EL DÍA DE REYES

EL DÍA DE REYES

“Sin embargo, para mí, el día de Reyes siempre fue uno de mis días favoritos. Egoístamente. Ese día, o mejor dicho, en la víspera y como parte de los preparativos para el día de Reyes, todos los miembros de mi familia se afanaban en limpiar sus propios zapatos, aquellos que colocarían en el alféizar de la ventana esperando la dadivosidad mágica de unos imaginados reyes que, llegados de un oriente lejano, agasajaban a los niños en las casas. Y a todos, niños y adultos, en la mía. Aunque fuese con un simple bollo de azúcar y canela preparado por mi madrina, o una bolsita de blancas peladillas compradas por mi padre en la plaza del mercado.

El resto del año, junto a mi primo Ángel, era yo quien hacía de limpiabotas cada sábado por la mañana, regalando mi trabajo a los adultos de la casa. Una vez se lo dije a mi madrina y ésta recriminó mi sentida y escondida queja, advirtiéndome que no lo dijese más o los Reyes Magos lo sabrían y no premiarían mis buenas acciones del año con un regalo de Epifanía.

Pero cuando el siete de enero, un día después del festivo de Reyes de este año, me encomendaron escribir un artículo sobre las actrices del Hollywood dorado de los años cuarenta y cincuenta, me alegré como si el Rey Gaspar ―mi favorito de los tres magos, siempre― hubiese dejado en mis relucientes zapatos el mejor de los regalos.

― Rita, que se llama Margarita Carmen Cansino, se casó con el Aga Khan, un príncipe árabe, de oriente. Una especie de Rey Gaspar, pero de verdad. Y a ella la llamaban la Begum Aga Khan… la Begum Rita.

― ¿Y tú cómo sabes esas cosas, papá?

Rita nunca se casó con un rey Gaspar, que curiosamente era tenido por muchas niñas de mi generación como el más accesible y casadero de los tres magos de oriente. El rey Melchor aparecía siempre como un viejito barbudo que podría muy bien ser nuestro abuelo, y el negro Baltasar era un exotismo demasiado alejado de todo pensamiento inocente. Sin embargo, el rey Gaspar podía aparecer como un soñado pretendiente lejano. Pero Rita no se casó con uno, ni con un príncipe árabe siquiera. Tampoco con el heredero del título persa, Aga Khan, que ostentaba la familia de su marido.

Rita Hayworth se casó y tuvo una hija, con Ali Khan…”

 

LAS ACTRICES FAVORITAS DE MI PADRE

Alma Leonor López Pilar

 

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