EL LABRADOR QUE NO SABÍA REZAR

EL LABRADOR QUE NO SABÍA REZAR

Imagen: Ferdinand Hodler (1891)

Dijo el cura de su lugar a un labrador de muchos años que no le absolvería una Cuaresma, porque se le había olvidado rezar el Credo, si no se le traía de memoria. El viejo, que entre los rústicos hábitos tenía por huésped desde el principio de su vida una generosa vergüenza, valióse de la industria, por no decir a nadie que se le ensañase, que a la cuenta tampoco sabía leerle.

Vivía un maestro de niños dos casas más arriba de la suya, sentábase a la puerta mañana y tarde, y al salir de la escuela, decía con una moneda en las manos:

-Niños, ésta tiene quien mejor dijere el Credo.

Recitábale cada uno de por sí y él le oía otras tantas veces, que ganando opinión de buen cristiano, salió con aprender lo que no sabía.

Francisco Caudet Yarza
Antología de Leyendas Universales” (1995)

2 respuestas para “EL LABRADOR QUE NO SABÍA REZAR”

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