CUANDO ÉL TIENE MÁS QUE ELLA…

CUANDO ÉL TIENE MÁS QUE ELLA…

No se si recordarán que en la película “Troya” (2004, Wolfgang Petersen) Brad Pitt, que interpretaba al héroe Aquiles, estaba tan musculado que un crítico de cine llegó a afirmar que “tenía más tetas que Helena de Troya” (interpretada por Diane Kruger).

Pues bien, esto, que yo pensaba que era una algo original, no lo es tanto… Cuando se estrenó la película “Sansón y Dalila” en 1949, dirigida por Cecil B. DeMille, un sarcástico Groucho Marx dijo que no vería esa película porque no le gustaban las películas en las que «el héroe (Victor Mature) tiene los pechos más grandes que la heroína (Hedy Lamarr)».

AlmaLeonor.

DESPERTARÉ MAÑANA CON LA PALABRA A PUNTO

DESPERTARÉ MAÑANA CON LA PALABRA A PUNTO

Imagen: Mohammad Bader Hamdan  (Syrian artist)

Presa de tus cancelas me he soñado de pronto
y desvelada miro la quietud de la noche.
Despertaré mañana con la palabra a punto,
toda carnoso fruto, toda jugo y sabor.

Concha Lagos (Extracto)
De la obra “Con el Arco a Punto“, Colección de Poesía IBn Zaydún, Madrid, 1984

 

 

EL MUNDO DE “1984”

EL MUNDO DE “1984”

Imagen: Lidia Wylangowska

“Es poco probable que la humanidad pueda salvaguardar la civilización, a menos que pueda evolucionar en un sistema de bien y mal que sea independiente del cielo y el infierno.”

“1984”, George Orwell

George Orwell, cuyo verdadero nombre era Eric Arthur Blair, nació en La India británica un día como hoy, 25 de junio, de 1903. Falleció en Londres el 21 de enero de 1950.

CUANDO INSULTABAN A INGRID BERGMAN

CUANDO INSULTABAN A INGRID BERGMAN

Ingrid Bergman con su hijo Roberto en brazos.

“Me llegaban cartas atroces, cada sobre iba lleno de odio. En algunas ponían que yo ardería en el infierno por toda la eternidad. Otras decían que era una agente del diablo y que mi pequeño era hijo del diablo. Y aun otras que mi bebé nacería muerto o sería jorobado. Hablaban de toda clase de horrorosas deformaciones que afectarían a mi hijo. Me llamaban puta y fulana. No podía creer que me odiara tanta gente. Al margen de lo que pensaran sobre mi vida, se trataba de mi vida privada, y yo no les había hecho nada. Estaba en estado de shock. Llegaban cartas de todas partes, pero la mayoría de América. América es muy grande, así que había gente para escribir cartas de todas clases. Roberto me preguntaba por qué las leía si me afectaban tanto. Decía que era como leer reseñas de críticos a quienes nunca les gusta tu trabajo. ¿Qué sentido tiene? Yo le respondía que era el único modo para encontrar cartas de amigos que me animaban y me apoyaban.”

 

Estas palabras fueron escritas por Ingrid Bergman (1915-1982) cuando, años más tarde de los acontecimientos que narra, contaba lo que llegó a sufrir en 1950 a causa de su relación con Roberto Rossellini (1906-1977). Si hoy nos parece que las redes sociales magnifican el odio visceral y la fácil descalificación anónima, situaciones como esta demuestran que el hombre (la humanidad) nunca estuvo, ni estará, libre de tirar piedras contra la Magdalena, sin importar para nada si está o no libre de culpa. Pero así como ella no dejaba de leer sus cartas, guiada por la confianza de que habría entre ellas quien la animaba y apoyaba, hoy no debemos dejarnos abatir por los comentarios en las redes, porque entre ellos, incluso entre los críticos, podemos encontrar a quien de verdad nos apoya y anima.

Ingrid Bergman se casó en mayo de 1950 con el director Roberto Rosselini, después de casi un año de público romance y estando ambos casados (ella con un dentista sueco con quien tenía una hija; él con la italiana Marcella de Marchis, con quien tenía dos hijos) además de que Rossellini mantenía una relación adúltera semipermanente (parecían estar “prometidos”) con la admirada Ana Magnani (1908-1973). Pero fue la relación con la sueca Ingrid Bergman, con quien tuvo un hijo en febrero de 1950, lo que causó un auténtico escándalo internacional: en Italia, por el “despecho” hacia una gloria nacional como era la Magnani (lo de la esposa legal parecía no importar demasiado); en Suecia, donde Ingrid llegó a ser fuerte y públicamente criticada por la iglesia luterana; y en los EEUU, donde hasta el senador Edwin C. Johnson llegó a pedir en el Congreso (en marzo, cuando el niño tenía apenas un mes) la adopción de medidas legales para no proyectar la película “Stromboli” (de Rossellini e interpretada por la Bergman), por lo que él llamó una «poderosa influencia maligna» para América de la actriz, a causa de su romance adúltero y maternidad fuera del matrimonio. Como ella contó años más tarde, recibió miles de cartas en las que llegaban a pedir que fuese quemada en la hoguera como a una bruja. La famosa columnista de Hollywood, Hedda Hopper (1890-1966), pudo contribuir a este malestar público por sus críticas mordaces y muy duras de ese año… por cierto que dirigidas  a ella y solo a ella, a Ingrid Bergman, hacia quien se dirigieron críticas, vituperios e insultos, no así hacia Rossellini, quien también era adúltero y padre del niño.

Finalmente Ingrid Bergman fue declarada persona non gratta en los EEUU y la pareja (con su hijo, Robertino) tuvo que emigrar a Italia. Rossellini se buscó otra amante.

AlmaLeonor

 

 

 

 

MAR DE OTOÑO EN PRIMAVERA

MAR DE OTOÑO EN PRIMAVERA

Christian Schloe_digital_artodyssey (33)
Christian Schloe

Este mar triste de otoño en primavera,
una avenida que atardece mojada por la lluvia,
bufandas que ya estaban olvidadas en los cajones,
paraguas que rompe el viento de la costa,
y tú tratando de explicar por qué me dejas.
Aún recuerdo cada una de tus palabras
confundidas con  el olor de la tierra mojada
y la brisa de mar adentro que traía el viento.
No es que no me quisieras,
ni que hubieras dejado de adorarme.
según tú fue el tedio, el hastío,
los domingos aburridos e interminables.
Dices que no hay otro, ni otra,
que es parte de la vida esta derrota.
En fin, que el futuro te regale divertimentos,
que nunca más te venzan la desgana y la monotonía,
ni el desamor, ni el desencanto,
ni te quedes jamás, Dios no lo quiera,
ante uno de estos mares tristes de otoño en primavera.

Santiago Gil
(de su obra TRASMALLOS, 2014)

 

Esta entrada es una especie de canto para el fin de una Primavera, que según los que entienden, en este año 2017 y en el hemisferio norte, finaliza hoy, 21 de junio, justo a la hora en la que esta entrada será publicada, a la 6h 24 m, hora peninsular, momento del Solsticio de Verano, para dar paso a la tórrida estación que más temo…  

AlmaLeonor  

 

EL DUQUE DE LERMA. PRIMER VALIDO DE ESPAÑA

EL DUQUE DE LERMA. PRIMER VALIDO DE ESPAÑA

Artículo de Alma Leonor López publicado el 21 de enero de 2013 en Anatomía de la Historia, sección Edad Moderna.

 

Francisco de Sandoval y Rojas, duque de Lerma (1553-1625), nacido en Tordesillas, provincia de Valladolid, fue para Francisco Tomás y Valiente el primero y uno de los más destacados validos de la Monarquía Hispánica (junto con el conde-duque de Olivares).

En el siglo XVII, los validos de los Austrias fueron: Lerma y Uceda, con Felipe III; Olivares y Haro, con Felipe IV; Nithard, con Mariana de Austria; y Valenzuela, con Carlos II.

John Elliot, en la introducción al libro El mundo de los validos (escrito junto con Laurence Brockliss, en 1999, de donde se han extraído todas las citas y referencian a estos autores), explica que para conocer el origen del vocablo valido hay que remontarse al siglo XVI en Francia, con el término favori, que en España se tradujo como‘privado’ ‘favorito’, refiriéndose a quien gozaba del favor real (privanza) o era apreciado y protegido por el monarca, de cuyo valimiento gozaba. Hacia comienzos del siglo XVII el término private se había introducido también en la lengua inglesa.

LOS HISTORIADORES OPINAN

La historiografía ha dado en llamar valido a aquellos personajes que, fundamentalmente durante el siglo XVII, desempeñaron el principal papel como consejeros regios, en tanto que favoritos de los monarcas. Por lo tanto, y como refiere Tomás y Valiente, los validos reunían dos características: la íntima amistad con el rey y la intervención directa en el gobierno de la monarquía.

Entre los historiadores hispanistas existe una controversia acerca de si este término se puede aplicar únicamente a la figura española, o si por el contrario pueden encontrarse ejemplos en otras monarquías europeas. John Elliott defiende esta última tesis y apunta a Robert CecilSomersetBukingham y Laud en Inglaterra, SullyRichelieu y Mazarino en Francia, así como otros ejemplos en Polonia, Austria, etc. Sin embargo, José Antonio Escudero sugiere por su parte la exclusividad hispana del valido. Para este profesor de Historia del Derecho, los demás serían algo así como un primer ministro o un secretario de Estado.

Las razones por las que surge la figura del valido son variadas, pero los historiadores parecen coincidir en dos puntos:

En primer lugar, por la complejidad del gobierno de la monarquía, que requirió de una mayor organización y jerarquización del poder institucional colocándose el valido entre el rey y el resto de altos funcionarios (secretarios de Estado y consejeros).

Laurence Brockliss pone en relación la figura del valido con la mecánica del patronazgo, entendiendo que más que el crecimiento del Estado, el valido se torna necesario ante el ansia de cargos: “la monarquía precisaba de un administrador de la gracia real que, a la vez, la protegiera frente al inevitable rencor de los decepcionados”.

Por otro lado, debido al intento de los grandes, de la más alta nobleza cortesana, de asaltar de modo pacífico los escalones político-administrativos del poder, situándose por encima de los secretarios de Estado y los consejeros en la dirección del Estado.

Los burócratas, profesionales y técnicos, pertenecían a clases intermedias, eran hombres de carrera y el nombramiento era un ascenso por meritocracia. El valido, hombre noble que ya contaba con la amistad y confianza del rey, al situarse entre estos hombres y el monarca, impedía que el poder del Estado se desplazara a favor de las nuevas clases sociales, de modo que continuara bajo el control de la nobleza y alto clero.

EL VALIDO Y EL REY

La amistad entre Lerma y Felipe III fue previa (ya existía esa amistad siendo príncipe), determinante y decisiva. Contando con ella, para Tomás y Valiente, citando a su vez a Leopold von Ranke, “su primera orden, una orden sin igual, fue que la firma de Lerma valiera tanto como la propia firma del Rey” (se refiere aquí a una orden verbal).

Del mismo modo Ciriaco Pérez Bustamante afirma que “el mismo día del fallecimiento [de Felipe II] escribía el favorito en nombre del Rey a todos los Presidentes de los Consejos y al Nuncio”. La figura del valido nacía exactamente al mismo tiempo que la entronización del nuevo monarca.

Felipe III autorizó a Lerma para que firmase en su nombre cualquier orden o comunicación, primero verbalmente, pero poco después por medio dela Cédulade 1612:

Copia de lo que Su Magestad ordenó al Consejo de Estado por Cédula de 1612 tocante al duque de Lerma.

Desde que conozco al duque de Lerma le he visto servir al rey mi señor y padre, que aya gloria, y a mí con tanta satisfacción de entrambos que cada día me hallo más satisfecho de la buena quenta que me da de todo lo que le encomiendo y mejor servido dél; y por esto, y lo que me ayuda a llevar el peso de los negocios, os mando que cumpláis todo lo que el duque os dixere o ordenare, y que se haga lo mismo en ese Consejo, y podrásele también dezir todo lo que quisiere saber dél, que aunque esto se ha entendido assí desde que yo subcedí en estos Reynos, os lo he querido encargar y mandar agora.

AGS, Eº, España, leg. 4126.

Esta práctica resultó novedosa en ese momento y nadie pudo discutir lo que Lerma podía dictar en nombre y en representación del Rey. Tal cosa supuso colocar todo el sistema administrativo de los Austrias, los Consejos, a la disposición personal del valido, única y exclusivamente por la voluntad real, ya que no ocupaba cargo administrativo alguno. Para algunos autores, como Francisco Tomás y Valiente, la equiparación de las firmas del rey y del valido fue una torpeza.

AlmaLeonor.

LA “MALA ESTRELLA” DE DONALD TRUMP

LA “MALA ESTRELLA” DE DONALD TRUMP

Ronald Reagan y Donald Trump, son los dos únicos presidentes estadounidenses que poseen una estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood. O mejor dicho, tenían, porque Trump ya no la tiene.

Hagamos primero un poco de historia. El Paseo de la Fama de Hollywood fue una creación del artista californiano Oliver Weismuller, a quien el Ayuntamiento de la ciudad le encargó una obra para mejorar el aspecto de las calles de Hollywood. Vio la luz en 1958 y apenas veinte años más tarde, en 1978, la ciudad de Los Ángeles declaró el paseo de la Fama como un Bien Cultural e Histórico.

Originalmente se crearon 2.500 estrellas en blanco que fueron dotándose de nombres desde 1960 (la primera concedida con una ceremonia fue a la actriz Joanne Woodward) hasta alcanzar las 1.558 en el primer año y medio desde su instalación. En 1994 se ampliaron las avenidas (de los 2,2 km iniciales hoy cubren hasta 19 manzanas, 15 de ellas en Hollywood Boulevard y tres en Vine Street) con estrellas para colocar a los nominados cada 31 de mayo (entre 15 y 20 nuevos cada año, de entre unas 200 solicitudes anuales) en una ceremonia presidida hasta el 2008 (fecha de su muerte) por Johnny Grant (1923-2008), alcalde honorífico de Hollywood, quien tiene sus dos propias estrellas en Hollywood Blvd., una en el 6937 y otra honorífica en el 6897. Tras su muerte, las ceremonias son presentadas por Leron Gruber, el Presidente de la Cámara de Comercio de Hollywood.

Cada estrella, que cuesta unos 30.000 dólares (que no siempre paga el homenajeado), consta de una pieza de terrazo en la que se enmarca una estrella de cinco puntas con fondo rosa y borde de bronce incrustado en un cuadrado de carbón. Dentro de la estrella rosa está el nombre de la persona homenajeada grabado en bronce, y debajo se encuentra un emblema redondo, también en bronce, indicando la categoría por la que a esa persona se le concedió la estrella: una cámara por el cine, un televisor por la televisión, un gramófono por la música, un micrófono por la radio y una máscara por el teatro. La única persona que tiene una estrella por cada una de las cinco categorías es Gene Autry (1907-1998).

Hay una serie de estrellas “especiales”, por ejemplo, una concedida a Disneyland, que tiene como símbolo un edificio. El Cuerpo de Policía de Los Ángeles también tiene su estrella especial, al igual que el equipo de Los Ángeles Dodgers, que tiene un logotipo de béisbol, así como la tripulación del Apolo XI, la misión que llegó a la luna, cuya placa consta de cuatro lunas idénticas, en lugar de estrellas, aunque si que tienen el símbolo de la televisión, porque fue una de las retransmisiones televisivas más vista de la historia.

Actualmente hay como 2.330 estrellas asignadas ya a nombres, y unas 476 que todavía permanecen en blanco en espera de ser asignadas, con lo que es fácil imaginar la cantidad de anécdotas que pueden encontrarse alrededor de ellas. Por ejemplo, es bueno saber que George Clooney, Brad Pitt, Angelina Jolie, Clint Eastwood, Robert Redford o Julia Roberts, no tienen estrella porque no han querido cumplir con los requisitos de concesión. O que Mohamed Ali pidió que su estrella no estuviera en el suelo porque no quería que su nombre fuese pisado, y se encuentra en una vitrina situada en la pared en el 6801 de Hollywood Blvd. Es la única estrella situada en esa posición vertical.

Xabier Cugat (en 1960) fue el primer español que consiguió no una, sino dos estrellas en el Paseo de la Fama, a quien siguieron Julio Iglesias (1985), Plácido Domingo (1993), Antonio Banderas (2005), Penélope Cruz (2011) y Javier Bardem (2012). Como sabrán, en Madrid existe un particular y patrio Paseo de la Fama con 26 estrellas (de granito, mármol blanco y acero, diseñadas por Óscar Mariné) dedicadas a los más genuinos representantes de nuestras artes cinematográficas. Hay que lamentar, sin embargo, que desde el 2011, cuando se instalaron las 25 primeras estrellas, solamente se ha concedido una más, la estrella póstuma del actor y autor y director teatral, Luis Escobar (1908-1991), genuino y recordado VII marqués de las Marismas del Guadalquivir.

Y como decía al principio, se da la curiosidad de que dos presidentes estadounidenses tienen también su estrella en Hollywood.

El actor de Hollywood, Ronald Reagan (1911-2004) obtuvo su estrella en noviembre de 2011 en el marco de un homenaje institucional por el centenario de su nacimiento. Esta situada en el 6374 de Hollywood Blvd. Por su parte, Donald Trump tiene la suya desde el año 2007 en el 6801 del mismo Hollywood Blvd., concedida en reconocimiento a su trabajo en el reality show “The Apprentice” de la cadena NBC.

Peeeero ocurre que desde que el magnate Trump se postuló como candidato republicano a la presidencia del país, su estrella hollywoodiense (hace la número 2.327 de las instaladas) padeció distintos tipos de rechazos: inscripciones, grafitis, montajes ingeniosos, y finalmente un destrozo total.

La primera vez que se mancilló su estrella fue al poco de que el flamante candidato empezase a soltar lindezas racistas y xenófobas por su boca, en febrero de 2016. Entonces a alguien se le ocurrió pintar una esvástica encima de la estrella. Fue rápidamente borrada por los encargados del mantenimiento del Paseo de la Fama, el Hollywood Historic Trust, organismo dependiente de la Cámara de Comercio de Hollywood, quien, de hecho, hace lo mismo con cualquier tipo de vandalismo sobre las estrellas. Solo que la de Trump sufre casi tantas como el resto de ellas juntas.

Han aparecido pegatinas de su candidatura, tal vez en un intento de apoyo, casi al mismo tiempo que manifestaciones de absoluto rechazo, como una pintada que, además de varias palabras y frases descalificativas (le llamaba “racista” o “maricón”, además de escribir “Trump is a Crump”, algo así como Trump es idiota), rogaba a todo el mundo, con un contundente mandato, que “¡No lo vote!“.

En otra ocasión, fue un can quien, animado por su dueño al parecer, mostró su indignación por el candidato de dorado tupé, dejando sus restos fecales encima de la dorada estrella… que le cagó encima, vaya… La imagen corrió por las redes.

De hecho, parece que violar la estrella de Donald Trump del Paseo de la Fama de Hollywood, se ha podido convertir en una especie de “deporte nacional”, al que algunos se sumaron con una campaña de petición de retirada de la estrella del paseo, entre otras razones, por el mucho trabajo de conservación que provoca. También es, a día de hoy, una de las estrellas más visitadas del todo el paseo (el top-ten ahora mismo es: Adam West, Donald Trump, Mark Wahlberg, Katy Perry, Earvin Magic Johnson, Scarlett Johansson, Keanu Reeves, Tom Cruise, Bill Cosby y Michael Jackson), según el ranking que se publica periódicamente, y la más popular de los últimos 30 días.  Pero el caso es que ha recibido múltiples ataques… desde tapar su nombre con diversos métodos, a pintar con una plantilla el símbolo del “silencio”.

El 20 de julio del año 2016 alguien mostró el rechazo que le producía Trump, visibilizando una de las promesas del candidato y hoy presidente estadounidense: la construcción de un muro en su frontera sur. Así, un anónimo indignado “construyó” un muro alrededor de la estrella de Donald Trump en el Paseo de la Fama.

El autor no fue anónimo por mucho tiempo. Un artista callejero inglés, que se hace llamar “Plastic Jesus”, fue el autor de este murete de unos 15 cm de alto, al que dotó de inscripciones con el mensaje “Prohibido el paso”:

“Quise crear una pieza que hiciera notar la idea idiota de Trump de construir un muro. Imaginé esta versión miniatura para que enviara un mensaje claro”

Así lo contaba el artista y manifestante callejero a la cadena BBC Mundo, al observar que su obra alcanzó un éxito total… todos los turistas y paseantes se quisieron hacer una fotografía al lado de su “muro”. En esta ocasión fueron varias personas las que eliminaron la construcción apenas un par de días después de aparecer sobre la estrella. No hizo falta la intervención de la Cámara de Comercio de Hollywood.

Finalmente, en octubre del año pasado, la estrella del Paseo de la Fama de Hollywood, dedicada al hoy presidente de los EEUU de América, y siempre afanoso hombre de negocios, Donald Trump, apareció completamente destrozada.

El autor confeso del destrozo, James Lambert Otis, afirmó ante las cámaras, pertrechado con casco y chaleco reflectante, realizar este acto de forma reivindicativa, una “protesta no violenta“, dijo, para visibilizar la falta de ética y moral del nuevo presidente, así como subastarla para luego entregar las ganancias de la venta a las mujeres que han acusado al candidato republicano de acoso sexual. Esto último no fue posible, ya que al no lograr sacarla entera, la destrozó completamente. Al ser detenido declaraba no temer ni al Sr. Trump ni a ser condenado a prisión.

(pinchando en la imagen se accede a un vídeo del destrozo)

Finalmente su condena ha sido reducida a tres años de libertad vigilada y a pagar los costos de reparación: 3.700 dólares que deberá pagar al Fondeo Histórico de Hollywood y otros 700 a la Cámara de Comercio.

Aprovechando la reparación provisional, ya hay quien se ha querido manifestar, precisamente, lo contrario de lo que pedía una de las pintadas… para pedir que se le vote…

AlmaLeonor.