ANÉCDOTA – 45: VEHÍCULO LONGO

ANÉCDOTA – 45: VEHÍCULO LONGO

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Tal vez muchos lleguen a las Autoescuelas con varias horas de práctica al volante, ya sea por aquello de practicar con el padre o novio/novia, o por pura iniciativa propia. Pero la mayoría no. Fue mi caso. No había tenido un volante en mis manos, si no consideramos volante el de los autos de choque, y aun así, no era una diversión que me apeteciera mucho porque acababa llena de moratones y eliminada al primer topetazo. Pero me apetecía mucho conducir. Lo decía muchas veces… “En cuanto cumpla 18 años quiero conducir.”

Como ya estaba trabajando, en cuanto cumplí los 18 años me apunté a una Autoescuela:

  • Era donde trabajaba José Manuel, y allí fui por recomendación familiar.
  • Sus métodos podrían llamarse hoy “poco ortodoxos”, pero fueron tremendamente efectivos.
  • A las seis de la mañana empezábamos las clases.
  • Cinco personas en un SEAT 133 de color blanco.
  • Todos aprendíamos de todos.
  • Todas las mañana nos decía que confiaba en nosotros.
  • Si ibas muy despacio, José Manuel te pisaba el pie del acelerador.
  • Aprendimos a aparcar con las pegatinas de los cristales del coche de prácticas.
  • José Manuel nos dijo que si no aparcábamos a la primera, lo hiciéramos a la segunda.
  • En caso de ser la segunda, el volante había que girarlo del todo. Con confianza.
  • Si lo hacíamos mal nos llevábamos un bocinazo… literal.
  • Si lo hacíamos bien, una gran sonrisa de José Manuel. Nunca la satisfacción por enseñar quedó más patente que en el orgullo y la sonrisa que ponía aquel profesor cuando un alumno aprendía una lección.

Tanto como insistí con la Autoescuela para que me asignaran a José Manuel como profesor (no querían al principio), volví a hacerlo para que me dejaran realizar el examen con el SEAT 133 con el que había hecho las prácticas (al final me compré uno, fue mi primer coche). José Manuel le limpió y revisó a fondo para mí ese día. Pero no pudo ser. No pasé el teórico. ¡¡YO!!

Supongo que hubo más de un fallo, pero había una pregunta que no supe contestar. Una señal nueva que se implantó por aquellos años y que no conocía… “Vehículo Longo”… no se me olvidará en la vida. Hoy son muchos los vehículos que circulan con esa señal e incluso nos “amenazan” (ya es una realidad en muchos sitios) con vehículos con “trailer”, es decir, como dos camiones en uno solo… más “longo” todavía…

Recuerdo la humillación de aquel suspenso (yo no estaba, ni estoy, acostumbrada a suspender un examen). Aprobé a la segunda y pude realizar mi práctica de examen con el coche con el que había aprendido a conducir. Tuve suerte… o lo hice bien… no sé. Pero aprobé. José Manuel me despidió con una gran sonrisa, como siempre.

Ya con mi gran “L” de práctica-primeriza, la primera vez que cogí el coche de mi padre, con él a mi lado, realizó todo el trayecto agarrando el freno de mano.

AlmaLeonor.

 

 

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