ELBA Y SANTA ELENA

ELBA Y SANTA ELENA

EXISTE UNA GRAN DIFERENCIA ENTRE ELBA Y SANTA ELENA. Porque todos sabemos cuál es la similitud, además de que ambas son un pequeño territorio insular. Tanto Elba como Santa Elena albergaron en algún momento de su vida, más concretamente en alguno de sus peores momentos, a Napoleón Bonaparte (1769-1821), general, Primer Cónsul, rey y emperador de Francia, una de las figuras más destacadas de la historia.

Entre ellas existen también importantes diferencias. Además de las territoriales (Elba está situada en el mar Tirreno y Santa Elena en el océano Atlántico), y las políticas (Santa Elena pertenece al Reino Unido y Elba a Italia), existe una diferencia sustancial. Pero para conocerla mejor y en toda su magnitud, primero hemos de conocer su historia.

Santa Elena es una remotísima isla del  océano Atlántico, situada a más de 1.800 km. de distancia de la costa occidental de Angola, en el continente africano, aunque administrativamente pertenece al Reino Unido (forma parte del territorio británico de ultramar, junto a las islas de Ascensión y Tristán de Acuña).

Este pequeño territorio insular fue descubierto en 1502 por el gallego João da Nova (1460-1509), un intrépido navegante al servicio de la corona portuguesa, quien le puso el nombre de Santa Elena de Constantinopla, la madre de Constantino. Juan de Nova, por cierto, es también el nombre de otra isla descubierta por él en 1501, situada entre Madagascar y el continente africano, que durante muchos años (desde 1897) fue un territorio francés dedicado a la explotación del guano (fosfato), hasta que fue abandonada hacia los años setenta. João da Nova, que fue nombrado Alcalde Menor de Lisboa en 1496 por el mismísimo rey Manuel I de Portugal, realizó durante toda su vida numerosos viajes intercontinentales, visitando la India en varias ocasiones. Conquistó  Mombasa (en Kenia) para Portugal y viajó hasta Cochín (actual Kerala) donde enfermó. Llegó hasta la isla hoy llamada de Juan Novoa, donde se recuperó y esperó refuerzos para emprender la conquista de Cochín, donde falleció en 1509.

Consta en los registros que Novoa llegó a la Isla de Santa Elena el 21 de mayo de 1502, pero nunca sospechó el destino que aquel pequeño y alejado territorio insular iba a tener en la historia: servir de cárcel y destierro de Napoleón Bonaparte. O tal vez sí, porque ya en 1513, Santa Elena se convirtió en el islote-prisión de su primer habitante europeo, el portugués Fernando López, condenado por traición por el poderoso Alfonso de Albuquerque (1453-1515). López falleció en la isla en 1530.

Los ingleses la conocen en 1588, pero pese a las visitas de varios navegantes británicos, la isla no es colonizada hasta la llegada de neerlandeses en 1645, quienes terminan por transferir el territorio a la Compañía Británica de las Indias Orientales. Es ahora cuando se construye un fuerte y se instala un destacamento permanente, que con el tiempo sirvió como lugar de tránsito en el comercio de esclavos. En 1810 era el punto desde donde se “exportaban” chinos de Cantón al continente europeo y a América. Con la construcción del Canal de Suez en 1869, Santa Elena prosperó económicamente, y su posición estratégica sería cada vez más importante para el poderoso Imperio Británico.

Pero antes de ese momento, también había sido, de nuevo, prisión militar. Fue allí donde, en 1815, se terminó por desterrar a Napoleón Bonaparte, siendo su prisión insular hasta su muerte el 5 de mayo de 1821. Años más tarde, durante la guerra de los Bóers, también fue el lugar escogido por Inglaterra para servir de prisión al general Piet Arnoldus Cronjé (1836-1911), líder de los ejércitos de la República de Sudáfrica, así como algunos otros militares y jefes zulúes, incluyendo el carismático, Dinuzulu kaCetshwayo (1868-1913), último rey zulú. Cronjé permaneció en Santa Elena hasta 1902 y Dinuzulu hasta 1910.

Por su parte, la isla de Elba y el resto de las islas tirrénicas  que forman el Archipiélago Toscano (Giglio, Capraia, Giannutri, Gorgona, Montecristo y Pianosa), a unos 20 km. de la costa italiana, surgieron, según el mito, de las perlas esparcidas por la diadema de Venus cuando se rompió al emerger la diosa del mar Tirreno. Desde entonces, se la han disputado varios pueblos, desde griegos, etruscos, cartagineses y romanos en la antigüedad a, mucho más tarde, napolitanos, franceses y españoles, que son quienes terminaron por hacerse con el control militar del territorio insular durante los siglos XVII y XVIII, fortificando el puerto de Capoliveri, de gran importancia en la Guerra de Sucesión española. Finalmente acabó en manos francesas.

Pero lo que a lo mejor poca gente conoce es que la Isla de Elba se convirtió durante un tiempo en un territorio independiente, una Micronación, para ser más exactos, la primera Micronación reconocida de la historia.

Hoy, tal y como contamos en varios artículos de HELICON, existe una larga lista de Micronaciones, más o menos reales, que tienen en la Isla de Elba su primer precedente histórico. En 1814, en virtud del Tratado de Fontainebleau (del 11 de abril, artículos III y VII), dentro del conflicto llamado las Guerras Napoleónicas, entre el Primer Imperio francés y las fuerzas de la Sexta Coalición (Austria, Rusia y Prusia), Napoleón renuncia a la posesión de todos sus dominios excepto uno: la Isla de Elba, que queda conformada desde ese momento como un Estado, más concretamente, un Principado.

Así, el Principado de Elba, en el que convivieron con Napoleón unas 400 personas voluntarias asignadas a su servicio y protección, se inaugura el 20 de abril, cuando Napoleón salió de Francia para tomar posesión de su nuevo dominio, en realidad, un exilio forzado en una Micronación de efímera duración. Allí, Napoleón creó su propia y nueva bandera nacional, de fondo blanco cruzada por una franja diagonal roja con abejas amarillas. Recordemos que las abejas eran el símbolo personal de los Bonaparte (el emblema imperial francés fue el águila de una cabeza con las alas desplegadas) y que Napoleón las lució igualmente (eran de oro) en el manto que llevaba puesto el día de su coronación como emperador el 2 de diciembre de 1804. También estaban bordadas en la alfombra que decoró el evento tal y como puede apreciarse en algunos cuadros de la época, como en este François Pascal Simon, barón Gérard (1770-1837).

Las abejas fueron elegidas por el monarca como un símbolo de unión del pasado (la dinastía franca de los Merovingios, uno de cuyos reyes, Childerico I, fue enterrado con abejas doradas en Tournai, Bélgica), con el futuro que él pensaba construir.  Al parecer el diseño de las pequeñas abejas doradas, fue obra del dibujante y grabador Dominique Vivant, barón de Denon (1747-1825), gran amigo de Napoleón a quien acompañó en muchas de sus campañas, realizando dibujos y ejerciendo la diplomacia. Denon fue el primer director del Musée Central de la République, que con el tiempo se convertiría en el Museo del Louvre.

Los Bonaparte fueron muy dados a establecer lazos simbólicos con el pasado (el que ellos querían, claro, porque Napoleón, por ejemplo, quiso alejarse de todo lo que recordara a los capetos), y así, Napoleón III revalorizó la imagen del caudillo galo Vercingetorix (c.80 a.C.-46 a.C.), a quien una obra de 1828 (Histoire des Gaulois depuis les temps les plus reculés, de Amédée Thierry) redescubrió para la historia francesa. En 1865, Napoleón III encargó la construcción de una monumental estatua de siete metros de alto en su honor, que fue colocada en lugar donde, se suponía, tuvo lugar la batalla de Alesia. En el pedestal de aquella estatua, diseñado por el famoso arquitecto Eugène Viollet-le-Duc (1814-1879), hizo colocar el siguiente mensaje al mundo: La Galia unida, la formación de una nación, animados por el mismo espíritu, puede desafiar el Universo. En 1884, la Enciclopedia Francesa Lavisse, decía de Vercingetorix que “fue el primer héroe de nuestra historia”.

Pero volvamos a Napoleón Bonaparte. Permaneció en su exilio en la isla de Elba hasta el 26 de febrero del año 1815, cuando emprendió rumbo a París dando comienzo el llamado Periodo de los Cien Días de su gobierno francés. La batalla de Waterloo el 18 de junio de 1815, puso fin a la vida política de Napoleón, siendo desterrado a la Isla de Santa Elena, como decíamos antes. Allí murió el 5 de mayo de 1821 a los cincuenta y un años de edad. Aunque fue enterrado en un principio en la isla, desde 1840 sus restos reposan en el Palacio Nacional de los Inválidos, en París.

Elba dejó de ser una nación independiente cuando fue abandona por Napoleón, dando por finalizada la primera Micronación de la historia y volviendo a ser objeto de disputas territoriales. Primero fue territorio del Gran Ducado de Toscana, pasando a formar parte del Reino de Italia tras la unificación de 1860. Durante la Segunda Guerra Mundial fue posesión alemana durante un breve pero destructivo periodo de tiempo para, finalmente, volver a ser suelo italiano, parte de la provincia de Livorno en la Toscana. Santa Elena sigue siendo parte del Reino Unido hasta la fecha, sin embargo, en 1854, Napoleón III compró algunas zonas de la isla (concretamente la casa de Longwood y el valle de la Tumba, a los que se sumó años más tarde el Pabellón Briars), que pasaron a ser “dominios franceses de Santa Elena”. Pero no son territorio francés, sino “propiedades” particulares del Estado francés en la isla británica.

Así que la gran diferencia entre estas dos pequeñas islas unidas por la vinculación común a Napoleón Bonaparte, es que Elba llegó a ser una Micronación independiente y Santa Elena un presidio del territorio inglés.

Almaleonor.

 

Anuncios
Esta entrada fue publicada en HISTORIA y etiquetada , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s