LOS VIAJES DE GULLIVER: LA ABSURDA DISCUSIÓN

LOS VIAJES DE GULLIVER: LA ABSURDA DISCUSIÓN 

Imagen: Annie Leibovitz, “Gulliver’s Travels”, campaña primavera-verano 2016 de Moncler

“Una mañana, a los quince días aproximadamente de haber obtenido mi libertad, Reldresal, secretario principal de Asuntos Privados -como ellos le intitulan-, vino a mi casa acompañado sólo de un servidor. Mandó a su coche que esperase a cierta distancia y me pidió que le concediese una hora de audiencia, a lo que yo inmediatamente accedí, teniendo en cuenta su categoría y sus méritos personales, así como los buenos oficios que había hecho valer cuando mis peticiones a la corte. Le ofrecí tumbarme para que pudiera hacerse oír de mí más cómodamente; pero él prefirió permitirme que lo tuviese en la mano durante nuestra conversación. Empezó felicitándome por mi libertad, en la cual, según dijo, podía permitirse creer que había tenido alguna parte; pero añadió, sin embargo, que a no haber sido por el estado de cosas que a la sazón reinaba en la corte, quizá no la hubiese obtenido tan pronto. «Porque -dijo- por muy floreciente que nuestra situación pueda parecer a los extranjeros, pesan sobre nosotros dos graves males: una violenta facción en el interior y el peligro de que invada nuestro territorio un poderoso enemigo de fuera.

En cuanto a lo primero, sabed que desde hace más de setenta lunas hay en este imperio dos partidos contrarios, conocidos por los nombres de Tramecksan y Slamecksan, a causa de los tacones altos y bajos de su calzado, que, respectivamente, les sirven de distintivo. Se alega, es verdad, que los tacones altos son más conformes a nuestra antigua constitución; pero, sea de ello lo que quiera, Su Majestad ha decidido hacer uso de tacones bajos solamente en la administración del gobierno y para todos los empleados que disfrutan la privanza de la corona, como seguramente habréis observado; y por lo que hace particularmente a los tacones de Su Majestad Imperial, son cuando menos un drurr más bajos que cualesquiera otros de su corte -el drurr es una medida que viene a valer la decimoquinta parte de una pulgada-. La animosidad entre estos dos partidos ha llegado a tal punto, que los pertenecientes a uno no quieren comer ni beber ni hablar con los del otro. Calculamos que los Tramocksan, o tacones-altos, nos exceden en número; pero la fuerza está por completo de nuestro lado. Nosotros nos sospechamos que Su Alteza Imperial, el heredero de la corona, se inclina algo hacia los tacones-altos; al menos, vemos claramente que uno de sus tacones es más alto que el otro, lo que le produce cierta cojera al andar.

Rogué al secretario que presentase mis humildes respetos al emperador y le hiciera saber que juzgaba yo no corresponderme, como extranjero que era, intervenir en cuestiones de partidos.”

Los Viajes de Gulliver (1726), de Jonathan Swift (1667-1745)
Parte I-Capítulo IV

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