MUSAS MODERNAS

MUSAS MODERNAS

Baldassare Peruzzi (1481-1536) “La danza de Apollo y las Musas”

Decía Hesíodo que en el Monte Helicón residían las Musas Heliconíadas, las “¡Hijas de Zeus!”, a las que, antes de empezar a escribir su “Teogonía”, pedía fervorosamente que le otorgaran el don de su inspiración. Aquellas musas de las antigüedad clásica, que empezaron siendo tres, terminaron por sumar, según otros autores griegos, un total de nueve ninfas que abarcaban todas las ramas de la poesía artística y del conocimiento: Calíope (elocuencia), Clío (historia), Erato (poesía lírica), Euterpe (música), Melpómene (tragedia), Polimnia (himnos sagrados), Talía (comedia), Terpsícore (danza) y Urania (ciencias exactas).

Ninguna fue nominada como musa de la pintura.

Sin embargo, todos los pintores de la historia han tenido sus musas, inspiradoras mujeres (casi siempre) que reflejaban en sus obras con asiduidad y que fueron consideradas por él mismo y por sus estudiosos como “musas” y protagonistas de la obra (y a veces de la vida) del pintor. Vamos a conocer a nueve de ellas, nueve “musas” modernas de la pintura.

1-Christina Clasina María Hoornik, “Sien” (1850-1904)

“Sien in a White Bonnet” (1882), Vincent van Gogh

Llamada familiarmente “Sien”, era una prostituta de La Haya (Países Bajos), a quien Vincent van Gogh (1853-1890), recogió de la calle en enero de 1882 cuando se encontraba sola, alcoholizada, con una hija pequeña y embarazada de nuevo. Sien tenía treinta y dos años y Van Gogh veintinueve. Así empieza el artículo que en HELICON  dediqué a esta mujer a la que Van Gogh amó hasta el punto de querer casarse con ella y adoptar a sus hijos, al último de los cuales Vincent vio nacer. Pero la fuerte oposición de su familia, en aquellos momentos su único sustento económico y emocional, le hizo desistir de sus deseos. Van Gogh pintó a Sien en muchas ocasiones, sobre todo en roles familiares: cocinando, limpiando, cosiendo (ella y su madre eran costureras), atendiendo a sus hijos… Su obra más famosa es “El dolor” (Sorrow, 1882), un dibujo al que añadió una frase de Jues Michelet, de su tratado La Femme (1860), que decía: “¿Cómo es que hay en la tierra una sola mujer?”.

En 1883, acuciado por las deudas y la presión familiar, se separan definitivamente. Sien volvió a ejercer la prostitución y se alejó de la vida de Van Gogh con sus hijos. En 1904, a la edad de 54 años, Christina Clasina María Hoornik, se arrojó al río Escalda en el puerto de Rotterdam. Van Gogh había muerto 14 años atrás sin conocer tampoco ni la felicidad ni el éxito.

2-Emilie Louise Flöge (1874-1952)

Emilie Flöge (1902), Gustav Klimt

Emilie Flôge fue una mujer muy avanzada a su tiempo. Diseñadora y empresaria austriaca, empezó muy temprano a disfrutar del éxito de su salón de modas, el vienés Schwestem Flöge, junto a su hermana Pauline. Conoció a Coco Chanel, a Christian Dior y a gran parte de la alta y rica sociedad vienesa de antes de la guerra, hasta que en 1938 tuvo que cerrar su salón. Para entonces ya había posado varias veces para Gustav Klimt (1862-1918), pintor que formaba parte de su familia (era cuñado de su hermana Helene) y había conocido a finales del siglo XIX. Es posible que el famoso cuadro El Beso (1907) represente a la amante pareja en los últimos días del artista. Esta representación amorosa contrastaría con la opinión, casi generalizada, que afirma que su relación no fue sexual sino platónica, una complicidad que iba más allá de una profunda amistad. A Emilie Flöge, la fotografió también muchas veces, incluso con vestidos que diseñaba el propio pintor para la artista.

“Hope-I”, con Mizzi Zimmermann como modelo.

Emilie no fue ni su única musa ni su única amante, ya que a Klimt se le llegó a reclamar la paternidad de 14 hijos, tres de los cuales fueron reconocidos. Fueron muchas las mujeres que posaron para el pintor, como por ejemplo Sonja Knips, Gertha Loew, Marie Hennenberg, Margaret Stonborough (hermana de Ludwig Wittgenstein, pintada con su vestido de boda), Mäda Primavesi, Elizabeth Lederer, Serena Lederer (de soltera Pulitzer), Ria Munk (sobrina de Serena, pintada postmorten), Maria Ucicka (madre de uno de sus hijos) o Mizzi Zimmermann (madre de los otros dos), la mujer que aparece embarazada en su cuadro Hope I (1903). También dicen que Gustav Klimt fue amante de  Alma Mahler, cuando aún era Alma Schindler, y que fue por su influjo que esta admirada mujer cayó en los brazos de Oskar Kokoschka (1886-1980), protegido de Klimt. Pero la mujer más emblemática en la obra de Klimt fue Adele Bloch-Bauer, una intelectual austriaca, cuyo “Retrato Dorado” constituye una de las obras principales de Klimt y objeto de controversia durante muchos años entre Austria y su heredera, María Altmann.

Klimt falleció en 1914 a causa de una neumonía que le causó un derrame cerebral y Emilie Flöge heredó gran parte de sus obras y fortuna (otras muchas fueron confiscadas por el gobierno nazi). Sin embargo, lo perdió prácticamente todo durante un incendio en 1938. Acabada la guerra, Emilie volvió a Viena, donde murió a los 77 años.

3-Elizabeth Eleanor Siddal Rossetti (1829-1862)

Elizabeth Siddal, obra atribuido a Dante Gabriel Rossetti.

Artista y poeta, esta mujer británica, fue un destacado miembro de la Hermandad Prerrafaelita, que fundara su marido, el pintor Dante Gabriel Rossetti (1828-1882), junto con John Everett Millais (1829-1896). Iniciada muy tempranamente en la poesía, fue descubierta por el pintor Walter Deverell (1827–1854), para quien posó como modelo y quien la introduce en la Hermandad, donde conoció a Rossetti.

Elizabeth Siddal (originalmente Siddall, hasta que Rossetti le eliminó la segunda “l”, y conocida como Lizzi) fue retratada muchas veces por muchos de los componentes de esta asociación artística inglesa, hasta que, ya casada con Rossetti, pasa a ser su principal y casi exclusiva musa, evitando así que posara para otros pintores.

De salud frágil, enfermó durante las sesiones para la obra “Ofelia” de John Everett Millais (estaba sumergida en una bañera para simular el río donde flota la protagonista), aquejándose toda su vida de neumonía o tal vez tuberculosis (se ha llegado a decir también que sufría anorexia o adicción al láudano). El cuadro de Rossetti Beata Beatrix (representa a Beatrice

Jane Morris como “Proserpina” (1874), por Dante Gabriel Rossetti

Portinari, la musa, a su vez, de Dante Alighieri, en el momento de su muerte), fue terminado un año después del fallecimiento de Elizabeth en 1862, con apenas 32 años.

Dante Gabriel Rossetti tuvo otra importante musa, Jane Morris (1839-1914), que lo fue también de su marido William Morris (1834-1896), de Edward Burne-Jones (1833-1898) y de Evelyn De Morgan ( 1855-1919 ), todos ellos prerafaelitas.

4-Suzanne Valadon (1865-1938)

Suzanne Valadon con su hijo, el también pintor Maurice Utrillo

Marie-Clémentine Valadon nació el 23 de septiembre de 1865 en una pequeña localidad francesa, donde su madre, soltera, trabajaba de lavandera. Ella se puso a trabajar muy pronto y antes de los 16 años ya había sido modistilla en un taller, componía flores de coronas para una funeraria, vendía verduras en un mercado, fue camarera en un restaurante y finalmente recaló en el circo, donde encontró su vocación como acróbata. Una caída desafortunada la apartó del funambulismo, pero no desanimó su espíritu aventurero y siendo muy joven se instaló en el famoso barrio de Montmartre de París con su madre. Allí conoció a la flor y nata del mundo bohemio de la pintura parisina.

La Buveuse (La bebedora, 1888), por Henri de Toulouse-Lautrec

Así comenzaba una entrada en HELICON, dedicada a esta mujer polifacética, que ejerció de modelo para pintores de la talla de Edgar Degas, Pierre-Auguste Renoir (“Danza en Bougival” de 1883), Pierre Puvis de Chavannes o Henri de Toulouse-Lautrec (“La Buveuse”, la bebedora, 1888), que fue quien le cambió el nombre por el de Suzanne, evocando el personaje bíblico, famoso por su desnudez.

Con 18 años empieza a pintar y tiene a su hijo, Maurice, de padre desconocido, pero que adoptó el apellido del periodista catalán Miguel Utrillo i Molins Suzanne pinta también naturalezas muertas, flores y paisajes, aunque es más conocida por las pinturas que en la década de 1890 realiza de desnudos masculinos y femeninos, algo inusual en el siglo XIX, y sobre todo en una mujer artista.

SUZANNE1

Perfeccionista, de espíritu libre y caprichosa hasta la extravagancia, se la conocía por llevar consigo un manojo de zanahorias y tener una cabra para que «se comiera sus malos dibujos» en un estudio donde  alimentaba a sus gatos con caviar cada viernes. Su última extravagancia fue enamorarse de un joven amigo de su hijo, un pintor de 23 años llamado André Utter (1886-1948), con quien se casaría. Suzzane pintó el cuadro “Adan y Eva” con ellos como modelos (la Sociedad de Bellas Artes le obligó a cubrir el sexo de André con un detalle de hojas). Suzanne Valadón, André Utter y Maurice Utrillo, llegaron a ser conocidos como la Trinité maudite, famosos por sus excentricidades.

Suzanne Valadon murió de un derrame cerebral el 7 de abril de 1938, a los 72 años, y fue enterrada en el cementerio de Saint-Ouen en París. Entre los asistentes a su funeral estuvieron sus amigos y compañeros André Derain, Pablo Picasso y Georges Braque. Su hijo Maurice Utrillo no asistió.

5-Jeanne Hébuterne (1898-1920)

Jeanne Hebuterne (1898-1920)

Como tantas otras musas, Jeanne Hébuterne  también fue pintora, además del rostro inspirador de su pareja, Amedeo Modigliani  (1884-1920). Jeanne entró a formar parte de los círculos artísticos franceses gracias a su hermano

“Retrato de Jeanne Hébuterne” (1917), de Amedeo Modigliani

André, también pintor, e ingresó en la Académie Colarossi para perfeccionar su destreza como pintora. Allí, en 1917, es cuando conoció a Modigliani, se fue a vivir con él y tuvieron una hija, Jeanne.

Mujer de belleza fascinante, se mantuvo siempre fiel a su amado Modigliani, hasta el punto de que cuando él fallece el 24 de enero de 1920, a causa de una meningitis tuberculosa a los 35 años, Jeanne (que estaba de nuevo embarazada y ya en el último mes) no deja pasar ni un solo día sin él  y se quitó la vida saltando por la ventana de la casa de sus padres en el quinto piso del 8 bis, rue Amyot, en el distrito V de París. Modigliani fue enterrado en el cementerio de Père-Lachaise de París tras un cortejo fúnebre lleno de artistas, mientras que Jeanne fue enterrada en secreto por sus padres en el cementerio de Bagneux. No obstante, desde 1930 y gracias al hermano de Amedeo, ambos comparten enterramiento. El epitafio de Jeanne dice: “Compañera devota hasta el sacrificio extremo“.

6-Dagny Juel-Przybyszewska (1867-1901)

Dagny Juel-Przybyszewska

Aunque no hay consenso entre sus biógrafos acerca de la relación amorosa entre la escritora noruega Dagny Juel y el pintor Edvard Munch (1863-1944), lo que si es cierto es que se conocieron alrededor de 1890 en la capital noruega, por entonces llamada Christiana, y continuaron juntos en Berlín al menos dos años más. Munch pintó varias obras con la imagen de Dagny, como las versiones de la Madonna que realizo entre 1894 y 1895, una irreverente imagen virginal asociada a veces con la santidad de María y la sensualidad de una hetaira. Y, casi con toda seguridad, es la protagonista de las obras de Munch “Jealousy” (Celos) , una serie de 11 versiones sobre el mismo tema que Munch pintó prácticamente durante toda su vida, entre 1895 y 1930.

“Jealousy” (1907)

Dagny fue una mujer muy preparada para su tiempo, temprana feminista noruega y escritora, era muy hermosa y posó para otros pintores, como el sueco August Strindberg, con quien se la vinculó sentimentalmente. Otros hombres pudieron ser sus amantes, pero en 1893 se casó con el escritor polaco Stanisław Przybyszewski (quien mantuvo durante su matrimonio una relación fija con otra mujer con la que tuvo varios hijos y que terminó suicidándose). Su relación fue tormentosa, acuciada por el alcoholismo de él y los posibles devaneos extraconyugales de ambos, aunque llegaron a tener dos hijos. Władysław Emeryk, uno de sus amantes, acabó con la vida de Dagny de un disparo, se pensó que instigado por su marido. Fue el 5 de junio de 1901, en una habitación del pequeño “Grand Hotel” en la ciudad rusa de Tiflis, delante de su hijo Zenon de 5 años.

“La danza de la vida” (1899-1900)

Munch tuvo otras muchas musas a las que retrató en sus obras, como por ejemplo Milly Thaulow (1860-1937) y Tulla Larsen (1869-1942), ambas retratadas en la obra “La danza de la vida” (1899-1900), Milly de rojo y Tulla desdoblada en dos mujeres, una de blanco y otra de negro.

7-Gala Éluard Dalí (1894-1982)

Gala Dalí, pintada por Dalí

Nacida en el Imperio ruso con el nombre de Elena Ivánovna Diákonova,  conocida como Gala, fue la mujer más importante en la vida del genio de Cadaqués, Salvador Dalí (1904-1989), con quien se casaría en dos ocasiones: por lo civil en 1932 (se enamoraron cuando ella estaba casada con el poeta dadaista Paul Éluard, a quien conoció en Suiza durante un tratamiento de ambos contra la tuberculosis) y por la Iglesia católica en 1958. Antes había sido musa de varios otros artistas como Louis AragonMax Ernst o André Breton.

“Retrato de Gala con dos chuletas de cordero equilibradas en el hombro” (1933), Dalí.

La difícil, compleja y hasta extravagante personalidad de Dalí, hacen que las obras en las que aparece Gala sean igualmente extrañas y muy variadas, desde pinturas a dibujos y esculturas. Era su musa total, su apoyo, su esposa, compañera, amiga y también la gestora de su intelectualidad y negocios. Gala y Dalí crearon al genial Dalí. No se entendería el segundo sin la primera. Pese a ello, Gala disfrutó de una extraña libertad total para elegir otros amantes con la connivencia y aprobación del propio Dalí, a quien se ha llegado a calificar de voyeur e incluso de mostrarse fascinado por el candaulismo.

Gala Éluard Dalí murió en Port Lligat el 10 de junio de 1982, aquejada de una gripe complicada que también afectó a Dalí, aunque éste la superó y sobrevivió a su musa siete años más.

9-GEORGE DYER (1933-1971)

George Dyer

Una de las musas masculinas más influyentes en su artista, fue sin duda, George Dyer, amante y modelo del pintor Francis Bacon  (1909-1992). Bacon ya era un artista reconocido cuando se conocieron en 1963, al parecer en un pub  de Londres en el East End. Existe una versión apócrifa que afirma que su primer encuentro se produjo cuando Dyer entró en el apartamento de Bacon para robar, al más puro estilo Rodofo Valentino. Incluso es la versión que se ofrece en la película sobre su relación, “Love is the Devil” (1998), de John Maybury, en la que Derek Jacobi interpreta a Bacon y Daniel Craig a Dyer.

Dyer era un ratero exconvicto que enseguida conquistó a Bacon con su juventud y candidez. Bacon había tenido otros amantes, pero no tan jóvenes, aunque quizá igualmente tormentosos, pues Peter Lacy, por ejemplo, una de sus relaciones más conocidas, llegó a golpearlo hasta dejarle una cicatriz perenne en su ojo derecho. Bacon y Dyer eran alcohólicos, pero de alguna manera el primero ejerció de figura protectora del segundo. Dyer pasó a ser el tema central en la obra de Bacon.

George Dyer en el estudio de Francis Bacon (TrasDos)

En octubre de 1971, Bacon iba a ser homenajeado con una gran exposición en el Grand Palais de París, algo que no había conseguido otros artista inglés desde William Turner (1775-1851).  Era el punto culminante de su carrera y Dyer le acompañaba, pero ya no era el mismo. Se había sentido ninguneado por el entorno de Bacon y su débil personalidad se resentia. Dyer llegó a reencontrarse con amantes ocasionales y de alquiler, lo que incomodó a Bacon hasta el punto de abandonar airadamente la habitación de hotel que compartían en París. Cuando regresó al día siguiente, Bacon encontró a Dyer muerto sobre el inodoro. Entre el hotel y el entorno de Bacon se acordó no comunicar el suceso hasta días más tarde y se oficializó como una muerte por consumo de barbitúricos.  

La muerte de George Dyer según el film “The love is the Devil”

A partir de ese momento el arte de Bacon fue mucho más introspectivo y más preocupado por la muerte. Una de sus obras más importantes de este ulterior periodo fue “Tríptico 1991”  (MoMA de Nueva York), en el que retrata a uno de sus últimos amantes, el español Jose Capelo.

Son muchas las “musas”, que quedan fuera de esta lista, que no pretendía ser exhaustiva ni significativa siquiera, solo una muestra de nueve de las musas de la pintura que no se vieron representadas por una ninfa Heliconíada en el monte Helicon. Fueron musas de pintores afamados, fueron hombres pero, sobre todo, mujeres que eran artistas por sí mismas, o mujeres con una gran fortaleza y personalidad, o amantes, esposas, madres, mecenas y hasta criadas de todos ellos, pero que serán siempre recordadas porque su rostro llena las galerías de arte, los museos y las colecciones privadas, en obras firmadas con un nombre que no es el suyo. Así que hay que recordarlas.

AlmaLeonor_LP

 

 

 

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4 Replies to “MUSAS MODERNAS”

    1. ¡¡Hola Cristina!
      Perdona por no haberte contestado antes, no se porqué lo acabo de ver…
      ¡¡Muchísimas Gracias!! 😀
      ¿Ahora tengo que hacer yo las nominaciones? No se muy bien como funciona esto…
      ¡Gracias de nuevo por tu deferencia!
      AlmaLeonor

      Me gusta

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