¡QUÉ TONTO, EL AIRE, QUÉ TONTO!

¡QUÉ TONTO, EL AIRE, QUÉ TONTO!

Imagen: Jane Eccles (Canada)

Qué tonto el aire que quiere,
por pura envidia, por nada,
robar sus cinco sentidos,
dejarla como a dos velas.

Ella que habla con las nubes,
ella que dirige el viento
a regiones imposibles,
ella que cierra los ojos
y parece estar volando.

Qué tonto el aire que quiere
por nada, por pura envidia,
que no tenga la ocasión
de partir con las gaviotas
de noche donde las barcas.

Ella que en un santiamén
llega y regresa del cielo,
que habita en las altas cumbres,
que se sabe de memoria
el brillo de las estrellas.

Qué tonto el aire, qué tonto,
que quiere pero no puede
robar sus cinco sentidos.
Por pura envidia, por nada,
por hacerse de rogar.

Ella que se asoma y dice
cuándo va a venir la lluvia,
cuándo cambia la estación,
cuándo será luna llena.
Qué tonto el aire, qué tonto.

Jose Miguel Junco Ezquerra