LAMENTO DE ARIADNA

LAMENTO DE ARIADNA

Imagen: Marina Krasnitskaya

¿Quién me da calor, quién me ama todavía?
¡Dadme manos cálidas!
¡Dadme un anafre para el corazón!
Tendida, estremecida,
como una tenue mortecina a quien calientan los pies,
agitada ¡ay! por fiebres desconocidas,
temblando ante afiladas, gélidas flechas de hielo,
acosada por ti ¡pensamiento!
¡innombrable! ¡oculto! ¡atroz!
¡cazador tras las nubes!
Hundida por tu rayo,
ojo sarcástico que me mira en la penumbra.
Así yazgo,
me encojo, me retuerzo, atormentada
por todos los martirios perpetuos,
herida por ti,
el más cruel cazador,
tú desconocido —Dios…
¡Hiere más adentro!
¡hiere una vez más!
¡Desgarra, desgarra este corazón!
¿Qué es este martirio?

Friedrich Nietzsche
Ditirambos Dionisiacos

Nietzsche daba el nombre de Ariadna a Cósima Wagner.