PALIZAS DE AÑO NUEVO

PALIZAS DE AÑO NUEVO

Imagen: Takanakuy – Ilustra

Ya hemos visto como en Japón la Nochevieja reciben la visita de unos ogros peculiares que azuzan a los niños perezosos, pero no es la única costumbre, cuanto menos raruna, que podemos encontrar en estas fechas. Vamos a ver otra

En Perú no son ogros los que asustan, sino los propios convecinos. Allí, por las fechas de Navidad y Año Nuevo, sobre todo en Año Nuevo, se mantiene una antiquísima tradición, la Takanakuy. Consiste, nada más y  nada menos, que en zurrarse de lo lindo para librarse de todo tipo de odios e inquinas y empezar el Año Nuevo desde cero. Como propósito no es malo, pero podrían resolverlo de alguna manera menos dolorosa, digo yo.

Claro que todo este festival está aderezado con música (llamada waylilla o wayliya, una especie de “canción protesta”, popularizada desde los años 60) y baile frenético, comida abundante (y la peruana es de las más variadas, copiosas y espectaculares del mundo) y bebida más abundante todavía, lo que contribuye a que los porrazos se sientan menos… supongo. Aunque los moratones, cortes y sangrados son totalmente reales y dolorosos, ya que está  permitido utilizar desde punteras metálicas en las botas mineras (habituales en muchos lugares en Perú) hasta cinturones para propinar golpes. Lo que no se permiten son anillos… que cosas. Incluso hay un árbitro que controla que las cosas no se desmadren demasiado. A lo mejor se lleva algún sopapo sin quererlo… Lo que no hay es policía ni jueces en estos distritos, de ahí que se terminaran por buscar la forma de solucionar las rencillas por sí mismos.

Al finalizar la pelea, los contrincantes, siempre en parejas, deben abrazarse y volver a la normalidad… hasta la próxima afrenta. Es una especie de catarsis social anual en las comunidades indígenas peruanas, que últimamente ha traspasado este estatus para realizarse, pese a la prohibición gubernamental, en zonas urbanas de la propia capital, Lima.

También es posible encontrar una costumbre muy parecida en Canas, en Perú, cerca de Cuzco. Se trata de Ch’ijar Jaqhi o Tupay (significa “colisionar”)  un festival que se lleva a cabo el 20 de enero y en el que las peleas son entre grupos de diferentes comunidades. Se considera una batalla ritual. Otra pelea similar, la Tupay Tuqtu  (“choque de gallinas”, más o menos) se celebra el 2 de febrero y ha sido declarada Patrimonio Cultural Nacional en el 2008. Bolivia, en la zona de Potosí (también minera e indígena, por cierto), llamada Tinku, pero que se celebra en mayo, y prácticamente solo masculina.

El nombre Takanakuy  deriva del quechua y está formado por la palabra “Taka”, que significa “golpe” y “nakuy”, que podría traducirse por “hacerse mutuamente algo”. Es una “celebración” popular en distritos peruanos como Santo Tomás, Llusco y Quiñota, pero la más famosa es la de la provincia de Chumbivilcas, cerca de Cuzco. Allí se toma como una fiesta esperada todo el año y una tradición que se toma muy en serio, pues está interiorizada como una popular autoadministración de justicia, a la vez que una muestra pública de valentía y coraje para defender la propia causa, que proporciona prestigio a sus protagonistas, ya sean hombres o mujeres, pues ambos por igual participan de este evento.

Takanakuy, la película (tres partes)

Y a mi que me recuerda otras cosas… ¡¡FELIZ AÑO NUEVO!!

AlmaLeonor_LP

 

 

 

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