MOLLY PITCHER versus AGUSTINA DE ARAGÓN

MOLLY PITCHER versus AGUSTINA DE ARAGÓN

Imagen: Agustina de Aragón, por  Ferrer Dalmau

Hoy, 2 de mayo, se conmemora la fecha en la que España se levantó en armas contra el invasor francés en el año de 1808. Son varias la mitificaciones que rodean este acontecimiento, pero muchas de ellas están protagonizadas por mujeres. Desde la heroína madrileña Manuela Malasaña, que llegó a bautizar todo un barrio de la capital, a las muchas mujeres anónimas que, desde la retaguardia, o sorteando trincheras en primera línea, participaron como cocineras, aguadoras, enfermeras, lavanderas, cantineras, intendencia, correo, etc., labores tradicionalmente asignadas a las mujeres en la guerra.

Pero no, su papel no fue únicamente auxiliar, sino que en buena parte de las batallas conocidas, participaron codo con codo con los hombres. De ellas, se conocen muchos nombres: Casta Álvarez y la condesa de Bureta  en Zaragoza; Susana Claretona, Magdalena Bofill, Margarita Tona y María Esclopé, jefas de somatén en Cataluña; Juana Ruiz y Martina de Ibaibarriaga en Vitoria; Juana Galana, Clara del Rey y Francisca de la Puerta, en La Mancha… y, en fin, otras muchas, como las mujeres de la Compañía de Santa Bárbara de Gerona. Ellas manejaban armas y también cañones como artilleras. Y de ellas, la más conocida es, sin duda, Agustina de Aragón.

Hay mucha mitificación en torno a su figura y mucha parte de leyenda en su historia mil veces repetida. Para resumir, ni era zaragozana de origen, ni fue la primera artillera en la ciudad, pues también se recuerda a María Agustín Linares. Pero es que ellas tampoco fueron las primeras mujeres en ponerse al frente de un cañón… o al menos eso parece indicarnos la historia de una mujer artillera en la Guerra Norteamericana (1775-1783), Molly Pitcher, nombre que podría traducirse por “María la Cantinera”.

Molly era aguadora en el frente y, como Agustina, al ver caer muerto a un artillero, ella misma cogió el atacador del cañón y lo cargó para una próxima andanada al tiempo que gritaba que no abandonaría su puesto mientras durase la batalla. Una historia muy parecida a la de la de Aragón. Solo que su figura está aún más envuelta en la leyenda. Hasta es posible que ni existiese.

El caso es que a Molly y su gesta se la conoce mucho más desde los inicios de la Guerra Civil norteamericana (1861-1865), casi un siglo después, y es posible que simplemente se quisiese ensalzar la figura de una mujer artillera para dar aliento a las tropas. Como con Agustina.

La mitificación de la mujer en su participación en la Guerra de la Independencia española es un tema muy estudiado que se relaciona con la idea de la voluntad del pueblo unido contra el enemigo común francés. Una tierra, España, toda ella levantada en armas, hasta sus mujeres. El ensalzamiento de la españolidad representado por el sexo femenino. Y es posible que esta misma mitificación nacionalista, se utilizase en las guerras norteamericanas, tanto con Molly Pitcher como otra mujer, Margaret Cochran Corbin, de quien se sabe que acompaño a su marido, artillero, durante  la batalla de Nueva York de 1776. Margaret sustituyó a su esposo caído en combate y ella misma resultó herida y declarada “inválida de guerra”, con lo que se le otorgó una pensión y el honor de ser la única mujer enterrada en West Point. Pues bien, se piensa que Molly, con más fama, es en realidad una trasmutación de Margaret, menos conocida, pero que sí existió en realidad.

El debate en torno a la realidad de estas dos mujeres norteamericanas sigue vivo, pero también sobre si la imagen de Molly Pitcher, que empieza a difundirse en la frontera entre finales del siglo XVIII e inicios del XIX, influyó en una posible creación del mito de Agustina de Aragón, o si la publicidad inglesa acerca de “The Maid of Zaragoza”, pudo haber inspirado la construcción de una leyenda semejante en la figura de Molly Pitcher, para ensalzar el ideal de una Revolución independentista en Norteamérica, algo que también fue, al fin y al cabo, la guerra española.

A Agustina de Aragón se la condecoró, pero el General Palafox no lo hizo en el frente, sino posteriormente. Sin embargo, su mitificación fue inmediata. Molly Pitcher necesitó un siglo para alcanzar el mito y, tal vez, apoyarse en figuras reales como la misma Agustina o Margaret Corbin, a quien también se condecoró y se terminó por dedicar una calle en Nueva York, la Mary Corbin Drive, con una placa que recuerda su gesta. La de Molly no hace falta recordarla, porque es mucho más popular y existen varias representaciones suyas.

Todas ellas fueron mitificadas para ensalzar un levantamiento nacional. Todas ellas fueron mujeres y todas ellas pasaron a la historia como artilleras, reales o ficticias, pero con una clara incursión en un espacio tan restringido al sexo femenino como era la guerra. Hoy, 2 de mayo, es el día apropiado para recordarlas.

Mª del Pilar López Almena,
 VISIBLES, MUJERES Y ESPACIO PÚBLICO BURGUÉS EN EL SIGLO XIX (2018)