HILLARY ES LO PEOR

HILLARY ES LO PEOR

3065441-poster-p-1-of-the-six-gop-data-guys-i-know-zero-pick-trump-to-winFoto del Flickr de Jake Cunningham

“Hillary es lo peor”, me decía mi amiga griega Maria mientras hablábamos de la situación del mundo. Ella, que siempre ha sido una votante del PASOK (Movimiento Socialista Panhelénico) griego hasta que empezó a tomar una deriva demasiado neoliberal, renegó también de SYRIZA (Coalición de la Izquierda Radical) por considerarlo un partido extremista carente de programa y soluciones políticas y, por supuesto, también aborreció de los neonazis con soluciones demasiado extremistas de Amanecer Dorado. Ella trabaja en los EEUU y no puede elegir al presidente porque es extranjera, pero estaba convencida de que ninguno de los dos postulantes eran la solución a un país, me decía, en el que todavía se puede creer en las oportunidades para quien se las trabaja.

“Hillary es lo peor” me decía, mientras yo pensaba en lo paradójico de una situación que no nos puede resultar extraña en España. Lo “peor” en nuestro caso no es un partido como el PSOE, al que podríamos considerar el equivalente a los demócratas estadounidenses, sino un PP cargado de cargos con acusaciones de corrupción (digamos “presunta” por si acaso, aunque algunos ex cargos estén condenados y/o encarcelados) y recortando los presupuestos sociales hasta cotas que han hecho caer definitivamente el Estado de Bienestar. Mientras en su campaña electoral dicen que lo defienden, lo suyo es el mundo neoliberal. El “peor” de los mundos posibles.

En los EEUU es Hillary Clinton la representante de ese establishment económico-corporativo que quiere expandir la globalización neoliberal hasta sus últimas consecuencias. O al menos, eso dicen los analistas políticos que estos días se están comportando como lo hacían los gurus económicos de la crisis económica, es decir, soltando pronósticos sesudamente estudiados, pero sin un solo acierto. Decían, que ese establishment político no iba a permitir que “su” candidato perdiera las elecciones. Han fallado… parece.

“Hillary es lo peor” me decía Maria mientras yo recordaba que hace unos años, unos ocho años o poco más, justo cuando se estaba dirimiendo la candidatura demócrata entre una joven promesa de color (no me gusta utilizar esta expresión, pero es lo que hay) Barack Obama y una talludita en años y lides políticas Hillary Clinton. “Difícil papeleta” pensaba yo entonces, elegir entre un negro y una mujer en el país casi (y digo casi) más racista y misógino del planeta. Pero los republicanos se lo pusieron muy fácil enfrentando a ese dueto una pareja esperpéntica: el senador mucho más talludito John McCain y la joven e insultantemente inexperta Sarah Palin. Al final, resultó que en los USA no se atrevieron a elegir a una mujer como candidata a la presidencia. Sí. En aquellas elecciones pesó mucho el sexo de Hillary, tanto como el que su marido practicó en secreto (muy público) con una becaria. Porque además de (casi) el más misógino y racista del planeta, este país es el más puritano del mundo (y sin casi).

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Ganó Obama. En aquellos años escribí yo un artículo en HELICON alabando el empuje de mucha gente que creyó en aquel “yes, we can” que tanto necesitaba el país. Aquel artículo acabó siendo incluido en una revista universitaria de Puerto Rico, Verum Factum, merced a que a un profesor de aquella universidad, el Sr. Otoniel Cabrera, le gustara el contenido del mismo. Habíamos estado hablando de aquel maremagnun mundial que supuso la carrera por las presidenciales demócratas, tan impactante que casi eclipsó la verdadera carrera presidencial entre Obama y McCain, y le enseñe mi artículo. Él me dijo una cosa que no se me olvidará: “Los poderes fácticos de las grandes corporaciones económicas, los que verdaderamente manejan el mundo, no dejarán que Obama gobierne en los EEUU. Antes, son capaces encontrar la forma de realizar su asalto al poder. De hecho, hay voces que dicen que ya lo están haciendo, que están preparando una gran crisis económica mundial”. Y sucedió.

“Hillary es lo peor”, me decía Maria. Es la continuadora demócrata de todo ese entramado creado para que el establishment estadounidense siga manejando los hilos económicos del poder. Los republicanos son el reflejo de ese establishment dominante que en los USA tienen su cara más visible en la Asociación nacional del rifle y las grandes petroleras. Y Trump era su candidato. Pese a todas las voces que decían renegar de él, todos le han votado. Pero es que, además, Trump se ha hecho con un hueco que en los EEUU no había sido ocupado por otros, pero que en Europa lleva tiempo campando a sus anchas y llevándose votos como rosquillas: el del populismo neoliberal ultraconservador.

El descontento de la gente ha hecho que se polaricen tanto las posturas político-económicas que solo existen los extremos. Por un lado los partidos del establishment (PSOE, PP, Hillary Clinton… los republicanos USA) y por otro, los partidos surgidos a la luz del descontento. Las protestas sociales han hecho que surjan tanto los grupos ciudadanos (y partidos) de la izquierda más descontenta y antidogmática de la historia: Syriza, Podemos…  como los grupos (y partidos) de la ultraderecha más recalcitrante, que son los que van ganando terreno: los de Amanecer Dorado que tanto asustan a mi amiga Maria y a medio mundo desde Grecia, los de Hungría, Polonia, Austria, el de LePen en Francia, los fantasmas del nazismo alemán… Donald Trump.

Pero “Hillary es lo peor”, lo peor de un mundo neoliberal, dogmático, globalizado, continuista y sin visos de cambio, de un mundo que empaña la libertad con falsos anuncios de democracia, que viola constantemente la palabra democracia hasta hacer que ya haya quien clame por renegar de un sistema que está ofreciendo, casi escupiendo, los peores resultados posibles. Es el voto, dicen, de la mediocridad. Es el voto que ha hecho que en Inglaterra se apruebe el Brexit… que en Colombia ganase un “NO” al referéndum sobre el proceso de paz… que en Brasil se expulsase a su presidenta Dilma Rouself… que en Francia, Le Pen (hija, para que luego digan que solo las monarquías son hereditarias) gane adeptos y votos… que en Australia, haga lo propio la ultraderechista Pauline Hanson… que en Filipinas, el expresidente Marcos sea enterrado como un héroe, después de que lo ha permitido el gobierno filipino… que en España, más de lo mismo, Rajoy al frente del partido más corrupto del país, gane dos elecciones y sea presidente del gobierno después de un año gobernando “en funciones” y otros cuatro de recortes sociales… que en los EEUU, Donald Trump sea elegido presidente de los Estados Unidos. Pero es el sistema que nos permite E-LE-GIR… Otra cuestión muy diferente es la profunda reflexión que deberíamos hacer todos preguntándonos por las razones de esos resultados. Pero no. Hay muchas voces que cuestionan desde la validez democrática de un referéndum, hasta la validez real del sistema democrático. Eso es algo que debemos agradecer a los voceros como Trump. Su mensaje ha calado. Ahora, ya hasta los demócratas reniegan de la democracia. Yo no lo haré.

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Bienvenidos al 9 de noviembre (por cierto, menuda fecha) de la nueva era: Los mercados norteamericanos y mexicanos caen en picado… la red de inmigración de Canadá se colapsa… los chistes y memes en las redes hacen su “agosto” con una amenaza velada de ser suprimidos por ley en nombre de la libertad. En España solo podíamos elegir entre lo malo (PSOE) y lo peor (PP). En los EEUU “Hillary es lo peor”. Y han elegido a Donald Trump.

En los USA a lo mejor no se han decidido por lo “peor”, sino por lo “malo”. Pero que quieren que les diga… un “peor” como Rajoy no es nada comparado con un “malo” como Donald Trump con el mayor y más preparado ejército del mundo, armas nucleares, el dominio económico mundial y, sobre todo, con esa chulería racista, misógina y puritana (todo sin “casi”) y una lengua viperina que, afortunadamente, le falta a nuestro ínclito presidente.

“Hillary es lo peor”, pero quien me iba a decir a mí que estaría alabando la lengua de trapo de Mariano Rajoy porque ha ganado Donald Trump las elecciones presidenciales de los EEUU. Paren el mundo un momento, por favor. Necesitamos aclarar muchas cosas, necesitamos con urgencia una apuesta ideológica por la democracia real para contrarrestar toda esta debacle. Fácil no es, pero es necesario, y sobre todo, necesitamos redefinir que es lo que significa lo “peor”.

AlmaLeonor.

 

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