LA PEOR CAMPAÑA DE MARKETING DEL MUNDO

LA PEOR CAMPAÑA DE MARKETING DEL MUNDO

Gentes tomando Saloop en platillo. Dibujo de Thomas Rowlandson de 1820. Biblioteca Británica (Wikipedia).

Durante los tiempos de esplendor del Imperio Británico, allá por el siglo XVIII y hasta el XIX, se populariza en la metrópoli una bebida, el Saloop, hecha con una raíz traída directamente de sus posesiones de ultramar, llamada salep, que es un tubérculo de la familia de las orquídeas, muy rico en almidón, del que se extraía una harina que servía para elaborar bebidas y dulces. No hizo mucha falta publicitarlo, pues era barato y se decía que curativo, así que su consumo corrió como la pólvora en la vieja Inglaterra.

Este tubérculo de orquídea salvaje era ya popular en la época romana, donde se conocía con el nombre de Satyrion. Con él se elaboraban bebidas consideradas afrodisíacas, una de ellas llamada, muy propiamente, priapiscus, nombre derivado de Príapo, el semidios griego de falo en perpetua erección, profético, protector de las cosechas, sanador del mal de ojo y muy popular en el Imperio Romano, sobre todo en Pompeya, donde era considerado también dios de la riqueza. Paracelso llegó a decir que la raíz de Satyrion tenía la forma de “las partes masculinas privadas”, por lo que era evidente que su magia debía actuar precisamente allí para “restaurar la virilidad y la pasión de un hombre”.

Vendedor griego de salep. Grabado de Marie-Gabriel-Florent-Auguste Comte de Choiseul-Gouffier (1752-1817), en su obra “Viaje pittoresque de la Grèce” (1822). Wikipedia.

Las orquídeas de donde se extrae la harina de salep son originales de la zona de Asia Menor (de donde procede el mito de Príapo, por cierto), se dice que concretamente de Esmirna, y más tarde es un producto habitual en el Imperio Otomano, en Turquía, Grecia, Albania e Irán, por ejemplo, donde se suele preparar con leche caliente para el invierno y en forma de helado en verano. Su consumo y producción ha aumentado tanto desde entonces que en algunas zonas montañosas (en altitudes entre los 1000 y los 1100 metros es donde se encuentran las variedades de mejor aroma y sabor más fino) del norte de Turquía, las orquídeas salvajes han llegado a desaparecer por la fuerte demanda (se necesitan alrededor de 1000 orquídeas para obtener un kilo de harina de salep). Solo en Turquía se cultivan más de 30 toneladas de tubérculos de 38 especies diferentes (las más comunes son la “Orchis” y la “Ophrys”) al año, destinadas únicamente a la producción de salep, y en el año 2013, se llegaron a recolectar hasta 11 millones de tubérculos de orquídeas de varias subespecies en Irán, solo para ser exportados a Turquía y Grecia.

Vendedor ambulante de salep en Albania. Fotografía de 1907 (Wikipedia).

Inglaterra lo importa desde el siglo XVI y llegó a ser muy popular como una bebida llamada Saloop. Empezó siendo un brebaje más, pero pronto se utiliza como sustitutivo de los caros café y té, sobre todo entre las gentes de menores recursos económicos. Se podía encontrar en casas de bebidas y en puestos callejeros y se tomaba en platillos, algo muy común en los países otomanos y, principalmente, eslavos, donde el café se siguió tomando en platillos hasta el siglo XX, por ejemplo, en Rusia, junto a un samovar donde se preparaba la bebida caliente. La bebida de harina de salep se obtenía añadiendo agua o leche y endulzada con azúcar, canela o flor de naranjo. A partir del siglo XVIII, cuando aumenta el consumo entre las clases populares, la harina de salep se llega a obtener de una variedad británica de orquídea llamada “dogstones” (piedra de perro) que proporcionaba un agradable aroma y espesaba antes el líquido. Más tarde, se incorporan hojas y raíces de un árbol norteamericano conocido como “madera de hinojo” o sassafras. El Saloop se tenía por una bebida estimulante con propiedades curativas, sobre todo gástricas e intestinales e, incluso, como aliviador de la embriaguez.

Vendedora de saloop en Londres. Imagen de 1808 de William H Pyne para “The Costumes of Great Britain” (El mundo de Jane Austen).

Así era descrito por un primerizo consumidor de saloop en la Inglaterra de principios del siglo XIX:

“¡Dioses! ¡Qué desayuno! En vano un cauto escepticismo sugiere que el líquido podría ser algo que mi paladar rechazaría con estremecimiento; quizás; No lo rechacé entonces; y en mi memoria, el sabor está beatificado. Siento que su calidez difusa me está robando el alma. Probé su sabor desacostumbrado y exquisito. El té es genial, el café es mejor; el chocolate, hecho correctamente, es para epicúreos; pero todos estos son simples y sosos en comparación con el salop que se puede tomar en 1826.”
 “Recuerdos untuosos” , The Cornhill Magazine (1863) 

Pero al intentar ir más allá con las propiedades milagrosas del producto, empezó a correr la idea de que también servía como un potente medicamento para tratar enfermedades venéreas como la sífilis, que causaba estragos allá por los inicios del siglo XIX. Una caprichosa y curiosa reinterpretación de sus orígenes afrodisíacos entre los romanos adoradores de Príapo, por cierto. Sin embargo, para cuando los promotores de esa idea quisieron darse cuenta del error, la bebida casi había dejado de ser consumida. La razón es porque la gente consideraba que era una vergüenza beberla en público… todo aquel que lo hacía podía quedar señalado como sifilítico de por vida. Así, el afán por vender más un producto supuestamente curativo, resultó ser la peor campaña de marketing del mundo…

AlmaLeonor_LP

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