LOS SIETE NIÑOS DE ÉCIJA

LOS SIETE NIÑOS DE ÉCIJA

“Los siete niños de Écija”. Fotografía en el antiguo “Bar Herrera” de Écija.

Vamos a recordar hoy la última parte del artículo “De siete en siete. Más números en la historia” publicado en Anatomía de la Historia el 10 de Julio de 2013, del que ya se publicó aquí en HELICON el dedicado a “Las siete hijas de Eva” y el de “Los Siete Príncipes Electores”. Como ya se mencionó en todos ellos, el siete es uno de los números con gran representación tanto en la mitología como en la historia, pero también con una importante presencia en los cuentos infantilesBlancanieves y los siete enanitosLos siete cabritillos y el loboEl Matasiete (ya sea sastre, zapatero o muchacho); o Un padre y siete hijas, con siete sacos…, que es una progresión geométrica en razón de 7 muy conocida por el Liber Abaci (1202), pero que ya estaba presente en el papiro egipcio de Ahmes del siglo XVI a.C.

Conocemos también títulos cinematográficos, como la gran película de Akira Kurosawa “Los Siete Samurais” (1954), que fue versionada exitosamente en el western de Hollywood “Los siete magníficos” (1960). Hoy vamos a recordar a otros siete, LOS SIETE NIÑOS DE ÉCIJA, de los que, por cierto, existe también una película de 1947, dirigida por Miguel Morayta.

Después de hablar de siete Evas y de siete príncipes, ahora toca el turno de siete niños. Pero no de unos niños cualquiera, sino de los bandidos más famosos de la España decimonónica, los Siete Niños de Écija: “Si no se conociera por multitud de pruebas la existencia real de aquellos célebres bandidos, se les creería personajes inventados de una leyenda popular” (Manuel Fernández y González, 1863).

Al parecer sus andanzas se conocen desde 1812 (llamados entonces “los ladrones ecijanos”) aunque el folklore popular les asocia a 1808, el mismísimo primer año de la “francesada”, sin duda para imbuirles de la connotación de “héroes” contra el invasor.

Pero tras la marcha del ejército francés, los bandoleros siguieron bajando de la sierra para asaltar carruajes, robar en los cortijos y cometer todo tipo de fechorías por los caminos y las villas de Écija, Osuna, Carmona, Fuentes de Andalucía, Lora, Marchena, Córdoba, Sevilla… sin que las fuerzas de la justicia, “que no bajaban de mil y quinientos hombres entre infantería y caballería” (Garay y Conde, 1851) pudieran darles caza, pues se refugiaban en las montañas de Sierra Morena, donde se conocían todos los pasos y escondites.

“[…] Y estos siete hombres recorrían aquellos campos con la mayor tranquilidad, nunca se ocultaban, desaparecían hoy de un sitio para mostrarse a la mañana siguiente en otro muy distante de donde estuvieron el día anterior, y para ellos no había migueletes ni soldados de línea, ni escuadrones de caballería…”

Los Siete Niños de Écija,
Manuel Fernández y González (1863)

“Bandoleros”, por Gustave Doré

Aún en 1825 se creaban “escuadras de campo” para luchar contra el bandolerismo serrano, “partidas de facinerosos, oprobio de la civilización” (Ramón Freire, 2004), que seguían existiendo en la zona.

Los Siete Niños de Écija en realidad siempre fueron varios y casi nunca los mismos. Había, eso sí, un número muy cercano a siete en las partidas de asaltantes, pero posiblemente superaran (o no alcanzaran) ese número en ocasiones.

Se conocen en estos primeros años los nombres de la cuadrilla de Padilla: Antonio Padilla (su primer jefe, muerto a principios de 1815, posiblemente el conocido como Juan Palomo), Antonio Carillena, Rafael Malecho, Juan Romero Peña, Francisco Muños, Felipe Romero Molero, José Piña, Juan Alaya, Diego García Martín (El Hornerillo), y los conocidos como El Mesa, El Pintado y Carmona (o Carmonilla). Casi todos ellos de Écija o de los alrededores, fueron apresados (algunos enviados a penales de África) o muertos antes de 1816.

“Bandoleros Andaluces”
“Tragabuches”

No obstante, las crónicas mencionan a siete míticos bandoleros al menos desde 1815 (según un documento procesal del Archivo Municipal de Osuna): Pablo Aroca Ojitos, sustituto de Padilla, “atractivo, sibilino, indómito y temerario”; Juan Antonio Gutiérrez, El Cojo; Diego Meléndez; Francisco Narejo, El Becerra; José Martínez, El Portugués; Antonio de Cegama (o de la Grama), El Fraile; y Salvador de la Fuente, Minos. También se tienen noticias de que José Ulloa, Tragabuches, cantaor, torero y contrabandista, perteneció a la banda en algún momento. Todos ellos “bravos por naturaleza, feroces por educación y desalmados por instinto” (Ramón Freire).

Finalmente, fueron apresados gracias a las recompensas que ofrecía la autoridad (hasta 11.000 reales de vellón se pagaron), y así tras ser condenados por “salteadores de caminos, incendiarios, asesinos, forzadores de vírgenes y mujeres honradas y otros delitos”, fueron ahorcados (o sufrieron garrote) entre 1817 y 1818; y “sus restos fueron descuartizados y repartidos por caminos, para que sirvieran como ejemplo” (Rafael Cerrato). Del único del que no se supo fue del Tragabuches, quien al parecer pudo huir, probablemente por su harto conocida ruta del contrabando de Gibraltar.

Hasta aquí la crónica de la España negra, de afrancesados y señoritos de cortijo, de mozos galanes y gitanas de tronío, que escribieron algunas de las páginas más folkloristas de nuestra historia. Hasta Prosper Mérimée (el escritor e historiador francés famoso en la segunda mitad del XIX) encontró en esta España el argumento perfecto para su Carmen.

“Carmen”, de Prosper Merimée

Pero ¿fue solo folclore? El historiador Eric Hobsbawm vio en el bandolerismo mucho más que eso. Para él era una forma de respuesta social particular, de resistencia grupal de una determinada clase frente a un sistema (en este caso tanto al foráneo francés como al caciquil propio) que ni se preocupaba por ellos ni les representaba.

Pero no se trata de una respuesta revolucionaria, dice Hobsbawm, sino de una forma rápida y efectiva de mantener un orden considerado tradicional que protege al bandolero en una suerte de retroalimentación con el pueblo que le teme y le ensalza al mismo tiempo: “Los niños de Écija eran admirados, adorados por todos los habitantes de la tierra baja… su sangre era de la patria, y regaban continuamente el suelo con sangre enemiga… Necesario es confesar que estos buenos mozos se permitían excesos de todo género… Siete hombres solos tenían aterrada la baja Andalucía” (Manuel Fernández y González).

AlmaLeonor_LP

 

EL CUCHILLO DE JIM BOWIE

EL CUCHILLO DE JIM BOWIE

Jim Bowie en 1820

El mundo de la forja norteamericana y la elaboración artesanal de cuchillos, navajas, hachas y otros elementos cortantes es fascinante y a veces nos encontramos con relaciones la mar de curiosas.

Por ejemplo, con el Cuchillo Bowie, un arma blanca comúnmente utilizada para defensa y caza y de grandes dimensiones, con una hoja ancha y larga, por encima de los 25 cm, y de tipo clip point, es decir, con una punta muy afilada y manejable apta para perforar.

Bowie moderno

Es un tipo de hoja que ya se utilizaba en la Norteamérica de las colonias del siglo XVIII, sobre todo por los cazadores ingleses que se internaban en las grandes llanuras y en la defensa de las fronteras inexploradas. Sin embargo el nombre con el que se popularizaría data del siglo XIX.

El cuchillo se llamó así por Jim Bowie (1876-1836), uno de los protagonistas de un suceso que se dio en llamar Sandbar Fight, la pelea del banco de arena, un multitudinario duelo sucedido el 19 de septiembre de 1827 en Luisiana, en medio del río Mississippi, a la altura de la playa de Vidalia, al norte de la ciudad de Natchez. En aquel banco de arena en medio del río, dos hombres, el Dr. Thomas Maddox y Samuel Levi Wells, III decidieron dirimir sus diferencias aquel día en un duelo a pistola, asistidos por sus “segundos”, el comandante Norris Wright por Maddox y Jim Bowie por Wells, además de un séquito de observadores y partidarios de cada uno de los duelistas, que sumaban un total de 16 personas. Cuando ambos contendientes en el duelo, Maddox y Wells, dispararon sus armas y fallaron, los partidarios de uno y otro se enzarzaron en una monumental trifulca.

Samuel Wells, que pertenecía a una de las familias más antiguas y prosperas de la región, se venía enfrentando desde hacía tiempo por intereses políticos y de posesión de tierras con los nuevos colonos y aventureros que iban llegando a la zona. Por su parte, Norris Wright, que era un banquero y además había arrebatado a Wells el puesto de sheriff de la localidad de Rapides Parish, había tenido problemas con Bowie anteriormente (justo un año antes, había sufrido el desprecio de Wright al solicitar un préstamo en su banco), así que fueron los primeros en lanzarse a la pelea. 

Jim Bowie, de 31 años (había nacido en 1796 en Luisiana), era un camorrista conocido por su físico (medía más de 1’80 y pesaba más de 80 kilos) y la rapidez con la que solía sacar su fiel cuchillo de caza, que medía 9,25 pulgadas (23,495 cm) de largo y 1,5 pulgadas (3,81 cm) de ancho.

Bowie antiguo

El enfrentamiento fue terrible, todos los implicados tenían disputas que dirimir entre sí y se ensañaron durante más de diez minutos, dejando dos muertos (el general Samuel Cuny, emparentado y partidario de Wells y Norris Wright, partidario de Maddox) y cuatro heridos, entre los que se encontraba Bowie con dos heridas de bala, siete puñaladas (o tres balazos y cuatro puñaladas, según quien lo contara) y una profunda herida en la cabeza por un culatazo. Tardó meses en recuperarse y nunca fue llamado a declarar en el juicio que se convocó tiempo después.

El caso fue relatado ampliamente en la prensa en los días sucesivos con declaraciones de testigos que tan pronto acusaban a unos como a otros de empezar a disparar sus armas. Como en la mayoría de los episodios narrados en aquellos años, se contaron muchas exageraciones y no menos invenciones sobre la que fue llamada por los cronistas de sucesos, la Sandbar FightEn lo que si parecía ponerse todo el mundo de acuerdo es en que Bowie fue especialmente habilidoso con su cuchillo y había herido seriamente a varios de sus oponentes. No en vano, era considerado el más peligroso del grupo después de Wright. Aunque la fama legendaria que alcanzó tal vez no le correspondía exactamente, ya que la única pelea a cuchillo en la que participó fue la de Natchez. Años más tarde, Jim Bowie se involucró en la Revolución de Texas (1835-36) y murió en la Batalla del Álamo, igualmente envuelto en la leyenda.

La fama de Bowie y su cuchillo recorrieron el país como una de las leyendas del estilo de vida de la frontera. Su leyenda se multiplicó ya fallecido, a partir de 1852, fecha en la que su hermano, John Jones Bowie, publicó un artículo muy idealizado sobre su vida, en DeBow’s Review titulado, “Early Life in the Southwest-The Bowies”. A partir de entonces las historias sobre su vida se multiplicaron envueltas en un halo de heroico romanticismo. Jim Bowie aparece en todas las películas que se han basado en la historia de la batalla del Álamo, por ejemplo en la que dirigió  John Wayne, “The Alamo” (1960), donde Richard Widmark interpreta a Jim Bowie.

Incluso, entre 1956 y 1958 se emitió una serie de televisión sobre su vida, Las aventuras de Jim Bowieprotagonizada por Scott Forbes. Y en los EE.UU. existe el Condado de Bowie (Texas) y la ciudad de Bowie (en el condado de Montague) en su honor. Y dicen que David Bowie, nacido Jones, cambió este apellido para no llamarse igual que el líder de The Monkees, muy popular entonces, llamado Davy Jones, y eligió Bowie en honor a Jim Bowie, héroe de los voluntarios de El ÁlamoEl furor por su personaje no parece que se extinguiera con el fin de la conquista del oeste.

La “barrera de arena” del río donde se celebró la pelea, pertenece hoy al estado de Mississippi aunque está situada en lo que constituye la frontera de ese estado con el de Luisiana. 

El cuchillo pronto se empezó a imitar en forjas de todos los estados, pero la que más fama alcanzó fue la herrería de James Black de Arkansas, donde habían  forjado de forma artesanal y con acabado rústico, un cuchillo para Bowie en 1830, igual al que utilizó en la pelea. El diseño del cuchillo llegó incluso a Inglaterra en la misma década de los 30, con la curiosidad de que los exportaban a los EEUU con el nombre de “cuchillos Bowie”. Llegaron a ser tan famosos, que hacia 1870 se decía que todo el mundo en los EEUU había visto uno.

AlmaLeonor_LP

VISIBLES. MUJERES Y ESPACIO PÚBLICO BURGUÉS EN EL SIGLO XIX

VISIBLES. MUJERES Y ESPACIO PÚBLICO BURGUÉS EN EL SIGLO XIX

Cartel de Ediciones Universidad de Valladolid con la publicidad de mi libro. 

 

Entrada del libro en la página web de Ediciones UVA. Se accede también pinchando en la imagen.

 

Captura de pantalla del Twitter de Ediciones UVA. 

 

 

ACTORES DE JUEGO DE TRONOS QUE YA CONOCÍAMOS

ACTORES DE JUEGO DE TRONOS QUE YA CONOCÍAMOS

Que la serie creada por David Benioff titulada GAME OF THRONES (Juego de Tronos en español), ha sido todo un éxito desde su primera emisión el 17 de abril de 2011, lo sabemos todos, seamos sus seguidores o no. Que está basada en la serie de novelas Canción de Hielo y Fuego, de George R.R. Martín, pues también lo sabemos. Pero, mientras esperamos pacientemente a que la octava y última entrega de la saga, llegue a nuestras pantallas ¡¡en el año 2019!!, podemos ir entreteniéndonos un poco con sus personajes… ¿No les ha pasado que algunos actores les suena mucho y no saben exactamente donde ubicarlos? Pues vamos a tratar de descubrir a algunos de ellos.

Por ejemplo, a lo mejor no recuerdan que Lena Headey, la ambiciosa Cersei, la malvada reina consorte, reina madre, reina de los siete reinos y señora del Trono de Hierro, ya había interpretado a una reina antes, Gorgo, la esposa de Leónidas (Gerald Butler), en 300 (2006). Después de su exitoso papel en Juego de Tronos pudimos verla como la zombi Lady Catherine de Bourgh, en la película Orgullo y prejuicio y zombis (2016) de Burr Steers. Si, si, existe eso. Por cierto que estuvo acompañada de otro de nuestros protagonistas, Charles Dance.

Pero empecemos por los dos amigos protagonistas, los que realmente inician la trama: Mark Addy y Sean Bean (Robert Baratheon y Ned Stark, respectivamente).

A Mark Addy, actor inglés de larga trayectoria tanto en cine como en teatro y televisión, le recordaremos, seguramente, por su nominación a los premios Bafta por The Full Monty (1997). Pero también ha sido  Pedro en Los Picapiedra en Viva Rock Vegas (2000), el escudero Roland en A Knight’s Tale (2001) junto a Heath Ledger, o el Padre Tuck en Robin Hood (2010) de Ridley Scott. Para terminar de ubicarle, piensen en el principio de La máquina del tiempo (2002), donde aparece interpretando a David Philby, el amigo de Alexander (Guy Pearce), o el final de la estrambótica La vuelta al mundo en 80 días (2004), donde podemos verle en una breve aparición como capitán de barco.

A Sean Bean es fácil ubicarle, claro. En El Señor de los Anillos: La Comunidad del Anillo (2001), es Boromir, el atormentado heredero del senescal de Gondor, capitán de la Torre Blanca que muere defendiendo a los hobbits Peregrin y Meriadoc, intentando purgar su pecado por haber tratado de arrebatar el anillo a Frodo.

Pero si de algo sabe Bean es de “morir” ante las cámaras, llegando a contabilizarse hasta 20 las muertes de Sean Bean en la gran pantalla, algunas de las más conocidas son las de Juego de patriotas (1992), GoldenEye (1995), la serie Enrique VIII (2003) o La isla (2005). Por supuesto, en Juego de Tronos también… muere.

FAMOSAS CON NOMBRE PROPIO

Hay en la serie algunos nombres que les pueden resultar conocidos y no sepan muy bien porqué. Por ejemplo, la actriz española Oona Chaplin, que interpreta a Talisa Maegyr en la serie, la malograda esposa de Rob Stark. Y sí, es nieta de Charles Chaplin y bisnieta del dramaturgo Eugene O’Neill. Oona, es hija de  Geraldine Chaplin, también actriz, y de Patricio Castilla, director de fotografía chileno de ascendencia mapuche (la abuela de Oona es mapuche).

Otro apellido que a lo mejor les resulta conocido es el de la actriz que interpreta a la sacerdotisa Melisandre, la holandesa Carice van Houten. Tal vez no lo sepan, pero es la actriz más cotizada y conocida en Holanda, ganadora de numerosos premios y, según su público, la mejor actriz holandesa de todos los tiempos. Pero seguro que su apellido sí que les sonará… Van Houten es el apellido de uno de los personajes más populares de Los Simpsom,  Milhouse. De hecho el nombre de este personaje tiene bastante miga, como ya contamos en HELICON. Y Carice, prestó su voz a Annika van Houten (la prima holandesa de Milhouse) en el episodio 572 de la temporada 26, Let’s Go Fly a Coot (El abuelo Piloto, en España), emitido en los USA en mayo de 2015.

LOS ACTORES MÁS JÓVENES

Thomas Brodie-Sangster  el sacrificado y visionario Jojen Reed en Juego de Tronos, es un actor ya experimentado pese a su juventud. Nació en mayo de 1990, por lo que aún no ha cumplido los 18 años. Su primer largometraje fue Love Actually (2003) donde interpretaba a Sam, el hijastro de Liam Neeson, pero enseguida le siguieron La Niñera Mágica (2005), Tristan e Isolda (2006), La última Legión (2007), Star Wars: Episodio VII – El despertar de la Fuerza (2015) y, sobre todo, su papel de Newt en la saga El Corredor del Laberinto (2014-2015-2018).

Por su parte, Jack Gleeson, el odiado Joffrey Baratheon, tiene menos curriculum, pero le hemos podido ver en un par de películas muy conocidas: El Imperio del Fuego (2002) y Batman Begins (2005). Ambas junto a Christian Bale, por cierto. Actualmente ha dejado la interpretación para graduarse.

LOS ESPECIALISTAS EN SAGAS

También hemos podido ver en Juego de Tronos algunos actores ya veteranos a los que es fácil reconocer, pero vamos a recordarlos mejor. De hecho, vamos a recordarlos por sus apariciones en famosas sagas cinematográficas.

El más efímero fue Ian McShane, un autodenominado hermano de corte pacifista, que aparece en la sexta temporada para redimir a Sandor Clegane, “el perro”. Pero McShane debería ser conocido por mucho más que por esta efímera actuación. Es un reconocido y veterano actor de cine y televisión al que parece haber alcanzado la popularidad con sus últimas actuaciones televisivas, como esta de Juego de Tronos o la del proxeneta Al Swearengen de la serie Deadwood, que le valió el Globo de Oro en el año 2005.

Pero también apareció en una de las sagas más queridas por el público, Piratas del Caribe: En mareas misteriosas (2011), interpretando al Capitán Barbanegra.

En las tres primeras películas de la saga Piratas del Caribe, también tuvo un papel estelar Jonathan Pryce, el Gorrión Supremo, donde interpretó a Weatherby Swann, el Gobernador de Port Royal. Pryce fue uno de los, digamos, actores fetiche de Terry Gilliam. Con él trabajó en Brazil (1985),  Las aventuras del Barón de Munchausen (1989) y Los hermanos Grimm (2005). Pero también intervino en otra de las sagas cinematográficas más famosas, la de Bond, donde interpretó al malvado Elliot Carver en El mañana nunca muere (1997), cuando Pierce Brosnan era James Bond.

Iain Glen, el paciente Jorah Mormont, es un actor escocés muy experimentado, premiado y conocido, tanto en cine como en teatro y televisión y, aunque no se lo crean, ha hecho de malo malísimo en dos sagas de películas: en Lara Croft: Tomb Raider (2001) y como el Dr. Isaacs de la saga Resident Evil (2004: Apocalipsis, 2007: Extinción, 2017: Capítulo final).

A Iain, entre otras actuaciones, le vimos muy jovencito junto a Sigourney Weaver en Gorilas en la Niebla (1988), interpretando a Brendan, el becario guapo y patoso. Después le hemos visto, ya más crecidito en: Las Montañas de la Luna (1990) como el teniente John Hanning Speke, junto a Patrick Bergin; como Hamlet en el delirio de Tom Stoppard, Rosencrantz y Guildenstern han muerto (1990); o como Ricardo Corazón de León en El Reino de los Cielos (2005), de  Ridley Scott.

Ciarán Hinds, el rey-mas-allá-del-muro, llamado Mance Rayder en Juego de Tronos, también intervino en una de las películas de Lara Croft, Tomb Raider: La cuna de la vida (2003). Era ya conocido, entre otras, por Excalibur (1981), El fantasma de la ópera (2004) y por la película de Steven Spielberg, Múnich (2005).

Pero aún intervino en otra saga, la de Harry Potter, interpretando a Aberforth Dumbledore en Harry Potter y las Reliquias de la Muerte (2011). Y junto a Tobias MenziesEdmure Tully en Juego de Tronos, es ahora uno de los protagonistas de la serie de AMC, The Terror (2017).

De la saga Harry Potter se trajeron también al celador Argus Filch, interpretado por David Bradley , el malvado Walder Frey en Juego de Tronos.

Finalmente Julian Glover, el Gran Maestre Pycelle, un consumado actor de televisión británico, es el que ha intervenido en más sagas cinematográficas de éxito de todo el elenco de Juego de Tronos:

Fue  el general imperial Maximilian Veers en Star Wars: Episodio V – El Imperio Contraataca (1980); el despiadado Aris Kristatos de la película de la saga Bond, Sólo para tus ojos (1981); el nazi americano Walter Donovan en Indiana Jones y la última cruzada (1989); y prestó su voz a la araña gigante Aragog en Harry Potter y la cámara secreta (2002). Todo un palmarés.

ACTORES ESPECIALES

Charles Dance es un caso especial. Es un actor como la copa de un pino. Uno de los grandes. De sus primeras películas podemos mencionar sus papeles como el malvado Claus en la película Solo para sus ojos (1981) con Roger Moore como James Bond, o el de doctor Clamens en Alien 3 (1992), que le valió un gran reconocimiento internacional.

Antes había sido el malvado Sardo Numspa en El chico de oro (1986), junto a Eddie Murphy, y en televisión había alcanzado la fama con su papel de Perron en la miniserie La joya de la corona (1984). Desde entonces sus interpretaciones en televisión han sido muchas, hasta alcanzar uno de los papeles más jugosos de Juego de Tronos, el de Tywin Lannister.

Su palmarés es extensísimo, incluyendo, por nombrar algunas, Plenty (1985) junto a Meryl Streep, Michael Collins (1996) junto a Liam Neeson, Scoop (2006) de Woody Allen, Ghostbusters (2016) o Underworld: El Despertar (2012), la cuarta de la saga. Pero, además, es capaz de rizar el rizo atreviéndose con… bueno, mejor lo vean, forma parte de la película Ali G anda suelto (2002) del inefable Sacha Baron Cohen.

Y por último Diana Rigg. La dulce y estilosa Emma Peel, de la serie inglesa de los años sesenta Los Vengadores, donde además de ganarse al público con su actuación, supo defender sus derechos como mujer y como artista reconocida obteniendo mayores ingresos y mejores condiciones de rodaje que los que en un principio le otorgaron los productores. Así no se hace extraño verla transformada en una avispada abuelita que no duda en planear un asesinato y dirigir el reino de la rosa como Olenna Tyrell. Genio y Figura.

Pero es que Diana es una consumada actriz de teatro donde ganó un Premio Tony por su interpretación de Medea, de Eurípides, en Nueva York. También ha obtenido varios éxitos televisivos, como la una versión de Julius Caesar con Charlton Heston, y sobre todo su propio programa de comedia que alcanzó 13 episodios.

El cine también la ha adorado durante décadas, aunque no han sido muchos los filmes en los que ha intervenido, sí que han sido muchas las películas para televisión que han contado con ella. Fue, sobre todo, algo más que chica Bond en 007 al servicio de su Majestad (1969), en la que interpretaba a Tracy, la esposa de James Bond, interpretado por única vez por George Lazenby, el segundo actor en el papel, tras Sean Connery, que volvió a tomar el relevo.

Ahora ya les conocemos a todos un poco más, aunque como falta más de un año para que llegue la ultima temporada de la serie, es probable que haya que realizar una nueva entrada en HELICON contando en qué proyectos se han embarcado durante todos estos meses.

AlmaLeonor_LP

VISIBLES… PRIMER AGRADECIMIENTO

VISIBLES… PRIMER AGRADECIMIENTO

Este es el inicio de los AGRADECIMIENTOS de mi libro:

 

“Mi más sincero agradecimiento a todas las mujeres de la historia. Ellas han hecho posible que hoy disfrutemos de más oportunidades y derechos de los que ninguna gozó en todos los tiempos. Nuestra deuda con ellas es impagable.”

Mª del Pilar López Almena

 

La imagen es un detalle de la obra
Los Paraguas” (1883), de Pierre-Auguste Renoir (1841-1919),
a partir de la cual realicé la digitalización de la portada.

VISIBLES: Mujeres y Espacio Público Burgués en el Siglo XIX

VISIBLES: Mujeres y Espacio Público Burgués en el Siglo XIX

Me es muy grato comentar que ya está publicado mi libro de investigación “VISIBLES: Mujeres y Espacio Público Burgués en el Siglo XIX”, por la Universidad de Valladolid. Muy pronto podré contar algo más sobre como adquirirlo, pero de momento puedo adelantar su portada y la alegría de verlo ya hecho libro, después de un trabajo largo y arduo de investigación.

Por cierto que está publicado con mi nombre real, Mª del Pilar López Almena.

Muchas gracias a todos los que me ayudaron a hacerlo posible, en especial a mi profesor Rafael Serrano García por su interés y supervisión, así como a mi gran amigo David Carvajal de la Vega, autor del Prólogo, y a dos personas mencionadas en los agradecimientos, Jose Luis Ibáñez Sálas, la primera persona que creyó en mi como articulista y autora, y a Óscar Fábrega Calahorro, gran amigo y compañero de fatigas internautas.

Todo mi agradecimiento por su paciencia y profesionalidad a la persona que realizó todo el trabajo de edición y maquetación en Ediciones de la Universidad de Valladolid, Beatriz Gila, así como a Vicente Álvarez de la Viuda por su amistad y siempre amables palabras. Muchas gracias también al director de Ediciones Universidad de Valladolid, Alfonso Martín Jiménez.

Todo mi amor y reconocimiento a mi familia por haberme apoyado siempre y para todo. A mi marido está dedicada esta obra y mi hijo siempre ha estado y está en mi pensamiento.

Mª del Pilar López Almena.