PARÍS, JE T’AIME (2)

PARÍS, JE T’AIME (2)

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PARÍS, 14 DE NOVIEMBRE DE 2015

Nos han vuelto a golpear. Con un mazo. Un mazazo terrorista. El 14 de noviembre de 2015. En París. Otra fecha y otro lugar para el recuerdo perenne contra todo tipo de terrorismo.

Lo primero que se me ocurre pensar en las víctimas del atentado. En los fallecidos, los heridos y sus familiares y amigos. Estar a su lado, solidarizarme con su dolor. Es una pequeña contribución, muy pequeña, al sufrimiento y a la muerte. Pero sentimos, siento, que hay que expresarlo. Y así lo digo. Toda mi solidaridad para con ellos. Toda.

Luego me vienen a la memoria muchas cosas, muchos momentos conocidos, muchos dolores sufridos a través de otras víctimas bajo los mismos parámetros del terrorismo. Del terrorismo de ETA que vivimos y sufrimos en España durante muchos años, con atentados continuos y continuas muestras de solidaridad, indignación, ira y miedo. Y entonces me asalta la indignación y la ira (tal vez). El miedo no. O al menos eso creo. En la distancia, el miedo se agazapa y aparece cuando menos lo esperas. Pero ahora mismo, miedo no.

Y luego me vienen a la cabeza otras muchas cosas.

Primera: Los autores.

El yihadismo terrorista musulmán. Terroristas. Una parte de los yihadistas. Una parte de los musulmanes. No todos los musulmanes son yihadistas ni todos los musulmanes yihadistas son terroristas, pero a lo mejor no es cierto tampoco que todos los terroristas SON musulmanes. Igual pasaba en España cuando vasco era sinónimo de terrorista en el ideario colectivo y cuando a muchos vascos les costaba sangre y miedo convencer de su desvinculación con el terrorismo. Ahora resulta que algunos de los terroristas muertos, detenidos o identificados son europeos. Nacidos en Europa. Educados en Europa. Son europeos. Son musulmanes. Son yihadistas. Y son terroristas.

Segunda: Las causas.

El terrorismo yihadista musulmán ¿es una cuestión de religión? No lo creo. Al menos no del todo. Como tampoco el terrorismo de ETA era SOLO una cuestión política. Si pensamos en un grupo terrorista como un colectivo con derechos, políticos o religiosos o económicos, ya nos han vencido. Al final se convierte en una mafia, una forma de vida para las gentes que, tal vez, no tengan muchas más oportunidades. Pero es su elección hacerlo (hay muchos en su situación que no matan). El terrorismo es una forma de dominio, de poder ejercido con violencia. El terrorismo no respeta nada, ni a sus propios miembros ni a su propia “supuesta” ideología o religión. Por eso no pueden ser siquiera llamados “Estado”, ni islámico ni de ninguna clase. Es terrorismo. Matar en nombre de Dios es accesorio, es una amalgama para sus propios miembros. El terrorismo es una lacra en sí.  Las causas del terrorismo es propagar el miedo y el terror.

Tercero: Las víctimas.

Después de lo que he dicho al principio… Víctimas somos TODOS. En España no aprendimos a luchar contra el terrorismo de ETA hasta que no nos dimos cuenta de que las víctimas no eran solo aquellos a quienes mataban y a quienes, desde muchos sectores de la propia sociedad española (no solo vasca), se les criminalizaba con aquel “algo habrá hecho” que tanto oíamos todos, aunque ahora no lo queramos recordar. Nunca estuve de acuerdo con criminalizar a las víctimas de ninguna clase de violencia terrorista. Hacer eso es humillarse ante el terror. Las víctimas del terrorismo somos todos. Toda la sociedad. Toda la humanidad. Da igual el sector social hacia el que un grupo terrorista dirija sus ataques. Ahora es occidente (los EEUU objetivo principal del terrorismo islámico, pero también Francia, Reino Unido y España por su participación en la guerra de Irak), o los europeos sistemáticamente señalados por los terroristas en su soflamas medievales (Francia por ser un país “cruzado”, España por ser su idealizado Al-Andalus). Ahora nos vemos como objetivos potenciales y se nos criminaliza precisamente por ser occidentales, por sentir mayor apego hacia las víctimas de nuestro propio colectivo que hacia las víctimas, las muchísimas víctimas, de los propios países musulmanes donde actúan estos terroristas, en Irak, Irán, Líbano, Israel, Palestina… Siria. No pienso admitir que me criminalicen por ser occidental, una víctima potencial del terrorismo. Ni por solidarizarme (más) con quienes son, como yo, potenciales víctimas cercanas a mí, a mi sociedad, a mi cultura… a mi religión (aunque solo sea por educación y adscripción, que no por práctica). Es mi derecho solidarizarme con quien más siento a mi lado. Y lo seguiré haciendo. Lo que no exime que me haya mantenido siempre y me mantenga aún, crítica con la injusticia. He perdido amigos y me han echado de sitios por criticar nuestra postura intervencionista en la Guerra de Irak y por criticar el racismo y la xenofobia hacia los musulmanes, los inmigrantes, los gays… las mujeres. Así que no me vengan ahora con que no puedo manifestar (más) mi solidaridad con las víctimas de París que con otras víctimas del terrorismo. Porque hacerlo, porque poner un símbolo de París en mi vida (como en 2001 lo fue poner un símbolo neoyorkino, o en 2011 la repulsa a los atentados de Atocha), es solidarizarme contra todo tipo de violencia. Porque víctimas lo somos todos.

Cuarto: Los culpables.

Los terroristas. Solo ellos. Estamos hablando de terrorismo, de gentes que quieren crear un ambiente de terror para conseguir poder. No es una lucha justa, ni una revolución, ni una guerrilla declarada. Es un acto vil y contrario a la ley y como tal debe tratarse en la comunidad internacional. Quienes deciden emplear las armas para sembrar el terror son culpables de dar ese paso y de sus crímenes. Basta ya de eximentes sociales y personales. Son personas responsables de sus actos. Sobre ellos ha de caer todo el peso de la ley. Y no vacilar. Pero no estamos en guerra. No es un “Estado”. Son una panda de asesinos. No vale tampoco utilizar medios ilegales para acabar con ellos. En España también tuvimos un claro ejemplo del ese peligro con los GAL. Solo los terroristas y quienes les envían a matar son los culpables. Solo contra ellos hay que actuar. No contra sus países y la población inocente de los mismos.

Quinto: Las consecuencias.

Los atentados del terrorismo yihadista islámico no son solo asesinatos de personas. Son ataques a nuestra forma de vida occidental, a nuestra sociedad, a nuestra democracia a nuestras libertades. No pueden quedar impunes precisamente por eso. Pero no podemos equivocarnos en la respuesta tampoco:

  • Se habla de emprender una guerra. Pero no se dice contra quien. Algunos de los atacantes de París, como algunos de los atacantes de la Sede de Charlie Hebdó en enero, eran franceses. Se habla de emprender una guerra contra Siria. Pero muchos de los sirios están viajando a Europa y en el país hay tantas facciones como opiniones personales de líderes con poder.
  • Los refugiados no son terroristas. El problema de los refugiados, sirios en su mayoría, y musulmanes en su inmensa mayoría, ha de separarse del terrorismo yihadista islámico. Emprender una lucha en tantos frentes no puede ayudar a despejar dudas, ni a mitigar la violencia.
  • No, señor Arturo Pérez-Reverte. No se puede criticar a la gente de la Sala Bataclan de París por no haberse lanzado contra unos pocos terroristas con fusiles. Esa es la diferencia entre quienes acatan la ley y quienes no. Debería hacerse a sí mismo un profundo examen de conciencia por pensar esto y presumir tanto de haber vivido en primera persona tantas guerras. Sobre todo si la única conclusión que saca de su experiencia es que las guerra depuran a los débiles y hace prevalecer a los fuertes. La falta de reacción en un acto de terrorismo no es debilidad ni cobardía, es sentido de Estado y de legalidad.

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  • No, señor Dani Mateo. No se puede culpabilizar al Trío de las Azores por el terrorismo yihadista que ha perpetrado los atentados en París. Entre otras cosas porque los atentados de Nueva York del 11S fueron anteriores (en el 2001) a la Guerra de Irak (en el 2003) y el terrorismo yihadista que ahora ha perpetrado estos horribles crímenes, no es el que se combatió en aquella. La Guerra de Irak se libró contra Saddam Husein. No se puede criminalizar a occidente por los ataques terroristas de quienes atacan a occidente con el terrorismo. Si no hemos aprendido, al menos eso en España, tras la terrible realidad de ETA, es que tanto dolor y tantas muertes no nos han servido de nada. Luchemos contra las irregularidades e ilegalidades de nuestros políticos y gobiernos con las armas legales que nosotros mismos hemos puesto a nuestro alcance, con nuestra voz y voto. Pero no nos culpabilicemos porque nos quieran matar. Sería como darles la razón a los terroristas.  Y por cierto… NO estamos en guerra.

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  • No, señor Pablo Iglesias. No se pueden poner flecos a una posición tan sencilla como es la de situarse en contra del terrorismo yihadista islámico. Durante años vimos como políticos de varias ideologías se posicionaban contra la violencia en el País Vasco, pero nunca condenaban el terrorismo. Ahora no estamos para esas mismas veleidades. Se está contra el terrorismo y luego se hace lo demás. Es un error desmarcarse de eso.

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Nos estamos enfrentando entre nosotros mismos en las redes sociales. Unos contra otros. Unos pidiendo rezar por París, lo que dado el cariz islámico de los atentados, suena cuanto menos tendencioso. Otros criticando como oportunismo eurocéntrico la posibilidad de que en facebook se pueda poner una bandera francesa sobreimpresa en el perfil de cada uno. Como si sobrexponer la bandera de un país que ha sufrido un azote terrorista sobre una carita sonriente, un objeto, una mascota, o una postura lasciva no fuese ya suficientemente grotesco. Pero sinceramente… Cada quien puede expresar su dolor y acompañar a las víctimas como le parezca más adecuado (el que quiera rezar, que rece, faltaría más). Y somos muy libres también de escoger por quien lloramos más. Los grados de dolor varían igualmente en cada persona. La mayoría critican a la mayoría por no haberse alineado de igual forma con las víctimas de los atentados sufridos el mismo día por la población de Beirut (Líbano). Unos acusando a otros de no considerar a unas víctimas iguales a otras. Cuando lo importante es que no haya ninguna víctima.

Hemos olvidado todo lo que aprendimos en España durante los años del terrorismo de ETA. Hemos olvidado que precisamente ese enfrentamiento social de unos contra otros es la forma en la que los terroristas tienen de vencernos. Cuando se clama por coger las mismas armas que los terroristas y emprender una guerra, cuando se pide que se cierren fronteras y mezquitas en aras de una seguridad que nos encarcela cada vez más, cuando se vigila a quien se lamenta por quien y en quien grado….  Es que ya nos están venciendo.

La sociedad somos todos, verdugos y víctimas. Solo tenemos que escoger el lado del que queremos estar. Y ahora mismo, yo estoy con París. Con todo lo que eso significa. Ya lo saben.

AlmaLeonor

 

 

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