TIEMPO DE OLIMPIADAS (III)

TIEMPO DE OLIMPIADAS (III)

1 Jan 1999: An offical poster from the 1904 St Louis Olympic Games on display at the IOC Olympic Museum in Lausanne, Switzerland. Mandatory Credit: IOC Olympic Museum /Allsport

OLIMPIADAS DE SAINT LOUIS 1904

Vamos a seguir nuestro periplo por las Olimpiadas de la Era Moderna con un alto en las Olimpiadas de St. Louis (EEUU) de 1904, una de las más recordadas de la historia de los Juegos, y no muy bien precisamente.

Ya desde 1901 se había contado con los Estados Unidos de América para la organización de los Juegos de la III Olimpiada para el año de 1904. La designación recayó en la ciudad de Chicago, quien había prometido enviar un buque a Europa para recoger a todas las delegaciones europeas y contaba con un superávit para la ciudad estimado en más de 200.000 dólares. Pero el estado de Missouri solicitó formalmente que los Juegos se celebrasen en Saint Louis y como parte de los eventos festivos de la Exposición Universal que ese año de 1904 se celebraba (Chicago había tenido la suya en 1893) como parte de los festejos del centenario de la incorporación de Lousiana (no el reducido estado que era entonces, sino el extenso territorio que había sido de la corona española y que incluía Missouri, entre otros), a los EE.UU. En realidad aquella “incorporación” fue una “venta” realizada por Francia a los nacientes Estados Norteamericanos en el año de 1803, pero así lo decidió el estado sureño.

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David R. Francis, impulsor de la Exposición Universal, toca un botón para abrir las puertas en el día de la inauguración el 30 de abril de 1904.
Fotografía de Jessie Tarbox Beals.

El conflicto de la entidad organizadora de la Exposición (la Lousiana Purchase Exposition Company) y de su hombre fuerte, James Edward Sullivan (1862-1914), fundador de la Unión Atlética Amateur de los EEUU, con el COI y con un Barón de Coubertin bastante harto ya de la intromisión de las Exposiciones Universales en la organización de los Juegos, llegó a alcanzar extremos insospechados y tuvo que intervenir el presidente norteamericano Theodore Roosevelt (1858-1919), no Franklin Delano el del New Deal sino su tocayo del siglo anterior, quien al final apoyó la candidatura de Saint Louis. Los Juegos de la III Olimpiada, se celebrarían, pues, entre el 1 de julio y el 23 de noviembre de 1904, coincidiendo con la Exposición Universal de Saint Louis, Lousiana, EEUU, y con la ausencia significativa, y por primera y única vez en la historia de los Juegos Olímpicos, del presidente del COI, en esos momentos, Pierre de Fredy, Barón de Coubertin.

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De este modo, estos primeros Juegos Olímpicos celebrados en el continente americano, nacieron ya con una controversia que afectó, y mucho, a su desarrollo. Para empezar, no se fletó ningún barco a Europa y por ello contó con la menor participación de países de toda la historia de los Juegos, solo 12 delegaciones nacionales (en otros registros aparecen 13), de las cuales únicamente siete eran europeas (Alemania, Austria, Francia, Grecia, Hungría, Reino Unido y Suiza, aunque el COI oficializa diez). En total compitieron 651 atletas (580 eran estadounidenses) en 95 eventos deportivos, según el COI, pero no  hay acuerdo generalizado.

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Tampoco hay acuerdo en cuanto al número de mujeres participantes, que oscilan entre 6 y 8. El medallero oficial del COI dice que las mujeres compitieron únicamente en Tiro con Arco: Louise Taylor (canadiense), Jessie Pollock, Lida Scott Howell y Laura Woodruff, obtuvieron la medalla de oro en la Ronda por Equipos, mientras que Emma C. Cooke y Mabel Taylor obtuvieron la medalla de plata.

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Lo peor de estos Juegos, sin embargo, no fue su escaso número de naciones participantes, ni la pírrica representación femenina, lo pero fue la espuria intención de los organizadores de mostrar la “superioridad blanca” frente a lo que llamaron otras “razas inferiores”, para las que se reservaron pruebas específicas y un desfile. Para ello se reclutó, sin ningún criterio nacional, participantes buscados entre los miembros de los stand de la Exposición 1904_f_001Universal. Así, Lentauw y Yamasani, sudafricanos de la tribu Kaffir, participaron en la Maratón cuando solo habían llegado a Saint Louis como miembros de un espectáculo sobre las Guerras Boers. Son tenidos por los primeros africanos participantes en unos Juegos Olímpicos, pero al igual que sucedía con los participantes indios (de varias tribus, como sioux o cocopas mexicanos), sirios, zulúes, pigmeos, filipinos y gentes de varias otras nacionalidades asiáticas y de medio-oriente, se les “invitó” a participar más como un espectáculo de exhibición que como una competición real, pues los resultados no contaron como oficiales. Eso sí, desfilaron en el llamado Anthropological Day, en un tono circense y absolutamente abominable. También hubo pruebas para niños y otras en las que se hicieron competir a simios. Un espectáculo totalmente impropio de una Exposición Universal, de unos Juegos Olímpicos y de todo ser humano.

George-Poage

Por eso se hace necesario mencionar en este repaso Olímpico, y en primer lugar, a George Coleman Poage (1880-1962), un atleta negro estadounidense, que llegó en tercer lugar en la prueba de 400m vallas, obteniendo la medalla de bronce, y siendo así, el primer medallista olímpico negro de la historia de los Juegos de la Era Moderna.  Toda una lección para los Juegos más racistas de la historia.

Pero hemos venido aquí a hablar de deporte, así que vayamos con él. Aunque también en este campo, los Juegos de la III Olimpiada de Saint Louis depararon jugosas anécdotas. Para empezar, no contó con un Estadio Olímpico y las pruebas de atletismo se realizaron en las instalaciones de la Universidad de Washington. Pero la gran novedad es que en estos juegos es cuando se inicia la costumbre de entregar una medalla de oro al primer clasificado de una prueba, de plata para el segundo y de bronce para el tercero. En estos Juegos y en los siguientes hastajuegos-olimpicos-1904-San-luis-USA-Moneda 1912, la medalla del ganador fue de oro macizo. Después serían de plata cubiertas de oro y posteriormente y hasta la fecha, son medallas chapadas con, al menos, seis gramos de oro. En boxeo y otros deportes de eliminación directa, no existe tercer clasificado y se entregan dos medallas de bronce, una para cada perdedor de las semifinales. Y ya para acabar de completar el palmarés del medallero, hay que señalar que desde 1948 se entregan Diplomas Olímpicos a los clasificados en cuarto, quinto y sexto lugar (desde 1984 también a los séptimos y octavos).

Salida de la maratón más “épica” que se recuerde.Todos preparados para la salida de la Maratón

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Para no faltarles de nada, en estos Juegos se descubre el primer caso de dopaje Olímpico. Fue en la persona de Thomas J. Hicks (1875-1963), medalla de oro  de la prueba de Maratón (40 kilómetros, por pistas de tierra, un 30 de agosto y con más de 30º), quien llegó completamente agotado, apoyado en sus entrenadores y después de haber ingerido en el camino coñac y 1mg de estricnina como estimulante para poder terminar la carrera…. ¡en segundo lugar! Lo curioso del caso es que este corredor, con su dopaje, fue menos fraudulento que el que llegó el primero, Frederick Lorz (1884-1914), quien ni Fred “el pillo” Lorz.corto ni perezoso, después de las primera 9 millas, se subió al coche de su entrenador, realizó  en automóvil unos 40 km saludando al público y se bajó cuando, al averiarse el coche, solo quedaban unos siete km para la meta, entrando triunfante en primer lugar. Cuando estaba recibiendo el premio de la mano de la mismísima hija del Presidente Theodore Roosevelt, se descubre el fraude, o lo confiesa él aduciendo que todo fue una broma, y se le despojó de la medalla recayendo en Hicks. Ni uno ni otro volvieron a participar en unas Olimpiadas. Hicks se retiró del deporte y Lorz fue sancionado y expulsado de toda competición deportiva por varios años, aunque pidió perdón y se le retiró la sanción ganando al año siguiente la Maratón de Boston.

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En esa misma prueba de Maratón el norteamericano William Rosenbir García (1877-1951)  a punto estuvo de perder la vida por el extremo esfuerzo de la prueba y la inhalación de humo de los vehículos, pues en la misma pista de tierra se celebraban carreras de coches ¡en paralelo a los atletas! Y otro personaje curioso de la prueba fue el Screen-shot-2012-08-04-at-8.17.19-PMcubano Félix de la Caridad Carvajal y Soto (1875-1949), cartero y deportista aficionado, quien sería conocido como “andarín” Carvajal ya que, después de realizar un supremo esfuerzo en su isla para conseguir dinero para el viaje a Saint Louis, lo perdió todo y tuvo que hacer andando buena parte del recorrido (unos 1100 km según las crónicas). Ya en la prueba, Carvajal compitió casi con su uniforme de cartero, con las mangas y perneras del pantalón cortadas, saludaba y charlaba con el público, corría e espaldas para regocijo de espectadores   y se paró en un huerto para comer fruta que al final le sentó mal y tuvo que descansar durante un rato. Pese a todas estas nefastas condiciones Félix Carvajal terminó la Maratón en cuarto lugar (existe una novela basada en su hazaña, “Félix Carvajal, corredor de maratón”, de  Bernardo José Mora).

También se introdujeron nuevos deportes por primera vez en las competiciones olímpicas, concretamente boxeo y lucha libre (deportes en los que los norteamericanos tenían muchas ganas de competir por su experiencia).

200 metros vallas masculinos_JPG Lanzamiento de martillo_JPG Salida 400 m etros masculinos_JPG Salto de altura_JPGTiro de la cuerda_JPG

Pero indudablemente el atletismo seguía siendo el rey de los Juegos. Anecdóticamente el gran campeón de Atenas 1896, el primer Campeón Olímpico James B. Connolyy, participó en esta edición únicamente como periodista. Pero tuvo buenos herederos. Por ejemplo Archie en 1904.Archie Hahn (1880-1955), quien llegó a ser conocido como “el meteorito de Milwaukee”, al llevarse en esta edición tres medallas de oro en las modalidades 60, 100 y 200m lisos. Aunque no se reconoció, Archie también obtuvo la medalla de oro en los Juegos Intercalados de Atenas de 1906 en la modalidad de 100 m lisos. El tiempo obtenido en la prueba de los 200m lisos estuvo vigente durante 28 años, siendo solo superado por Thomas Tolan (4 décimas menos) en los Juegos de Los Ángeles en 1932.

George Eyser en 1908.

Sin duda el más curioso de los atletas de Saint Louis fue George Eyser (1871- ¿?), un corredor peculiar, de origen alemán y nacionalizado norteamericano en 1894, que había sufrido la amputación de una de sus piernas y consiguió establece records ¡con una pierna ortopédica de madera! En los Juegos de Saint Luis, con 32 años de edad, consiguió ganar seis medallas: medalla de oro en sexatlón por equipos, paralelas y subida de cuerda de 25 pies; medalla de plata en salto largo y potro con arcos; y medalla de bronce en barra fija. Terminó clasificado décimo en la Triatlón de gimnasia. Eyser se convirtió así, en el único atleta olímpico con una discapacidad física y utilizando una prótesis en competir y ganar en unos Juegos Olímpicos (en el 2008 en Pekín, Natalie du Toit, sudafricana, se clasificó para la prueba de natación de 10 km en aguas abiertas, quedando decimosexta). A Eyser solo le superó Anton Heida, quien logró cinco victorias en gimnasia.

El gran atleta norteamericano Ray Ewry (1873-1937), del que ya hablaremos más adelante, obtuvo en Saint Louis, tres de las 8 medallas de oro que ganó en toda su carrera Olímpica (además de otras dos en los Juegos Intercalados de Atenas), lo que le convierte en uno de los atletas olímpicos de más éxito de toda la historia de los Juegos.ct_thomas_kiely_cart_7.04.04

Seguramente ninguna victoria supuso tanto esfuerzo como el que tuvo que realizar el irlandés Thomas Kiely (1869-1951), para ganar en la prueba de Decathlon, que se convocaba por primera vez en unos Juegos Olímpicos y se celebró en un solo día (actualmente se realiza en dos). Se compone de diez pruebas. En aquel año: 100 yardas, lanzamiento de peso, salto de altura, lanzamiento de martillo, marcha atlética, salto con pértiga, 129 yardas con vallas, salto de longitud, carrera de 1 milla y lanzamiento de peso de ¡25 kilos! Kiely contaba con 34 años cuando participó en los Juegos de Saint Louis y aunque el equipo británico (con el que se inscribió en los Juegos dado que Irlanda no era una nación independiente) prometió sufragarle los gastos, él declinó la oferta y se pagó él mismo inscripción y pasaje. Así, muchos años más tarde, solicitó que su triunfo figurase en los anales deportivos como un triunfo irlandés. Todo un logro teniendo en cuenta que el equipo británico ganó sus dos medallas olímpicas de 1904 con deportistas irlandeses: la de oro de Kiely y una de plata obtenida por John Daly (1880-1969), irlandés de Ballyglunin en el condado de Galway, con su segundo puesto en los 2590 m obstáculos.

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Por cierto, y para los aficionados futboleros que vivieron la euforia por una final de champions española… el equipo de fútbol que se llevó la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Saint Louis de 1904 fue… ¡Canadá!

Continuará

AlmaLeonor
(Fuentes: las indicadas en los enlaces)

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