LA ISLA DE GORÉE

LA ISLA DE GORÉE

1En el año 2007 nuestros pasos viajeros se dirigieron hacia Senegal. Un destino que ya habían buscado a lo largo de la historia, portugueses, holandeses y franceses y con los que Senegal acabó configurando los colores de su bandera: verde, amarillo y rojo (aunque hay otras explicaciones para esos colores).

dakar

En el territorio africano que hoy forma el estado de Senegal (incluyendo la nación independiente de Gambia, enclavado al sur del país), se han encontrado evidencias de una ocupación paleolítica y neolítica, como son los montículos funerarios concheros de Touakouta. Pero la presencia humana continuada no parece ser tan antigua, se remontaría al año 500 de nuestra era, cuando gentes de las tribus norteñas de los wolof y serer se instalan en la zona. Más tarde, en el siglo IX, los Tekrur establecen un estado que duraría hasta el siglo XV, cuando son los wolof los que consiguen imponerse y dominar al resto de pueblos, al tiempo que en la costa los mandinka (migrantes malinké), creyentes del Islam, se expanden hacia Gambia.

Es en este siglo XV cuando llegan los primeros europeos, los PORTUGUESES, impulsados por las ansias expansivas y colonizadoras del portugués Enrique de Avis (1394-1460), Duque de Viseu, apodado “el Navegante”, hijo, hermano y tío de reyes de Portugal, quien crearía hasta una escuela de marinería para favorecer los viajes atlánticos a lo largo de la costa africana. Es en 1443 cuando los primeros barcos portugueses llegan a tierras senegalesas, estableciendo un año más tarde la ciudadela de Cap Vert en la península del mismo nombre, la actual Dakar.

Los portugueses formaron una especie de centro comercial en la cercana isla de Gorée, desde donde comerciaban con los jefes locales para obtener desde oro a marfil, pasando por madera, frutas, pescados, mariscos y sobre todo goma arábiga, uno de los productos estrella de Senegal. Hacia 1500 la penetración portuguesa hacia el interior del territorio era ya un hecho, propiciado por la navegabilidad de los ríos Senegal, Gambia, Saloum y Casamance, estos dos últimos formando deltas intrincados, que no impidieron que los portugueses obtuvieran el bien más preciado con el que comerciaban: los esclavos.

559 Alrededores de Dakar

Para visitar la isla de Gorée hay que llegar a Dakar (estábamos instalados en un hotel de la costa, en Saly) atravesando un tráfico infernal, uno de los principales problemas del país, con una insuficiente e ineficaz red de carreteras (no obstante en ese año 2007 se estaba construyendo una autopista que uniría Dakar con el aeropuerto internacional, aunque las obras se dilataban en el tiempo) y un gran tráfico de vehículos de todo tipo, que incluían grandes y viejos camiones muy cargados (de sal, sobre todo), con mercancías que circulaban entre Senegal y Mali (desde donde entraban o salían al exterior). Además hemos pasado por Thiés y luego atravesamos Rufiske, uno de los primeros y principales 537 Rufiskeasentamientos franceses en tiempos coloniales (además de Saint-Louis y Gorée), pero donde no se construyó ningún edificio, ni civil ni administrativo, que hoy pudiese recordar ese tiempo pasado. Junto con Dakar, Thiés y Kaolach, es una de las ciudades senegalesas más grandes y más pobladas. Rufisque es un enclave urbano en la carretera principal que se dirige a Dakar y sufre las consecuencias de ello. Comercios, talleres, mercados, tráfico… todo armonizado en el caos senegalés de la vida cotidiana, pero con muchísima más gente. Nuestros amigos senegaleses, Pap y Cheick, son bastante críticos con la época de dominación francesa y también con los gobiernos de su país, que desde la independencia, han dependido de la metrópoli francesa. “No hay nada que les debamos”, me dice Pap.

Ya en Dakar, no llegamos a acercarnos al centro donde se divisan varios rascacielos. Dejamos la capital africana para otra visita y nos dirigimos directamente al puerto. En el 2007 el parking del puerto costaba 500 CFA y el trayecto hasta la isla de Gorée tenía dos precios, 5.000 CFA para los extranjeros y 1.500 CFA para los nacionales. Son unos 20 minutos de trayecto (incluyendo las labores de embarque y salida), ya que está muy cerca de Dakar. Es domingo y hay muchísima gente de la capital que se dirige a las playas de la isla para pasar una jornada festiva. El barco sale a las 14:00.

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El comercio de esclavos a gran escala comenzó en el siglo XVI. En 1588 los HOLANDESES  convierten el asentamiento de la isla de Gorée en el puerto crucial para la trata de esclavos y se apoderan definitivamente de su totalidad en 1617. La colonización de América se basó en el establecimiento de grandes haciendas azucareras en Brasil, Caribe y la zona norteña (lo que luego sería EEUU), entre 1575 y 1600. Su expansión conllevó una gran demanda de mano de obra esclava que portugueses y holandeses surtían desde las costas occidentales africanas. El comercio fue tan lucrativo que atrajo las apetencias de ingleses y franceses, aunque en un principio, estos se limitaban a capturar los barcos holandeses y portugueses de esclavos.

Más tarde, sin embargo, en 1633, los FRANCESES crean la Compagnie du Cap Vert et Senegal, responsable de la trata de esclavos (durará hasta 1791). Se asentaron en Saint-Louis, en la desembocadura del río Senegal en 1659, y en 1677 ya habían arrebatado la isla de Gorée a los holandeses y los portugueses habían sido prácticamente expulsados de las costas senegalesas. La colonización francesa se concentró fundamentalmente en Saint-Louis y Gorée y en alguna zona continental como Rufisque. Durante la época colonial muchos comerciantes construyeron casas para vivir o trabajar en el primer piso y guardar sus “cargas” en la planta baja. Muchas de estas casas se pueden ver todavía en la isla, con sus balcones enrejados y sus fachadas pintadas con los colores verde, amarillo y rojo.

En Fort James, cerca de la desembocadura del río Gambia, se sucedían escaramuzas y disputas por el control del comercio y asentamientos, entre franceses, holandeses e ingleses (también piratas de distinta procedencia). A finales del siglo XVII, los INGLESES  se hicieron con el control definitivo de la zona entrando en el comercio de esclavos hacia sus colonias de Norteamérica e iniciando el control colonial de Gambia.

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La isla de Gorée tiene unas 23 ha. y hoy domingo es un hervidero de gente. Parece que el resto de días de la semana es más tranquilo, pero además tiene otra particularidad: No hay coches. Nosotros no nos damos cuenta al principio, pero a buen seguro que los habitantes de la “escandalosa” Dakar lo notan en cuanto suben al ferry. No hay carreteras asfaltadas, solo angostos senderos desbordantes de buganvillas y estructuras coloniales, con los tres colores de Senegal: rojo, amarillo y verde.

568 Isla de Gorée

La isla es guapa ya desde el puerto. Lo primero que vemos es una playa muy animada, llena de gente en la arena y en el mar que está disfrutando de un día envidiable de sol y buena temperatura. Suena la música en unos potentes altavoces, y todo el mundo ríe y se lo pasa estupendamente. El ambiente es contagioso.

578 Restaurant Le Fassy

Para visitar la Isla de Goreé hay que sacar un ticket de turismo. Lo había leído en la guía. Pero al desembarcar vimos una línea de restaurantes y, dada la hora, lo primero que queríamos hacer era comer, así que nos olvidamos todos de los tickets y  nos fuimos directamente a la terraza del restaurante. No nos dejaron llegar. Desde una caseta situada en medio de la playa nos llamaron a voces reclamando el pago. Un joven con una camiseta roja se acercó a nosotros y se ofreció a sacar los tickets (son 500 CFA por persona, pero a los nacionales les cuesta la mitad). Ahora ya podíamos comer. El menú no ofrecía dudas, las consabidas brochetas de pollo con arroz para nosotros y “yasa poulet” (pollo con arroz) para nuestros amigos senegaleses, que pidieron una bebida de extracto de hibisco que estaba muy buena, fresca y dulce. Nosotros nos inclinamos por una coca-cola, que, por otro lado, parecía ser la “bebida nacional” de Senegal. La gente se la bebe por litros.

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Cuando estábamos terminando, el muchacho que se ofreció a comprar los tickets se acercó a nosotros para explicarnos el porqué de dicha tasa. No quería que los extranjeros se enfadasen por tener que pagarla. Nos dijo que el gobierno local de la isla había solicitado en varias ocasiones al gobierno central de Dakar, una participación de los ingresos que los turistas dejan en la isla en forma de entradas a monumentos, restaurantes y venta de artesanía. Habían pedido que el gobierno destinase parte de los impuestos de esas actividades a la propia isla, para mejorar infraestructuras y costear el mantenimiento de las instalaciones y las calles. El gobierno se había negado a ello, y la isla tuvo que instituir la Tasa Turística para obtener esos recursos. Le dijimos que no nos parecía mal, que no había problema. Se mostró muy amable y pedimos una coca-cola para él. Este gesto le sorprendió. Ya durante la charla nos había comentado que le parecíamos muy “cultos” e interesados por el patrimonio y cultura de Senegal, incluso se asombró de que llevando tan pocos días, hubiésemos visto tantas cosas. No era lo acostumbrado. Cuando le ofrecimos la bebida, se sintió en deuda. Nos dijo que nosotros éramos muy generosos pero que él lo era más y nos iba a obsequiar con las explicaciones en la visita a la Casa de los Esclavos. Isaac, que así se llamaba, nos acompañó hasta allí.

588 Maison de l'esclavage

Entre los siglos XVI y XIX unos veinte millones de africanos fueron capturados como esclavos. Entre un cuarto y la mitad de ellos murieron pronto durante su captura y transporte. De los cerca de diez millones que llegaron a América, un 50% murió al cabo de pocos años, debido a las condiciones de vida y el trabajo forzado.

Gran Bretaña prohibió el esclavismo en 1807, aunque la trata de esclavos no terminó hasta 1848. Durante esta época las relaciones con Francia fueron muy tensas y las leyes antiesclavistas se utilizaron como arma arrojadiza contra los franceses, atacando los navíos cargados de esclavos. En 1816, Inglaterra compró una isla en el lado sur de la desembocadura del río Gambia a un jefe local. La isla se llamaba Banjul y los ingleses construyeron allí un fuerte, declarando la zona protectorado británico en 1820. Comprendía el río Gambia y sus orillas, más o menos lo que hoy constituye Gambia. Comenzaron aquí las plantaciones de cacahuete, como alternativa económica para el protectorado, y asentaban a esclavos liberados de los franceses. Los enfrentamientos entre los dos países se manifiestan también en sus construcciones: los ingleses construían fuertes, los franceses establecían misiones católicas.

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La Casa de los Esclavos (500 CFA la entrada para extranjeros, y gratuita para locales) es un edificio de 1776 de construcción holandesa, cuya escalinata con soportales, que se abre al océano, se ha convertido en una imagen simbólica de los horrores del esclavismo. Es uno de los últimos edificios de este tipo que quedan en Goreé, y fue restaurado en 1990 con ayuda francesa.

1604 Maison de l'esclavage

La famosa puerta que abre directamente del almacén al mar, lleva ahora un cartel conmemorativo de todos aquellos que desde allí iniciaron un “viaje sin retorno” (por esa puerta se arrojaba al mar a aquellos esclavos que llegaban muertos o fallecían durante su estancia en la isla). El resto tampoco retornó, pero se convirtió en la principal mano de obra de América y Europa. Además, en la planta baja se pueden ver los distintos “almacenes” de esclavos. Había celdas para mujeres y para hombres. Otras para mujeres núbiles (que eran visitadas por los señores que vivían en la planta superior) y otra para niños pequeños. Había también una sala especial donde se agrupaban a los hombres que aún no habían conseguido el peso adecuado para ser embarcados en los navíos. A éstos se les alimentaba hasta que alcanzaran un peso de al menos 60 kilos. El peso se situaba en la planta de arriba.

603 Maison de l'esclavage

En la planta baja se encuentra la escalera por la que se accedía a la zona de las viviendas. Actualmente es un museo de los esclavos. Justo debajo de esa escalera, en un hueco oscuro y pequeño, se encuentra la “celda de castigo”, donde se recluía a aquellos esclavos rebeldes. En este agujero han entrado distintas personalidades que han visitado la isla, como el Papa Juan Pablo-II y más tarde el que fuera presidente de los EEUU, George Bush (no creo que ninguno de los dos sintiese ni un ápice de la angustia de quienes lo ocuparon a su pesar).

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El Museo de los Esclavos de la primera planta muestra varios carteles explicativos del volumen del negocio de los esclavos durante esos siglos. La mayoría de los 20 millones de esclavos que salieron de África (solo unos 300 al año salían desde Gorée), iban a parar a las plantaciones de América del Norte, y otra buena parte a los países europeos, como Inglaterra, Francia o España. Muchos no llegaron a su destino y murieron a bordo de los inmundos navíos.

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Alrededor de nosotros hay mucho visitantes, la mayoría negros de distinta procedencia (en ocasiones se podía distinguir al afro-americano, del europeo o africano) que recorrían la sala con un sobrecogedor silencio, fijando la mirada atenta en multitud de detalles. Es probable que antepasados de algunos de ellos, llegasen a salir de este mismo lugar. Nuestra presencia allí (la de los “blancos”) parecía totalmente fuera de lugar. Nos impresionó más esto que lo que veíamos en los carteles y vitrinas.

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Con el recorrido por el museo, Isaac dio por finalizado “su regalo” y se despidió de nosotros para volver al muelle del ferry. Allí, muchos locales se ofrecen a los turistas para hacer de guías por la isla, y también se puede buscar un guía acreditado por el Syndicat d’Initiative Turistique, pero si todos los guías locales son como Isaac, merece la pena iniciar una charla con ellos. A nosotros nos dejó un grato recuerdo y nos sacamos varias fotos con él.

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Después nos dedicamos a recorrer el resto de la Isla. Sabíamos que había un Castelo en el extremo meridional, también de factura holandesa pero del siglo XVII, al que sucesivamente se han ido añadiendo fortificaciones. No llegamos hasta allí, porque nos dimos cuenta de que no teníamos mucho tiempo hasta la salida del ferry de las 17:30 (el siguiente era ya a las 19:30 y se nos haría muy tarde para regresar a Saly). Pero sí pudimos saber que en los huecos de las troneras del Castelo, había gente que se había acomodado a vivir allí.

615 Isla de Gorée

Otros lugares de interés de Gorée, además de pasear por sus animadas calles y playas, son la Iglesia de Saint Charles Borromée, de 1830, y la Mezquita de 1892, una de las mezquitas de piedra más antiguas de Senegal. Además hay varios museos. El Museo Histórico IFAN contiene pinturas y distintos artículos que reflejan la historia del país hasta el día de hoy. Está instalado dentro del Fort d’Estrés, un fuerte francés de 1850 que ocupa la punta norte de la isla. Nosotros recorrimos sus alrededores pero no entramos en el museo. Además de todo eso, hay un Musée de la Femme y un Musée Maritime (éste en un edificio del siglo XVIII). Pero no teníamos tiempo para ellos y sí ojos ansiosos por recoger todo el color de las calles y plazas de la isla.

623 Isla de Gorée

579 Isla de Gorée

También vimos sus casas, todas coloreadas que le conferían a la isla un aspecto completamente distinto al resto de ciudades que visitamos en Senegal. En una de estas casas, en su fachada más larga, había una pintura conmemorativa del Año Internacional de la Infancia, que celebró aquí diversos actos.

582 Isla de Gorée

En el patio que formaban otras de las viviendas, se encontraba el Mercado de Artesanos. Tenía muy buena pinta y vimos a varios pintores con sus obras (queríamos traernos un lienzo de Senegal), pero no llegamos a entrar, apremiados como estábamos por la hora y sabiendo que una visita a un lugar como éste podría entretenernos mucho. Una estatua imponente de una pareja de esclavos liberados que vimos al inicio de la visita a la Casa de los Esclavos, pone el final al relato de las visitas que hicimos en la Isla de Gorée. Ahora tenemos que ir a coger el Ferry.

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Pese a la presencia inglesa, los franceses consiguieron establecerse en Senegal a lo largo de la costa. También consiguieron dominar el creciente poder de los Fouta Toro, ahora islámicos bajo su líder El Hadj Umar Tall (1797-1864), quien funda el poderoso imperio Tukolor en esta parte de África occidental. En 1790 la población mestiza en la zona formaba ya una importante burguesía. El capitán y gobernador francés de Senegal, Louis Faidherbe (1818-1889) y sus sucesores (segunda mitad del XIX) extendieron y consolidaron por la fuerza el control francés sobre los wolof, serer y tukolor. En 1864, Umar Tall y sus seguidores fueron derrotados por los franceses en las guerras Marabout, pero los enfrentamientos siguieron en forma de jihads durante otras tres décadas. Los wolof, habían abrazado el Islam y luchaban también contra el expansionismo francés. Finalmente el poderío armamentístico de la metrópoli permitió a Francia controlar gran parte de Senegal y Malí. Instalaron también plantaciones de cacahuete y nuevos asentamientos en otras zonas de Senegal, como en la población de Richard Toll y construyeron una serie de fuertes a lo largo del río Senegal (hoy en día se pueden ver algunos todavía) para combatir a las tropas de Omar Tall, establecidas al norte y al este. Es en esta época, en 1857, cuando el gobernador Louis Faidherbe estableció, en la zona continental frente a la isla de Gorée, un asentamiento con el nombre de un jefe local. Este lugar más adelante se convertiría en Dakar.

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Dakar era nuestro destino inmediato. Esperamos el barco en la playa, mirando el mar y a los niños jugando entre las rocas (en Gorée es en el único lugar donde no hemos visto niños mendigando). Ahora solo falta hacer cola y subir al Ferry rumbo a Dakar. Muchas personas hacen lo mismo. Se ven a familias enteras con sus niños y sus enseres de playa que parecen regresar a casa tras una jornada relajada; también muchos jóvenes que vuelven incluso con sus bañadores mojados y sin dejar de reír; y turistas, mucha gente que porta toda clase de objetos de artesanía. El Ferry llega y embarcamos.

215 Hacia Saint-Louis

Ya en el coche volvemos a atravesar Dakar. Y aunque el tráfico sigue siendo intenso, parece que el camino se acorta. Además no vamos ahora por Thiés, sino por otra carretera y enseguida estamos en Mbour, y después Saly y el hotel.

Hemos llegado a tiempo de darnos una reparadora ducha antes de la cena. Mientras, hemos comentado las impresiones de las excursiones de hoy. Estamos todos de acuerdo en que la visita a la Isla de Gorée ha sido uno de los itinerarios más bonitos de Senegal. Nos solo por el encanto y animación de la propia isla, sino también por la contenida emoción de la visita a la Casa de los Esclavos y la agradable y entrañable charla con Isaac. Sí, uno de los itinerarios más bonitos e inolvidables sin duda.

AlmaLeonor

Fuentes: Loney Planet, wikipedia

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