ESTO TAMBIÉN PASARÁ

ESTO TAMBIÉN PASARÁ

Imagen: Bill Carman

(Esta historia fue originalmente publicada por Osckarele, Aka Oscar Fábrega Calahorro, en el blog PLQHQ en noviembre del año 2010) 

Cuenta la leyenda que cuando el rey David estaba a punto de morir hizo llamar a su hijo y sucesor, el famoso Salomón, para despedirse. El futuro monarca del pueblo hebreo era joven, inexperto y estaba bastante preocupado por el rol que tenia que asumir en el momento en el que su padre falleciese. Por ese motivo le pidió a su padre que le dejase algo que pudiera servirle de ayuda en momentos difíciles.

El bueno de David le dio un pequeño joyero con una moneda dentro, y le dijo algo así; “cuando te encuentres jodido, hijo mio, abre este estuche y mira la cara de la moneda visible. Pero recuerda lo siguiente: cuando toda haya vuelto a su cauce, te rodee el bienestar, el gozo y el triunfo, hazme caso, vuelve a abrirla y mira la cara opuesta. Que la fuerza te acompañe hijo mio” y murió.

Salomón fue proclamado rey y durante un tiempo la cosa iba bien, hasta que por motivos que desconocemos entre los altos rangos de sus oficiales comenzó a gestarse una rebelión. Ademas, por otro lado, sus diferentes esposas le exigían opuestos caprichos, llegando incluso a osar construir altares para dioses paganos. Y por si fuera poco la economía estaba bastante jodida por la enorme sangría provocada por la construcción del templo de Jerusalén.

Nuestro protagonista, abatido y depre, recordó de pronto el consejo y el regalo de su padre y se decidió a abrir el joyero que contenía la dichosa moneda. Al abrirlo pudo leer unas palabras en hebreo impresas en la moneda: Gam zeh ya’avor que significan “Esto también pasará”.

El perturbador mensaje le reconfortó inmediatamente, volviendo a retomar con mas fuerzas que nunca el gobierno de su país y el control de la situación, superando los obstáculos, abortando la rebelión y terminando la construcción del majestuoso templo que llevaría su nombre. El Templo de Salomón.

Todo había cambiado. Ahora estaba triunfante y ebrio de éxito y de poder. Tanto que se olvidó de la necesaria contrapartida que tenia el regalo que le había hecho su padre. Se olvidó de abrir de nuevo el joyero en los tiempos de esplendor y leer lo que ponía en el reverso de la moneda.

Entra en escena Asmodeo, mi querido supuesto demonio que nos recibe en la entrada de la iglesia de Rennes-le-Chateau, el rey de los demonios, que había sido apresado y llevado ante Salomón, convirtiéndose en su esclavo y aumentando la sensación de poder del monarca, que un día, presuntuoso, le preguntó al demonio cual era la grandeza de estos si el rey de ellos podía ser atrapado con tanta facilidad. Asmodeo, que tonto no era, le respondió que si le quitaban las cadenas que lo apresaban y le prestaba su anillo mágico, podría demostrarle sus auténticos poderes. El rey, que mu listo no debía ser, aceptó la propuesta… sin medir las consecuencias.

El demonio, mentiroso y hábil manipulador, había conseguido lo que quería: se levantó, tomó a Salomón, que le había entregado su anillo protector y se llevó volando (sic) a cuatrocientos kilómetros de la ciudad santa, proclamándose después como rey.

Salomón, jodido por la hábil maniobra del demonio Asmodeo (a quien se le ocurre hacerle caso a un ser de estos), estuvo vagando por la tierra de Israel durante tres largos añazos, hasta que volvió a tomar las riendas de su vida, al acordarse del bello mensaje escrito en la moneda que le dio su padre, y tras unas luchas purísimas volvió a recuperar el trono y la riqueza.

Fue entonces cuando otra vez en la cima de la gloria pensó de nuevo en la moneda y en su reverso, que debía leer en los tiempos de bonanza, según le había comentado el Rey David. Abrió el joyero, tomo la moneda le dio la vuelta y leyó: Gam zeh ya’avor , “Esto también pasara”

Así fue como Salomón se convirtió realmente en el ser humano más sabio de todos los tiempos, al conocer que tanto el bienestar como el dolor son temporales y que todo depende de como nos tomemos las cosas, si con esperanza o con pesimismo. Gran mensaje esté

By Oskarele.

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