SAINTE ODILE versus SANTA LUCÍA

SAINTE ODILE versus SANTA LUCÍA

Imagen propia: Monasterio de Sainte Odile en Alsacia (2008)

El día de hoy, 13 de diciembre, se celebra la festividad cristiana de Santa Lucía, cuyo nombre significa “luz para el mundo“, y que es tenida por la patrona de quienes padecen afecciones oculares, pues según el martiryon griego Lucía de Siracusa (283-304) fue cegada en martirio (se suele representar a la santa con sus ojos sobre un platillo). Existe la leyenda sobre su persona que dice que fue la belleza de sus ojos la que no permitía descansar a uno de sus pretendientes, por lo que ella misma se los arrancó y se los envió al haberse declarado cristiana y en virginidad perpetua (su pretendiente, arrepentido, se convirtió al cristianismo). Otra leyenda le atribuye el poder de la vista aún sin ojos, demostrado ante un Tribunal que la juzgaba bajo la acusación de pertenecer al cristianismo. Por todo ello suele ser nombrada patrona de los oculistas y, por razones que aún se me escapan, de modistas y sastres (Valencia) y de los escritores. Será porque tanto unos como otros se “dejan los ojos” en sus respectivas profesiones…

Imagen: Lucía de Siracusa (1521), de Domenico di Pace Beccafumi.

Pues bien, también se tiene por una santa relacionada con la vista a Odile de Alsacia (662-720), dama noble nacida ciega en la localidad alsaciana de Obernai, cuyos padres fueron  los francos merovingios Adalrico (o Etichon) y Bereswinda, duques de Alsacia, y que recobró la vista cuando fue bautizada. Llegó a fundar y convertirse en abadesa del convento  de Hohenbourg, en una cima de los Montes Vosgos alsacianos, que acabaría llevando su nombre (Odilienberg). Fue canonizada por la iglesia católica en el siglo XI (por el papa León IX) y nombrada patrona perpetua de Alsacia por el papa Pío XII en 1946. Su festividad se celebra, igualmente, el 13 de diciembre. 

Imagen: Sainte Odile (Alsacia)

La historia de Odile se inicia antes de su nacimiento, pues su padre pensaba que su esposa Berswinde (en alsaciano) estaba embarazada de un varón. Tanta fue su decepción al ver nacer a la niña, y además ciega, que quiso matarla, pero la intercesión de su madre salvó su vida y fue entregada a las monjas del Monasterio de Balme (hoy Baume-les-Dames), en la Borgoña. Fue allí donde llegó un monje irlandés, Sant Erhard, quien siguiendo un mandato de Dios, bautizó a la niña recobrando esta inmediatamente la vista. Al llegar a oídos de su padre, mandó convertir la fortaleza franca de  Hohenbourg  en un monasterio para que su hija fuese su abadesa. Desde este lugar, Odile realizó numerosos milagros, convirtiéndose el Monasterio en objeto de numerosas peregrinaciones.  Hoy, tiene hasta su propia comisaría dentro del complejo.

Imagen propia: Capilla de la Croix (Alsacia) 2008

La parte más antigua del monasterio es la Capilla de la Croix, del siglo XII, que está decorada con frescos dorados. Todo el monasterio ofrece impagables vistas de los montes Vosgos y hasta de Estrasburgo en días despejados. También en su exterior se ha encontrado parte de un muro pagano (mur païen) megalítico, de la Edad del Bronce, realizado con cerca de 300.000 bloques de piedra de entre 1,60 y 1,80 metros de anchura y hasta 3 m de altura. No se conoce el origen y uso de este muro, pero seguramente evidenciaba una afluencia masiva de personas que justificarían el afán cristiano por convertir este espacio en un lugar de culto cristiano, en uno de los muchos ejercicios de sincretismo que realizó la Iglesia desde sus orígenes.

Imagen: John Bauer (1882-1918)

Santa Lucía es también una festividad muy celebrada en las iglesias ortodoxa y luterana y muy popular en los países escandinavos. Desde la Edad Media, la festividad de Santa Lucía, el 13 de diciembre, da origen al ciclo navideño, pues debido al retraso acumulado por el calendario juliano, este día coincidía con el solsticio de invierno y, por tanto, era el día más corto del año. En la mañana del 13 de diciembre, las niñas se visten con una túnica blanca (“Lucías“) portando una corona de siete velas en la cabeza (la que porta la luz). La hija mayor de cada familia, es la encargada de despertar a sus padres, llevándoles los dulces típicos de esta fecha, unos pastelitos llamados “Lussebulle” (bollos de Lucía), con forma de ojos.

En Suecia y Finlancia se celebra un Desfile de Lucías (acompañadas de muchachos-estrella, stjärngossar“, tocados con gorros puntiagudos estrellados), durante el cual las luces de las calles se apagan y solo se iluminan con las velas (hoy artificiales, por seguridad) que las “Lucías” llevan en su corona o en su mano. Se cantan villancicos y canciones tradicionales, se reparten dulces entre amigos y vecinos y se elije a la “Reina Lucía“, coronada cada día 13 de diciembre hasta el año siguiente. 

Y además de todo eso, hoy, 13 de diciembre, hubiésemos celebrado el cumpleaños de Lucía, mi suegra, tristemente fallecida el pasado 31 de mayo. ❤

Santa Lucía, espejismo resplandeciente,
difunde tu belleza en el esplendor de nuestro invierno.
Los sueños con alas susurran profecías sobre nosotros,
prende tus velas blancas, Santa Lucia.
Danos tú, novia navideña, una idea de la Navidad.
Prende tus velas blancas, Santa Lucia.

AlmaLeonor_LP

 

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