HISTORIA CON ALMA: MUROS Y FRONTERAS

HISTORIA CON ALMA: MUROS Y FRONTERAS

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Este fue el primer programa de HISTORIA CON ALMA, de la nueva y tercera temporada de TEMPUS FUGIT, el programa de Radio de Huercal de Almería en el que colaboro junto con los magníficos e incansables investigadores del misterio Oscar Fábrega Calahorro, Antonio Jesús López Alarcón y el genuino Moser.

En este pasado programa del día 25 de Septiembre tratamos de una manera un poquito más extensa de lo habitual, un tema que nos ha impactado mucho durante todo el verano y que nos sigue azotando las conciencias a día de hoy: Los muros de la vergüenza con los que se están encontrando todos aquellos que huyen de la guerra, la pobreza, la desidia y la falta de libertades y oportunidades de futuro.  Hemos hablado un poquito de lo absurdo de las fronteras en un mundo que cada vez se está blindando y encogiendo más, cuando el pasado se nos antoja cada vez más multicultural por la cantidad de movimientos de población que han sucedido a lo largo de la historia.

El programa, que es el sexto de esta tercera temporada, se completa con EL GRIS, que habló sobre el Iluminado a pilas… ya veréis de quien se trata; Álvaro Anula, que en su sección LA ESPAÑA EXTRAÑA, nos contó la historia del Gigante de Tarragona; y Oscar Fábrega, que en su sección NEWS OF THE WORLD, habló sobre el falso pterodáctilo que según algunos había sido representado en unas pinturas rupestres…

Todo esto y algo más, pudo escucharse el domingo día 25, a las 21.30, en Candil Radio, y como siempre pinchando aquí y en la imagen siguiente.

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MUROS Y FRONTERAS

Hola buenas noches queridos Fugitivos, ya tenía ganas de estar de nuevo aquí con todos vosotros en Tempus Fugit ¿Qué tal vuestro verano?

En estos meses de verano hemos asistido, seguimos y seguiremos asistiendo a trágicos episodios de cientos de inmigrantes y refugiados que han muerto engullidos por las aguas, o asfixiados en remolque de camión, o extenuados por largas caminatas entre muros y alambres de espino (o concertinas asesinas en muchos casos), mientras trataban de huir de un horror para acabar, sin saberlo (o sabiéndolo quizá, lo que sería más terrible aún), en un horror diferente, pero horror al fin y al cabo. Muy horrorizados nos hemos quedado todos con la imagen del niño Aylan, de 3 años, muerto en las playas turcas cuando trataba de llegar a Europa con su familia. Pero es que son muchos, muchos niños, mujeres, hombres…  los que dejan su vida al pie de nuestras fronteras.

Los que si consiguen llegar a Europa, o a cualquier otro lugar que para ellos representa el ideario de la libertad, los derechos, el trabajo y la vida, se encuentran con otras fronteras casi igualmente infranqueables: hostilidad institucional, violencia xenófoba y en el mejor de los casos (trágicamente hay que decir que en el mejor de los casos), una vida marginal y clandestina condenada por el epíteto “sin papeles”. Afortunadamente, y eso no podemos olvidarlo, organizaciones solidarias y mucha gente anónima que se han volcado en todas partes para ofrecer un poco de luz y ayuda a muchas de estas personas.

Unas escenas terribles y un drama humanitario de gran calibre… Que ya hemos abordado aquí en Tempus Fugit… ¿pero que debemos aprender de ello, que nos puede enseñar la Historia al respecto?

Si, fue un magnífico primer programa de inicio de temporada.

Pues la moraleja que debemos tratar de extraer de esta tragedia, y que por lo visto aún no hemos aprendido, es que el hombre, que la historia del hombre, es un continuum superador de fronteras. Cualquier frontera que haya existido en la historia, bien sea impuesta por la naturaleza (montañas, mares, ríos o desiertos de arena o hielo) o por la codicia de los hombres (muros, fronteras, alambradas…), por muchas que se alcen, siempre  existirán hombres (en el sentido general, hombres y mujeres), que encuentren la forma de salvarlas, de destruirlas, de superar esos muros y fronteras y de construir caminos para los que vengan detrás… Y de eso vamos a hablar en este primer programa, de MUROS Y FRONTERAS.

Que han existido siempre…

Sí, y de muy diversas clases. Las primeras fronteras que franquearon los hombres fueron naturales. Empezando por nuestra propia anatomía. Puestos en pie, salimos de África, recorrimos miles y miles de kilómetros, y llegamos a todos los rincones del planeta, encontrando fórmulas para sobrepasar las fronteras naturales que nos impedían crecer y desarrollarnos.  Sobrevivir a la Edad del Hielo tuvo que suponer un reto más que impresionante. Y lo hicimos. Atravesamos el Estrecho de Bering, que fue una de esas grandes fronteras primigenias, para llegar a América, pero también lo fue la penetración en Europa en el Pleistoceno Medio (hace entre 900.000 y 500.000 años), cuando se encontraron con lo que ha llamado la “Wooden Courtain” o una cortina boscosa muy frondosa que en realidad suponía una frontera casi infranqueable para unos homos que aún no dominaban muy bien el fuego.

¿Y las primeras fronteras, cuando surgen?

Pues los primeros hitos fronterizos, digámoslo así, podrían ser lo que conocemos como construcciones megalíticas. Aún desconocemos mucho de estas construcciones, pero hay teorías que apuntan a que pudieron ser marcas de propiedad de un territorio por parte del grupo que ha construido el túmulo y que ha guardado dentro de él los restos de sus antepasados.

Y así, desde los inicios del Neolítico, las aldeas y poblados se construían a menudo con algún tipo de, digamos, mecanismo disuasorio (ya fuese un muro o un foso) como defensa frente a otros grupos o frente a animales salvajes.

Con el tiempo esas defensas se ampliaban con murallas, altos muros, atalayas de observación y solo una o unas pocas puertas de acceso. Pero este amurallamiento, digamos, de tipo urbano, pudo tener varios fines: religioso-votivo, comercial-mercantil o militar-defensivo. Y todo eso podía darse a la vez incluso.

En todo caso estos no eran “muros de contención” de posibles invasiones masivas porque eran endebles, se construían de adobe y/o madera. En la mayoría de los casos, eran construcciones para delimitar un espacio comunitario propio, que beneficiaba a sus habitantes y excluía de esos beneficios a los foráneos, incluidos los propios pobladores extramuros, no necesariamente solo a los extranjeros.

Pero las murallas de una ciudad protegían a sus habitantes de posibles amenazas  exteriores, invasiones de todo tipo, eran construcciones principalmente defensivas y se constata su construcción en muchas excavaciones arqueológicas de ciudades de la antigüedad.

Si, por supuesto. Por ejemplo en la Biblia se habla de las Murallas de Jericó (una ciudad cananea que puede tener entre 11.000 y 9.000 años de antigüedad) construidas para protegerse de los israelitas, pero que merced a Josué y su invocación divina, con el toque de aquellas siete trompetas, las murallas cayeron. En realidad Jericó ya había sido arrasada antes por los acadios  (entre 1240 y 1200 a.C.), sin que sus muros sirvieran de mucho pese a no contar con las trompetas celestiales.

También la mitología nos cuenta, en boca de Homero, como los altos Muros de Troya disuadieron durante tiempos a los que codiciaban sus riquezas, pero las excavaciones demuestran que el sitio de Troya se destruyó varias veces a lo largo de la historia.

Y ya durante el clasicismo griego, conocemos los “Largos Muros” que unían la ciudad de Atenas con los puertos de Falero y El Pireo, que fueron una importante estrategia militar que les permitía tener acceso a los buques de guerra en caso de asedio a la ciudad, porque el asedio era el único medio antiguo de vencer una ciudad amurallada (además de la rendición, claro). Sin embargo con ocasión de la guerra  del Peloponeso, entre el 430 a. C. y el 429 a. C., los Largos Muros sirvieron de defensa, pero también de  tumba a los miles de ciudadanos atenienses que se refugiaron hacinados en ellos, al ser contagiados por la peste. Por si alguien piensa en un paralelismo con algún otro tipo de hacinamiento actual, allí eran los propios habitantes de la ciudad los hacinados, no extranjeros llegados en pateras.

Bueno, y todos conocemos, al menos por fotografía, la Gran Muralla China, de más de 21.000 km, cuya parte más antigua es del siglo V a.C. y la más moderna del siglo XVI, que fue construida para defenderse de las incursiones de las tribus nómadas de Mongolia y Manchuria. Sin embargo, hay que saber que en sus inmediaciones quienes están enterrados son más de diez millones de trabajadores muertos durante su construcción.

 Y los Muros romanos…

El limes…

El mundo romano se extendió por todo el mediterráneo estableciendo “limes”, los límites fronterizos de sus dominios. Eran fronteras administrativas y también por ejemplo utilizaron fronteras naturales como el Danubio (curiosamente el Mediterráneo no fue una frontera natural ni para Grecia ni para Roma), pero también marcaron delimitaciones con fuertes militares y puestos avanzados.

Los muros no tenían mucho sentido porque sus fronteras y limes variaron muchísimo durante toda la existencia de Roma, pero sí que los construyó, como por ejemplo en el Limes Germanicus en Alemania o los más conocidos de Gran Bretaña: el Muro de Antonino y el Muro de Adriano. Este último fue construido entre el año 112 y el 137, separando a lo largo de más de 117 km., de costa a costa, el territorio romanizado de los britanos al sur, del “bárbaro” de los pictos del norte. Pues bien, algunos estudios recientes afirman que era más una marca fronteriza comercial-tributaria que un muro de defensa que con tan solo algunos pequeños fuertes y varias torres de vigilancia, contaba con unas 90 puertas de acceso controlado.

El Imperio romano era enorme y sus fronteras, sus limes, eran continuamente franqueados por gentes de todas las partes del mundo conocido. Tanto de territorios conquistados por Roma como de otros que no lo eran. Todos querían ir al centro del Imperio.

Y aunque los muros no eran precisamente una de las estrategias más utilizadas por los romanos, sí que mantuvo en sus “limes” europeos varias guerras con los “bárbaros” germanos, ya desde el siglo II a.C. Pero también existió una penetración paulatina de estos pueblos, germanos y godos, tanto en grupos pequeños como grandes masas, durante siglos, y fue sancionada muchas veces con los llamados “Pactos de Hospitalidad”. Llegaron así a estar presentes en todos los territorios romanos, e incluso alcanzaron puestos en el ejército y la administración, obteniendo definitivamente la ciudadanía romana en el año 212 d.C. con el Edicto del Emperador Caracalla, concedida a todo el mundo.

El fin del Imperio, entre el año 476 y el 480, tuvo lugar, precisamente, cuando el rey de uno de esos pueblos, Odoacro de los hérulos, acabó por coronarse emperador. Pero Odoacro, como todos, era ya romano.

¿No sería ese uno de los peligros que muchos ven en estas olas de inmigración actuales, que acaben por imponer su política, su cultura e incluso su etnia?

Pues a todos los que se expresasen así, les diría que estos pueblos “extranjeros”, no romanos, pueblos “bárbaros”, foráneos, nómadas o seminómadas, inmigrantes que entraron en Roma primero y ocuparon toda Europa tras la caída del Imperio Romano, fueron los que conformaron las naciones que se formarían más tarde. Los artífices políticos de estas naciones, y los historiadores del nacionalismo del siglo XIX, buscaron en ellos, en los francos, germanos, visigodos, etc., el origen mítico de su existencia y muchas veces la justificación territorial de sus fronteras.

Toda la Edad Media y toda la Edad Moderna, es un continuo devenir de creación y modificación de fronteras, con territorios que se fragmentan, se pierden, se reconquistan y que se reparten entre los señores, nobleza y reyes, no como Estados consolidados, sino como bienes patrimoniales personales, territorios que también se heredan, ya fuesen unidos o fragmentados, que era lo más corriente. Carlomagno, de los francos, dividió sus territorios europeos entre sus hijos, y de ahí surgen con el tiempo Francia y Alemania. Pero entonces no formaban auténticos Estados al menos con el sentido que hoy otorgamos a esa palabra.

Hubo excepciones, como Vercingetorix en Francia, o Pelayo en España…

Sí, es verdad, en esa búsqueda ancestral se llegó incluso a mitificar héroes o caudillos anteriores Roma, como los galos en Francia o los numantinos en España, por ejemplo,  como una forma de reivindicar la resistencia ante el invasor, que en este caso eran los romanos, por cierto. Pero también fueron figuras rescatadas del olvido para justificar conquistas recientes, porque Vercingétorix, por ejemplo, no se conoce en Francia hasta 1828 y fue una figura exacerbada por Napoleón III para justificar la creación de su Imperio; o en el caso de los astures, aunque a Pelayo de orígenes oscuros se le hace descender más bien de nobles visigodos, sirve para mitificar la Reconquista española frente a los musulmanes de Al-Andalus.

Prácticamente hasta el fin de la Primera Guerra Mundial, en el primer cuarto del siglo XX, las fronteras de Europa no estuvieron conformadas, más o menos como las conocemos ahora…

E incluso del mundo…

Efectivamente, incluso del mundo, ahí están los protectorados y las colonias, que más tarde se independizarán y crearan nuevas fronteras… fronteras que nunca han dejado de modificarse en realidad, incluso hasta nuestros días en algunos casos, por ejemplo con el territorio de la antigua Yugoslavia hoy totalmente fragmentado. Pero me da mucha pena, que por ejemplo algunos se vanaglorien de sus fronteras, como la frontera entre España y Francia que es la más antigua de Europa.

Eso lo dijo también Manuel Fraga…

Sí. Y aunque esta inmovilidad territorial ha sido cierta, presumir de una frontera me parece muy triste. Y esta concretamente fue pactada en 1659 con la corona francesa en el Tratado de los Pirineos (entre Felipe IV y Luis XIV), para poner fin a la guerra iniciada en 1635 en el marco de la Guerra de los Treinta Años, una guerra que también modificó las fronteras europeas (todas las guerras modifican fronteras). Para ello se organizó un evento en la Isla de los Faisanes, una isla natural en el río Bidasoa que hoy en día es un territorio compartido entre los dos países por seis meses, desde febrero a julio es española y los otros seis meses, francesa.

Ahora es francesa entonces….

Sí, estamos en periodo francés, efectivamente.

Pero los muros que se han construido desde la segunda mitad del siglo XX, desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, tienen la particularidad de que no son meramente fronteras territoriales, ni especialmente muros defensivos ni comerciales… llegamos a “construir” un muro ideológico, el “Telón de Acero”, que condicionó toda la política internacional hasta prácticamente el final del siglo, una política de bloques (occidente y del este)  que quedó materializada con el “Muro de la Vergüenza”, un muro realizado para impedir la libre circulación de las personas, del mismo modo como durante la guerra se construyeron muros para configurar guetos.

El muro de Berlín, el que se derribó, con gran alegría general de todo el mundo el 9 de noviembre de 1989…

Sí. Pero fíjate que desde entonces, se han construido muchos muros… Hoy puede haber en el mundo cerca de 40.000 km de muros fronterizos, y lo más trágico es eso, que se han construido después de celebrar en todo el mundo el derribo del Muro de Berlín. Y como sabemos se siguen construyendo…

Muchos de los muros de hoy son solo muros de contención de inmigrantes como por ejemplo, uno de los más antiguos (desde los años sesenta), el muro que separa la parte Turca de la Griega en la isla de Chipre. Y relacionado con este ámbito en el 2013 se construyó un muro que separa la frontera entre Grecia y Turquía y otro entre Bulgaria y Turquía (que se sigue  ampliando)… daos cuenta de que Turquía aspira a entrar en la UE… también es de contención migratoria el moderno muro entre EEUU y México que se empezó a construir en el 2007 sobre una frontera ya muy militarizada; y también es un muro de contención de inmigrantes la Valla fronteriza entre las españolas Ceuta y Melilla y el territorio marroquí, una línea de contención migratoria, con recientes polémicas a causa de la utilización de las terribles concertinas o las “devoluciones en caliente”, ilegales según los tratados internacionales.

Existen incluso muros internos, dentro de un país, que tristemente solo sirven de contención de la migración pobre, como en Brasil para contener el avance de las favelas (viviendas de gentes de muy baja condición económica) hacia zonas más favorecidas, o en Perú en la zona La Molina-Ate, con el mismo fin.

También se han construido muros “antiterroristas”

Si, en Belfast por ejemplo existe, desde hace años, una línea de cerca de 100 pequeños muros que separan la zona de población católica de la protestante, que es aceptado por la población además, y que también es una separación económica, aunque con una justificación oficial antiterrorista.

Y con el mismo argumento, “para garantizar la seguridad”, se empezó a construir la Barrera Israelí de Cisjordania (hubo varias reuniones en la ONU para buscar otro nombre que no fuese “muro”, hasta ahí llega la cosa), un proyecto que cuenta con más de 700 km. de altos muros (de hasta 60 mt en algunas zonas) pero que en algunos tramos se interna en territorio palestino por lo que es considerado ilegal por la comunidad internacional que poca presión ha ejercido hasta ahora y sigue construyéndose.

También son considerados muros “por seguridad”, el que rodea el Sahara Occidental con el fin de minar su deseo independentista de Marruecos … y otros muchos muros fronterizos e ideológicos con la misma estrategia “por  seguridad”, como el que separa las dos Coreas desde el fin de la guerra en 1953… y todos los construidos tras varias guerras en los últimos veinte años: en África (Botswana-Zimbabwe) y Asia (India-Pakistan; Uzbekistán en toda su frontera), y también en Oriente Medio, sobre todo desde la Guerra del Golfo hay muros entre Kuwait-Irak, entre Irak-Arabia Saudí…

Y podríamos seguir… con varios muros más en todo el mundo.

Muros y Fronteras que pretenden que miles de personas, o no puedan salir de unos territorios o no puedan entrar en otros. Y que han demostrado que son un completo fracaso: no han frenado las migraciones, causan miles de muertes, hacen los éxodos masivos más peligrosos y favorecen a las mafias que trafican con estas personas. Hoy deberíamos incluso plantearnos reescribir las definiciones de inmigrante, refugiado y exiliado (y sobre todo el epíteto “sin papeles”), porque con el panorama que existe en un mundo que está totalmente globalizado también para la guerra, el hambre y la falta de horizontes, tal vez no existan entre ellas diferencias muy significativas en realidad. Ni deban utilizarse para justificar tantos muros.

AlmaLeonor

 

 

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