ESCAPADA RURAL A… TIEDRA

ESCAPADA RURAL A… TIEDRA

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Así sin pensarlo siquiera, la mañana del lunes 5 de diciembre nos pusimos en marcha hacia la Santa Espina para hacer unas fotos y disfrutar de una luminosa mañana y tan extrañamente calurosa para ser diciembre en Valladolid, tanto, que no hemos bajado de los 13º en todo el recorrido. Sin embargo, mientras fotografiábamos los eólicos que hay cerca de la Santa Espina, se nos ha ocurrido que en lugar de ir al Monasterio, sería buena idea acercarnos a Tiedra, que no conocíamos. Y eso hicimos. Por el camino, nos hemos encontrado un grupo de avutardas disfrutando del buen tiempo sobre la tierra de campos vallisoletanos. Aunque estaban lejos no se han inmutado con nuestra presencia y parando un minuto en la entrada de un camino, nos hemos podido acercar para tomar una fotografía.

Llegamos a la Santa Espina por la VP-5501, desde donde tomamos la VP-5012 hasta San Cebrián de Mazote (nos pararemos un momento en el camino del vuelta) y desde ahí, llegamos a Tiedra por la VP-5605 primero y, tras atravesar la autovía A6, entramos en Tiedra por la VP-6605. Son apenas 19 kilómetros por un paraje de extraordinaria belleza, los Montes Torozos vallisoletanos, especialmente bonitos en este otoño templado. Lo único que nos sobresaltó tristemente es que en los alrededores de la Santa Espina vimos muchas encinas enfermas y secas… muy triste.

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Tiedra es una localidad de apenas 300 habitantes, pero con un cierto encanto. Antes de llegar nos acoge una entrada jalonado por robles que augura una buena visita. Enseguida se ve el Castillo de Tiedra, apenas un torreón rodeado por una muralla con foso, pero al estar situado sobre una loma, se deja ver enseguida dominando parte de Tierra de Campos,  concretamente el valle del Duero hacia Toro. Y es que Tiedra está situada en el límite de Tierra de Campos, en las estribaciones occidentales de los Montes Torozos, y las vistas desde el castillo tienen que ser espectaculares. No lo pudimos ver por dentro (hoy es un museo) porque tiene sus horarios y nosotros no los habíamos consultado siquiera, pero se puede hacer uno una perfecta idea de la sensación de poder de quien dominara este castillo y el enclave de Tiedra.

En este castillo se tenía que haber llevado a cabo el encuentro del Cid con la infanta Urraca de Zamora, a instancias de su hermano, el rey Sancho II, quien quería que Urraca le cediese voluntariamente su propiedad (herencia de su padre) a cambio de la villa de Medina de Rioseco. Pero nunca se llevó a efecto. Sin embargo, este hecho sirve para señalar la primera mención del castillo de Tiedra en el siglo XI, justo cuando los reinos de Castilla y León se separan y Tiedra forma parte del Reino de Leon. Después, vuelve a aparecer como moneda de cambio en 1204, cuando el Papa Inocencio III anuló el matrimonio de Alfonso IX de León con su prima Berenguela de Castilla por consanguinidad, con quien se había casado en 1197 y de cuyo matrimonio nacieron cinco hijos. Alfonso le entregó a su ya exmujer, el enclave de Tiedra y el de San Pedro de Latarce como compensación. El Castillo acabó en manos de los Téllez de Meneses en el siglo XIII, siendo señor de Tiedra, entre otros títulos, Tello Alfonso de Meneses.

Reina Leonor Urraca. Biblioteca BritánicaY ahora viene lo interesante y que a mí me ha emocionado como cada vez que me encuentro ante la historia de una Leonor, nombre de tanta raigambre en Castilla. Al morir Tello Alfonso hereda sus propiedades el rey Enrique II, quien dona Tiedra a su hermano Sancho de Castilla y de este lo hereda su hija Leonor Urraca (1374-1435), llamada “ricahembra de Castilla”, poseedora de varios señoríos castellanos (condesa de Alburquerque, señora de Urueña y señora de Medina del Campo, entre otros muchos), que casó con el infante Fernando de Trastámara (o de Antequera, o el Honesto, futuro rey de Aragón como Fernando I, el primero de la dinastía castellana). Se comprometieron cuando Leonor tenía 16 años y Fernando 10 y se casaron cuatro años después, llegando a nacer de esta unión siete hijos, infantes de Aragón. Leonor Urraca fue la madre de Alfonso V el Magnánimo, rey de Aragón (y de Nápoles y Sicilia) y de Juan II de Argón, padre del Príncipe de Viana y de Fernando el Católico. También fue la abuela de Leonor de Castilla, esposa del emperador Federico III de Habsburgo.

Una mujer muy valiente y decidida que residió en su palacio de Medina del Campo, fundando el hoy Convento de Santa María la Real, desde donde tuvo que hacer frente al encarcelamiento de sus hijos y a la lucha contra el futuro Condestable de Castilla y valido del rey Juan II de Castilla, Álvaro de Luna. Leonor Urraca falleció en Medina del Campo en 1435 y fue enterrada en el mismo convento en una tumba sencilla con una lápida en el suelo.

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No son los únicos avatares de este trasmaneado castillo, pues en 1430 el rey Juan de Castilla confisca castillo y villa y lo convierte en prisión. Allí estuvo preso el obispo de Palencia, acusado de complot para derrocarle, aunque finalmente fue absuelto. Hoy puede verse la reproducción de un cadalso en las almenas, que, además de parapetos defensivos, solían hacer las veces de prisión medieval. Finalmente, los Reyes Católicos confirmaron el señorío de Tiedra con su castillo para Pedro Girón, Maestre de Calatrava y I Señor de Urueña. Su señorío abarcaría la casa de Osuna (con Pedro Téllez-Girón y de la Cueva en el siglo XVI), que  fue la propietaria del Castillo hasta el siglo XIX.

Desde entonces también ha llegado a pasar por varias manos, varias desafortunadas manos, diríamos mejor: en el siglo XIX, la familia de Gaspar Rodríguez utilizó parte de su estructura para otras construcciones; la familia de Alonso Carmona lo adquiere en 1911 y lo convierte en un palomar; no es hasta el año 2004 cuando el Ayuntamiento de Tiedra se hace con el castillo, quien inicia las labores de reconstrucción, terminadas en el 2013, que hoy permiten visitarlo en todo su esplendor.

Desde el castillo se puede ver todo el pueblo, incluidas las dos iglesias que hoy quedan de las cuatro que llegó a tener la localidad. Bueno, también está la Iglesia del Salvador, que es la que ofrece culto, y la Ermita de Nuestra Señora de Tiedra Vieja en las afueras.

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La Plaza Mayor es un bonito espacio con casas de balconadas y pilares de piedra y madera, algunas de las cuales son de los siglos XVI a XVIII. El edificio del Ayuntamiento cierra uno de los lados dotando de empaque a la plaza, pues el edificio, un antiguo hospital, es una bella muestra decimonónica de construcción civil, con elementos de diferentes estilos. Me gustaría sugerir desde aquí que en estos bonitos pueblos se tenga muy en cuenta el aspecto estético de sus edificaciones, impidiendo aparcar en plazas con tanto encanto o delante de edificios históricos al menos. Aunque apenas vimos gente paseando, los vehículos estaban en todas partes.

La Iglesia de San Miguel es un templo construido en el siglo XVI sobre una antigua iglesia románica, con una alta y esbelta espadaña sobre una torre que tuvo en su tiempo una función defensiva. No llegamos a entrar, porque al acercarnos vimos y oímos lo que parecía ser una actividad de serrería.

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Las ruinas de la mudéjar Iglesia de San Pedro son mucho más interesantes, aunque pudiera pensarse lo contrario. Construida en el siglo XVI y reformada en el XVII, hoy es un enclave derruido y un tanto descuidado, pero que ofrece multitud de ángulos muy fotogénicos, con vistas increíbles hacia el castillo. Entre la basura y maleza encontramos hasta alguna lápida en el suelo… sería interesante que se pudieran conservar los restos tal y como están, pero con un mantenimiento continuo para no acumular tanta suciedad. También está situada en alto y ofrece una imponente vista igualmente desde el castillo, con un aire defensivo, pero en el otro extremo del pueblo. Al alejarnos vimos que en el subsuelo y dentro de un recinto amurallado que parecía privado, se encontraban unas aberturas en arco que parecían bodegas inmensas.

Tiedra fue una zona vaccea y se sabe que este pueblo ocupó el territorio desde la mitad el primer milenio a.C. Los romanos lo llamaron Amallóbriga   y establecieron una civitate (ciudad) nombrada por Plinio y Ptolomeo. Hoy, todo el conjunto vacceo-romano constituye el Yacimiento del Cerro de la Ermita de Tiedra,  de la Edad del Hierro y lugar donde a finales del siglo XVI se edificó la ermita de Nuestra Señora de Tiedra Vieja. El Yacimiento cuenta con la denominación de Bien de Interés Cultural desde 1994.

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Pero el enclave de la Ermita de Nuestra Señora de Tiedra Vieja es magnífico, aún sin poder ver las excavaciones arqueológicas (están ocultas en el subsuelo tanto de la ermita como de las tierras de alrededor). Se puede llegar a él tanto desde el pueblo por un bonito camino arbolado de 400 metros, como desde la carretera, por una entrada señalizada. La ermita se reconstruye en el siglo XVII sobre una iglesia anterior y tras varias restauraciones, sobre todo a partir del 1713 bajo patronazgo de la familia Alderete, luce como hoy puede contemplarse. Bueno, lo de contemplarse es un decir, porque estaba cerrada. Hoy, veo que las visitas, gratuitas, son guiadas y con grupos a partir de ocho personas, aunque dicen que puede visitarse “durante todo el día”. La próxima vez llamaré por teléfono a ver si podemos entrar.

Es un magno edificio de estilo barroco con una Hospedería adosada que conserva varias de sus dependencias en buen estado. También se puede encontrar en el interior de la ermita un órgano procedente del Monasterio de la Santa Espina. Desde la entrada de la hospedería hay un camino de tierra que en apenas veinte minutos llega hasta el pueblo de Pobladura de Sotiedra, y en el que se pueden observar restos de una calzada romana.

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Justo al final del camino que llega desde la carretera, se encuentra el cementerio de Tiedra y hacia la izquierda toda una campa, reformada y acondicionada en 1855, junto a los caminos de acceso, desde la que se observa una bonita vista del Castillo, con algunas mesas para descansar, una fuente y lo que parecían los restos de una actividad cultural con objetos de lana que debió celebrarse este verano y que entre los tonos dorado-rojizos del otoño y la luz de este diciembre tan extrañamente luminoso, ofrecían interesantes ángulos fotográficos.

Aquí hemos terminado nuestra visita a Tiedra. Pero nos hemos prometido volver a este bonito pueblo castellano y es una promesa que no vamos a echar en el olvido. Queremos acercarnos en primavera para poder observar los floridos campos de lavanda que hemos visto por los alrededores. También queremos ver un atardecer desde el castillo y tal vez, realizar algún tramo de lo que en Tiedra llaman “la ruta de las fuentes” (sendero PRC VA13), un recorrido de unas 4 horas y media de duración por los alrededores tomando como guía varias fuentes y caños de distintas épocas, desde el siglo XIII al siglo XX. Y no nos olvidamos de la posibilidad de poder visitar el Centro Astronómico de Tiedra,  un moderno observatorio del amplio cielo castellano, y que es todo un referente en este tipo de instalaciones.

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La excursión tocaba a su fin (nos habíamos venido sin preparar, solo para pasar la mañana y ya eran casi las tres de la tarde), pero no quisimos perder la oportunidad de pasar (otra vez, era nuestra tercera visita) por el pueblo de San Cebrián de Mazote para ver si podíamos entrar en la Iglesia Mozárabe de San Cipriano, pero tampoco pudo ser. Los horarios de visita son muy restringidos (solo media hora antes de cada misa y solo los miércoles y domingos en otoño e invierno). Es un templo de origen visigodo, románico del siglo VII, que fue reconstruida en el siglo X con aportaciones mozárabes, que trajeron monjes del Monasterio de San Martín de Castañeda (en la comarca de Sanabria, en Zamora). La espadaña es del siglo XIX.

Al llegar a casa, este extraño tiempo decembrino nos regaló una vista preciosa de los árboles de nuestra calle, con la luz de la primera hora de la tarde cayendo sobre los colores dorados y rojizos de las últimas hojas del otoño. No se puede acabar mejor una excursión.

AlmaLeonor

 

Fuentes: Las indicadas en cada enlace del texto.

Más fotografías, aquí, y pinchando en la primera imagen. También en la página ALMA VIAJERA.

 

 

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2 respuestas a ESCAPADA RURAL A… TIEDRA

  1. Buen reportaje Gracias de parte de un toresano

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