvo ese pino como símbolo de su orden en el Monasterio.

En 1398, será otra reina castellana, Doña Beatriz de Portugal (1373-1420), esposa del rey Juan I de Castilla (1358-1390), quien retome el proceso de donaciones para ampliar el Convento y cede a los dominicos “todo el solar que es dentro de la mi villa de Valladolid de como se contienen de unas casa nuevas que […] son cerca de la Puerta del Bao, fasta la Puerta del Postigo que llaman de San Pablo de dicho monasterio.” En el siglo XV, el cardenal fray Juan de Torquemada (tío del inquisidor general Tomás de Torquemada) se encargará de sufragar las obras para la ampliación del Templo que pierde ya su forma mendicante. Continuó su obra fray Alonso de Burgos, obispo de Palencia y después fueron numerosos los mecenas de este Templo, pero ninguno tan generoso como el Duque de Lerma, quien, una vez adquirido el patronato del convento en 1601 con el traslado de la capitalidad a Valladolid, costeó la reforma de su fachada principal y dotó al convento de numerosas obras de arte.

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En esta imponente Iglesia de San Pablo (es lo que queda hoy de la construcción conventual, ya desaparecida) fueron bautizados los reyes Felipe II y Felipe IV. Para el primero, se tuvo que recurrir a una añagaza y sacar al infante por una de las ventanas del Palacio de Pimentel para poder ser bautizado en este templo porque de haber salido por la puerta del Palacio habría tenido que ser bautizado en la Iglesia de San Martín.

Así, el gran Felipe II fue paulino, pero sin tener ninguna relación con la orden nacida tres siglos antes en  la lejana Hungría y de tanta tradición cristiana medieval. Los primeros paulinos instalados en un país de lengua castellana, fueron los que llegaron a España en el año 2011, encargados de restaurar la vida monástica en el Monasterio de Yuste (Cáceres) y por lo tanto nunca habían ocupado ningún monasterio ni advocación en Valladolid, ni en Castilla, ni en ninguna de las tierras americanas de la Corona. No.

AlmaLeonor

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